{"id":131868,"date":"2019-02-12T08:48:43","date_gmt":"2019-02-12T07:48:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/?p=131868"},"modified":"2019-02-12T08:48:43","modified_gmt":"2019-02-12T07:48:43","slug":"tecnociencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2019\/02\/12\/131868","title":{"rendered":"Tecnociencia"},"content":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Antonio Acevedo D\u00edaz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las relaciones entre la ciencia y la tecnolog\u00eda pueden seguir diferentes modelos; de hecho, estos modelos se han dado a trav\u00e9s de los tiempos (Acevedo, 2006). En uno de ellos, la intensificaci\u00f3n de estas relaciones implica su entrelazamiento, fusi\u00f3n o indistinci\u00f3n como <em>tecnociencia<\/em>, lo que, en cierto modo, presupone una identidad ontol\u00f3gica (Niiniluoto, 1997). Se trata de un fen\u00f3meno que parece ser m\u00e1s frecuente en la contemporaneidad, pero no en el pasado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los soci\u00f3logos de la ciencia y la tecnolog\u00eda atribuyen la introducci\u00f3n del t\u00e9rmino tecnociencia a Bruno Latour, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1980, para su uso en la metodolog\u00eda de los estudios sociales sobre ciencia y tecnolog\u00eda (Latour, 1987\/1992), Seg\u00fan Raynaud (2018): \u201c<em>El t\u00e9rmino<\/em> [tecnociencia] <em>ha sido retomado por muchos de sus colaboradores<\/em> [de Latour] <em>directos o indirectos<\/em>.\u201d (Raynaud, 2018, p. 294).<!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, los fil\u00f3sofos de la tecnolog\u00eda se\u00f1alan que el t\u00e9rmino tecnociencia fue introducido unos a\u00f1os antes, en torno a la segunda mitad de los a\u00f1os 1970, por el fil\u00f3sofo belga Gilbert Hottois (1984, citado por Raynaud, 2018).<\/p>\n<p align=\"justify\">Asimismo, Raynaud (2018) ha hecho una exhaustiva revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica en la que muestra que el t\u00e9rmino tecnociencia ha sido empleado desde 1946, al menos, sobre todo en un contexto de pol\u00edtica cient\u00edfica. Como se\u00f1ala este investigador: \u201c[&#8230;] <em>quienes utilizan el t\u00e9rmino tecnociencia son casi siempre autores que tienen una visi\u00f3n exterior de la ciencia y la tecnolog\u00eda<\/em>.\u201d (Raynaud, 2018, p. 303).<\/p>\n<p align=\"justify\">De manera general, puede decirse que la tecnociencia designa el conjunto de actividades de Investigaci\u00f3n, Desarrollo e Innovaci\u00f3n (I+D+I) en las que ciencia y tecnolog\u00eda est\u00e1n imbricadas profundamente y se refuerzan entre s\u00ed para conseguir un beneficio mutuo en sus procedimientos y resultados (Acevedo, 2006).<\/p>\n<p align=\"justify\">La tecnociencia, entendida de la manera anterior, se ha desarrollado sobre todo en torno al \u00faltimo cuarto del siglo XX por evoluci\u00f3n de la <em>big science<\/em> y gracias al impulso de algunas grandes empresas de EE.UU., habi\u00e9ndose expandido luego con rapidez por otros pa\u00edses desarrollados. <em>Big science<\/em> y tecnociencia tienen rasgos comunes, pero tambi\u00e9n diferencias de relieve (Acevedo, 2006). As\u00ed, mientras que la investigaci\u00f3n b\u00e1sica representa un papel importante en la <em>big science<\/em>, en la tecnociencia destaca sobre todo la instrumentalizaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico para cumplir el objetivo de lograr innovaciones tecnocient\u00edficas comercialmente rentables. Otras caracter\u00edsticas distintivas de la tecnociencia son: el predominio de la financiaci\u00f3n privada sobre la p\u00fablica en las actividades I+D+I; la importancia relativamente menor del tama\u00f1o del proyecto y de los equipos e instrumentos; su car\u00e1cter multinacional; la conexi\u00f3n de los laboratorios en red, mediante el uso de tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n; la pluralidad y diversidad de los agentes tecnocient\u00edficos que intervienen; entre otras (Echeverr\u00eda, 2003).