{"id":299,"date":"2005-04-17T13:47:00","date_gmt":"2005-04-17T13:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2005\/04\/17\/299.aspx"},"modified":"2005-04-17T13:47:00","modified_gmt":"2005-04-17T13:47:00","slug":"cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2005\/04\/17\/299","title":{"rendered":"Cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>La alerta ante la evoluci\u00f3n del clima se declara por primera vez a finales de los a\u00f1os sesenta con el establecimiento del Programa Mundial de Investigaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica, si bien las decisiones pol\u00edticas en torno a dicho problema tienen lugar por primera vez en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). En dicha Conferencia, se propusieron las actuaciones necesarias para mejorar la comprensi\u00f3n de las causas que estuvieran pudiendo provocar un posible cambio clim\u00e1tico. Ello dio lugar en 1979 a la convocatoria de la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima. <\/p>\n<p>Un paso importante en cuanto a la necesidad de investigaciones y de acuerdos internacionales para resolver los problemas tuvo lugar con la constituci\u00f3n, en 1983, de la Comisi\u00f3n Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo conocida como Comisi\u00f3n Brundtland. El informe de la Comisi\u00f3n subrayaba la necesidad de iniciar las negociaciones para un tratado mundial sobre el clima, investigar los or\u00edgenes y efectos de un cambio clim\u00e1tico, vigilar cient\u00edficamente el clima y establecer pol\u00edticas internacionales para la reducci\u00f3n de las emisiones a la atm\u00f3sfera de los gases de efecto invernadero.<\/p>\n<p>A finales de 1990, se celebr\u00f3 la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, reuni\u00f3n clave para que Naciones Unidas arrancara el proceso de negociaci\u00f3n que condujese a la elaboraci\u00f3n de un tratado internacional sobre el clima.<\/p>\n<p>Hoy, tras d\u00e9cadas de estudios, no parece haber duda alguna entre los expertos acerca de que las actividades humanas est\u00e1n cambiando el clima del planeta. \u00c9sta fue, precisamente, la conclusi\u00f3n de los Informes de Evaluaci\u00f3n del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim\u00e1tico (IPCC <a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.ipcc.ch\/<\/font><\/a>), organismo creado en 1988 por la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con el cometido de realizar evaluaciones peri\u00f3dicas del conocimiento sobre el cambio clim\u00e1tico y sus consecuencias. Hasta el momento, el IPCC ha publicado tres informes de Evaluaci\u00f3n, en 1990, en 1995 y en 2001, dotados del m\u00e1ximo reconocimiento mundial. El tercer informe de Evaluaci\u00f3n del IPCC, llevado a cabo por m\u00e1s de mil expertos y presentado ante m\u00e1s de 150 representantes de un centenar de pa\u00edses, se basa en datos concordantes de m\u00faltiples fuentes que incluyen an\u00e1lisis de la composici\u00f3n del aire atmosf\u00e9rico, medida de las temperaturas del oc\u00e9ano, mediciones por sat\u00e9lite de la cubierta de hielo, del nivel del mar, etc.<\/p>\n<p>Los resultados de estos an\u00e1lisis son realmente preocupantes: la proporci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera, por ejemplo, ha aumentado de forma acelerada en las \u00faltimas d\u00e9cadas, provocando un notable <i>incremento del efecto invernadero<\/i>. Y, antes de referirnos a las causas de este alarmante fen\u00f3meno, es preciso salir al paso del frecuente error que supone hablar negativamente del efecto invernadero. Gracias a que hay gases \u00abde efecto invernadero\u00bb en la composici\u00f3n de la atm\u00f3sfera (di\u00f3xido de carbono, vapor de agua, \u00f3xido de nitr\u00f3geno, metano.) la energ\u00eda solar absorbida por el suelo y las aguas no es total e inmediatamente irradiada al espacio al dejar de ser iluminados, sino que la atm\u00f3sfera act\u00faa como las paredes de vidrio de los invernaderos y, de este modo, la temperatura media de la Tierra se mantiene en torno a los 15\u00ba C. As\u00ed se logra un balance energ\u00e9tico natural que evita tremendas oscilaciones de temperatura, incompatibles con las formas de vida que