{"id":131606,"date":"2011-01-08T07:36:45","date_gmt":"2011-01-08T06:36:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/?p=131606"},"modified":"2011-01-08T07:37:14","modified_gmt":"2011-01-08T06:37:14","slug":"%c2%bfemergencia-planetaria%e2%80%a6-o-catastrofismo-ecologista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2011\/01\/08\/131606","title":{"rendered":"\u00bfEmergencia planetaria\u2026 o catastrofismo ecologista?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Amparo Vilches y Daniel Gil P\u00e9rez<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universitat de Val\u00e8ncia, Espa\u00f1a. CIMA (Cient\u00edficos por el Medio Ambiente).<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revistacts.net\/images\/stories\/emergencia_o_catastrofismo.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"150\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p>Lo sabemos. Lo hemos le\u00eddo y escuchado numerosas veces procedente de  voces expertas. Estamos viviendo una situaci\u00f3n de aut\u00e9ntica emergencia  planetaria (Bybee, 1991), caracterizada por un conjunto de problemas  estrechamente vinculados y que se potencian mutuamente (Duarte, 2006),  como consecuencia, entre otros, de un enorme crecimiento econ\u00f3mico y  demogr\u00e1fico: desde el agotamiento de recursos fundamentales a una  contaminaci\u00f3n sin fronteras que est\u00e1 contribuyendo a la degradaci\u00f3n de  todos los ecosistemas, a una p\u00e9rdida creciente de biodiversidad y  diversidad cultural y amenaza con un cambio clim\u00e1tico cuyas  consecuencias, que empiezan a ser visibles, pueden conducir al colapso  de nuestras civilizaciones (Diamond, 2005). Sin olvidar los crecientes  desequilibrios que contribuyen a que miles de millones de personas vivan  hoy en condiciones de insoportable miseria y que est\u00e1n potenciando  numerosos conflictos y violencias. Por ello desde la comunidad  cient\u00edfica se ha planteado la necesidad de convertir el siglo XXI en el  siglo del medioambiente, orientando los esfuerzos hacia la resoluci\u00f3n de  los problemas socioambientales que amenazan nuestra supervivencia   (Lubchenco, 1998). Por ello tambi\u00e9n, Naciones Unidas ha instituido \u00abLa  d\u00e9cada de la educaci\u00f3n por un futuro sostenible\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\" target=\"_blank\">www.oei.es\/decada<\/a>),  reclamado a los educadores de todos los niveles y \u00e1reas, tanto de la  educaci\u00f3n formal como de la no reglada (museos, media\u2026) que contribuyan a  formar ciudadanas ciudadanos conscientes de la gravedad de los  problemas y preparados para participar en la toma de decisiones  fundamentadas.<!--more--><\/p>\n<p>Pero sabemos tambi\u00e9n que, a pesar de estos llamamientos, nos  enfrentamos a una falta de respuesta de la mayor parte de la ciudadan\u00eda y  de sus responsables pol\u00edticos. No parece que preocupe demasiado  seriamente la problem\u00e1tica medioambiental (en su sentido m\u00e1s amplio de <em>medio ambiente humano<\/em>,  que extiende su atenci\u00f3n a las dimensiones sociales). Cabe preguntarse,  pues, si no habr\u00e1 razones que justifiquen esta pasividad\u2026 o que  merezcan ser discutidas para lograr la implicaci\u00f3n ciudadana, si  seguimos pensando que la situaci\u00f3n exige de manera urgente un cambio  profundo de comportamientos y la adopci\u00f3n de medidas correctoras. En lo  que sigue sintetizaremos algunos argumentos que escuchamos y vemos  recogidos reiteradamente en los medios de comunicaci\u00f3n, que podr\u00edan  justificar esta falta de respuesta:<\/p>\n<p>\u2022\tLos propios cient\u00edficos no se ponen de acuerdo en cuestiones clave  como el cambio clim\u00e1tico: algunos opinan que es debido a la acci\u00f3n  humana (quema de combustibles f\u00f3siles, deforestaci\u00f3n, etc.), mientras  otros hablan de causas estrictamente naturales, como la actividad solar,  que ya originaron en el pasado glaciaciones y per\u00edodos interglaciares.  En este \u00faltimo caso, obviamente, no tendr\u00eda sentido luchar contra el  cambio clim\u00e1tico y se tratar\u00eda tan solo de adaptarse al mismo.<\/p>\n<p>\u2022\tNo parece sensato, en todo caso, que en situaciones de profunda  crisis econ\u00f3mica como la que estamos viviendo, se financien causas  \u201ccient\u00edficamente cuestionables\u201d como la lucha contra el cambio  clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u2022\tLas propuestas de reducci\u00f3n de emisiones de gases de efecto  invernadero y dem\u00e1s medidas de protecci\u00f3n del medioambiente como la  prohibici\u00f3n de plaguicidas, el poner fin a la tala descontrolada, etc.,  se oponen al crecimiento econ\u00f3mico necesario para sacar de la pobreza a  miles de millones de seres humanos. Son propuestas de un \u201cNorte\u201d  insolidario que antepone su bienestar al hambre y falta de condiciones  aceptables de vida en el \u201cSur\u201d.<\/p>\n<p>\u2022\tLos cambios que preocupan, como el aumento de las temperaturas, son  lentos y moderados, por lo que se traducir\u00e1n en efectos tambi\u00e9n  paulatinos y moderados que permitir\u00e1n adaptarse a los mismos.  No tiene  sentido generar tanta preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2022\tLos problemas que puede generar el desarrollo tecnocient\u00edfico ser\u00e1n  resueltos, como ha sucedido siempre, por la propia tecnociencia. Se  trata, pues, de dejar que los expertos act\u00faen, sin interferencias  injustificadas.<\/p>\n<p>Seguro que argumentos como \u00e9stos son conocidos por quienes lean esta  breve nota; y pueden agregar otros que ayuden a justificar a quienes  niegan la gravedad de la situaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n es posible que estos  argumentos no les parezcan lo suficientemente fundamentados y crean  conveniente replicar a los mismos, saliendo al paso de los obst\u00e1culos  que est\u00e1n impidiendo la implicaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda. Nosotros \u2013no  queremos ocultarlo- nos encontramos entre estos \u00faltimos, pero nos  encantar\u00e1 dialogar con otros y otras colegas, sean cuales sean sus  puntos de vista al respecto.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Bybee, R. (1991): \u00abPlanet Earth in Crisis: How Should Science Educators Respond?\u00bb, <em>The American Biology Teacher<\/em>, 53 (3), pp. 146-153.<\/p>\n<p>Diamond, J. (2005): <em>Colapso<\/em>, Barcelona, Debate.<\/p>\n<p>Duarte, C. (2006): <em>Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra<\/em>, Madrid, CSIC.<\/p>\n<p>Lubchenco, J. (1998): \u00abEntering the Century of the Environment: A New Social Contract for Science\u00bb, <em>Science<\/em>, 279, pp. 491-497.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/www.revistacts.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=378:el-debate-iemergencia-planetaria-o-catastrofismo-ecologista&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38\" target=\"_blank\">Participar y ver comentarios<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Amparo Vilches y Daniel Gil P\u00e9rez Universitat de Val\u00e8ncia, Espa\u00f1a. CIMA (Cient\u00edficos por el Medio Ambiente). Lo sabemos. Lo hemos le\u00eddo y escuchado numerosas veces procedente de voces expertas. 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