{"id":61759,"date":"2011-04-01T08:30:17","date_gmt":"2011-04-01T07:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biodiversidad\/?p=61759"},"modified":"2011-04-01T08:43:53","modified_gmt":"2011-04-01T07:43:53","slug":"especies-exoticas-%c2%bfsuponen-una-amenaza-real-para-los-ecosistemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biodiversidad\/2011\/04\/especies-exoticas-%c2%bfsuponen-una-amenaza-real-para-los-ecosistemas\/","title":{"rendered":"Especies ex\u00f3ticas: \u00bfsuponen una amenaza real para los ecosistemas?"},"content":{"rendered":"<p><em>Autora: Dra. <a href=\"http:\/\/www2.uah.es\/dep_ecologia_pcastro\/\">Pilar  Castro D\u00edez<\/a>, <a href=\"http:\/\/www2.uah.es\/ecologia\/inicio.html\">Dpto. de Ecolog\u00eda, Universidad de Alcal\u00e1<\/a><\/em><\/p>\n<p>Muchos art\u00edculos sobre especies ex\u00f3ticas invasoras comienzan su introducci\u00f3n apuntando que <strong>\u201clas invasiones biol\u00f3gicas suponen la segunda causa de p\u00e9rdida de biodiversidad en ecosistemas terrestres\u201d<\/strong>. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de esta afirmaci\u00f3n? \u00bfDebemos alarmarnos cuando vemos una planta ex\u00f3tica en un jard\u00edn? \u00bfDebemos lanzar costosas campa\u00f1as de erradicaci\u00f3n en cuando veamos un animal ex\u00f3tico por nuestros lares?<\/p>\n<p>Lo primero que hay que dejar claro es que <strong>no todas las especies ex\u00f3ticas son invasoras<\/strong>. Se considera especie invasora aquella que procede de otra regi\u00f3n por tanto, ex\u00f3tica, que adem\u00e1s es capaz de mantener poblaciones estables sin la ayuda del hombre, y que finalmente es capaz de propagarse a una distancia considerable del foco inicial, lo que le permite expandirse ampliamente (Richardson et al. 2000). De hecho, solo una fracci\u00f3n m\u00ednima de las especies ex\u00f3ticas llega a convertirse en invasoras.<\/p>\n<p><!--more-->Pero incluso aquellas especies ex\u00f3ticas que se naturalizan y se propagan por el nuevo ecosistema, pueden tener impactos m\u00e1s o menos graves sobre el ecosistema invadido. Un claro ejemplo de fuerte impacto, no solo ecol\u00f3gico, sino econ\u00f3mico, es el del <strong>mejill\u00f3n cebra<\/strong> (<em>Dreissena polymorpha<\/em>). Esta especie se detect\u00f3 por primera vez en el tramo bajo del Ebro en 2001, aunque es probable que estuviera antes, y al a\u00f1o siguiente se extendi\u00f3 la primera alarma porque la proliferaci\u00f3n de esta especie estaba poniendo en riesgo el sistema de refrigeraci\u00f3n de la central nuclear de Asc\u00f3. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, y gracias a las campa\u00f1as de concienciaci\u00f3n lanzadas por la  Confederaci\u00f3n Hidrogr\u00e1fica del Ebro, todos somos conscientes del peligro que supone esta especie para las redes de abastecimiento de agua. Por el contrario, la alarma ha sido mucho menor en el caso de <em>Potamopyrgus antipodarum, <\/em> un peque\u00f1o caracol acu\u00e1tico neozeland\u00e9s que se ha propagado exponencialmente por cuatro continentes, gracias, entre otras cosas, a su alt\u00edsima tasa de reproducci\u00f3n, que en los ecosistemas invadidos suele ser partenogen\u00e9tica.<\/p>\n<div class=\"mceTemp mceIEcenter\">\n<dl id=\"attachment_61760\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 310px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"..\/files\/2011\/03\/20110401_imagen_blog_UAH.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-61760\" title=\"Imagen 1\" src=\"..\/files\/2011\/03\/20110401_imagen_blog_UAH-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biodiversidad\/files\/2011\/03\/20110401_imagen_blog_UAH-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biodiversidad\/files\/2011\/03\/20110401_imagen_blog_UAH.jpg 778w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a> <\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\">El   peque\u00f1o caracol acu\u00e1tico (Potamopyrgus antipodarum) que se aprecia en   la imagen es una especie ex\u00f3tica invasora frecuente en los r\u00edos del   centro peninsular, que no ha despertado \u2013hasta ahora- ninguna alarma en   nuestro pa\u00eds. \u00bfSeguir\u00e1 sin hacerlo en el futuro? (Fotograf\u00eda de \u00c1lvaro   Alonso).<\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>En el mundo vegetal tambi\u00e9n encontramos <strong>casos de invasi\u00f3n tremendamente costosos para la econom\u00eda local<\/strong>. Uno de ellos es el de varias especies de acacias australianas, introducidas por los primeros colonos europeos en la regi\u00f3n de El Cabo, en Sud\u00e1frica, para subsanar la falta de \u00e1rboles nativos en la zona.  