{"id":131848,"date":"2019-01-17T08:31:04","date_gmt":"2019-01-17T07:31:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/?p=131848"},"modified":"2019-01-17T08:31:04","modified_gmt":"2019-01-17T07:31:04","slug":"ciencia-industrial-y-big-science","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2019\/01\/17\/131848","title":{"rendered":"Ciencia industrial y big science"},"content":{"rendered":"<p>Un texto de Jos\u00e9 Antonio Acevedo D\u00edaz<\/p>\n<p>Pol\u00edticos, empresarios y ciudadanos, en general, tienden a dar valor a la ciencia sobre todo por su capacidad para resolver problemas y su utilidad social (Acevedo-D\u00edaz, 1997). No es de extra\u00f1ar, pues, que muchos cient\u00edficos de todos los tiempos se hayan enfrentado a la resoluci\u00f3n de asuntos industriales. As\u00ed, en el siglo XIX, Pasteur resolvi\u00f3 con \u00e9xito ciertos problemas de las industrias francesas de la alimentaci\u00f3n y la seda (Dubos, 1984). Tambi\u00e9n en el siglo XIX, un f\u00edsico te\u00f3rico como Thomson (Lord Kelvin posteriormente) se interes\u00f3 por el cableado de la telegraf\u00eda transatl\u00e1ntica, entre otras cuestiones relacionadas con la tecnolog\u00eda y la industria de su \u00e9poca (Ziman, 1976\/1980; S\u00e1nchez-Ron, 2000). Ya en el siglo XX, Marie Curie contribuy\u00f3 decisivamente a poner en marcha los procesos industriales destinados a fabricar y purificar muchas sustancias radiactivas, as\u00ed como la instrumentaci\u00f3n necesaria para ello. Bajo su direcci\u00f3n, el Instituto del Radio tuvo un decisivo papel en el desarrollo metrol\u00f3gico de la radiactividad para usos industriales y m\u00e9dicos (Boudia, 1997).<!--more--><\/p>\n<p>La ciencia industrial se desarroll\u00f3 con vigor en Alemania durante el \u00faltimo tercio del siglo XIX: desarrollo industrial derivado del electromagnetismo, industria de los tintes basada en la qu\u00edmica org\u00e1nica, motores de combusti\u00f3n interna como consecuencia de la termodin\u00e1mica, entre otros m\u00e1s (Acevedo-D\u00edaz, 2006). A comienzos del siglo XX, empresas de EE.UU. como la General Electric y la American Telephone and Telegraph (ATT) transformaron sus peque\u00f1os laboratorios para trabajos rutinarios en aut\u00e9nticos centros de Investigaci\u00f3n, Desarrollo e Innovaci\u00f3n (I+D+I).<\/p>\n<p>Sin embargo, fue durante los a\u00f1os 1930, tambi\u00e9n en EE. UU., cuando la vocaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la ciencia se hizo mucho m\u00e1s intensa; en particular, desde que surgi\u00f3 la big science (gran ciencia o macrociencia). Sus or\u00edgenes pueden encontrarse en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1930, en la que se desarrollaron y pusieron en marcha con \u00e9xito los primeros aceleradores de part\u00edculas elementales (ciclotrones), bajo la direcci\u00f3n de Ernest O. Lawrence en el Radiation Laboratory de la Universidad de Berkeley (California); un proyecto pionero que culmin\u00f3 en 1940 con el apoyo econ\u00f3mico de la Rockefeller Foundation, muy interesada en las posibles aplicaciones biom\u00e9dicas del ciclotr\u00f3n. Es llamativo comprobar c\u00f3mo el laboratorio de Lawrence se parec\u00eda m\u00e1s a una factor\u00eda que a los t\u00edpicos gabinetes de la ciencia acad\u00e9mica (S\u00e1nchez-Ron, 1992, 1995).<\/p>\n<p>La big science se consolid\u00f3 entre los a\u00f1os 1940 y 1950, coincidiendo con la implicaci\u00f3n de la ciencia en la Segunda Guerra Mundial. El proyecto Manhattan (Manhattan Engineer District) para la fabricaci\u00f3n de las primeras bombas at\u00f3micas en las instalaciones de Los \u00c1lamos es un caso paradigm\u00e1tico de big science militarizada (Fern\u00e9, 1989). Otro proyecto de gran importancia fue el RADAR (Radio Detection and Ranging), iniciado en Gran Breta\u00f1a aunque desarrollado en el Radiation Laboratory (Rad Lab) del estadounidense MIT (Massachusetts Institute of Technology), con la participaci\u00f3n decisiva de los laboratorios de la Bell Telephone y la colaboraci\u00f3n de conocidas empresas norteamericanas como Westinghouse, General Electric, Sylvania y Du Pont. Adem\u00e1s de su decisiva contribuci\u00f3n militar en la Segunda Guerra Mundial; este proyecto tambi\u00e9n favoreci\u00f3 el desarrollo de la f\u00edsica del estado s\u00f3lido (semiconductores), que condujo al descubrimiento del transistor en los laboratorios de la Bell Telephone a finales de 1947 (S\u00e1nchez-Ron, 1992; Ziman, 1976\/1980).