<\/p>\n<p align=\"justify\">La tecnociencia ha transformado la estructura de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica-tecnol\u00f3gica en todas sus dimensiones y ha incorporado nuevos valores a la actividad cient\u00edfica. La tecnociencia suele producir un conocimiento instrumental que es: (<em>i<\/em>) patentable <em>vs<\/em>. p\u00fablico; (<em>ii<\/em>) privado\/local <em>vs<\/em>. universal; (<em>iii<\/em>) prosaico <em>vs<\/em>. imaginativo; (<em>iv<\/em>) pragm\u00e1tico <em>vs<\/em>. autocr\u00edtico; y (<em>v<\/em>) interesado\/parcial <em>vs<\/em>. desinteresado (Acevedo, 2006).<\/p>\n<p align=\"justify\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas, los intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos han establecido un marco nuevo, caracterizado por la aparici\u00f3n de redes internacionales, con formas organizativas novedosas, que controlan una buena parte del conocimiento b\u00e1sico o esencial, as\u00ed como la difusi\u00f3n de ideas y resultados en campos estrat\u00e9gicos de la investigaci\u00f3n punta. As\u00ed, la mayor\u00eda de los cient\u00edficos acad\u00e9micos que investigan hoy subvencionados por las empresas o las instituciones gubernamentales tienen que pedir autorizaci\u00f3n para publicar sus trabajos (Acevedo, 1997). Las nuevas relaciones surgidas entre la investigaci\u00f3n b\u00e1sica realizada por la ciencia acad\u00e9mica y la investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica han dado lugar a un h\u00edbrido entre la ciencia acad\u00e9mica y la ciencia industrial, una <em>ciencia postacad\u00e9mica<\/em> que es un componente m\u00e1s de la tecnociencia contempor\u00e1nea (Ziman, 2003).<\/p>\n<p align=\"justify\">En este marco, los cient\u00edficos acad\u00e9micos cada vez tienen m\u00e1s como compa\u00f1eros de viaje a pol\u00edticos e industriales. A finales del XIX, algunos cient\u00edficos abandonaron la ciencia acad\u00e9mica y empezaron a trabajar para los laboratorios industriales. Durante los a\u00f1os 1960 y 1970 del siglo XX, en un mundo en el que los negocios y el dinero representaban un valor material y cultural, unos cuantos cient\u00edficos se decidieron a traspasar las fronteras acad\u00e9micas del mundo universitario de manera mucho m\u00e1s radical, convirti\u00e9ndose ahora ellos mismos en empresarios. Un antecedente fue Shockley, uno de los descubridores del transistor en 1947 junto a Bardeen y Brattain en los laboratorios de la <em>Bell Telephone<\/em>, que fund\u00f3 en 1955 su propia compa\u00f1\u00eda, el <em>Shockley Semiconductor Laboratory<\/em>\u00a0(S\u00e1nchez-Ron, 1992; Ziman, 1976\/1980).<\/p>\n<p align=\"justify\">Animados por los pol\u00edticos y los promotores industriales, algunos cient\u00edficos han llegado a constituir sus propias empresas, en las que se realiza a la vez la investigaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de sus productos tecnol\u00f3gicos en \u00e1reas punteras de investigaci\u00f3n (Mustar, 1988). De este modo, se han ido creando mercados en campos como la biotecnolog\u00eda, las telecomunicaciones, los nuevos materiales, la rob\u00f3tica, la inteligencia artificial, el <em>hardware<\/em> y el <em>software<\/em> cient\u00edfico, etc. Por ejemplo, la ingenier\u00eda gen\u00e9tica comercial naci\u00f3 en 1979 cuando una empresa peque\u00f1a de investigaci\u00f3n en gen\u00e9tica, llamada <em>Genetech<\/em>, sac\u00f3 con gran \u00e9xito sus acciones al mercado (Acevedo-D\u00edaz, 1997). En la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1990, puede servir como ilustraci\u00f3n el caso del bioqu\u00edmico estadounidense Craig Venter, relacionado con la investigaci\u00f3n del <em>Proyecto Genoma<\/em>, las patentes de genes y de secuencias de segmentos del genoma humano, las compa\u00f1\u00edas de la industria biotecnol\u00f3gica, como <em>Celera Genomics<\/em>, y los aspectos \u00e9ticos y dem\u00e1s valores implicados en estos asuntos (S\u00e1nchez-Ron, 2004).<\/p>\n<p align=\"justify\">Para esta nueva alianza entre la ciencia y la tecnolog\u00eda, algunas personas dicen: \u00bfqu\u00e9 puede ser mejor que una tecnociencia? (S\u00e1nchez-Ron, 2004). Sin embargo, aunque la tecnociencia ha ido aumentando desde los a\u00f1os 1980, y parece seguir creciendo durante el XXI, la ciencia que no sigue ese patr\u00f3n a\u00fan se sigue practicando en gran medida, as\u00ed como la tecnolog\u00eda que no es tecnociencia. As\u00ed pues no parece que la ciencia y la tecnolog\u00eda sean una misma entidad, ni tampoco que haya una relaci\u00f3n causal directa y simple entre ambas, sino bastante m\u00e1s compleja (Acevedo, 2006).