{"id":131556,"date":"2010-04-27T06:05:32","date_gmt":"2010-04-27T05:05:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/?p=131556"},"modified":"2010-04-27T06:05:32","modified_gmt":"2010-04-27T05:05:32","slug":"mariano-martin-gordillo-educar-es-mucho-mas-que-ensenar-es-humanizar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2010\/04\/27\/131556","title":{"rendered":"Mariano Mart\u00edn Gordillo: \u00abEducar es mucho m\u00e1s que ense\u00f1ar: es humanizar\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>Manuel                        Crespo. OEI-CAEU-AECID<\/strong>. Mariano Mart\u00edn  Gordillo                        es profesor de educaci\u00f3n secundaria desde hace  casi                        25 a\u00f1os. Trabaja en Avil\u00e9s, una ciudad del                        Principado de Asturias, en el norte de Espa\u00f1a,  donde                        da clases de Filosof\u00eda, \u00c9tica y tambi\u00e9n                        sobre temas relacionados con ciencia, tecnolog\u00eda                        y sociedad. Sobre su propia experiencia como  estudiante,                        recuerda lo siguiente: \u00abCuando yo era alumno, los  pupitres                        estaban clavados en el suelo y formaban filas de a  dos,                        mirando siempre a la pizarra, donde estaba el  profesor.                        \u00c9l hablaba siempre, nosotros pocas veces. \u00c9l                        preguntaba y nosotros deb\u00edamos responder. Eso era                        lo que se esperaba de nosotros: el silencio, las  respuestas                        y, si se daba el acaso, alguna pregunta  pertinente. Aquello                        no me gustaba. A m\u00ed me gustaba y me gusta hablar.                        Por eso ahora tiendo a hablar mucho cuando me  invitan a                        hacerlo con otros profesores y a hablar menos  cuando estoy                        con mis alumnos, para que sean ellos quienes lo  hagan\u00bb.<\/p>\n<p>Alrededor de esta inquietud giran algunos de los  conceptos                        que el profesor expondr\u00e1 durante la entrevista,  dedicada                        en su mayor parte a la inclusi\u00f3n de las nuevas  tecnolog\u00edas                        en el aula. Mart\u00edn Gordillo, que tambi\u00e9n es                        miembro de la Comisi\u00f3n de Expertos de la OEI, dice                         que est\u00e1 de acuerdo con la llegada de ordenadores,                         entornos virtuales y libros-computadora, siempre y  cuando                        estos progresos nunca dejen de ser lo que son: una  herramienta                        para asegurar la participaci\u00f3n cada vez m\u00e1s                        integral del alumno en la clase y la construcci\u00f3n                        de un espacio en el que primen el di\u00e1logo y el  intercambio                        como principales m\u00e9todos de ense\u00f1anza.<!--more--><\/p>\n<p><strong>PREGUNTA: El aula de la escuela no ha cambiado  en much\u00edsimo                        tiempo. Siguen estando el pizarr\u00f3n y la tiza,  mientras                        que afuera las tecnolog\u00edas evolucionan sin cesar.                        \u00bfC\u00f3mo puede hacer la escuela para capturar                        la atenci\u00f3n del alumno de hoy, que est\u00e1 muy                        pendiente de los actuales cambios tecnol\u00f3gicos?<\/strong><\/p>\n<p>RESPUESTA: Creo que hay que pensar en t\u00e9rminos de                         met\u00e1foras. Me refiero a la l\u00f3gica 2.0 de la                        que tanto se habla, a la integraci\u00f3n no mediada  por                        el espacio y el tiempo. Ser\u00eda interesante verla  como                        una met\u00e1fora de la relaci\u00f3n educativa. Durante                        un tiempo Internet fue 1.0. Hubo unos poquitos  a\u00f1os                        de redes escaparates, de p\u00e1ginas que mostraban  cosas                        y se supon\u00eda que uno era un mero espectador. Y en                        ese sentido el 2.0 es una met\u00e1fora de lo que puede                         ser el \u00e1mbito escolar. No es tanto c\u00f3mo entran                        las TIC como artefactos en el aula, sino de qu\u00e9  manera                        podemos hacer que el aula recupere la dimensi\u00f3n  dial\u00f3gica                        que siempre debi\u00f3 tener. Porque en los or\u00edgenes                        de la educaci\u00f3n estaba el di\u00e1logo. Parece                        que eso se nos ha olvidado. Las primeras  reflexiones de                        la educaci\u00f3n est\u00e1n en Plat\u00f3n. El