{"id":135354,"date":"2012-10-08T08:00:21","date_gmt":"2012-10-08T06:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=135354"},"modified":"2013-07-03T10:10:06","modified_gmt":"2013-07-03T08:10:06","slug":"la-obra-de-darwin-y-la-idea-de-progreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2012\/10\/08\/135354","title":{"rendered":"La obra de Darwin y la idea de progreso"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-Ahg2kxuU5jE\/TgObEk5EjHI\/AAAAAAAABUE\/TPBKPQgVifE\/s640\/outdated_exercisers_640_03.jpg\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"277\" \/><\/p>\n<p><em>La idea de progreso, verdadero supuesto b\u00e1sico de la moderna cultura europea y motivo de continua satisfacci\u00f3n para el hombre decimon\u00f3nico, se encontraba por fin confirmada cient\u00edficamente. [. . .] Es como si todo un ambiente cultural, lleno de ingredientes historicistas y cientistas, necesitara, para su completa autoafirmaci\u00f3n, la obra de Darwin.<\/em><\/p>\n<p>Diego N\u00fa\u00f1ez, <em>El darwinismo en Espa\u00f1a <\/em>(Madrid: Castalia, 1969), pp. 7\u20138.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Citado en <a href=\"http:\/\/www.mohamedrabeea.com\/books\/book1_10570.pdf\">Gald\u00f3s and Darwin. T E Bell. Colecci\u00f3n T\u00e1mesis. Serie A Monograf\u00edas<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Los cincuenta \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX constituyen el apogeo de la cosmovisi\u00f3n progresista y de su consecuencia, el liberalismo pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Es lo que reconoce Bury al afirmar que \u201chacia 1870 y 1880 la idea del progreso se convirti\u00f3 en un art\u00edculo de fe para la humanidad. Algunos la defend\u00edan en la forma fatalista de que la humanidad se mueve en la direcci\u00f3n deseada, aun en contra de todo lo que los hombres hagan o dejen de hacer; otros cre\u00edan que el futuro depende en gran medida de nuestros propios esfuerzos y que no hay\u00a0nada en la naturaleza de las cosas que impida un avance seguro e indefinido. La mayor\u00eda no se problematizaba con estos temas y los admit\u00eda con la vaga sensaci\u00f3n de que constitu\u00edan una afirmaci\u00f3n de sus convicciones. <strong>Pero la idea del progreso se convirti\u00f3 en una parte de la estructura mental gen\u00e9rica de las gentes cultivadas<\/strong>\u201d12.<br \/>\nEl p\u00e1rrafo de Bury es exacto, con la sola salvedad de que no se trataba de la humanidad sino de la clase dirigente de Occidente y de una parte de las clases dirigentes del resto del mundo, que en esta \u00e9poca le estaba subordinado directa e indirectamente.<br \/>\nLo que lo prueba con m\u00e1s claridad que ninguna otra cosa es la aceptaci\u00f3n que esas clases dirigentes hicieron de las reglas del juego de la democracia liberal, con sus leyes b\u00e1sicas: la de la discusi\u00f3n racional del conflicto pol\u00edtico (que implicaba llevarlo a la caja de resonancia del Parlamento) y la de la decisi\u00f3n mayoritaria (que supon\u00eda aceptar sin limitaciones ni reservas la decisi\u00f3n de la mitad m\u00e1s uno).<br \/>\nLo importante es hacer notar que en esta etapa no son s\u00f3lo los ep\u00edgonos del progresismo los que aceptan tales \u201creglas del juego\u201d sino que lo hacen inclusive aquellos grupos que manten\u00edan una actitud globalmente cr\u00edtica hacia el conjunto del sistema: unos por reaccionarios \u2014los cat\u00f3licos\u2014, otros por sentirse representantes de una interpretaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s progresista de la ideolog\u00eda en cuesti\u00f3n: los marxistas.<br \/>\nUnos y otros, sin declinar la cr\u00edtica principista, admiten integrarse en el sistema y si piensan en modificarlo es, en todo caso, por la v\u00eda evolutiva que el mismo sistema admite. S\u00f3lo quedan al margen los grupos anarquistas que son en todo caso minoritarios y aislados, aunque sus bombas hagan mucho ruido&#8230; y v\u00edctimas. <strong>Es en este ambiente de certeza y plenitud en el que un cient\u00edfico ingl\u00e9s va a publicar una obra erudita que tendr\u00e1 una curiosa historia posterior<\/strong>. Como dice Etienne Gilson, \u201c<strong>si el interesado por la historia emprende la lectura de El origen de las especies para buscar qu\u00e9 dice Darwin en tal obra sobre la evoluci\u00f3n, comprobar\u00e1 con sorpresa que la palabra no aparece en ning\u00fan sitio, ni en la primera edici\u00f3n (1859), ni en ninguna de las siguientes, hasta la sexta, aparecida diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera&#8230; El hecho (es) que el mismo Darwin no tuvo, en principio, la intenci\u00f3n principal de promover una doctrina de la evoluci\u00f3n, pues pudo exponer completamente su pensamiento sin emplear la palabra, cuya existencia, sin embargo, conoc\u00eda. En resumen, si hubo un inventor de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, no pudo ser \u00e9l<\/strong>\u201d13.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Y concluye Gilson con lo que constituye la tesis central de su importante obra: \u201cSpencer est\u00e1 verdaderamente en su sitio entre los fil\u00f3sofos; el evolucionismo es, verdaderamente, una doctrina filos\u00f3fica amparada por las plumas de la ciencia, pero es aut\u00e9nticamente una filosof\u00eda y Spencer, no Darwin, es su autor\u201d<\/strong>14.