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Acevedo-D\u00edaz, J. A. (1997). \u00bfPublicar o patentar? Hacia una ciencia cada vez m\u00e1s ligada a la tecnolog\u00eda. <em>Revista Espa\u00f1ola de F\u00edsica<\/em>, 11(2), 8-11.<\/p>\n<p align=\"justify\">Acevedo-D\u00edaz, J. A. (2006). Modelos de relaciones entre ciencia y tecnolog\u00eda: un an\u00e1lisis social e hist\u00f3rico. <em>Revista Eureka sobre Ense\u00f1anza y Divulgaci\u00f3n de las Ciencias<\/em>, 3(2), 198-219.<\/p>\n<p align=\"justify\">Echeverr\u00eda, J. (2003). <em>La revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica<\/em>. Madrid: FCE.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hottois, G. (1984). <em>Le signe et la technique. La philosophie \u00e0 l&#8217;\u00e9preuve de la technique<\/em>. Paris: Montaigne.<\/p>\n<p align=\"justify\">Latour, B. (1987). <em>Science in Action. How to follow scientists and engineers through society<\/em>. Cambridge, MA: Harvard University Press. Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de E. Aibar, R. M\u00e9ndez y E. Penisio (1992), <em>Ciencia en acci\u00f3n. C\u00f3mo seguir a los cient\u00edficos e ingenieros a trav\u00e9s de la sociedad<\/em>. Barcelona: Labor.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mustar, P. (1988). \u00bfPueden los cient\u00edficos convertirse en empresarios? <em>Mundo Cient\u00edfico<\/em>, 84, 980-983.<\/p>\n<p align=\"justify\">Niiniluoto, I. (1997). Ciencia frente a Tecnolog\u00eda: \u00bfDiferencia o identidad? <em>Arbor<\/em>, 620, 285-299.<\/p>\n<p align=\"justify\">Raynaud, D. (2018). <em>\u00bfQu\u00e9 es la tecnolog\u00eda?<\/em> Pamplona: Laoteli.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e1nchez-Ron, J. M. (1992). <em>El poder de la ciencia<\/em>. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e1nchez-Ron, J. M. (2004). Imagen p\u00fablica e intereses privados. En F. J. Rubia, I. Fuentes y S. Casado (coords.), <em>Percepci\u00f3n social de la ciencia<\/em> (pp. 97-113). Madrid: Academia Europea de Ciencias y Artes (AECYA)\/UNED Ediciones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ziman, J. (1976). <em>The force of knowledge. The scientific dimension of society<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press. Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de I. Cabrera (1980), <em>La fuerza del conocimiento. La dimensi\u00f3n cient\u00edfica de la sociedad<\/em>. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ziman, J. (2003). Ciencia y sociedad civil<em>. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Sociedad<\/em>, 1(1), 177-188. Publicado tambi\u00e9n el mismo a\u00f1o en <em>Isegor\u00eda<\/em>, 28, 5-17.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/techaldia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tecnociencia.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"522\" \/><\/p>\n<p>Imagen: <a tabindex=\"0\" href=\"https:\/\/techaldia.com\/2017\/04\/la-tecnociencia-arma-del-capitalismo\/\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\" data-noload=\"\" data-ved=\"2ahUKEwiU-K752bXgAhUc6OAKHaE1DIwQjB16BAgBEAQ\"><span dir=\"ltr\">TechAlDia<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Antonio Acevedo D\u00edaz. Las relaciones entre la ciencia y la tecnolog\u00eda pueden seguir diferentes modelos; de hecho, estos modelos se han dado a trav\u00e9s de los tiempos (Acevedo, 2006). En uno de ellos, la intensificaci\u00f3n de estas relaciones implica su entrelazamiento, fusi\u00f3n o indistinci\u00f3n como tecnociencia, lo que, en cierto modo, presupone una identidad ontol\u00f3gica (Niiniluoto, 1997). Se trata de un fen\u00f3meno que parece ser m\u00e1s frecuente en la contemporaneidad, pero no en el pasado. Los soci\u00f3logos de la ciencia y la tecnolog\u00eda atribuyen la introducci\u00f3n del t\u00e9rmino tecnociencia a Bruno Latour, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131868"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131868"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131868\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":131869,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131868\/revisions\/131869"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}