{"id":73607,"date":"2007-09-08T09:54:00","date_gmt":"2007-09-08T09:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2007\/09\/08\/73607.aspx"},"modified":"2007-09-08T09:54:00","modified_gmt":"2007-09-08T09:54:00","slug":"la-sostenibilidad-como-revolucion-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2007\/09\/08\/73607","title":{"rendered":"La sostenibilidad como revoluci\u00f3n cultural"},"content":{"rendered":"<p><P><TABLE cellPadding=2 align=right border=0><TBODY><TR><TD align=right><IMG class=spip_logos height=100 alt=\"\" src=\"http:\/\/www.oei.es\/noticias\/IMG\/arton970.gif\" width=120><\/TD><\/TR><\/TBODY><\/TABLE><\/P><P class=noticia>Hace dos a\u00f1os iniciamos la publicaci\u00f3n de una serie de textos desarrollados en torno a la <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/\">D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n por la Sostenibilidad<\/A>. Desde entonces no s\u00f3lo han existido se\u00f1ales m\u00e1s alarmantes sino que se ha ido logrado una implicaci\u00f3n de cerca de ocho mil educadores iberoamericanos en el desarrollo de pr\u00e1cticas educativas transversales que llevan el tema sostenibilidad al aula. <\/P><P>La puesta en marcha de un curso para profesores centroamericanos de la <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/noticias\/spip.php?article850\">Red Centroamericana de Educaci\u00f3n en Valores (Red CAEV)<\/A> , red promovida y financiada por el Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia de Espa\u00f1a, ha obligado a una actualizaci\u00f3n de los temas de acci\u00f3n clave sobre los que pivota la acci\u00f3n de cooperaci\u00f3n de la OEI.<\/P><P>Iniciamos, hoy <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/alfabetizacion.htm\">8 de septiembre D\u00eda Internacional de la Alfabetizaci\u00f3n<\/A>,&nbsp;la actualizaci\u00f3n de los temas que ya fueron publicados, con el de <STRONG>Sostenibilidad como revoluci\u00f3n cutural<\/STRONG>, al mismo tiempo que invitamos a educadores, cient\u00edficos a <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/adhesionesper.htm\">adherirse personalmente<\/A> y a promover la <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/adhesiones.htm\">adhesi\u00f3n de sus centros y asociaciones<\/A> al <A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/compromiso.htm\">Compromiso de la Educaci\u00f3n por la Sostenibilidad<\/A>.<\/P><P><STRONG><FONT color=#006699>La sostenibilidad como revoluci\u00f3n cultural<\/FONT><\/STRONG><\/P><P>El concepto de sostenibilidad surge por v\u00eda negativa, como resultado de los an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n del mundo, que puede describirse como una \u201cemergencia planetaria\u201d (Bybee, 1991), como una situaci\u00f3n insostenible que amenaza gravemente el futuro de la humanidad. <\/P><!--more--><P><IMG height=240 src=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/rioarbol.jpg\" width=180 align=right>&nbsp;<I>Un futuro amenazado<\/I> es, precisamente, el t\u00edtulo del primer cap\u00edtulo de <I>Nuestro futuro com\u00fan<\/I>, el informe de la Comisi\u00f3n Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, conocido como Informe Brundtland (CMMAD, 1988), a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto de sostenibilidad o sustentabilidad: \u00ab<I>El <B>desarrollo sostenible<\/B> es el desarrollo que satisface las necesidades de la generaci\u00f3n presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades\u00bb.