espacio                        p\u00fablico que era el \u00e1gora, el espacio de encuentro                        en las polis griegas, donde se intercambiaban y se  compart\u00edan                        razones. Es aquello lo que podemos y debemos  recuperar en                        el \u00e1mbito escolar. Hoy en d\u00eda, muchas aulas                        son un escenario demasiado contemplativo donde  alguien habla                        y alguien escucha, pero podr\u00eda ser un espacio  dial\u00f3gico                        que tuviera adem\u00e1s una ventaja frente a los otros                        entornos: junto a los alumnos hay un adulto. Y ese  adulto,                        que te\u00f3ricamente tiene contacto con un  conocimiento                        que viene de antes, es una oportunidad que en  otras redes                        sociales los j\u00f3venes no van a tener. En el mundo                        de la comunicaci\u00f3n virtual, la comunicaci\u00f3n                        intergeneracional no es tan f\u00e1cil. El aula es una                        oportunidad para ello se produzca.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfQu\u00e9 beneficios podr\u00edan traer                        innovaciones como el e-book a la ense\u00f1anza?<\/strong><\/p>\n<p>R: Respondo a esta pregunta a comienzos del 2010,  cuando                        se anuncia la llegada del iPad, y con eso me  excuso de que                        con el tiempo lo que ahora digo pueda resultar  ingenuo o                        descaminado. Sin embargo, tengo ciertas  expectativas hacia                        estos nuevos cacharros, no s\u00f3lo por lo que tienen                        de novedad, sino tambi\u00e9n por lo que tienen de  viejo.                        Para los nativos digitales puede ser novedoso un  artilugio                        que les pone adelante la inmensidad de la cultura  del libro.                        Para los inmigrantes puede ser amigable un  dispositivo digital                        con el que pueden interactuar sin perder algunos  de los                        c\u00f3digos del mundo comunicativo del que proceden.                        Creo que, sobre todo en las aulas, las TIC pueden  ser un                        interesante lugar de encuentro entre ambas  especies generacionales.                        Al menos como escenario de transici\u00f3n, me interesa                         ver la forma en que esos nuevos artefactos pueden  llegar                        a ser \u00fatiles para que las l\u00f3gicas 1.0 y 2.0                        puedan encontrar un puente en las aulas.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfY qu\u00e9 piensa de iniciativas como las                        de \u00abuna laptop por ni\u00f1o\u00bb?<\/strong><\/p>\n<p>R: No ser\u00e9 yo quien se oponga a que todos los  ni\u00f1os                        del mundo accedan a recursos de los que yo  disfruto desde                        hace tiempo. Es evidente que nunca debe ser visto  como problema                        que todos los ni\u00f1os tengan un ordenador, pero  tampoco                        creo que deba ser considerado como la \u00fanica  soluci\u00f3n.                        Como mucho es una parte de las soluciones que  requieren                        los muchos problemas educativos existentes en los  entornos                        m\u00e1s carenciados. Me gusta esa imagen de los ni\u00f1os,                         y sus familias, disfrutando con el mundo al que  acceden                        a trav\u00e9s de esos peque\u00f1os ordenadores, pero                        no me gusta ese discurso que a veces acompa\u00f1a a  estas                        iniciativas, seg\u00fan el cual los ni\u00f1os pueden                        ser educados casi sin maestros. Tambi\u00e9n me  preocupa                        la sostenibilidad de esas iniciativas: su  visibilidad inmediata                        no siempre se conjuga con suficientes garant\u00edas de                         reposici\u00f3n y continuidad.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1, en lo espec\u00edfico,                        el rol del maestro dentro de un esquema que  integre a las                        nuevas tecnolog\u00edas?<\/strong><\/p>\n<p>R: Ser\u00e1 el artesano del di\u00e1logo. Tendr\u00e1                        que generar el contexto y hacer posible un espacio  donde                        se pueda intercambiar, crecer y aprender  intercambiando.                        