{"id":134596,"date":"2020-03-24T15:53:00","date_gmt":"2020-03-24T14:53:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/?p=134596"},"modified":"2020-03-24T15:53:00","modified_gmt":"2020-03-24T14:53:00","slug":"baile-para-dos-en-la-nebulosa-planetaria-de-la-helice","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/2020\/03\/24\/134596","title":{"rendered":"Baile para dos en la nebulosa planetaria de la H\u00e9lice"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Un equipo cient\u00edfico liderado por el Centro de Astrobiolog\u00eda (CAB, CSIC-INTA) ha utilizado el telescopio espacial TESS para estudiar el n\u00facleo de varias nebulosas planetarias. Los datos analizados han mostrado claros signos de variabilidad, lo que ser\u00eda compatible, en la mayor\u00eda de los casos, con la presencia de una estrella compa\u00f1era. Esta binariedad podr\u00eda explicar las morfolog\u00edas tan complejas que presentan estos enigm\u00e1ticos objetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<figure id=\"attachment_134598\" aria-describedby=\"caption-attachment-134598\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/files\/2020\/03\/NP_20200324_tess_planetary_nebulae_Fig01.jpeg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-134598 \" title=\"NP_20200324_tess_planetary_nebulae_Fig01\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/files\/2020\/03\/NP_20200324_tess_planetary_nebulae_Fig01.jpeg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/files\/2020\/03\/NP_20200324_tess_planetary_nebulae_Fig01.jpeg 700w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/files\/2020\/03\/NP_20200324_tess_planetary_nebulae_Fig01-273x300.jpeg 273w\" sizes=\"(max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-134598\" class=\"wp-caption-text\">Imagen de la nebulosa de la H\u00e9lice vista por el telescopio espacial Hubble. El recuadro de abajo a la derecha muestra la curva de luz de TESS de la estrella central (recuadro amarillo central), donde se ve la variabilidad detectada con un periodo de 2,8 d\u00edas. Cr\u00e9ditos de la imagen de fondo: NASA, ESA, C.R. O&#8217;Dell (Vanderbilt University), y M. Meixner, P. McCullough y G. Bacon (Space Telescope Science Institute)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Nuestro Sol, con una edad aproximada de 4500 millones de a\u00f1os, est\u00e1 actualmente en la mitad de su vida. Dentro de otros 5000 millones de a\u00f1os, su tama\u00f1o aumentar\u00e1 hasta casi alcanzar la \u00f3rbita de Marte, expulsando las capas externas de su atm\u00f3sfera y formando lo que se conoce como una nebulosa planetaria. Esta fase final en la vida de las estrellas ocurre en un periodo de tiempo muy corto en t\u00e9rminos astron\u00f3micos (de unos treinta mil a setenta mil a\u00f1os, aproximadamente), hasta que la nebulosa es disipada en el medio interestelar. Alrededor del 99% de las estrellas en el Universo acabar\u00e1n sus vidas de esta forma.<\/p>\n<p>Actualmente conocemos m\u00e1s de 3000 nebulosas planetarias en nuestra galaxia. El 80% de ellas presentan complejas morfolog\u00edas, muy dif\u00edciles de explicar con el modelo b\u00e1sico de formaci\u00f3n de nebulosas planetarias, que dar\u00eda lugar a nebulosas m\u00e1s bien esf\u00e9ricas. Las fascinantes morfolog\u00edas que se observan parecen indicar asimetr\u00edas durante el proceso de p\u00e9rdida de masa de la estrella, algo que podr\u00eda ser el resultado de interacciones binarias, es decir, de la estrella central con otra estrella compa\u00f1era. Sin embargo, esta hip\u00f3tesis de binariedad a\u00fan no tiene una clara evidencia observacional ya que, hasta la fecha, solo se han detectado unas 60 estrellas binarias centrales de nebulosas planetarias. Por eso, la detecci\u00f3n de m\u00e1s estrellas binarias es imprescindible para el estudio en profundidad de esta fase de la vida de las estrellas como el Sol.