{"id":18802,"date":"2006-04-18T19:42:00","date_gmt":"2006-04-18T19:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/astrofisica\/archive\/2006\/04\/18\/18802.aspx"},"modified":"2006-04-18T19:42:00","modified_gmt":"2006-04-18T19:42:00","slug":"como-no-escribir-un-articulo-un-pequeno-homenaje-a-cervantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/2006\/04\/18\/18802","title":{"rendered":"C\u00f3mo (no) escribir un art\u00edculo: Un peque\u00f1o homenaje a Cervantes"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">No todo es Ciencia en este mundo. Aunque en ciertas ocasiones encontramos curiosas conexiones, en este caso entre el \u00e1mbito cient\u00edfico y el literario.&nbsp; El Prologo de \u00abEl Quijote\u00bb es una perfecta reflexi\u00f3n a cerca de c\u00f3mo se debe escribir un art\u00edculo cient\u00edfico o de otro tipo y de los peligros a los cuales nos enfrentamos. En cualquier caso, una lectura m\u00e1s que recomendable. Por ello nos hemos decidido a incluir el texto en este cuaderno de bit\u00e1cora, como ejemplo y como peque\u00f1o homenaje. Un amigo nuestro dice que todo est\u00e1 en \u00abEl Quijote\u00bb. Ahora creemos que es cierto. <\/div>\n<p> <!--more--><\/p>\n<div align=\"justify\">Desocupado lector: Sin juramento me podr\u00e1s creer, que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el m\u00e1s hermoso, el m\u00e1s gallardo y m\u00e1s discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir la orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejanza. Y as\u00ed \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda engendrar el est\u00e9ril y mal cultivado ingenio m\u00edo, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo, y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno: bien como quien se engendr\u00f3 en una c\u00e1rcel, donde toda incomodidad tiene su asiento, y donde todo triste ruido hace su habitaci\u00f3n? El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del esp\u00edritu son grande parte para que las Musas m\u00e1s est\u00e9riles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo, que le colmen de maravilla y de contento. Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas; antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo que aunque parezco padre soy padrastro de D. Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte casi con las l\u00e1grimas en los ojos, como otros hacen, lector car\u00edsimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres: y pues ni eres su pariente, su amigo y tienes tu alma en tu cuerpo, y tu libre albedr\u00edo como el m\u00e1s pintado, y est\u00e1s en tu casa, donde eres se\u00f1or de ella, como el rey de sus alcabalas, y sabes lo que com\u00fanmente se dice, que debajo de mi manto al rey mato, todo lo cual te exenta y hace libre de todo respeto y obligaci\u00f3n, y as\u00ed puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal, ni te premien por el bien que dijeres de ella.<\/p>\n<p> S\u00f3lo quisiera d\u00e1rtela monda y desnuda, sin el ornato de pr\u00f3logo ni de la innumerabilidad y cat\u00e1logo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse. Porque te s\u00e9 decir, que aunque me cost\u00f3 alg\u00fan trabajo componerla, ninguno tuve por mayor que hacer esta prefaci\u00f3n que vas leyendo. Muchas veces tom\u00e9 la pluma para escribirla, y muchas la dej\u00e9 por no saber lo que escribir\u00eda. Y estando una suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que dir\u00eda, entr\u00f3 a deshora un amigo m\u00edo, gracioso y bien