En esta regi\u00f3n, caracterizada por un suelo extremadamente pobre en nutrientes, las acacias han triunfado gracias a una estrategia de adquisici\u00f3n de nitr\u00f3geno ausente entre la flora local: la simbiosis con microorganismos capaces de asimilar nitr\u00f3geno atmosf\u00e9rico. Al margen del impacto ecol\u00f3gico para la peculiar flora local (el \u201cfynbos\u201d), las acacias han resultado ser tremendamente eficaces en la captaci\u00f3n de agua, hasta el punto amenazar el suministro de agua para ciudades tan populosas como Ciudad de El Cabo. Por el contrario, en la  Espa\u00f1a continental estamos poco preocupados por la presencia cada vez m\u00e1s notable de \u00e1rboles ex\u00f3ticos, como ailantos, robinias y olmos siberianos en nuestras riberas.<\/p>\n<p>Por tanto surge una cuesti\u00f3n de gran relevancia para una eficaz gesti\u00f3n de nuestro patrimonio natural: <strong>\u00bfC\u00f3mo saber si una especie ex\u00f3tica que detectamos supone o no una amenaza para nuestro ecosistema (y para nuestro bolsillo)?<\/strong> \u00bfC\u00f3mo saber si hemos de gastar millones de euros en erradicarla a tiempo o si, por el contrario, va a ser inofensiva? La pregunta no tiene una respuesta sencilla, ya que las caracter\u00edsticas que explican el car\u00e1cter invasor de una especie suelen variar entre especies y seg\u00fan el h\u00e1bitat que invadan. Los pa\u00edses que m\u00e1s sufren los impactos de las especies invasoras, por su condici\u00f3n de islas biogeogr\u00e1ficas (Australia, Nueva Zelanda, incluso Sud\u00e1frica), son los que m\u00e1s en serio se han tomado esta pregunta. En Australia, por ejemplo, se ha desarrollado un protocolo para la detecci\u00f3n precoz de especies ex\u00f3ticas invasoras, basado en un cuestionario con preguntas sobre el origen biogeogr\u00e1fico, afinidades clim\u00e1ticas, caracteres funcionales, usos para el hombre, y comportamiento de la especie en otras regiones (Pheloung et al. 1999). Recientemente un grupo de investigadoras adaptaron este cuestionario a las plantas ex\u00f3ticas que viven en Espa\u00f1a (Gass\u00f3 et al. 2010), aunque no siempre resulta sencillo encontrar informaci\u00f3n para responder a estos cuestionarios. Otros intentos se han centrado en grupos de especies filogen\u00e9ticamente pr\u00f3ximas. As\u00ed, en el g\u00e9nero <em>Pinus<\/em>, el car\u00e1cter invasor parece ligado a la posesi\u00f3n de una elevada capacidad para producir muchas semillas de peque\u00f1o tama\u00f1o en poco tiempo (Rejm\u00e1nek and Richardson, 1996), mientras que en el g\u00e9nero <em>Acacia<\/em> hemos encontrado que es la elevada talla, la procedencia de regiones clim\u00e1ticamente benignas y, sobre todo, la utilidad para el hombre, lo que mejor predice su comportamiento invasor (Castro-D\u00edez et al. 2011). Por tanto, \u00a0<strong>la amenaza est\u00e1 ah\u00ed, pero tambi\u00e9n est\u00e1n las herramientas para sustentar una buena gesti\u00f3n<\/strong>. Probablemente en nuestro pa\u00eds falta m\u00e1s <strong>concienciaci\u00f3n social y pol\u00edtica para afrontar con eficacia y sin catastrofismos el potencial problema de las invasiones biol\u00f3gicas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Castro-D\u00edez P, Godoy O, Salda\u00f1a A, Richardson DM (2011) Predicting invasiveness of Australian Acacia species on the basis of their native climatic affinities, life-history traits and human use. Divers Distrib (in press)<\/p>\n<p>Gass\u00f3 N, Basnou C, Vil\u00e0 M (2010) Predicting plant invaders in the Mediterranean through a weed risk assessment system. Biol Invasions 12:463-476<\/p>\n<p>Pheloung PC, Williams PA, Halloy SR (1999) A weed risk assessment model for use as a biosecurity tool evaluating plant introductions. J. Environ. Manage. 57:239-251<\/p>\n<p>Rejm\u00e1nek M, Richardson DM (1996) What attributes make some plant species more invasive? Ecology 77:1655-1661<\/p>\n<p>Richardson DM, Py\u0161ek P, Rejm\u00e1nek M, Barbour MG, Panetta FD, West CJ (2000) Naturalization and invasion of alien plants: concepts and definitions. Divers Distrib 6:93-107<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: Dra. Pilar Castro D\u00edez, Dpto. de Ecolog\u00eda, Universidad de Alcal\u00e1 Muchos art\u00edculos sobre especies ex\u00f3ticas invasoras comienzan su introducci\u00f3n apuntando que \u201clas invasiones biol\u00f3gicas suponen la segunda causa de p\u00e9rdida de biodiversidad en ecosistemas terrestres\u201d. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de esta afirmaci\u00f3n? \u00bfDebemos alarmarnos cuando vemos una planta ex\u00f3tica en un jard\u00edn? \u00bfDebemos lanzar costosas campa\u00f1as de erradicaci\u00f3n en cuando veamos un animal ex\u00f3tico por nuestros lares? Lo primero que hay que dejar claro es que no todas las especies ex\u00f3ticas son invasoras. 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