M\u00e1s que preocuparse por qu\u00e9 conocimientos                        debe llevar al aula -eso es una cuesti\u00f3n superada:                         los conocimientos est\u00e1n constantemente en todos  los                        lugares-, deber\u00e1 preocuparse por c\u00f3mo crear                        dispositivos y situaciones de organizaci\u00f3n que  favorezcan                        el acceso al conocimiento y su discusi\u00f3n. Otra  cuesti\u00f3n                        que est\u00e1 presente es que el aula se concibe como                        un lugar donde s\u00f3lo ocurre una transmisi\u00f3n                        de conocimientos, pero no se plantea como un  espacio de                        cuestionamiento de conocimientos, de intereses, de  valores.<\/p>\n<p><strong>P: Cuando habla de educaci\u00f3n unidireccional,  \u00bfpor                        qu\u00e9 cree que hasta el momento se ha educado as\u00ed?<\/strong><\/p>\n<p>R: Desde que existe la escolarizaci\u00f3n masiva,  todos                        hemos sido educados en un aula. Todos tenemos una  idea de                        lo que es o debe ser un aula. La transformaci\u00f3n de                         esa tecnolog\u00eda supondr\u00eda una renuncia a los                        preconceptos que uno tiene sobre c\u00f3mo debe ser la                        educaci\u00f3n. Nuestra aula no era dial\u00f3gica,                        de modo que tenemos que crear escenarios de  relaci\u00f3n                        que no tenemos en nuestra memoria. Creo que esto  es un obst\u00e1culo                        importante para el cambio. Haber sido educados de  cierta                        manera supone un lastre muy grande para todos. Por  eso los                        modelos son tan importantes. Aprender como  docentes a crear                        otros escenarios de participaci\u00f3n en el aula es  vital.                        Si no lo haces, no te das cuenta de c\u00f3mo se puede                        hacer. No es una cuesti\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p><strong>P: Dentro de un potencial esquema dial\u00f3gico,                        \u00bfno hay riesgo de que se produzca una  descentralizaci\u00f3n                        de la autoridad?<\/strong><\/p>\n<p>R: \u00a1Hombre, la descentralizaci\u00f3n nunca es                        mala! La autoridad concebida como el espacio donde  yo hablo                        y t\u00fa te callas es una autoridad no democr\u00e1tica.                        La superaci\u00f3n de este modelo autoritario -que no                        es autoridad sino autoritarismo- me parece  perfecta. La                        autoridad es otorgada por la legitimidad que tiene  tu rol.                        Es una legitimidad en ejercicio, en la medida en  que el                        maestro sea capaz de crear situaciones y aportes a  los alumnos.                        Se trata de un rol muy importante: en un espacio  de debate                        la voz del profesor siempre es una voz autorizada,  pero                        no solamente porque sea la del profesor, sino  porque aporta                        o incorpora objetos que no est\u00e1n en el escenario                        mental de los ni\u00f1os. La voz del maestro debe ser                        respetada por lo que dice, no por qui\u00e9n lo dice.                        Claro, esto supone un paso previo que es muy  importante:                        el profesor tiene que contar con una densidad  cultural que                        est\u00e9 por encima del nivel medio de las familias de                         sus alumnos. Esto es crucial. Sin un cierto nivel  cultural,                        sin un cierto inter\u00e9s por la cultura en el rol del                         profesor, el aula es un escenario problem\u00e1tico. Y                        eso tiene que ver con algunos contextos  nacionales, donde                        la formaci\u00f3n del profesorado est\u00e1 en baja.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfC\u00f3mo se puede establecer un di\u00e1logo                        horizontal entre maestro y alumno si se tiene en  cuenta                        que las competencias de uno y otro no son las  mismas?