entendido, el cual, vi\u00e9ndome tan imaginativo, me pregunt\u00f3 la causa, y no encubri\u00e9ndosela yo, le dije que pensaba en el pr\u00f3logo que hab\u00eda de hacer a la historia de D. Quijote, y que me ten\u00eda de suerte que ni quer\u00eda hacerle, ni menos sacar a luz las haza\u00f1as de tan noble caballero. Porque \u00bfc\u00f3mo no quer\u00e9is vos que no me tenga confuso el que dir\u00e1 el antiguo legislador, que llaman vulgo, cuando vea que al cabo de tantos a\u00f1os como ha que duerme en el silencio del olvido, salgo ahora con todos mis a\u00f1os a cuestas, con una leyenda seca como un esparto, ajena de invenci\u00f3n, menguada de estilo, pobre de conceptos, y falta de toda erudici\u00f3n y doctrina, sin acotaciones en las m\u00e1rgenes, y sin anotaciones en el fin del libro como veo que est\u00e1n otros libros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de sentencias de Arist\u00f3teles, de Platon y de toda la caterva de fil\u00f3sofos, que admiran a los leyentes, y tienen a sus autores por hombres le\u00eddos, eruditos y elocuentes? \u00a1Pues qu\u00e9, cuando citan la divina Escritura, no dir\u00e1n sino que son unos Santos Tomases y otros doctores de la Iglesia, guardando en esto un decoro tan ingenioso, que en un rengl\u00f3n han pintado un enamorado distra\u00eddo, y en otro hacen un sermonico cristiano, que es un contento y un regalo oirle o leerle!<\/p>\n<p> De todo esto ha de carecer mi libro, porque ni tengo que acotar en el margen, ni que anotar en el fin, ni menos s\u00e9 qu\u00e9 autores sigo en \u00e9l, para ponerlos al principio como hacen todos, por las letras del A B C, comenzando en Arist\u00f3teles y acabando en Xenofonte y en Zoilo, o Zenxis, aunque fue maldiciente el uno y pintor el otro. Tambi\u00e9n ha de carecer mi libro de sonetos al principio, a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques, marqueses, condes, obispos, damas o poetas celeb\u00e9rrimos; aunque si yo los pidiese a dos o tres oficiales amigos, yo s\u00e9 que me los dar\u00edan, y tales que no les igualasen los de aquellos que tienen m\u00e1s nombre en nuestra Espa\u00f1a.<\/p>\n<p> En fin, se\u00f1or y amigo m\u00edo, prosegu\u00ed, yo determino que el se\u00f1or Don Quijote se quede sepultado en sus archivos en la Mancha, hasta que el cielo depare quien le adorne de tantas cosas como le faltan, porque yo me hallo incapaz de remediarlas por mi insuficiencia y pocas letras, y porque naturalmente soy poltr\u00f3n, y perezoso de andarme buscando autores que digan lo que yo me s\u00e9 decir sin ellos. De aqu\u00ed nace la suspensi\u00f3n y elevamiento en que me hall\u00e1steis: bastante causa para ponerme en ella la que de m\u00ed hab\u00e9is oido.<\/p>\n<p> Oyendo lo cual mi amigo, d\u00e1ndose una palmada en la frente, y disparando en una larga risa, me dijo: Por Dios, hermano, que ahora me acabo de desenga\u00f1ar de un enga\u00f1o en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco, en el cual siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras acciones; pero ahora veo que est\u00e1is tan lejos de serlo, como lo est\u00e1 el cielo de la tierra. \u00bfC\u00f3mo que es posible, que cosas de tan poco momento y tan f\u00e1ciles de remediar, puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro, y tan hecho a romper y atropellar por otras dificultades mayores? A la fe, esto no nace de falta de habilidad, sino de sobra de pereza y penuria de discurso. \u00bfQuer\u00e9is ver si es verdad lo que digo? Pues estadme atento, y ver\u00e9is c\u00f3mo en un abrir y