{"id":19314,"date":"2006-04-21T14:40:00","date_gmt":"2006-04-21T14:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/astrofisica\/archive\/2006\/04\/21\/19314.aspx"},"modified":"2017-01-20T12:30:46","modified_gmt":"2017-01-20T11:30:46","slug":"los-nuevos-adoradores-del-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/astrofisica\/2006\/04\/21\/19314","title":{"rendered":"Los nuevos adoradores del Sol"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">\n<p>Cr\u00f3nica sentimental de la observaci\u00f3n del eclipse solar del 29\/03\/2006.<br \/>\nExpedici\u00f3n UCM.<\/p>\n<p>To\u00f1o Bernedo (Planetario de Madrid).<\/p>\n<p>\u00a1Las bandas, las bandas! avisaba alguien, en voz alta, a los que ten\u00eda cercanos. Algunos, con los nervios del momento, no entend\u00edan lo que quer\u00eda decir, otros no lo record\u00e1bamos pero ahora mir\u00e1bamos hacia el suelo y&#8230;. ah\u00ed estaban, cruzando las arenas del desierto en su r\u00e1pido viaje. Unos frentes de luz y sombra que se deslizaban sobre el suelo en r\u00e1pida cadencia, produciendo la sensaci\u00f3n de que algo grande se avecinaba. Faltaban pocos momentos para la totalidad, y el Sol aparec\u00eda s\u00f3lo como un leve hilillo curvo de luz.<\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.laeff.cab.inta-csic.es\/users\/barrado\/weblog\/EclipseLibiaBernedo.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" align=\"left\" \/><em>Fotograf\u00eda apilada y procesada por Emilio G\u00e1lvez a partir de 5 de las fotograf\u00edas que tom\u00f3 Juan Antonio Bernedo en el campamento al sur de Jalu.<\/em><\/p>\n<div align=\"justify\">\n<p>Las bandas no eran franjas uniformes de luz y sombra, no eran bandas luminosas. Son dif\u00edciles de describir. Lo mejor que se me ocurre para explicarlo a quien no las ha visto es compararlas con los cambiantes reflejos de la luz sobre la superficie del agua, al proyectarse sobre una pared cercana. Las bandas son algo parecido, pero muy alargadas en la direcci\u00f3n perpendicular al movimiento, y movi\u00e9ndose a una tremenda velocidad, a unos metros por segundo, que apenas deja verlas pasar. Es algo fantasmag\u00f3rico, pero real a la vez. Dura s\u00f3lo unos segundos y nos produce una sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza y sorpresa.<\/p>\n<p>De todos los equipos conocidos que se han desplazado a ver el eclipse, somos los afortunados que hemos visto este fen\u00f3meno y que no hab\u00edamos sido capaces de ver en anteriores eclipses. Quiz\u00e1 la arena del desierto, al tratarse de un fondo claro y uniforme, nos ha facilitado su visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras unos momentos en que el fino gajo de sol que aun se ve asomar tras la luna, cada vez m\u00e1s fino, cada vez m\u00e1s estrecho y corto, el grito repetido por muchas gargantas y otro aviso: \u00a1quitad filtros!<\/p>\n<p>Y al quitarlos, el fogonazo del anillo de diamante, un tenue c\u00edrculo desdibujado con un punto brillante y potente que forma el \u00faltimo punto del disco solar antes de ser ocultado por la Luna. Luego, el c\u00edrculo completo. Nuestro ojo se adapta a la ausencia del sol y vemos ahora la corona en todo su esplendor: la admiraci\u00f3n nos paraliza.<\/p>\n<p>La enorme melena radiante del sol, con su aspecto alargado hacia este y oeste, con hilachas de luz agrupadas en varios haces, tres al este y tres al oeste. Uno de ellos, el superior, ten\u00eda un aspecto ahusado, con una forma tan caracter\u00edstica que no se nos olvidar\u00e1 nunca, grabado en nuestra memoria con la fuerza de las cosas irrepetibles.<br \/>\nEl polo sur magn\u00e9tico del sol, perfectamente definido por multitud de trazos curvos brillantes que parecen converger y sumergirse en el limbo solar como en un sumidero de luz. \u00abPeludo\u00bb, sugiere alguien, como adjetivo calificativo de este aspecto del sol hasta ahora oculto.<\/p>\n<p>Mientras disparamos nuestras c\u00e1maras y miramos a trav\u00e9s de los instrumentos, el detalle pasmoso de las protuberancias solares\u00a0 en el primer instante, y de la corona que se extiende, hasta una distancia de cuatro o cinco radios solares, el paso del tiempo va consumiendo inexorablemente el indulto concedido al ef\u00edmero reino de esta corona y enseguida se oye otro aviso: \u00a1un minuto, queda un minuto!<\/p>\n<p>El horizonte aparece iluminado, en una franja de unos 10 grados de altura, con un tono amarillento, quiz\u00e1 debido al polvo del desierto. Tampoco el cielo est\u00e1 completamente oscuro: solo son visibles los planetas Venus y Mercurio. Ninguna estrella.