{"id":134957,"date":"2012-07-12T08:00:32","date_gmt":"2012-07-12T06:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=134957"},"modified":"2013-04-18T12:34:26","modified_gmt":"2013-04-18T10:34:26","slug":"el-autor-dice-haber-leido-un-articulo-importante-en-la-north-british-review-1867-en-el-parrafo-centesimo-vigesimo-octavo-de-el-origen-de-las-especies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2012\/07\/12\/134957","title":{"rendered":"El autor dice haber le\u00eddo un art\u00edculo importante en la North British Review (1867) en el p\u00e1rrafo cent\u00e9simo vig\u00e9simo octavo de El Origen de las Especies"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.richardfordmanuscripts.co.uk\/sites\/default\/files\/imagecache\/product_full\/8083.jpg\" alt=\"\" width=\"414\" height=\"600\" \/><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/files\/2012\/06\/128.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-134958\" title=\"128\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/files\/2012\/06\/128.jpg\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/files\/2012\/06\/128.jpg 960w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/files\/2012\/06\/128-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El autor sigue empe\u00f1ado en la existencia de una aberraci\u00f3n: la selecci\u00f3n inconsciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En \u00e9ste p\u00e1rrafo dice haber le\u00eddo un art\u00edculo importante en la North British Review (1867), pero no nos dice ni su t\u00edtulo ni su autor. Por lo que cuenta, cabe la posibilidad de que el art\u00edculo contenga estad\u00edsticas que tanto gustaban a Francis Galton, fundador de la Eugenesia y primo del autor. As\u00ed leemos, por ejemplo, un planteamiento tan enrevesado como el siguiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>El autor toma el caso de una pareja de animales que produzca durante el transcurso de su vida doscientos descendientes, de los cuales, por diferentes causas de destrucci\u00f3n, s\u00f3lo dos, por t\u00e9rmino medio, sobreviven para reproducir su especie. Esto es un c\u00e1lculo m\u00e1s bien exagerado para los animales superiores; pero no, en modo alguno, para muchos de los organismos inferiores. Demuestra entonces el autor que si naciese un solo individuo que variase en alg\u00fan modo que le diese dobles probabilidades de vida que a los otros individuos, las probabilidades de que sobreviviera ser\u00edan todav\u00eda sumamente escasas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bueno, no sumamente escasas. Exactamente el doble de las probabilidades del caso general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El caso del pico que menciona al final no est\u00e1 muy claro sino todo lo contrario, se trata de un ejemplo que se contradice a s\u00ed mismo. A\u00fan as\u00ed, Lo que s\u00ed queda claro es que por muy fuerte, grande, torcido que fuese el pico, no dar\u00eda lugar a un cambio de especie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>128.<\/em><\/p>\n<p><em>It should be observed that in the above illustration, I speak of the slimmest individual wolves, and not of any single strongly marked variation having been preserved. In former editions of this work I sometimes spoke as if this latter alternative had frequently occurred. I saw the great importance of individual differences, and this led me fully to discuss the results of unconscious selection by man, which depends on the preservation of all the more or less valuable individuals, and on the destruction of the worst. I saw, also, that the preservation in a state of nature of any occasional deviation of structure, such as a monstrosity, would be a rare event; and that, if at first preserved, it would generally be lost by subsequent intercrossing with ordinary individuals. Nevertheless, until reading an able and valuable article in the \u00abNorth British Review\u00bb (1867), I did not appreciate how rarely single variations, whether slight or strongly marked, could be perpetuated. The author takes the case of a pair of animals, producing during their lifetime two hundred offspring, of which, from various causes of destruction, only two on an average survive to pro-create their kind. This is rather an extreme estimate for most of the higher animals, but by no means so for many of the lower organisms. He then shows that if a single individual were born, which varied in some manner, giving it twice as good a chance of life as that of the other individuals, yet