{"id":494,"date":"2005-05-09T11:44:00","date_gmt":"2005-05-09T11:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2005\/05\/09\/494.aspx"},"modified":"2005-05-09T11:44:00","modified_gmt":"2005-05-09T11:44:00","slug":"educacion-para-la-sostenibilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2005\/05\/09\/494","title":{"rendered":"Educaci\u00f3n para la sostenibilidad"},"content":{"rendered":"<p><b><font color=\"#006699\">Educaci\u00f3n para la sostenibilidad<\/font><\/b><\/p>\n<p>La importancia dada por los expertos en <b><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion000.htm\"><font color=\"#002c99\">sostenibilidad<\/font><\/a><\/b> al papel de la educaci\u00f3n queda reflejada en el lanzamiento mismo de la D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n para el Desarrollo Sostenible o, mejor, para un futuro sostenible (2005-2014) a cuyo impulso y desarrollo esta destinada esta p\u00e1gina web. <\/p>\n<p>Como se\u00f1ala UNESCO (ver \u00abenlaces\u00bb en esta misma p\u00e1gina web): <i>\u00abEl Decenio de las Naciones Unidas para la educaci\u00f3n con miras al desarrollo sostenible pretende promover la educaci\u00f3n como fundamento de una sociedad m\u00e1s viable para la humanidad e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de ense\u00f1anza escolar a todos los niveles. El Decenio intensificar\u00e1 igualmente la cooperaci\u00f3n internacional en favor de la elaboraci\u00f3n y de la puesta en com\u00fan de pr\u00e1cticas, pol\u00edticas y programas innovadores de educaci\u00f3n para el desarrollo sostenible\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>En esencia se propone impulsar una <i>educaci\u00f3n solidaria<\/i> -superadora de la tendencia a orientar el comportamiento en funci\u00f3n de intereses a corto plazo, o de la simple costumbre- que contribuya a una correcta percepci\u00f3n del estado del mundo, <i>genere actitudes y comportamientos responsables<\/i> y prepare para la toma de decisiones fundamentadas (Aikenhead, 1985) dirigidas al logro de un desarrollo culturalmente plural y f\u00edsicamente sostenible (Delors, 1996; Cortina et al., 1998). <\/p>\n<p>Para algunos autores, estos comportamientos responsables exigen superar un \u00abposicionamiento claramente antropoc\u00e9ntrico que prima lo humano respecto a lo natural\u00bb en aras de un biocentrismo que \u00abintegra a lo humano, como una especie m\u00e1s, en el ecosistema\u00bb (Garc\u00eda, 1999). Pensamos, no obstante, que no es necesario dejar de ser antropoc\u00e9ntrico, y ni siquiera profundamente ego\u00edsta -en el sentido de \u00abego\u00edsmo inteligente\u00bb al que se refiere Savater (1994)- para comprender la necesidad de, por ejemplo, proteger el medio y la biodiversidad: \u00bfqui\u00e9n puede seguir defendiendo la explotaci\u00f3n insostenible del medio o los desequilibrios \u00abNorte-Sur\u00bb cuando comprende y siente que ello pone seria y realmente en peligro la vida de sus hijos?<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n para un futuro sostenible habr\u00eda de apoyarse, cabe pensar, en lo que puede resultar razonable para la mayor\u00eda, sean sus planteamientos \u00e9ticos m\u00e1s o menos antropoc\u00e9ntricos o bioc\u00e9ntricos. Dicho con otras palabras: no conviene buscar otra l\u00ednea de demarcaci\u00f3n que la que separa a quienes tienen o no una correcta percepci\u00f3n de los problemas y una buena disposici\u00f3n para contribuir a la necesaria toma de decisiones para su soluci\u00f3n. Basta con ello para