<\/strong><\/p>\n<p>R: Es evidente que las competencias no son las  mismas,                        pero el que yo planteo no es s\u00f3lo un di\u00e1logo                        entre dos sujetos, sino entre muchos m\u00e1s. El  di\u00e1logo                        m\u00e1s vivo, y quiz\u00e1 m\u00e1s rico educativamente,                        es el que se da en el aula entre los propios  alumnos. Ellos                        tambi\u00e9n son diversos en competencias, intereses y                        actitudes, pero esa diversidad es muy f\u00e9rtil si se                         sabe aprovechar educativamente. Ah\u00ed es donde entra                         el docente como organizador crucial de la  comunicaci\u00f3n                        en el aula, como experto competente en propiciar  espacios                        para la interacci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n. Su  competencia                        epistemol\u00f3gica en las materias que ense\u00f1a                        es muy importante, pero no lo es menos su densidad  cultural                        general o su capacidad para generar espacios  propicios para                        el di\u00e1logo, la colaboraci\u00f3n y el aprendizaje.                        Ser un docente competente es, por tanto, mucho m\u00e1s                         que ser un docente bien formado en una disciplina.  Son competencias                        que se adquieren con una s\u00f3lida formaci\u00f3n                        inicial. Y tambi\u00e9n con una formaci\u00f3n continua                        que permita al docente aprender con sus compa\u00f1eros                         y aprender de las mejores experiencias que ellos  le puedan                        aportar.<\/p>\n<p><strong>P: Llegado un momento, tambi\u00e9n se discutir\u00e1n                        los contenidos de ense\u00f1anza\u2026 <\/strong><\/p>\n<p>R: Si, pero eso ser\u00e1 tan sencillo como abrir un                        poco las ventanas a la vida. Los contenidos que  tradicionalmente                        estaban presentes en los libros de texto ten\u00edan  que                        ver con saberes disciplinados tradicionalmente por  la academia,                        por la escuela, por la historia. Es el formato de  la enciclopedia                        del siglo XVIII: un saber ya estructurado en cada  escuela,                        con un curr\u00edculo ordinario. Pero si miramos c\u00f3mo                        es y c\u00f3mo se difunde el saber, en los medios de  comunicaci\u00f3n                        encontramos una met\u00e1fora muy clara de lo que  podemos                        hacer en la escuela. En el contexto de la ciencia,  por ejemplo,                        el contenido cient\u00edfico no es un contenido de  saber                        puro: hay un saber que tiene que ver con el hacer,  con la                        tecnolog\u00eda, y tambi\u00e9n con la controversia,                        con los problemas. Es decir, sobre todo el  contenido cient\u00edfico,                        un porcentaje alt\u00edsimo de lo que los medios de  comunicaci\u00f3n                        incorporan no tiene que ver s\u00f3lo con cuestiones de                         hecho o de saber, sino tambi\u00e9n con cuestiones de                        deber, con controversias de car\u00e1cter valorativo.                        Incorporar en el aula toda la ciencia real -no  solamente                        la ciencia conceptual, sino la ciencia  controvertida, la                        ciencia que est\u00e1 en la agenda de las decisiones  macro                        y micro, aquellas que tienen que tomar tanto el  ciudadano                        particular como el conjunto de la sociedad- es una  buena                        forma de hacerlo. Llevar los peri\u00f3dicos al aula y                        ver c\u00f3mo se maneja el conocimiento cient\u00edfico                        en la prensa, cu\u00e1ndo la prensa lo hace bien y  cu\u00e1ndo                        lo hace mal, es una de las herramientas m\u00e1s \u00fatiles                         para entender c\u00f3mo deber\u00eda ser el cambio de                        los contenidos.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfSe deber\u00eda poner en duda la obligatoriedad                         de la educaci\u00f3n formal?<\/strong><\/p>\n<p>R: \u00a1Hombre! Jam\u00e1s deber\u00edamos poner                        el acento en esa idea. La educaci\u00f3n ha sido y es                        un bien social indiscutible. Los pueblos que han  apostado                        por escolarizar a m\u00e1s gente, durante m\u00e1s tiempo                        y en mejores condiciones, son los pueblos que m\u00e1s                        han progresado. La extensi\u00f3n de la obligatoriedad                        -no en el sentido del encerramiento, sino  simplemente de                        la obligaci\u00f3n de los Estados de proveer servicios                        educativos a todos los ciudadanos, de la  obligaci\u00f3n                        de los padres de manejar el tiempo para que sus  hijos est\u00e9n                        en las aulas y de la obligaci\u00f3n de los ni\u00f1os                        de asistir a clase- no debe ser relativizada bajo  ning\u00fan                        aspecto.