<\/I><\/P><P>Una primera cr\u00edtica de las muchas que ha recibido la definici\u00f3n de la CMMAD es que el concepto de desarrollo sostenible apenas ser\u00eda la expresi\u00f3n de una idea de sentido com\u00fan (sostenible vendr\u00eda de sostener, cuyo primer significado, de su ra\u00edz latina \u201csustinere\u201d, es \u00absustentar, mantener firme una cosa\u00bb) de la que aparecen indicios en numerosas civilizaciones que han intuido la necesidad de preservar los recursos para las generaciones futuras. <\/P><P>Es preciso, sin embargo, rechazar contundentemente esta cr\u00edtica y dejar bien claro que se trata de un concepto absolutamente nuevo, que supone haber comprendido que el mundo no es tan ancho e ilimitado como hab\u00edamos cre\u00eddo. Hay un breve texto de Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales y Turismo de Zimbabwe, en <I>Nuestro futuro com\u00fan<\/I> (el informe de la CMMAD) que expresa esto muy claramente: \u00abSe cre\u00eda que el cielo es tan inmenso y claro que nada podr\u00eda cambiar su color, nuestros r\u00edos tan grandes y sus aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podr\u00eda cambiar su calidad, y que hab\u00eda tal abundancia de \u00e1rboles y de bosques naturales que nunca terminar\u00edamos con ellos. Despu\u00e9s de todo vuelven a crecer. Hoy en d\u00eda sabemos m\u00e1s. El ritmo alarmante a que se est\u00e1 despojando la superficie de la Tierra indica que muy pronto ya no tendremos \u00e1rboles que talar para el desarrollo humano\u00bb. Y ese conocimiento <I>es nuevo<\/I>: la idea de insostenibilidad del actual desarrollo es reciente y ha constituido una sorpresa para la mayor\u00eda. Y es nueva en otro sentido a\u00fan m\u00e1s profundo: se ha comprendido que la sostenibilidad exige planteamientos hol\u00edsticos, globales; exige tomar en consideraci\u00f3n la totalidad de problemas interconectados a los que la humanidad ha de hacer frente y que s\u00f3lo es posible a escala planetaria, porque los problemas son planetarios: no tiene sentido aspirar a una ciudad o un pa\u00eds sostenibles (aunque s\u00ed lo tiene trabajar para que un pa\u00eds, una ciudad, una acci\u00f3n individual, contribuyan a la sostenibilidad). Esto es algo que no debe escamotearse con referencias a alg\u00fan texto sagrado m\u00e1s o menos cr\u00edptico o a comportamientos de pueblos muy aislados para quienes el mundo consist\u00eda en el escaso espacio que habitaban.<\/P><P>Una idea reciente <I>que avanza con mucha dificultad<\/I>, porque los signos de degradaci\u00f3n han sido hasta recientemente poco visibles y porque en ciertas partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados notablemente nuestro nivel y calidad de vida en muy pocas d\u00e9cadas. <\/P><P>La supeditaci\u00f3n de la naturaleza a las necesidades y deseos de los seres humanos ha sido vista siempre como signo distintivo de sociedades avanzadas, explica Mayor Zaragoza (2000) en <I>Un mundo nuevo<\/I>. Ni siquiera se planteaba como supeditaci\u00f3n: la naturaleza era pr\u00e1cticamente ilimitada y se pod\u00eda centrar la atenci\u00f3n en nuestras necesidades sin preocuparse por las consecuencias ambientales y para nuestro propio futuro. El problema ni siquiera se planteaba. Despu\u00e9s han venido las se\u00f1ales de alarma de los cient\u00edficos, los estudios internacionales\u2026 pero todo eso no ha calado en la poblaci\u00f3n, ni siquiera en los responsables pol\u00edticos, en los educadores, en quienes planifican y dirigen el desarrollo industrial o la producci\u00f3n agr\u00edcola\u2026<\/P><P>Mayor Zaragoza se\u00f1ala a este respecto que \u00abla preocupaci\u00f3n, surgida recientemente, por la preservaci\u00f3n de nuestro planeta es indicio de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n de las mentalidades: aparecida en apenas una o dos generaciones, esta metamorfosis cultural, cient\u00edfica y social rompe con una larga tradici\u00f3n de indiferencia, por no decir de hostilidad\u00bb.