comprender que, por ejemplo, una educaci\u00f3n para el desarrollo sostenible es incompatible con una publicidad agresiva que estimula un consumo poco inteligente; es incompatible con explicaciones simplistas y maniqueas de las dificultades como debidas siempre a \u00abenemigos exteriores\u00bb; es incompatible, en particular, con el impulso de la competitividad, entendida como contienda para lograr algo <i>contra otros<\/i> que persiguen el mismo fin y cuyo futuro, en el mejor de los casos, no es tenido en cuenta, lo cual resulta claramente contradictorio con las caracter\u00edsticas de un desarrollo sostenible, que ha de ser necesariamente global y abarcar la totalidad de nuestro peque\u00f1o planeta.<\/p>\n<p>Frente a todo ello se precisa una educaci\u00f3n que ayude a contemplar los problemas ambientales y del desarrollo en su globalidad (Tilbury, 1995; Luque, 1999), teniendo en cuenta las repercusiones a corto, medio y largo plazo, tanto para una colectividad dada como para el conjunto de la humanidad y nuestro planeta; a comprender que no es sostenible un \u00e9xito que exija el fracaso de otros; a transformar, en definitiva, la interdependencia planetaria y la mundializaci\u00f3n en un proyecto plural, democr\u00e1tico y solidario (Delors, 1996). Un proyecto que oriente la actividad personal y colectiva en una perspectiva sostenible, que respete y potencie la riqueza que representa tanto la diversidad biol\u00f3gica como la cultural y favorezca su disfrute (Ver <b><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion18.htm\"><font color=\"#002c99\">Biodiversidad<\/font><\/a><\/b> y <b><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion12.htm\"><font color=\"#002c99\">Diversidad cultural<\/font><\/a><\/b>).<\/p>\n<p>Merece la pena detenerse en especificar los cambios de actitudes y comportamientos que la educaci\u00f3n deber\u00eda promover: \u00bfQu\u00e9 es lo que cada uno de nosotros puede hacer \u00abpara salvar la Tierra\u00bb? Las llamadas a la responsabilidad individual se multiplican, incluyendo pormenorizadas relaciones de posibles acciones concretas en los m\u00e1s diversos campos, desde la alimentaci\u00f3n al transporte, pasando por la limpieza, la calefacci\u00f3n e iluminaci\u00f3n o la planificaci\u00f3n familiar (Button y Friends of the Earth, 1990; Silver y Vallely, 1998; Garc\u00eda Rodeja, 1999; Vilches y Gil, 2003). <\/p>\n<p>En ocasiones surgen dudas acerca de la efectividad que pueden tener los comportamientos individuales, los peque\u00f1os cambios en nuestras costumbres, en nuestros estilos de vida, que la educaci\u00f3n puede favorecer: Los problemas de agotamiento de los recursos energ\u00e9ticos y de degradaci\u00f3n del medio -se afirma, por ejemplo- son debidos, fundamentalmente, a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante. Pero resulta f\u00e1cil mostrar (bastan c\u00e1lculos muy sencillos) que si bien esos \u00abpeque\u00f1os cambios\u00bb suponen, en verdad, un ahorro energ\u00e9tico per c\u00e1pita muy peque\u00f1o, al multiplicarlo por los muchos millones de personas que en el mundo pueden realizar dicho ahorro, \u00e9ste llega a representar cantidades ingentes de energ\u00eda, con su consiguiente reducci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n ambiental (Furi\u00f3 et al., 2004). <\/p>\n<p>El futuro va a depender en gran medida del modelo de vida que sigamos y, aunque \u00e9ste a menudo nos lo tratan de imponer, no hay que menospreciar la capacidad que tenemos los consumidores para