<\/p>\n<p><strong>P: Algunas TIC ya se usan en las escuelas,  pero a\u00fan                        no hay un programa que explique los cambios que  implican                        esas nuevas tecnolog\u00edas. \u00bfLos estudios CTS                        podr\u00edan ayudar en ese sentido?<\/strong><\/p>\n<p>R: S\u00ed, creo que son fundamentales. En el enfoque                        CTS hay una nueva mirada que es muy positiva.  Muestra qu\u00e9                        son la ciencia y la tecnolog\u00eda y c\u00f3mo est\u00e1n                        afectadas por la historia y la vida social. Las  sociedades                        est\u00e1n presentes en la propia construcci\u00f3n                        de la verdad, as\u00ed que no hay verdades puras y  aisladas                        del contexto en las que han nacido. Los estudios  CTS, para                        la ciencia que se muestra en las aulas, tambi\u00e9n  evidencian                        que la ciencia es humana e incorpora las  condiciones que                        permitieron su gestaci\u00f3n. Incluso la otra parte de                         los estudios CTS -aquella m\u00e1s involucrada en temas                         como la participaci\u00f3n p\u00fablica, el cambio social                        y dem\u00e1s- ser\u00eda de mucha utilidad en el aula.                        La clase debe convertirse en un escenario donde  los chicos                        puedan aprender a tomar decisiones en relaci\u00f3n con                         la ciencia y la tecnolog\u00eda. Yo suelo hablar de dos                         paradigmas en educaci\u00f3n. De un lado estar\u00eda                        el escenario siempre conocido, el paradigma  narrativo y                        contemplativo, donde el aula es un espacio f\u00edsico                        en un sentido tradicional y donde se construyen  relatos                        que se transmiten. Aqu\u00ed estamos hablando de  narraciones                        y de una actitud contemplativa por parte del  educando. Del                        otro lado nos encontramos con el paradigma  dial\u00f3gico-participativo.                        El que va a llevar la organizaci\u00f3n del espacio  tiene                        que promover el di\u00e1logo, mientras que el alumno es                         un sujeto que se educa participando. All\u00ed est\u00e1                        la clave del cambio, pero vuelvo a lo de la  memoria que                        dije antes: en el tr\u00e1nsito del paradigma  narrativo-contemplativo                        al dial\u00f3gico-participativo, no hay que descontar                        que todos hemos sido socializados en el primero.  Este punto                        debe ser tenido muy en cuenta, ya que implica un  obst\u00e1culo                        que no es menor a la hora de modificar el esquema  tradicional                        de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p><strong>P: En definitiva, \u00bfest\u00e1 de acuerdo con                        la implantaci\u00f3n de TIC en las escuelas?<\/strong><\/p>\n<p>R: Una respuesta negativa a esta cuesti\u00f3n ser\u00eda                        tan pat\u00e9tica como seguir aferrado a la pluma y al                        tintero cuando ya se dispone de bol\u00edgrafos, o como                         oponerse al uso de los libros tras la invenci\u00f3n de                         la imprenta. Pero m\u00e1s all\u00e1 de lo obvio, conviene                        que nos demos cuenta de que asistimos a un cambio  hist\u00f3rico                        descomunal. No se trata s\u00f3lo de la entrada de  cacharros                        digitales en las aulas. La escuela tuvo durante  mucho tiempo                        funciones alfabetizadoras y \u00e9se fue el saber hacer                         propio que la hac\u00eda socialmente imprescindible.  Sin                        embargo, el mundo digital no requiere tanto, al  menos no                        como el mundo acad\u00e9mico, de ense\u00f1anzas espec\u00edficas                         para entrar en \u00e9l. Pero s\u00ed puede seguir siendo                        relevante una educaci\u00f3n para las nuevas formas de                        socializaci\u00f3n en los nuevos entornos virtuales.  Sigue                        siendo importante diferenciar entre ense\u00f1ar y  educar.                        