cerrar de ojos confundo todas vuestras dificultades, y remedio todas las faltas que dec\u00eds que os suspenden y acobardan para dejar de sacar a la luz del mundo la historia de vuestro famoso Don Quijote, luz y espejo de toda la caballer\u00eda andante. Decid, le repliqu\u00e9 yo, oyendo lo que me dec\u00eda, \u00bfde qu\u00e9 modo pens\u00e1is llenar el vac\u00edo de mi temor, y reducir a claridad el caos de mi confusi\u00f3n? A lo cual \u00e9l dijo: Lo primero en que repar\u00e1is de los sonetos, epigramas o elogios que os faltan para el principio, y que sean de personajes graves y de t\u00edtulo, se puede remediar con que vos mismo tom\u00e9is alg\u00fan trabajo en hacerlos, y despu\u00e9s los pod\u00e9is bautizar y poner el nombre que quisi\u00e9rais, ahij\u00e1ndolos al preste Juan de las Indias, o al emperador de Trapisonda, de quien yo s\u00e9 que hay noticia que fueron famosos poetas&#8230; Y cuando no lo hayan sido, y hubiere algunos pedantes y bachilleres, que por detr\u00e1s os muerdan y murmuren de esta verdad, no se os d\u00e9 dos maraved\u00eds, porque ya que os averig\u00fcen la mentira, no os han de cortar la mano con la que lo escrib\u00edsteis.<\/p>\n<p> En lo de citar en las m\u00e1rgenes los libros y autores de donde sac\u00e1reis las sentencias y dichos que pusi\u00e9reis en vuestra historia, no hay m\u00e1s sino hacer de manera que vengan a pelo algunas sentencias, o latines que vos sep\u00e1is de memoria, o a lo menos que os cueste poco trabajo el buscarlos, como ser\u00e1 poner, tratando de libertad y cautiverio:<\/p>\n<p>\u00abNon bene pro toto libertas venditur auro.\u00bb<\/p>\n<p> Y luego en el margen citar a Horacio, o a quien lo dijo.<\/p>\n<p> Si trat\u00e1reis del poder de la muerte, acudid luego con:<\/p>\n<p>\u00abPallida mors aequo pulsat pede Pauperum tabernas, Regumque turres.\u00bb <\/p>\n<p> Si de la amistad y amor de Dios manda que se tenga al enemigo, entraos luego al punto por la Escritura divina, que lo pod\u00e9is hacer con tantico de curiosidad, y decir las palabras por lo menos del mismo Dios: <\/p>\n<p> \u00abEgo autem dico vobis, diligite inimicos vestros.\u00bb <\/p>\n<p> Si trat\u00e1reis de malos pensamientos, acudid con el Evangelio: <\/p>\n<p> \u00abDe corde exeunt cogitationes malae\u00bb. <\/p>\n<p> Si de la instabilidad de los amigos, ah\u00ed est\u00e1 Cat\u00f3n que os dar\u00e1 su d\u00edstico:<\/p>\n<p>\u00abDonec eris felix, multos numerabis amicos; Tempora si fuerint nubila, solus eris.\u00bb<\/p>\n<p> Y con estos latinicos y otros tales os tendr\u00e1n siquiera por gram\u00e1tico, que el serlo no es de poca honra y provecho el d\u00eda de hoy. En lo que toca al poner anotaciones al fin del libro, seg\u00faramente lo pod\u00e9is hacer de esta manera: Si nombr\u00e1is alg\u00fan gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Gol\u00edas, y con s\u00f3lo esto, que os costar\u00e1 casi nada, ten\u00e9is una grande anotaci\u00f3n, pues pod\u00e9is poner: El gigante Gol\u00edas o Goliat fue un filisteo, a quien el pastor David mat\u00f3 de una gran pedrada en el valle de Terebinto, seg\u00fan se cuenta en el libro de los Reyes, en el cap\u00edtulo que vos hall\u00e1reis que se escribe.