conocemos. <\/p>\n<p>El problema no est\u00e1, pues, en el efecto invernadero, sino en la <i>alteraci\u00f3n<\/i> de los equilibrios existentes, <i>en el incremento<\/i> de los gases que producen el efecto invernadero, debido fundamentalmente a la emisi\u00f3n creciente de CO<sub>2<\/sub> que se produce al quemar carb\u00f3n, petr\u00f3leo o simple le\u00f1a, sin olvidar que hay otros gases, como el metano, \u00f3xido nitroso, clorofluorcarbonos, hidrofluorcarbonos, vapor de agua y el ozono, que contribuyen tambi\u00e9n a ese efecto y las emisiones de la mayor\u00eda de ellos crecen cada a\u00f1o. <\/p>\n<p>Es chocante, por ejemplo, que los compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) hayan sustituido a los fluorclorocarbonados (CFC), causantes de la destrucci\u00f3n de la capa de ozono, en los aerosoles y equipos de refrigeraci\u00f3n. Se evita as\u00ed esa destrucci\u00f3n de la capa de ozono, pero se sigue contribuyendo al incremento del efecto invernadero. Y lo mismo ocurre con los proyectos para construir nuevas centrales t\u00e9rmicas, que siguen adelante en muchos pa\u00edses, pese a que comportar\u00e1n un notable aumento de las emisiones de CO<sub>2<\/sub>, adem\u00e1s de provocar otras formas de<b> <a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion005.htm\"><font color=\"#002c99\">contaminaci\u00f3n sin fronteras<\/font><\/a><\/b>, como la lluvia \u00e1cida, que contribuyen a destruir los bosques, reduciendo, por tanto, la capacidad de absorci\u00f3n del di\u00f3xido de carbono. De hecho, la responsabilidad del incremento del efecto invernadero y el consiguiente aumento de la temperatura media del planeta, es compartida casi al 50% entre la deforestaci\u00f3n y el aumento de emisiones de CO<sub>2<\/sub> y dem\u00e1s gases invernadero. Y las consecuencias comienzan ya a ser perceptibles (Folch, 1998; McNeill, 2003; Vilches y Gil, 2003; Lynas, 2004):<\/p>\n<ul>\n<li>disminuci\u00f3n de los glaciares y deshielo de los casquetes polares, con la consecuente subida del nivel del mar y destrucci\u00f3n de ecosistemas esenciales como humedales, bosques de manglares y zonas costeras habitadas;\n<li>alteraciones en las precipitaciones y un aumento de fen\u00f3menos extremos (sequ\u00edas, lluvias torrenciales, avalanchas de barro&#8230;);\n<li>acidificaci\u00f3n de las aguas y destrucci\u00f3n de los arrecifes de coral, aut\u00e9nticas barreras protectoras de las costas y h\u00e1bitat de innumerables especies marinas;\n<li>desertizaci\u00f3n;\n<li>alteraci\u00f3n de los ritmos vitales de numerosas especies; <\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00b7 &#8230;<\/p>\n<p>Todo ello con graves implicaciones para la agricultura, los bosques, las reservas de agua. y, en definitiva, para la salud humana (Comisi\u00f3n Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988; McNeill, 2003). Y las nuevas predicciones del IPCC para el siglo XXI se\u00f1alan que las temperaturas globales seguir\u00e1n subiendo, el nivel del mar experimentar\u00e1 ascensos significativos y la frecuencia de los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos extremos aumentar\u00e1.<\/p>\n<p>Es cierto tambi\u00e9n que las consecuencias son, en parte, impredecibles. Hay que tener en cuenta que el clima es un sistema tremendamente complejo que no s\u00f3lo comprende la atm\u00f3sfera, sino tambi\u00e9n los oc\u00e9anos, hielos, la tierra y su relieve, los r\u00edos, lagos, aguas subterr\u00e1neas&#8230; La radiaci\u00f3n solar, la rotaci\u00f3n de la Tierra, la composici\u00f3n de la atm\u00f3sfera y los oc\u00e9anos afectan a este sistema y cambios peque\u00f1os en par\u00e1metros importantes, como la temperatura, pueden causar resultados inesperados y no lineales. Ello es aprovechado por algunos para decir que \u00ablas cosas no est\u00e1n claras\u00bb y justificar as\u00ed su rechazo a la adopci\u00f3n de medidas. Pero, como ha se\u00f1alado la Uni\u00f3n Geof\u00edsica Americana (AGU), instituci\u00f3n cient\u00edfica internacional de m\u00e1s de 35000 miembros, \u00abel nivel actual de incertidumbre cient\u00edfica no justifica la falta de acci\u00f3n en la mitigaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico\u00bb. <\/p>\n<p>A pesar de todo ello, son