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son ejemplos de proyectos de la big science el ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer) de la Universidad de Pennsylvania (Moore School of Electronics Engineering) para hacer la primera computadora electr\u00f3nica; el Hubble de la NASA (National Aeronautics and Space Administration) para construir el famoso telescopio espacial en el que tambi\u00e9n colabor\u00f3 la ESA (European Agency Space); los diversos proyectos relacionados con la construcci\u00f3n de los gigantescos aceleradores de part\u00edculas europeos del CERN (Centre Europ\u00e9en de Recherches Nucl\u00e9aires), etc. (Echeverr\u00eda, 2003; S\u00e1nchez-Ron, 1992, 2000).<\/p>\n<p>En suma, la big science supuso un gran cambio en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica, con rasgos como los siguientes: (i) concentraci\u00f3n de recursos humanos y materiales en unos pocos centros de investigaci\u00f3n; (ii) especializaci\u00f3n del trabajo en los laboratorios; (iii) desarrollo de proyectos cient\u00edficos con relevancia pol\u00edtica y social, que contribuyen a incrementar el poder militar, el potencial industrial, la salud o el prestigio nacional; (iv) interacciones entre cient\u00edficos, ingenieros, industriales y militares; (v) burocratizaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de la ciencia y la tecnolog\u00eda; (vi) p\u00e9rdida de autonom\u00eda de la ciencia; (vii) riesgo alto de sus posibles impactos; entre otros m\u00e1s (Acevedo-D\u00edaz, 2006; Echeverr\u00eda, 2003).<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Acevedo-D\u00edaz, J. A. (1997). \u00bfPublicar o patentar? Hacia una ciencia cada vez m\u00e1s ligada a la tecnolog\u00eda. Revista Espa\u00f1ola de F\u00edsica, 11(2), 8-11.<\/p>\n<p>Acevedo-D\u00edaz, J. A. (2006). Modelos de relaciones entre ciencia y tecnolog\u00eda: un an\u00e1lisis social e hist\u00f3rico. Revista Eureka sobre Ense\u00f1anza y Divulgaci\u00f3n de las Ciencias, 3(2), 198-219.<\/p>\n<p>Boudia, S. (1997). El laboratorio Curie. En el coraz\u00f3n de una red de competencias. Mundo cient\u00edfico, 183, 845-849.<\/p>\n<p>Dubos, R. J. (1984). Pasteur. Barcelona: Salvat<\/p>\n<p>Echeverr\u00eda, J. (2003). La revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica. Madrid: FCE.<\/p>\n<p>Fern\u00e9, G. (1989). La ciencia una nueva mercanc\u00eda. Mundo cient\u00edfico, 91, 564-571.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez-Ron, J. M. (1992). El poder de la ciencia. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez-Ron, J. M. (1995). La ciencia, su estructura y su futuro. Madrid: Debate.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez-Ron, J. M. (2000). El siglo de la ciencia. Madrid: Taurus.<\/p>\n<p>Ziman, J. (1976). The force of knowledge. The scientific dimension of society. Cambridge: Cambridge University Press. Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de I. Cabrera (1980), La fuerza del conocimiento. La dimensi\u00f3n cient\u00edfica de la sociedad. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Antonio Acevedo D\u00edaz<\/strong>. Licenciado en Ciencias (Secci\u00f3n de Qu\u00edmicas) por la Universidad de Sevilla. Ha sido catedr\u00e1tico de Bachillerato de F\u00edsica y Qu\u00edmica; profesor tutor de la UNED de diversas asignaturas de Ciencias Qu\u00edmicas durante doce cursos; e inspector de Educaci\u00f3n desde 1990 hasta su jubilaci\u00f3n en el a\u00f1o 2009. Ha impartido varios cursos de formaci\u00f3n inicial del profesorado de ciencias de Educaci\u00f3n Secundaria en las Universidades de M\u00e1laga y Sevilla. Ha publicado un centenar de art\u00edculos de did\u00e1ctica de las ciencias experimentales, un libro, varios cap\u00edtulos de libros, as\u00ed como participado con numerosas ponencias y comunicaciones en congresos nacionales e internacionales. Sus principales contribuciones a la educaci\u00f3n cient\u00edfica se centran en el enfoque CTS para la ense\u00f1anza de las ciencias, la ense\u00f1anza de la naturaleza de la ciencia y la historia de la ciencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un texto de Jos\u00e9 Antonio Acevedo D\u00edaz Pol\u00edticos, empresarios y ciudadanos, en general, tienden a dar valor a la ciencia sobre todo por su capacidad para resolver problemas y su utilidad social (Acevedo-D\u00edaz, 1997). No es de extra\u00f1ar, pues, que muchos cient\u00edficos de todos los tiempos se hayan enfrentado a la resoluci\u00f3n de asuntos industriales. As\u00ed, en el siglo XIX, Pasteur resolvi\u00f3 con \u00e9xito ciertos problemas de las industrias francesas de la alimentaci\u00f3n y la seda (Dubos, 1984). 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