<\/p>\n<p> Tras esto, para mostraros hombre erudito en letras humanas y cosm\u00f3grafo, haced de modo como en vuestra historia se nombre el r\u00edo Tajo, y vereisos luego con otra famosa anotaci\u00f3n, poniendo: El r\u00edo Tajo fue as\u00ed dicho por un rey de las Espa\u00f1as; tiene su nacimiento en tal lugar, y muere en el mar Oc\u00e9ano, besando los muros de la famosa ciudad de Lisboa, y es opini\u00f3n que tiene las arenas de oro, etc. Si trat\u00e1reis de ladrones, yo os dar\u00e9 la historia de Caco, que la s\u00e9 de coro. Si de mujeres rameras, ah\u00ed est\u00e1 el obispo de Mondo\u00f1edo que os prestar\u00e1 a Lamia, Laida y Flora, cuya anotaci\u00f3n os dar\u00e1 gran cr\u00e9dito. Si de crueles, Ovidio os entregar\u00e1 a Medea. Si de encantadoras y hechiceras, Homero tiene Calipso, y Virgilio a Circe. Si de capitanes valerosos, el mismo Julio C\u00e9sar os prestar\u00e1 a s\u00ed mismo en sus comentarios, y Plutarco os dar\u00e1 mil Alejandros. Si trat\u00e1reis de amores, con dos onzas que sep\u00e1is de la lengua toscana, topar\u00e9is con Le\u00f3n Hebreo, que os hincha las medidas. Y si no quer\u00e9is andaros por tierras extra\u00f1as, en vuestra casa ten\u00e9is a Fonseca del amor de Dios, donde se cifra todo lo que vos y el m\u00e1s ingenioso acertare a desear en tal materia. En resoluci\u00f3n, no hay m\u00e1s sino que vos procur\u00e9is nombrar estos nombres, o tocar estas historias en las vuestras, que aqu\u00ed he dicho, y dejadme a m\u00ed el cargo de poner las anotaciones y acotaciones, que yo os voto a tal de llenaros las m\u00e1rgenes de gastar cuatro pliegos en fin del libro.<\/p>\n<p> Vengamos ahora a la citaci\u00f3n de los autores, que los otros libros tienen, que en el vuestro os faltan. El remedio que esto tiene es muy f\u00e1cil, porque no hab\u00e9is de hacer otra cosa que buscar un libro que los acote todos, desde la A hasta la Z, como vos dec\u00eds. Pues ese mismo abecedario pondr\u00e9is vos en vuestro libro; que puesto que a la clara se vea la mentira, por la poca necesidad que vos ten\u00edais de qprovecharos de ellos, no importa nada, y quiz\u00e1 alguno habr\u00e1 tan simple, que crea que de todos os hab\u00e9is aprovechado en la simple y sencilla historia vuestra. Y cuando no sirva de otra cosa, por lo menos servir\u00e1 aquel largo cat\u00e1logo de autores a dar de improviso autoridad al libro. Y m\u00e1s, que no habr\u00e1 quien se ponga a averiguar si los segu\u00edsteis, o no los segu\u00edsteis, no y\u00e9ndole nada en ello cuanto m\u00e1s que, si bien caigo en la cuenta, este vuestro libro no tiene necesidad de ninguna cosa de aquellas que vos dec\u00eds que os falta, porque todo \u00e9l es una invectiva contra los libros de caballer\u00edas, de quien nunca se acord\u00f3 Arist\u00f3teles, ni dijo nada San Basilio, ni alcanz\u00f3 Cicer\u00f3n: ni caen debajo de la cuenta de sus fabulosos disparates las puntualidades de la verdad, ni las observaciones de la astrolog\u00eda: ni lo son de importancia las medidas geom\u00e9tricas, ni la conutaci\u00f3n de los argumentos de quien se sirve la ret\u00f3rica: ni tiene para qu\u00e9 predicar a ninguno, mezclando lo humano con lo divino, que es un g\u00e9nero de mezcla de quien no se ha de vestir ning\u00fan cristiano entendimiento. S\u00f3lo tiene que aprovecharse de la imitaci\u00f3n en lo que fuere escribiendo, que cuanto ella fuere m\u00e1s perfecta, tanto mejor ser\u00e1 lo que se escribiere.<\/p>\n<p> Y pues esta vuestra escritura no mira a m\u00e1s que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballer\u00edas, no hay para qu\u00e9 and\u00e9is mendigando sentencias de fil\u00f3sofos, consejos de la divina Escritura, f\u00e1bulas de poetas, oraciones de ret\u00f3ricos, milagros de santos: sino procurar que a la llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga vuestra oraci\u00f3n y per\u00edodo sonoro y festivo pintando en todo lo que alcanz\u00e1reis y fuere posible vuestra intenci\u00f3n, dando a entender vuestros conceptos, sin intrincarlos y oscurecerlos.