{"id":134633,"date":"2012-05-11T08:00:25","date_gmt":"2012-05-11T06:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=134633"},"modified":"2012-04-26T13:47:58","modified_gmt":"2012-04-26T11:47:58","slug":"la-accion-del-clima-en-la-lucha-por-la-existencia-en-el-parrafo-nonagesimo-septimo-de-el-origen-de-las-especies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2012\/05\/11\/134633","title":{"rendered":"La acci\u00f3n del clima en la lucha por la existencia en el p\u00e1rrafo nonag\u00e9simo s\u00e9ptimo de El Origen de las Especies"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.ojocientifico.com\/wp-content\/install-as-mountain-wallpaper.jpeg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"282\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el comerse unos a otros explica c\u00f3mo evolucionan las poblaciones, tambi\u00e9n el clima interviene, puesto que si hace fr\u00edo, hay menos alimento y m\u00e1s necesidad de comerse unos a otros. Esto, que bien explica el proceso de din\u00e1mica poblacional, poco tiene que ver con el origen de las especies.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s resulta que el clima es un est\u00edmulo para la lucha. M\u00e1s al bajar que al subir una monta\u00f1a, creo haber entendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>97.<\/em><\/p>\n<p><em>Climate plays an important part in determining the average numbers of a species, and periodical seasons of extreme cold or drought seem to be the most effective of all checks. I estimated (chiefly from the greatly reduced numbers of nests in the spring) that the winter of 1854-5 destroyed four-fifths of the birds in my own grounds; and this is a tremendous destruction, when we remember that ten per cent. is an extraordinarily severe mortality from epidemics with man. The action of climate seems at first sight to be quite independent of the struggle for existence; but in so far as climate chiefly acts in reducing food, it brings on the most severe struggle between the individuals, whether of the same or of distinct species, which subsist on the same kind of food. Even when climate, for instance, extreme cold, acts directly, it will be the least vigorous individuals, or those which have got least food through the advancing winter, which will suffer the most. When we travel from south to north, or from a damp region to a dry, we invariably see some species gradually getting rarer and rarer, and finally disappearing; and the change of climate being conspicuous, we are tempted to attribute the whole effect to its direct action. But this is a false view; we forget that each species, even where it most abounds, is constantly suffering enormous destruction at some period of its life, from enemies or from competitors for the same place and food; and if these enemies or competitors be in the least degree favoured by any slight change of climate, they will increase in numbers; and as each area is already fully stocked with inhabitants, the other species must decrease. When we travel southward and see a species decreasing in numbers, we may feel sure that the cause lies quite as much in other species being favoured, as in this one being hurt. So it is when we travel northward, but in a somewhat lesser degree, for the number of species of all kinds, and therefore of competitors, decreases northward; hence in going northward, or in ascending a mountain, we far oftener meet with stunted forms, due to the DIRECTLY injurious action of climate, than we do in proceeding southward or in descending a mountain. When we reach the Arctic regions, or snow-capped summits, or absolute deserts, the struggle for life is almost exclusively with the elements.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> El clima desempe\u00f1a un papel importante en determinar el promedio de individuos de una especie, y las \u00e9pocas peri\u00f3dicas de fr\u00edo o sequedad extremos parecen ser el m\u00e1s eficaz de todos los obst\u00e1culos para el aumento de individuos. Calcul\u00e9 -principalmente por el n\u00famero reducid\u00edsimo de nidos en la primavera- que el invierno de 1854-5 hab\u00eda destruido cuatro quintas partes de los p\u00e1jaros en mi propia finca, y \u00e9sta es una destrucci\u00f3n enorme cuando recordamos que el diez por ciento es una mortalidad sumamente grande en las epidemias del hombre. La acci\u00f3n del clima parece, a primera vista, por completo independiente de la lucha por la existencia; pero en tanto en cuanto el clima obra principalmente reduciendo el alimento, lleva a la m\u00e1s severa lucha entre los individuos, ya de la misma especie, ya de especies distintas, que viven de la misma clase de alimento. Aun en los casos en que el clima, por ejemplo, extraordinariamente fr\u00edo, obra directamente, los individuos que sufrir\u00e1n m\u00e1s ser\u00e1n los menos vigorosos o los que hayan conseguido menos alimento al ir avanzando el invierno. Cuando viajamos de Sur a Norte, o de una regi\u00f3n h\u00fameda a otra seca, vemos invariablemente que algunas especies van siendo gradualmente cada vez m\u00e1s raras, y por fin desaparecen; y, como el cambio de clima es visible, nos vemos tentados de atribuir todo el efecto a su acci\u00f3n directa. Pero \u00e9sta es una idea err\u00f3nea; olvidamos que cada especie, aun donde abunda m\u00e1s, est\u00e1 sufriendo constantemente enorme destrucci\u00f3n en alg\u00fan per\u00edodo de su vida, a causa de enemigos o de competidores por el mismo lugar y alimento; y si estos enemigos o competidores son favorecidos, aun en el menor grado, por un ligero cambio de clima, aumentar\u00e1n en n\u00famero y, como cada \u00e1rea est\u00e1 ya completamente provista de habitantes, las otras especies tendr\u00e1n que disminuir. Cuando viajamos hacia el Sur y vemos una especie decrecer en n\u00famero podemos estar seguros de que la causa estriba exactamente lo mismo en que otras especies son favorecidas como en que aqu\u00e9lla es perjudicada. Lo mismo ocurre cuando viajamos hacia el Norte, pero en grado algo menor, porque el n\u00famero de especies de todas clases, y, por consiguiente, de competidores, decrece hacia el Norte; de aqu\u00ed que, yendo hacia el Norte o subiendo a una monta\u00f1a, nos encontramos con mucho mayor frecuencia con formas desmedradas, debidas a la acci\u00f3n directamente perjudicial del clima, de lo que ocurrir\u00eda yendo hacia\u00a0 el sur\u00a0 o descendiendo de una monta\u00f1a. Cuando llegamos a las regiones \u00e1rticas, o cumbres cubiertas de nieve o desiertos absolutos, la lucha por la vida es casi exclusivamente con los elementos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; No s\u00f3lo el comerse unos a otros explica c\u00f3mo evolucionan las poblaciones, tambi\u00e9n el clima interviene, puesto que si hace fr\u00edo, hay menos alimento y m\u00e1s necesidad de comerse unos a otros. 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