<\/P><P>Ahora bien, no se trata de ver al desarrollo y al medio ambiente como contradictorios (el primero \u00abagrediendo\u00bb al segundo y \u00e9ste \u00ablimitando\u00bb al primero) sino de reconocer que est\u00e1n estrechamente vinculados, que la econom\u00eda y el medio ambiente no pueden tratarse por separado. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n copernicana que vino a unificar Cielo y Tierra, despu\u00e9s de la Teor\u00eda de la Evoluci\u00f3n, que estableci\u00f3 el puente entre la especie humana y el resto de los seres vivos\u2026 ahora estar\u00edamos asistiendo a la integraci\u00f3n ambiente-desarrollo (Vilches y Gil, 2003). Podr\u00edamos decir que, sustituyendo a un modelo econ\u00f3mico apoyado en el crecimiento a ultranza, el paradigma de <B><I>econom\u00eda ecol\u00f3gica<\/I><\/B> que se vislumbra plantea la sostenibilidad de un desarrollo sin crecimiento, ajustando la econom\u00eda a las exigencias de la ecolog\u00eda y del bienestar social global (Ver <B><A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion002.htm\">crecimiento econ\u00f3mico y sostenibilidad<\/A><\/B>).<\/P><P><IMG height=133 src=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/mau1.jpg\" width=200 align=right>Son muchos, sin embargo, los que rechazan esa asociaci\u00f3n y se\u00f1alan que el binomio \u201cdesarrollo sostenible\u201d constituye una contradicci\u00f3n, una manipulaci\u00f3n de los \u201cdesarrollistas\u201d, de los partidarios del crecimiento econ\u00f3mico, que pretenden hacer creer en su compatibilidad con la sostenibilidad ecol\u00f3gica (Naredo, 1998; Garc\u00eda, 2004). <\/P><P>La idea de un desarrollo sostenible, sin embargo, no tiene nada que ver con ese desarrollismo y significa, como se\u00f1ala Maria Novo (2006), \u00absituarse en otra \u00f3ptica; contemplar las relaciones de la humanidad con la naturaleza desde enfoques distintos\u00bb. Se trata de un concepto que parte de la suposici\u00f3n de que puede haber desarrollo, mejora cualitativa o despliegue de potencialidades, <I>sin crecimiento<\/I>, es decir, sin incremento cuantitativo de la escala f\u00edsica, sin incorporaci\u00f3n de mayor cantidad de energ\u00eda ni de materiales. Con otras palabras: es el <I>crecimiento<\/I> lo que no puede continuar indefinidamente en un mundo finito, pero s\u00ed es posible el <I>desarrollo<\/I>. Posible y necesario, porque las actuales formas de vida no pueden continuar, deben experimentar cambios cualitativos profundos, tanto para aqu\u00e9llos (la mayor\u00eda) que viven en la precariedad como para el 20% que vive m\u00e1s o menos confortablemente. Y esos cambios cualitativos suponen un desarrollo (no un crecimiento) que ser\u00e1 preciso dise\u00f1ar y orientar adecuadamente. <\/P><P>Precisamente, otra de las cr\u00edticas que suele hacerse a la definici\u00f3n de la CMMAD es que, si bien se preocupa por las generaciones futuras, no dice nada acerca de las tremendas diferencias que se dan en la actualidad entre quienes viven en un mundo de opulencia y quienes lo hacen en la mayor de las miserias. Es cierto que la expresi\u00f3n \u201c\u2026 satisface las necesidades de la generaci\u00f3n presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades\u00bb puede parecer ambigua al respecto. Pero en la misma p\u00e1gina en que se da dicha definici\u00f3n podemos leer: \u201cAun el restringido concepto de sostenibilidad f\u00edsica implica la preocupaci\u00f3n por la igualdad social entre las generaciones, preocupaci\u00f3n que debe l\u00f3gicamente extenderse a la igualdad <I>dentro<\/I> de cada generaci\u00f3n\u201d. E inmediatamente se agrega: \u201cEl desarrollo sostenible requiere la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas <I>de todos<\/I> y extiende a todos la oportunidad de satisfacer sus aspiraciones a una vida mejor\u201d. No hay, pues, olvido de la solidaridad intrageneracional (Ver <B><A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion01.htm\">reducci\u00f3n de la pobreza<\/A><\/B>).