Al aludir a una educaci\u00f3n para los nuevos entornos                         virtuales no quiero referirme a esas \u00f1o\u00f1as                        cantinelas llenas de prevenciones que insisten en  educar                        frente a los peligros de esos nuevos entornos. Se  trata,                        m\u00e1s bien, de instalar un nuevo contrato educativo                        en el que sea posible entender que, para muchas de  las competencias                        que los nativos digitales necesitan, siguen siendo  funcionales                        las aulas presenciales. El di\u00e1logo en el \u00e1gora,                        la participaci\u00f3n cooperativa en el aula y la  interacci\u00f3n                        en las redes sociales forman un continuo  hist\u00f3ricamente                        coherente. Lo que no es coherente es imaginar  tarimas 2.0                        o insistir en perpetuar formatos de aulas como la  de la                        pel\u00edcula Entre les murs. Si nos enrocamos, como  muestra                        esa pel\u00edcula, en el rancio paradigma  narrativo-contemplativo,                        la escuela tendr\u00e1 poco futuro y se quedar\u00e1                        petrificada, a\u00f1orando un tiempo que ya no existe.                        Los pesimistas disfrutan de esa pel\u00edcula porque  confirma                        su visi\u00f3n apocal\u00edptica sobre el presente y                        sus pron\u00f3sticos agoreros sobre el futuro.  Bienvenidas                        sean pues las redes digitales y las TIC en las  aulas, aunque                        s\u00f3lo sea para que nos enredemos buscando la manera                         de disolver esos muros simb\u00f3licos que a veces han                        aislado a la escuela del mundo.<\/p>\n<p><strong>P: Reci\u00e9n dijo que \u00abense\u00f1ar\u00bb                        y \u00abeducar\u00bb son dos conceptos distintos. \u00bfPodr\u00eda                        decir algo m\u00e1s al respecto?<\/strong><\/p>\n<p>R: Efectivamente, hay diferencias significativas.  La educaci\u00f3n                        es m\u00e1s que la ense\u00f1anza. Incorpora ese valor                        a\u00f1adido que le da sentido a \u00e9sta \u00faltima.                        Educar es humanizar, favorecer el desarrollo de  las potencialidades                        de las personas. Antes se consideraba que ese  proyecto podr\u00eda                        lograrse sumando las ense\u00f1anzas de los distintos                        campos del saber, pero hoy sabemos que eso no es  suficiente.                        Siendo muy importante, la mera instrucci\u00f3n no  conduce                        a una educaci\u00f3n integral. De la suma de los  saberes                        conceptuales no emergen las actitudes que permiten  a las                        personas valorar el mundo en el que viven y  apreciarlo.                        A valorar se aprende valorando y a participar se  aprende                        participando. Quiz\u00e1 en esos verbos se sit\u00fae                        ese valor a\u00f1adido que tienen los buenos sistemas                        educativos sobre los buenos sistemas de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfCu\u00e1l es hoy el rol del examen en la                        escuela?<\/strong><\/p>\n<p>R: Muchas veces les digo a mis alumnos que la  l\u00f3gica                        de los ex\u00e1menes se parece a la de un simulacro  teatral:                        ellos hacen como que dominan ciertos contenidos en  una fecha                        determinada y yo hago como que lo constato para  siempre.                        Todo se basa en que nadie se salga del gui\u00f3n ni de                         la fecha. Si se pregunta o se responde lo que no  toca o                        cuando no toca, todo se desmorona. \u00bfAprobar\u00edamos                        el \u00faltimo examen que hicimos si tuvi\u00e9ramos                        que repetirlo sin aviso un a\u00f1o despu\u00e9s? La                        l\u00f3gica del examen no es la de la buena educaci\u00f3n,                        ni siquiera la de la verdadera ense\u00f1anza ni la del                         verdadero aprendizaje. Es la l\u00f3gica de la  acreditaci\u00f3n,                        la del valor de cambio de lo que la escuela  certifica frente                        al valor de uso de lo que la escuela promueve o  deber\u00eda                        promover. El problema es que esa escenificaci\u00f3n  impregna                        nuestra cultura escolar desde que somos alumnos y  hace que                        un mecanismo tan simple como el del examen  monopolice muchas                        veces la interpretaci\u00f3n de lo que es, lo que puede                         ser y lo que