modificarlo (Com\u00edn y Font, 1999). La propia Agenda 21 indica que la participaci\u00f3n de la sociedad civil es un elemento imprescindible para avanzar hacia la sostenibilidad. Aunque no se debe ocultar, para ir m\u00e1s all\u00e1 de proclamas puramente verbales, la dificultad de desarrollo de las ideas antes mencionadas, ya que comportan cambios profundos en la econom\u00eda mundial y en las formas de vida personales. Por ejemplo, el descenso del consumo provoca recesi\u00f3n y ca\u00edda del empleo. \u00bfC\u00f3mo eludir estos efectos indeseados? \u00bfQu\u00e9 cambiar del sistema y c\u00f3mo se podr\u00eda hacer, al menos te\u00f3ricamente, para avanzar hacia una sociedad sostenible?<\/p>\n<p>Se precisa, por tanto, un esfuerzo sistem\u00e1tico por incorporar la educaci\u00f3n para la sostenibilidad como un objetivo clave en la formaci\u00f3n de los futuros ciudadanos y ciudadanas. Un esfuerzo de actuaci\u00f3n que debe tener en cuenta que cualquier intento de hacer frente a los problemas de nuestra supervivencia como especie ha de contemplar el conjunto de problemas y desaf\u00edos que conforman la situaci\u00f3n de emergencia planetaria. \u00c9se es precisamente uno de los retos fundamentales que se nos presentan, el car\u00e1cter sist\u00e9mico de problemas <i>y soluciones<\/i>: la estrecha vinculaci\u00f3n de los problemas, que se refuerzan mutuamente y han adquirido un car\u00e1cter global, exige un tratamiento igualmente global de las soluciones. Dicho con otras palabras: ninguna acci\u00f3n aislada puede ser efectiva, precisamos un entramado de medidas que se apoyen mutuamente. <\/p>\n<p>Se requieren acciones educativas que transformen nuestras concepciones, nuestros h\u00e1bitos, nuestras perspectivas&#8230; que nos orienten en las acciones a llevar a cabo, en las formas de participaci\u00f3n social, en las pol\u00edticas medioambientales para avanzar hacia una mayor eficiencia, hacia una sociedad sostenible&#8230; acciones fundamentadas, lo que requiere estudios cient\u00edficos que nos permitan lograr una correcta comprensi\u00f3n de la situaci\u00f3n y concebir medidas adecuadas. <\/p>\n<p>Es preciso insistir en que las acciones en las que podemos implicarnos no tienen por qu\u00e9 limitarse al \u00e1mbito \u00abindividual\u00bb: han de extenderse al campo profesional (que puede exigir la toma de decisiones) y al socio-pol\u00edtico, oponi\u00e9ndose a los comportamientos depredadores o contaminantes (como est\u00e1 haciendo con \u00e9xito un n\u00famero creciente vecinos que denuncian casos flagrantes de contaminaci\u00f3n ac\u00fastica) o apoyando, a trav\u00e9s de ONGs, partidos pol\u00edticos, etc., aquello que contribuya a la solidaridad y la defensa del medio. <\/p>\n<p>Y es preciso, tambi\u00e9n, que las acciones individuales y colectivas eviten los planteamientos parciales, centrados exclusivamente en cuestiones ambientales (contaminaci\u00f3n, p\u00e9rdida de recursos.) y se extiendan a otros aspectos \u00edntimamente relacionados, como el de los graves desequilibrios existentes entre distintos grupos humanos o los conflictos \u00e9tnicos y culturales (campa\u00f1a pro cesi\u00f3n del 0.7 del presupuesto, institucional y personal, para ayuda a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, defensa de la pluralidad cultural, etc.). En definitiva, es preciso reivindicar de las instituciones ciudadanas que nos representan (ayuntamientos, asociaciones, parlamento.) que contemplen los problemas locales en la perspectiva general de la