<\/P><P>Algunos cuestionan la idea misma de sostenibilidad en un universo regido por el segundo principio de la termodin\u00e1mica, que marca el inevitable crecimiento de la entrop\u00eda hacia la muerte t\u00e9rmica del universo. Nada es sostenible ad in eternum, por supuesto\u2026 y el Sol se apagar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda\u2026 Pero cuando se advierte contra los actuales procesos de degradaci\u00f3n a los que estamos contribuyendo, no hablamos de miles de millones de a\u00f1os sino, desgraciadamente, de unas pocas d\u00e9cadas. Preconizar un desarrollo sostenible es pensar en nuestra generaci\u00f3n y en las futuras, en una perspectiva temporal humana de cientos o, a lo sumo, miles de a\u00f1os. Ir m\u00e1s all\u00e1 ser\u00eda pura ciencia ficci\u00f3n. Como dice Ram\u00f3n Folch (1998), \u201cEl desarrollo sostenible no es ninguna teor\u00eda, y mucho menos una verdad revelada (\u2026), sino la expresi\u00f3n de un deseo razonable, de una necesidad imperiosa: la de avanzar progresando, no la de moverse derrapando\u201d. Hablamos de sostenibilidad \u201cdentro de un orden\u201d, o sea en un per\u00edodo de tiempo lo suficientemente largo como para que sostenerse equivalga a durar aceptablemente y lo bastante acotado como para no perderse en disquisiciones. <\/P><P>Cabe se\u00f1alar que todas esas cr\u00edticas al concepto de desarrollo sostenible no representan un serio peligro; m\u00e1s bien, utilizan argumentos que refuerzan la orientaci\u00f3n propuesta por la CMMAD y el \u201cPlan de Acci\u00f3n\u201d de Naciones Unidas (Agenda 21) y salen al paso de sus desvirtuaciones. El autentico peligro reside en la acci\u00f3n de quienes siguen actuando como si el medio pudiera soportarlo todo\u2026 que son, hoy por hoy, la inmensa mayor\u00eda de los ciudadanos y responsables pol\u00edticos. No se explican de otra forma las reticencias para, por ejemplo, aplicar acuerdos tan modestos como el de Kioto para evitar el incremento del efecto invernadero. Ello hace necesario que nos impliquemos decididamente en esta batalla para contribuir a la emergencia de una nueva mentalidad, una nueva forma de enfocar nuestra relaci\u00f3n con el resto de la naturaleza. Como ha expresado Bybee (1991) la sostenibilidad constituye \u00abla idea central unificadora m\u00e1s necesaria en este momento de la historia de la humanidad\u00bb.<\/P><P>Por esa raz\u00f3n, Naciones Unidas, frente a la gravedad y urgencia de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, ha instituido una <B>D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n para un futuro sostenible (2005-2014)<\/B>, designando a UNESCO como \u00f3rgano responsable de su promoci\u00f3n y encareciendo a todos los educadores a asumir un compromiso para que toda la educaci\u00f3n, tanto formal (desde la escuela primaria a la universidad) como informal (museos, medios de comunicaci\u00f3n&#8230;), preste sistem\u00e1ticamente atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n del mundo, con el fin de fomentar actitudes y comportamientos favorables para el logro de un <B>desarrollo sostenible<\/B>.<\/P><P><B>Referencias en este resumen<\/B><\/P><P>BYBEE, R. W. (1991). Planet Earth in crisis: how should science educators respond? <I>The American Biology Teacher<\/I>, 53 (3), 146-153. <BR>COMISI\u00d3N MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). <I>Nuestro Futuro Com\u00fan<\/I>. Madrid: Alianza.<BR>GARC\u00cdA, E. (2004). <I>Medio ambiente y sociedad. La civilizaci\u00f3n industrial y los l\u00edmites del planeta<\/I>. Madrid: Alianza Editorial.