{"id":133497,"date":"2011-10-31T08:00:59","date_gmt":"2011-10-31T06:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=133497"},"modified":"2011-11-03T20:06:16","modified_gmt":"2011-11-03T18:06:16","slug":"antidarwinismo-la-tercera-via","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2011\/10\/31\/133497","title":{"rendered":"Antidarwinismo: La tercera v\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/ecx.images-amazon.com\/images\/I\/61slID7-mOL._SL500_AA300_.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su novela titulada <a href=\"https:\/\/www2.sbg.ac.at\/alien\/index.php\/Morpho_Eugenia\">Morpho Eugenia<\/a>, incluida en el volumen \u00ab\u00c1ngeles e Insectos\u00bb, Antonia S. Byatt describe a una familia de clase alta en la sociedad victoriana. William Adamson es un entom\u00f3logo aventurero que ha regresado a Inglaterra despu\u00e9s de un naufragio y se dispone a ordenar la colecci\u00f3n de objetos de Historia Natural de sir Harold Alabaster, a quien ha vendido algunos ejemplares.<\/p>\n<p>En las conversaciones entre los protagonistas aparecen a menudo citados Darwin y Wallace,\u00a0 de modo que, durante la lectura la sensaci\u00f3n es contradictoria. \u00a0 Por un lado,\u00a0 el lector se ve sumergido en la \u00e9poca.\u00a0 As\u00ed ocurre cuando se describe el incendio del barco que transportaba al aventurero Wallace en 1852.\u00a0 No obstante, \u00a0en otras ocasiones da la impresi\u00f3n de que la autora no ha sabido situarse en el contexto\u00a0 hist\u00f3rico y, ahorrando esfuerzo,\u00a0 ha transportado a la \u00e9poca victoriana ideas y situaciones actuales. As\u00ed por ejemplo cuando,\u00a0 en menci\u00f3n tomada por los pelos,\u00a0 habla de Darwin como si fuese una celebridad:<\/p>\n<p><em>Un amigo de Charles Darwin le hab\u00eda contado una vez que casi ninguna mujer estaba preparada para cuestionarse las verdades de la religi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>En una conversaci\u00f3n entre los protagonistas aparece un interesante razonamiento incompleto que hoy vamos a completar. El protagonista, William Adamson, ha dejado unas p\u00e1ginas que \u00e9l mismo ha escrito a la se\u00f1ora Matty Crompton, la institutriz,\u00a0 para que las lea y las comente. Dice la se\u00f1ora Crompton refiri\u00e9ndose a unos hipot\u00e9ticos seres de generaciones futuras:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> Muchos, la mayor\u00eda, \u00a0no tendr\u00edan su humildad y su prudencia espiritual.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or Adamson le contesta:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> \u00bfEso cree? Los que no aceptan los descubrimientos del se\u00f1or Darwin se dividen en los que est\u00e1n muy enfadados y completamente seguros de que tienen raz\u00f3n (los que dan patadas a piedras imaginarias, como el doctor Johnson cuando refuta a Berkeley), y aquellos como sir Harald, cuya b\u00fasqueda de garant\u00edas, de confirmaciones de su fe est\u00e1 cargada de problemas, de angustia en realidad.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Curioso p\u00e1rrafo que se antoja m\u00e1s propio de una mentalidad bien anclada en el\u00a0 presente que de la\u00a0 \u00e9poca que la novela pretende describir y que, como indicaba, vamos a corregir hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre aquellos que no aceptamos\u00a0 los descubrimientos del se\u00f1or Darwin,\u00a0 tanto hoy como hace ciento cincuenta a\u00f1os, podemos establecer adem\u00e1s de los indicados por Adamson (Byatt) un tercer grupo.\u00a0 La tercera v\u00eda est\u00e1 formada por quienes no estamos ni enfadados o seguros de tener raz\u00f3n , ni tampoco particularmente angustiados buscando garant\u00edas de nada.\u00a0 Simplemente ocurre que no nos gusta que nos tomen el pelo y no vemos descubrimiento alguno en la obra de Darwin, sino m\u00e1s bien mixtificaci\u00f3n cient\u00edfica. Es decir, juegos de palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tercera v\u00eda, que\u00a0 la se\u00f1ora Byatt\u00a0 ignora, pudo haber sido precisamente la principal en la \u00e9poca que ella pretend\u00eda describir en su novela. Ahora bien, de haberla tenido en cuenta, su novela habr\u00eda tenido mucho menos \u00e9xito, puesto que tal realidad no es del gusto de las editoriales. Podemos decir casi con seguridad que su ignorancia ha salvado a la novela del olvido, sumi\u00e9ndola en la vulgaridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>AS Byatt. \u00c1ngeles e Insectos. Anagrama Barcelona. 1992.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En su novela titulada Morpho Eugenia, incluida en el volumen \u00ab\u00c1ngeles e Insectos\u00bb, Antonia S. Byatt describe a una familia de clase alta en la sociedad victoriana. 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