<\/p>\n<p> Procurad tambi\u00e9n que leyendo vuestra historia, el melanc\u00f3lico se mueva a risa, el risue\u00f1o la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invenci\u00f3n, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. En efecto, llevad la mira puesta a derribar la m\u00e1quina mal fundad de estos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos m\u00e1s: que si esto alcanz\u00e1seis, no habr\u00edais alcanzado poco.<\/p>\n<p> Con silencio grande estuve escuchando lo que mi amigo me dec\u00eda, y de tal manera se imprimieron en m\u00ed sus razones, que sin ponerlas en disputa las aprob\u00e9 por buenas, y de ellas mismas quise hacer este pr\u00f3logo, en el cual ver\u00e1s, lector suave, la discreci\u00f3n de mi amigo, la buena ventura m\u00eda en hallar en tiempo tan necesitado tal consejero, y el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso Don Quijote de la Mancha; de quien hay opini\u00f3n por todos los habitadores del campo de Montiel, que fue el m\u00e1s casto enamorado, y el m\u00e1s valiente caballero que de muchos a\u00f1os a esta parte se vi\u00f3 en aquellos contornos.<\/p>\n<p> Yo no quiero encarecerte el servicio que te hago en darte a conocer tan notable y tan honrado caballero; pero quiero que me agradezcas el conocimiento que tendr\u00e1s del famoso Sancho Panza, su escudero, en quien a mi parecer te doy cifradas todas las gracias escuderiles, que en la caterva de los libros vanos de caballer\u00edas est\u00e1n esparcidas.<\/p>\n<p> Y con esto, Dios te d\u00e9 salud, y a m\u00ed no olvide. Vale.<\/p>\n<hr zise=\"4\" \/> <\/div>\n<p> Non bene pro toto libertas venditur auro.<br \/> No hay bastante oro para pagar la libertad.<\/p>\n<p> Pallida mors aequo pulsat pede Pauperum tabernas, Regumque turres.<br \/> La palida muerte golpea con el mismo pie las chozas de los pobres y las torres de los reyes. Horacio, Odas, I, 4, vv.13-14.<\/p>\n<p> Donec eris felix, multos numerabis amicos; Tempora si fuerint nubila, solus eris.<br \/> Mientras seas feliz podras contar con muchos amigos: Si los tiempos se ponen borrascosos&nbsp; te quedaras solo. Ovidio, Tristes, 1. 9, 5.<\/p>\n<p> Ego autem dico vobis, diligite inimicos vestros.<br \/> Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan. Mateo, 5, v44.<\/p>\n<p> De corde exeunt cogitationes malae.<br \/> Porque del coraz\u00f3n salen las intenciones malas. Mateo 5, v19.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No todo es Ciencia en este mundo. Aunque en ciertas ocasiones encontramos curiosas conexiones, en este caso entre el \u00e1mbito cient\u00edfico y el literario.&nbsp; El Prologo de \u00abEl Quijote\u00bb es una perfecta reflexi\u00f3n a cerca de c\u00f3mo se debe escribir un art\u00edculo cient\u00edfico o de otro tipo y de los peligros a los cuales nos enfrentamos. En cualquier caso, una lectura m\u00e1s que recomendable. Por ello nos hemos decidido a incluir el texto en este cuaderno de bit\u00e1cora, como ejemplo y como peque\u00f1o homenaje. Un amigo nuestro dice que todo est\u00e1 en \u00abEl Quijote\u00bb. Ahora creemos que es cierto.<\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[64,563,252],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18802"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18802"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18802\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}