situaci\u00f3n del mundo y que adopten medidas al respecto, como est\u00e1 ocurriendo ya, por ejemplo, con el movimiento de \u00abciudades por la sostenibilidad\u00bb. Como afirman Gonz\u00e1lez y de Alba (1994), \u00abel lema de los ecologistas alemanes &#8216;pensar globalmente, pero actuar localmente&#8217; a lo largo del tiempo ha mostrado su validez, pero tambi\u00e9n su limitaci\u00f3n: ahora se sabe que tambi\u00e9n hay que actuar globalmente\u00bb. Ello nos remite a las medidas pol\u00edticas, que junto a las educativas y tecnol\u00f3gicas resultan imprescindibles para sentar las bases de un futuro sostenible<\/p>\n<p><b>Referencias en este resumen<\/b><\/p>\n<p>AIKENHEAD, G. S. (1985). Collective decision making in the social context of science. <i>Science Education<\/i>, 69(4), 453-475. <br \/>BUTTON, J. and FRIENDS OF THE EARTH (1990) <i>\u00a1H\u00e1ztelo Verde!<\/i> Barcelona: Integral. <br \/>COM\u00cdN, P. y FONT, B. (1999). <i>Consumo sostenible<\/i>, Barcelona: Icaria. <br \/>CORTINA, A. et al. (1998). <i>Educar en la justicia<\/i>. Valencia: Generalitat Valenciana. <br \/>DELORS, J. (Coord.) (1996). <i>La educaci\u00f3n encierra un tesoro<\/i>. <i>Informe a la UNESCO de la Comisi\u00f3n Internacional sobre la educaci\u00f3n para el siglo XXI. <\/i>Madrid: Santillana. Ediciones UNESCO. <br \/>FURI\u00d3, C., CARRASCOSA, J., GIL-P\u00c9REZ, D. y VILCHES, A. (2005). \u00bfQu\u00e9 problemas plantean la obtenci\u00f3n y el consumo de recursos energ\u00e9ticos? En: Gil- P\u00e9rez et al. (Eds.). <i>\u00bfC\u00f3mo promover el inter\u00e9s por la cultura cient\u00edfica? Una propuesta did\u00e1ctica fundamentada para la educaci\u00f3n cient\u00edfica de j\u00f3venes de 15 a 18 a\u00f1os.<\/i> Santiago de Chile: UNESCO. <br \/>GARC\u00cdA, J. E. (1999). Una hip\u00f3tesis de progresi\u00f3n sobre los modelos de desarrollo en Educaci\u00f3n Ambiental, <i>Investigaci\u00f3n en la Escuela<\/i>, 37, 15-32. <br \/>GARC\u00cdA RODEJA I. (1999). El sistema Tierra y el efecto invernadero, <i>Alambique<\/i>, 20, 75-84. <br \/>GONZ\u00c1LEZ, E. y DE ALBA, A. (1994). Hacia unas bases te\u00f3ricas de la Educaci\u00f3n Ambiental. <i>Ense\u00f1anza de las Ciencias,<\/i> 12(1), 66-71. <br \/>LUQUE, A. (1999). Educar globalmente para cambiar el futuro. Algunas propuestas para el centro y el aula. <i>Investigaci\u00f3n en la Escuela, 37<\/i>, 33-45 <br \/>SAVATER, F. (1994). Biolog\u00eda y \u00e9tica del amor propio. En Nadal, J. (Ed), <i>El mundo que viene<\/i>. Madrid: Alianza. <br \/>SILVER, D. y VALLELY, B. (1998). <i>Lo que T\u00fa Puedes Hacer para Salvar la Tierra.<\/i> Salamanca: L\u00f3guez. <br \/>TILBURY, D. (1995). Environmental education for sustainability: defining de new focus of environmental education in the 1990s. <i>Environmental Education Research<\/i>, 1(2), 195-212. <br \/>VILCHES, A. y GIL-P\u00c9REZ, D. (2003). <i>Construyamos un futuro sostenible. Di\u00e1logos de supervivencia. <\/i>Madrid: Cambridge University Press. Cap\u00edtulo 13.<\/p>\n<p>Educadores para la Sosteniblidad<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Educaci\u00f3n para la sostenibilidad La importancia dada por los expertos en sostenibilidad al papel de la educaci\u00f3n queda reflejada en el lanzamiento mismo de la D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n para el Desarrollo Sostenible o, mejor, para un futuro sostenible (2005-2014) a cuyo impulso y desarrollo esta destinada esta p\u00e1gina web. 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