muchos los que siguen neg\u00e1ndose a aceptar que estamos en una situaci\u00f3n de emergencia: \u00a1El planeta es muy resistente!, afirman convencidos, y lo que los humanos estamos haciendo con la Tierra es nimio comparado con los cambios que ha experimentado antes por causas naturales: ya ha habido otros cambios notables en la composici\u00f3n de la atm\u00f3sfera y en la temperatura, hubo glaciaciones. y la Tierra continu\u00f3 girando. Todo ello es verdad: en el pasado tambi\u00e9n ha habido alteraciones en la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de los gases de efecto invernadero que han originado profundos cambios clim\u00e1ticos. Sin embargo, como han se\u00f1alado los meteor\u00f3logos, el problema no est\u00e1 tanto en los cambios como en la rapidez de los mismos (<a href=\"http:\/\/www.mma.es\/oecc\/index.htm\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.mma.es\/oecc\/index.htm<\/font><\/a>): baste se\u00f1alar que la proporci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera se ha incrementado en 200 a\u00f1os. \u00a1m\u00e1s que en los 10000 precedentes! Y Delibes de Castro puntualiza: \u00abNunca ha habido tanto CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera desde hace al menos 400 000 a\u00f1os. Y seguramente nunca, en esos cuatro mil siglos, ha hecho tanto calor como el que me temo har\u00e1 dentro de pocos lustros\u00bb (Delibes y Delibes, 2005).<\/p>\n<p>En consecuencia, aunque existen todav\u00eda muchas incertidumbres que no permiten cuantificar con la suficiente precisi\u00f3n los cambios del clima previstos, la informaci\u00f3n validada hasta ahora es suficiente para tomar medidas de forma inmediata, de acuerdo al denominado \u00abprincipio de precauci\u00f3n\u00bb al que hace referencia el <b><a href=\"http:\/\/www.mma.es\/oecc\/documenta\/doc_ncc_un_convencion.htm#art3\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">Art\u00edculo 3 de la Convenci\u00f3n Marco sobre Cambio Clim\u00e1tico<\/font><\/a><\/b>. <\/p>\n<p>Resulta absolutamente necesario, pues, interrumpir esta agresi\u00f3n a los equilibrios del planeta. Por ello en 1997, como resultado de un acuerdo alcanzado en la Cumbre de R\u00edo en 1992, se firm\u00f3 el Protocolo de Kyoto, por el cual los pa\u00edses firmantes asum\u00edan el compromiso de reducir las emisiones en porcentajes que var\u00edan seg\u00fan su contribuci\u00f3n actual a la contaminaci\u00f3n del planeta, estableciendo sistemas de control de la aplicaci\u00f3n de estas medidas. <\/p>\n<p>Para que el acuerdo entrara en vigor, se estableci\u00f3 un m\u00ednimo de 55 pa\u00edses firmantes que sumaran en conjunto al menos un 55% de las emisiones correspondientes a los 39 pa\u00edses implicados en el acuerdo. Y aunque existen pa\u00edses como EEUU (con mucho, el m\u00e1s contaminante) que no asumen todav\u00eda el Protocolo de Kyoto y por lo tanto no se comprometen a aplicar las medidas que en \u00e9l se plantean, tras su ratificaci\u00f3n por el parlamento ruso en octubre de 2004 se aseguraron los apoyos necesarios para su entrada en vigor, que tuvo lugar el 16 de febrero de 2005. Una fecha que, sin duda, pasar\u00e1 a la historia como el inicio de una nueva etapa en la protecci\u00f3n del medio ambiente por la comunidad internacional. Pese a que se trata solamente de un primer paso todav\u00eda t\u00edmido en la regulaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n ambiental, en la lucha contra el cambio clim\u00e1tico, la importancia de este hecho es enorme por lo que supone de regulaci\u00f3n global de un \u00e1mbito que afecta a numerosos aspectos de nuestras actividades y un paso hacia la cada vez m\u00e1s imprescindible prevenci\u00f3n de riesgos y la gesti\u00f3n integrada de los recursos del planeta (Mayor Zaragoza, 2000; McNeill, 2003; Riechmann, 2003). Una gesti\u00f3n que exige, adem\u00e1s de medidas pol\u00edticas a escala planetaria, como el Protocolo de Kyoto, el impulso de <b><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion003.htm\"><font color=\"#002c99\">tecnolog\u00edas para la sostenibilidad<\/font><\/a><\/b> y un sostenido esfuerzo educativo capaz de modificar actitudes y comportamientos, como el que pretende la<b> <b><a href=\"file:\/\/\/Z|\/oei\/dgpoei\/ctsi\/inicio\/index.html\"><font color=\"#002c99\">D\u00e9cada de la<\/font><\/a><\/b> <a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/index.html\"><font color=\"#002c99\"><b>Educaci\u00f3n para la<\/b> sostenibilidad<\/font><\/a><\/b>. <\/p>\n<p><b>Referencias en este resumen<\/b><\/p>\n<p>COMISI\u00d3N MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). <i>Nuestro Futuro Com\u00fan<\/i>. Madrid: Alianza.