the chances would be strongly against its survival. Supposing it to survive and to breed, and that half its young inherited the favourable variation; still, as the Reviewer goes onto show, the young would have only a slightly better chance of surviving and breeding; and this chance would go on decreasing in the succeeding generations. The justice of these remarks cannot, I think, be disputed. If, for instance, a bird of some kind could procure its food more easily by having its beak curved, and if one were born with its beak strongly curved, and which consequently flourished, nevertheless there would be a very poor chance of this one individual perpetuating its kind to the exclusion of the common form; but there can hardly be a doubt, judging by what we see taking place under domestication, that this result would follow from the preservation during many generations of a large number of individuals with more or less strongly curved beaks, and from the destruction of a still larger number with the straightest beaks.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Habr\u00eda que advertir que en el ejemplo anterior hablo de los lobos m\u00e1s delgados, y no de que haya sido conservada una sola variaci\u00f3n sumamente marcada. En ediciones anteriores de esta obra he hablado algunas veces como si esta \u00faltima posibilidad hubiese ocurrido frecuentemente. Ve\u00eda la gran importancia de las diferencias individuales, y esto me condujo a discutir ampliamente los resultados de la selecci\u00f3n inconsciente del hombre, que estriba en la conservaci\u00f3n de todos los individuos m\u00e1s o menos valiosos y en la destrucci\u00f3n de los peores. Ve\u00eda tambi\u00e9n que la conservaci\u00f3n en estado natural de una desviaci\u00f3n accidental de estructura, tal como una monstruosidad, ten\u00eda que ser un acontecimiento raro, y que, si se conservaba al principio, se perder\u00eda generalmente por los cruzamientos ulteriores con individuos ordinarios. Sin embargo, hasta leer un estimable y autorizado art\u00edculo en la North British Review (1867) no apreci\u00e9 lo raro que es el que se perpet\u00faen las variaciones \u00fanicas, tanto si son poco marcadas como si lo son mucho. El autor toma el caso de una pareja de animales que produzca durante el transcurso de su vida doscientos descendientes, de los cuales, por diferentes causas de destrucci\u00f3n, s\u00f3lo dos, por t\u00e9rmino medio, sobreviven para reproducir su especie. Esto es un c\u00e1lculo m\u00e1s bien exagerado para los animales superiores; pero no, en modo alguno, para muchos de los organismos inferiores. Demuestra entonces el autor que si naciese un solo individuo que variase en alg\u00fan modo que le diese dobles probabilidades de vida que a los otros individuos, las probabilidades de que sobreviviera ser\u00edan todav\u00eda sumamente escasas. Suponiendo que \u00e9ste sobreviva y cr\u00ede, y que la mitad de sus cr\u00edas hereden la variaci\u00f3n favorable, todav\u00eda, seg\u00fan sigue exponiendo el autor las cr\u00edas tendr\u00edan una probabilidad tan s\u00f3lo ligeramente mayor de sobrevivir y criar, y esta probabilidad ir\u00eda decreciendo en las generaciones sucesivas. Lo justo de estas observaciones no puede, creo yo, ser discutido. Por ejemplo: si un ave de alguna especie pudiese procurarse el alimento con mayor facilidad por tener el pico curvo, y si naciese un individuo con el pico sumamente curvo y que a consecuencia de ello prosperase, habr\u00eda, sin embargo, poqu\u00edsimas probabilidades de que este solo individuo perpetuase la variedad hasta la exclusi\u00f3n de la forma com\u00fan; pero dif\u00edcilmente puede haber lugar a dudas, a juzgar por lo que vemos que tiene lugar en estado dom\u00e9stico, que de este resultado se derivar\u00eda la conservaci\u00f3n durante muchas generaciones de un gran n\u00famero de individuos con picos m\u00e1s o menos curvos y la destrucci\u00f3n de un n\u00famero mayor de individuos con los picos rectos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El autor sigue empe\u00f1ado en la existencia de una aberraci\u00f3n: la selecci\u00f3n inconsciente. &nbsp; En \u00e9ste p\u00e1rrafo dice haber le\u00eddo un art\u00edculo importante en la North British Review (1867), pero no nos dice ni su t\u00edtulo ni su autor. Por lo que cuenta, cabe la posibilidad de que el art\u00edculo contenga estad\u00edsticas que tanto gustaban a Francis Galton, fundador de la Eugenesia y primo del autor. 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