<BR>FOLCH, R. (1998). <I>Ambiente, emoci\u00f3n y \u00e9tica<\/I>. Barcelona: Ed. Ariel. <BR>NAREDO, J. M. (1998). Sobre el rumbo del mundo. En S\u00e1nchez Ron, J. M. (Dtor.), <I>Pensamiento Cr\u00edtica vs. Pensamiento \u00fanico. <\/I>Madrid: Debate.<I> <\/I><BR>Pensamiento \u00fanico. Madrid: Debate. <BR>NOVO, M. (2006). El desarrollo sostenible. Su dimensi\u00f3n ambiental y educativa. Madrid: UNESCO-Pearson. Cap\u00edtulo 3.<BR>VILCHES, A. y GIL, D. (2003). <I>Construyamos un futuro sostenible. Di\u00e1logos de supervivencia<\/I>. Madrid: Cambridge University Presss. Cap\u00edtulo 6.<\/P><TABLE width=\"75%\" border=0><TBODY><TR><TD bgColor=#cccccc><P><B>Cita recomendada<\/B><\/P><P>VILCHES, A., GIL P\u00c9REZ, D., TOSCANO, J.C. y MAC\u00cdAS, O. (2006). \u00abLa sostenibilidad como revoluci\u00f3n cultural\u00bb [art\u00edculo en l\u00ednea]. OEI. [Fecha de consulta: dd\/mm\/aa]. <BR>&lt;http:\/\/www.oei.es\/decada\/accion000.htm&gt;<\/P><\/TD><\/TR><\/TBODY><\/TABLE><P>&nbsp;<\/P><P><B>Algunos enlaces de inter\u00e9s<\/B> <\/P><P><A href=\"http:\/\/www.oei.es\/decada\/enlaces.htm\">D\u00e9cada por una Educaci\u00f3n para la Sostenibilidad<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.un.org\/esa\/sustdev\/documents\/WSSD_POI_PD\/Spanish\/WSSDsp_PD.htm\" target=a>Declaraci\u00f3n de Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.un.org\/esa\/sustdev\/documents\/agenda21\/spanish\/agenda21sptoc.htm#section1\" target=a>Naciones Unidas, Agenda 21<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.un.org\/esa\/sustdev\/index.html\" target=a>Naciones Unidas, Departamento de Econom\u00eda y Asuntos Sociales Divisi\u00f3n para el Desarrollo Sostenible<\/A><BR><A href=\"http:\/\/sostenibilidad-es.org\/Observatorio%2BSostenibilidad\" target=a>Observatorio de Sostenibilidad de Espa\u00f1a (OSE)<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.unesco.cl\/esp\/atematica\/desarrollosostenible\/index.act\" target=a>UNESCO, OREALC, D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n para el Desarrollo Sostenible<\/A><BR><A href=\"http:\/\/europa.eu\/scadplus\/leg\/es\/s15001.htm\" target=a>Uni\u00f3n Europea, Desarrollo Sostenible<\/A> <BR><A href=\"http:\/\/www.un.org\/esa\/sustdev\/documents\/agenda21\/spanish\/agenda21sptoc.htm\" target=a>Naciones Unidad Divisi\u00f3n de Desarrollo Sostenible Programa 21<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.agenda21-local.net\/portal\/index.jsp\" target=a>Agenda 21 Local, Portal de los pueblos y ciudades sostenibles<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.ambiental.net\/\" target=z>Ambiente y desarrollo en Am\u00e9rica Latina<\/A><BR><A href=\"http:\/\/www.eclac.cl\/dmaah\/\" target=a>Naciones Unidas, Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (CEPAL), Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos<\/A><BR><\/P><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace dos a\u00f1os iniciamos la publicaci\u00f3n de una serie de textos desarrollados en torno a la D\u00e9cada de la Educaci\u00f3n por la Sostenibilidad. Desde entonces no s\u00f3lo han existido se\u00f1ales m\u00e1s alarmantes sino que se ha ido logrado una implicaci\u00f3n de cerca de ocho mil educadores iberoamericanos en el desarrollo de pr\u00e1cticas educativas transversales que llevan el tema sostenibilidad al aula. La puesta en marcha de un curso para profesores centroamericanos de la Red Centroamericana de Educaci\u00f3n en Valores (Red CAEV) , red promovida y financiada por el Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia de Espa\u00f1a, ha obligado a una actualizaci\u00f3n\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73607"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}