debe ser la educaci\u00f3n. Usando  t\u00e9rminos                        chomskianos, los ex\u00e1menes muestran actuaciones,  pero                        no siempre demuestran competencias. Lo educativo  est\u00e1                        en lo potencial, en las competencias, mientras que  lo instructivo                        est\u00e1 en los actos, en las pruebas. El examen se ha                         convertido en un artefacto escolar que condiciona  muchas                        otras cosas, pero esa pretendida objetividad acaba  condicionando                        los roles y las posibilidades de interacci\u00f3n de  los                        sujetos de la relaci\u00f3n educativa. Cuando el alumno                         le pregunta al docente \u00abProfe, \u00bfesto entra en                        el examen?\u00bb, est\u00e1 haciendo, sin saberlo, una                        l\u00facida denuncia de lo que sucede: lo \u00fanico                        que tiene valor es lo que se eval\u00faa.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfConsidera que algo deber\u00eda cambiar?<\/strong><\/p>\n<p>R: S\u00ed. Para empezar, convendr\u00eda cambiar las                        actitudes hacia la escuela y hacia lo que sucede  en ella.                        \u00daltimamente parece que est\u00e1 de moda decir                        que la escuela est\u00e1 en crisis, que las nuevas  generaciones                        son intratables y que los docentes no podemos  hacer nada.                        Esa es una buena forma de intentar convertir un  mal diagn\u00f3stico                        en un pron\u00f3stico peor. Pero la realidad de las  aulas                        no es as\u00ed. Y lo que es m\u00e1s importante: no                        debe ser as\u00ed. Las nuevas generaciones son lo m\u00e1s                        importante que tiene una sociedad. A diferencia de  muchos                        de los que opinan sobre los j\u00f3venes desde lejos y                        con desconfianza, quienes trabajamos cada d\u00eda con                        ellos podemos constatar que los de hoy no son  peores que                        los de otros tiempos. Al contrario, nacen en un  mundo mucho                        m\u00e1s ancho y abierto a sus inquietudes y, por ello,                         son muchos m\u00e1s los que pueden formarse y hacerlo                        en sentidos mucho m\u00e1s variados. Yo tengo confianza                         en estas nuevas generaciones que se mueven con  desparpajo                        en los nuevos entornos virtuales. Las escuelas que  tienen                        problemas no requieren discursos pesimistas o  excusas para                        no afrontarlos. Pero tambi\u00e9n pienso que en la  escuela                        hay cosas muy importantes que conservar. Por  ejemplo, la                        voluntad de educar: esa vocaci\u00f3n de los docentes,                        esas decisiones de los pol\u00edticos y esa complicidad                         de la sociedad que han permitido durante d\u00e9cadas                        que en todos los lugares del mundo donde se ha  ensayado                        sea siempre cierto que m\u00e1s educaci\u00f3n es igual                        a m\u00e1s progreso social y a m\u00e1s felicidad  individual.                        La novedad en los \u00faltimos tiempos es que podemos                        hacer que ese proyecto alcance a todos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/divulgacioncientifica\/index.php\"><strong>Proyecto de Divulgaci\u00f3n y Cultura Cient\u00edfica OEI-AECID<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Crespo. OEI-CAEU-AECID. Mariano Mart\u00edn Gordillo es profesor de educaci\u00f3n secundaria desde hace casi 25 a\u00f1os. Trabaja en Avil\u00e9s, una ciudad del Principado de Asturias, en el norte de Espa\u00f1a, donde da clases de Filosof\u00eda, \u00c9tica y tambi\u00e9n sobre temas relacionados con ciencia, tecnolog\u00eda y sociedad. Sobre su propia experiencia como estudiante, recuerda lo siguiente: \u00abCuando yo era alumno, los pupitres estaban clavados en el suelo y formaban filas de a dos, mirando siempre a la pizarra, donde estaba el profesor. \u00c9l hablaba siempre, nosotros pocas veces. \u00c9l preguntaba y nosotros deb\u00edamos responder. Eso era lo que se esperaba de\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131556"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131556"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":131558,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131556\/revisions\/131558"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}