<\/p>\n<p>Han pasado tres minutos en un r\u00e1pido suspiro y volvemos a la realidad, para en el \u00faltimo minuto de gracia observar y hacer las fotograf\u00edas que nos hemos propuesto, aunque todos eran m\u00e1s o menos conscientes de que en la totalidad los planes no siempre se cumplen, porque la corona del Sol tiene una acci\u00f3n paralizante sobre la voluntad del observador, que se queda absorto ante semejante despliegue de belleza.<\/p>\n<p>Y vuelven las protuberancias a asomar, esta vez por el lado oeste, y la cromosfera, que tambi\u00e9n es coreada a gritos, y por fin, el r\u00e1pido crecimiento del diamante del anillo del Sol que avisa del fin de la magia. El gran destello final obliga a poner los filtros de protecci\u00f3n de nuevo y a observar el Sol a trav\u00e9s de ese tamiz que puede filtrar su potencia. El tiempo del tenue brillo de la corona ha acabado. Sigue ah\u00ed, pero no la podemos ver, cegados por el fulgor incontenible de nuestra estrella.<\/p>\n<p>El fino borde va creciendo paulatinamente y va aumentando la iluminaci\u00f3n ambiente, haciendo palidecer poco a poco el brillo de Mercurio y de Venus que al oeste del Sol eran los \u00fanicos puntos de luz visibles en el cielo, adem\u00e1s del Sol. A\u00fan brillar\u00e1n unos minutos, y Venus ser\u00e1 visible a\u00fan unos 15 minutos a\u00fan con el Sol ya bastante descubierto. Tal es su brillo.<\/p>\n<p>Y luego, advertidos de nuevo al aviso por un avezado observador, vemos las bandas de sombra arrastr\u00e1ndose raudas por el desierto, cerrando, como si fuera un par\u00e9ntesis, la totalidad del eclipse.<\/p>\n<p>El Sol empieza a calentar de nuevo, y tenemos que recuperar nuestros sombreros, retirados siguiendo la recomendaci\u00f3n de un bromista que grit\u00f3 al bajar el calor: \u00a1gorros fuera!.<\/p>\n<p>Poco a poco el creciente aumenta y comenzamos a rememorar esos instantes especiales del suceso para que no se borren de nuestra memoria: el torbellino que se produjo antes de la totalidad; la ominosa sombra del suroeste que se apreciaba en el horizonte cada vez m\u00e1s cercana, y muy cerca, una columna de polvo que se levant\u00f3 justo antes de la totalidad haci\u00e9ndonos temer por su extensi\u00f3n y la direcci\u00f3n del golpe de viento que la ocasion\u00f3; el disco lunar reptando sobre el brillo del sol, hasta tocar la primera de las tres manchas que adornaban la superficie del Sol; y la temperatura, en su loca bajada y subida, haci\u00e9ndonos recordar lo dependientes que somos del Sol.<\/p>\n<p>Sentimos como los antiguos, como nuestros ancestros, que sin duda se sobrecog\u00edan ante esta demostraci\u00f3n de exactitud de los ciclos naturales, de esa m\u00fasica de las esferas de los griegos o de las fiestas solares de mayas y aztecas, egipcios y celtas: as\u00ed, a nuestro modo, tambi\u00e9n rendimos culto a nuestro Sol.<\/p>\n<hr \/>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n en el \u00abblog\u00bb de la<a href=\"http:\/\/eclipseucmlibia.blogspot.com\/\" target=\"_blank\"> Expedici\u00f3n UCM<\/a>.<br \/>\nEntradas anteriores en este cuaderno de bit\u00e1cora en:<br \/>\n<a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/astrofisica\/archive\/2006\/03\/31.aspx\" target=\"_blank\"> Mirando desde el otro lado: el eclipse total de Sol desde el espacio<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/astrofisica\/archive\/2006\/03\/29\/17047.aspx\" target=\"_blank\">Primeras imagenes del eclipse total de Sol desde Libia y Egipto<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/astrofisica\/archive\/2006\/03\/29\/17034.aspx\" target=\"_blank\">Eclipse de Sol en directo<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/astrofisica\/archive\/2006\/03\/24\/16678.aspx\" target=\"_blank\">Sobre el eclipse de Sol del d\u00eda 29 de marzo.<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/astrofisica\/archive\/2006\/04\/04\/17325.aspx\" target=\"_blank\">Una secuencia del eclipse total de Sol sobre Turqu\u00eda. Los pr\u00f3ximos eclipses<\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.laeff.inta.es\/users\/barrado\/weblog\/Libia2006_espectros_UCM.jpg\" alt=\"\" width=\"125\" align=\"left\" \/><em>Espectros de la cromosfera obtenidos por Jaime Zamorano sobre pelicula fotogr\u00e1fica con un objetivo de 500mm y una red de difracci\u00f3n.\u00a0 Cada una de las once imagenes corresponde a un instante diferente del eclipse. La segunda y tercera im\u00e1genes muestran brillantes l\u00edneas espectrales de emisi\u00f3n correspondientes a la cromosfera del Sol en los primeros instantes de la totalidad. La l\u00ednea amarilla corresponde a Helio D3 5876 A.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica sentimental de la observaci\u00f3n del eclipse solar del 29\/03\/2006. Expedici\u00f3n UCM. 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