<\/p>\n<p>En el <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1051\/0004-6361\/201937118\" target=\"_blank\">presente estudio<\/a>, liderado por Alba Aller Egea, investigadora del Centro de Astrobiolog\u00eda, y recientemente publicado en la revista Astronomy &amp; Astrophysics, se han utilizado datos del telescopio espacial TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite, Sat\u00e9lite de b\u00fasqueda de exoplanetas en tr\u00e1nsito) para detectar estrellas binarias en el n\u00facleo de varias nebulosas planetarias. \u201cDe las ocho estrellas centrales de nebulosas planetarias analizadas, siete muestran claros signos de variabilidad, compatible en la mayor\u00eda de los casos con la presencia de una estrella compa\u00f1era. La octava, que no parece tener variabilidad al menos en los 27 d\u00edas en los que se han tomado los datos, es la \u00fanica nebulosa planetaria aparentemente esf\u00e9rica de la muestra, algo que corroborar\u00eda la teor\u00eda de la binariedad\u201d, se\u00f1ala Aller. De especial inter\u00e9s son los resultados obtenidos para la nebulosa de la H\u00e9lice (en la imagen). Esta nebulosa es una de las m\u00e1s estudiadas y tambi\u00e9n una de las m\u00e1s cercanas a la Tierra (a unos 650 a\u00f1os luz). Como indica Aller, \u201cgracias a los datos de TESS detectamos, por primera vez, una clara variabilidad en la luz que nos llega de su estrella central (lo que llamamos curva de luz, ver imagen). Esta variabilidad podr\u00eda ser consistente con la presencia de una estrella compa\u00f1era de baja masa o un objeto subestelar (como una enana marr\u00f3n o un exoplaneta), que podr\u00eda estar reflejando la luz de la estrella primaria, mucho m\u00e1s caliente. El periodo de dicha se\u00f1al es de 2,8 d\u00edas, que ser\u00eda, de confirmarse esa estrella compa\u00f1era, el tiempo en que ambas estrellas orbitar\u00edan la una alrededor de la otra\u201d<br \/>\n.<br \/>\n\u201cLos datos de TESS tambi\u00e9n nos han permitido analizar otras caracter\u00edsticas intr\u00ednsecas de las propias estrellas, como las frecuencias de sus pulsaciones o la rotaci\u00f3n, algo que hemos podido ver en dos de las estrellas de la muestra (NGC 246 y RWT 152)\u201d, indica Sebasti\u00e0 Barcel\u00f3 Forteza, investigador del CAB y coautor del estudio.<\/p>\n<p>Un aspecto importante que se\u00f1alar es que \u201caunque este sat\u00e9lite naci\u00f3 con el principal objetivo de detectar planetas del tama\u00f1o de la Tierra, sus capacidades proporcionan una oportunidad \u00fanica para investigar en otros muchos campos de la astrof\u00edsica, como hemos podido comprobar. Al observar todo el cielo, TESS nos da acceso a una infinidad de casos cient\u00edficos por explotar. Y al hacerlo con una cadencia de 2 minutos nos permite ver fen\u00f3menos con una variabilidad muy r\u00e1pida y de forma muy precisa, ya que nos permite detectar variaciones en la luz de las estrellas de hasta 100 partes por mill\u00f3n (100 ventanas apagadas en un rascacielos de 1 mill\u00f3n de ventanas encendidas). En este caso, hemos empleado los datos de este sat\u00e9lite para un campo diferente del prop\u00f3sito principal del telescopio, lo que nos permitir\u00e1 entender mejor la muerte de estrellas como el Sol\u201d, comenta Jorge Lillo-Box, investigador del CAB y coautor del estudio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un equipo cient\u00edfico liderado por el Centro de Astrobiolog\u00eda (CAB, CSIC-INTA) ha utilizado el telescopio espacial TESS para estudiar el n\u00facleo de varias nebulosas planetarias. 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