<br \/>DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). <i>La Tierra herida. \u00bfQu\u00e9 mundo heredar\u00e1n nuestros hijos?<\/i> Barcelona: Destino.<br \/>OLCH, R. (1998). <i>Ambiente, emoci\u00f3n y \u00e9tica<\/i>. Barcelona: Ed. Ariel.<br \/>LYNAS, M. (2004). <i>Marea alta. Noticia de un mundo que se calienta y c\u00f3mo nos afectan los cambios clim\u00e1ticos.<\/i> Barcelona: RBA Libros S. A.<br \/>McNEILL, J. R. (2003). <i>Algo nuevo bajo el Sol<\/i>. Madrid: Alianza.<br \/>MAYOR ZARAGOZA, F. (2000). <i>Un mundo nuevo<\/i>. Barcelona: UNESCO. C\u00edrculo de lectores.<br \/>RIECHMANN, J. (2003). Cuidar la T(t)ierra. Barcelona: Icaria.<br \/>VILCHES, A. y GIL, D. (2003). <i>Construyamos un futuro sostenible. Di\u00e1logos de supervivencia<\/i>. Madrid: Cambridge University Presss. Cap\u00edtulo 4.<\/p>\n<p><b>M\u00e1s informaci\u00f3n en<\/b>: <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/local.es.eea.eu.int\/\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/local.es.eea.eu.int<\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/europa.eu.int\/comm\/environment\/climat\/eccp.htm\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/europa.eu.int\/comm\/environment\/climat\/eccp.htm (en ingl\u00e9s)<\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.mma.es\/oecc\/documenta\/doc_ncc_un_convencion.htm#art3%20\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.mma.es\/oecc\/documenta\/doc_ncc_un_convencion.htm#art3 <\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.greenpeace.org\/espana_es\/news\/details?item_id=673200\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.greenpeace.org\/espana_es\/news\/details?item_id=673200<\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.medioambiente.gov.ar\/acuerdos\/convenciones\/unfccc\/ccindex.htm\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.medioambiente.gov.ar\/acuerdos\/convenciones\/unfccc\/ccindex.htm<\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.mma.es\/oecc\/index.htm\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.mma.es\/oecc\/index.htm<\/font><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.inm.es\/\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">http:\/\/www.inm.es\/<\/font><\/a><\/p>\n<p><b>Enlaces de inter\u00e9s sobre el tema<\/b><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.mma.es\/oecc\/\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">Oficina Espa\u00f1ola de Cambio Clim\u00e1tico<\/font><\/a><br \/><a href=\"http:\/\/cop10.medioambiente.gov.ar\/es\/\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">Convenci\u00f3n sobre el Cambio Clim\u00e1tico. Conferencia de las Partes (COP 10) Buenos Aires, Argentina 6 al 17 de diciembre de 2004.<\/font><\/a><br \/><a href=\"http:\/\/www.medioambiente.gov.ar\/faq\/cambio_climatico\/default.htm\" target=\"oei\"><font color=\"#002c99\">Gu\u00eda elemental de la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas. Elaborada por la Unidad de Cambio Clim\u00e1tico<\/font><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alerta ante la evoluci\u00f3n del clima se declara por primera vez a finales de los a\u00f1os sesenta con el establecimiento del Programa Mundial de Investigaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica, si bien las decisiones pol\u00edticas en torno a dicho problema tienen lugar por primera vez en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). En dicha Conferencia, se propusieron las actuaciones necesarias para mejorar la comprensi\u00f3n de las causas que estuvieran pudiendo provocar un posible cambio clim\u00e1tico. Ello dio lugar en 1979 a la convocatoria de la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima. Un paso importante en\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}