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><strong>X. Spencer y Darwin: progresismo y evolucionismo<\/strong><br \/>\nBury, analista en este aspecto menos sagaz que Gilson, supone que \u201cEl origen de las especies condujo al tercer estadio en los avatares de la idea del progreso&#8230; La astronom\u00eda helioc\u00e9ntrica, al destronar al hombre de su posici\u00f3n privilegiada en el universo espacial y dejarle abandonado a sus propios esfuerzos, hab\u00eda ayudado a que esta idea compitiese con la de una providencia operante. El hombre sufre ahora una nueva degradaci\u00f3n en el marco de su propio planeta. La evoluci\u00f3n, al despojarle de su gloria como ser racional espscialmente creado para ser el se\u00f1or de la Tierra, le da un flojo \u00e1rbol geneal\u00f3gico. Esta segunda degradaci\u00f3n fue el factor decisivo para el afianzamiento del reinado de la idea del progreso\u201d15.<br \/>\nPero el mismo Bury reconoce, a rengl\u00f3n seguido, que \u201cla prolongaci\u00f3n m\u00e1s h\u00e1bil y m\u00e1s influyente del argumento de la evoluci\u00f3n hacia el progreso fue la obra de Spencer. Extendi\u00f3 el principio de la evoluci\u00f3n a la sociolog\u00eda y a la \u00e9tica y fue su m\u00e1s conspicuo int\u00e9rprete en sentido optimista\u201d, y a\u00f1ade una frase decisiva para quien conozca la obra de Gilson: \u201c<strong>Spencer hab\u00eda sido evolucionista desde bastante antes de la intervenci\u00f3n decisiva de Darwin<\/strong>\u201d, con lo que queda en claro que <strong>la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n fue expuesta por el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s a mediados de siglo y encontr\u00f3 en la tesis de Darwin de la supervivencia del m\u00e1s apto simplemente el argumento cient\u00edfico que le permiti\u00f3 amparar su filosof\u00eda con \u201clas plumas de la ciencia\u201d.<\/strong><br \/>\n<strong>Anotemos al pasar \u2014pues la dilucidaci\u00f3n de ese aspecto crucial de la cuesti\u00f3n no entra en el prop\u00f3sito de estas l\u00edneas\u2014 que la teor\u00eda de Spencer es profundamente finalista<\/strong>, pues \u201cel prop\u00f3sito \u00faltimo de la creaci\u00f3n&#8230; es la producci\u00f3n de la mayor cantidad de felicidad\u201d16 y \u00e9sa es la ley interna del progreso. Grave dificultad que los evolucionistas m\u00e1s recientes resuelven cambiando pudorosamente las palabras, a falta de poder cambiar los hechos17.<br \/>\nDe todos modos, hacia fines del siglo XIX la doctrina de Darwin-Spencer es recibida como una confirmaci\u00f3n decisiva de las promesas iniciales de la ideolog\u00eda del progreso, la que \u2014como hemos dicho\u2014 conten\u00eda la certeza de que la ciencia terminar\u00eda por revelar todos los enigmas que al hombre preocupan. Ahora ya se sab\u00eda qui\u00e9n era el hombre y de d\u00f3nde ven\u00eda, y su procedencia, \u201cnatural\u201d no hac\u00eda sino embarcarlo en la gloriosa singladura hacia el progreso. \u201cUn poderoso movimiento\u2014escribe Spencer\u2014 se dirige siempre hacia la perfecci\u00f3n, hacia un completo desarrollo y un mayor bien sin mezcla; subordinando en su universalidad todas las peque\u00f1as irregularidades y retrasos al modo en que la curvatura de la Tierra se subordina a las monta\u00f1as y los valles. Incluso en el mal, el estudioso aprende a reconocer tan s\u00f3lo una forma del bien en lucha\u201d18. Dif\u00edcilmente se podr\u00eda encontrar una s\u00edntesis tan ajustada y representativa de la concepci\u00f3n del progreso en su etapa de optimista apogeo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Fragmento de <a href=\"http:\/\/www.statveritas.com.ar\/Varios\/Evolucionismo_y_progresismo%28Dr_Anibal_DAngelo_Rodriguez%29.pdf\">Evolucionismo y Progresismo<\/a>. An\u00edbal D\u2019Angelo Rodr\u00edguez.\u00a0 Tomado de Evoluci\u00f3n y Evolucionismo Ediciones Oikos, 1982<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>\u00a0Pero despu\u00e9s de esta interesante lectura del texto de An\u00edbal D\u2019Angelo Rodr\u00edguez, <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2012\/10\/09\/135358\">sigamos leyendo\u00a0 en la obra de Bell mencionada arriba\u2026\u2026..<\/a><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Imagen de <a href=\"http:\/\/elretronauta.blogspot.com.es\/2011\/06\/artilugios-gimnasticos-decimononicos.html\">El retronauta<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea de progreso, verdadero supuesto b\u00e1sico de la moderna cultura europea y motivo de continua satisfacci\u00f3n para el hombre decimon\u00f3nico, se encontraba por fin confirmada cient\u00edficamente. [. . .] Es como si todo un ambiente cultural, lleno de ingredientes historicistas y cientistas, necesitara, para su completa autoafirmaci\u00f3n, la obra de Darwin. Diego N\u00fa\u00f1ez, El darwinismo en Espa\u00f1a (Madrid: Castalia, 1969), pp. 7\u20138. &nbsp; Citado en Gald\u00f3s and Darwin. T E Bell. Colecci\u00f3n T\u00e1mesis. Serie A Monograf\u00edas. &nbsp; Los cincuenta \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX constituyen el apogeo de la cosmovisi\u00f3n progresista y de su consecuencia, el liberalismo pol\u00edtico y\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":86,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[467],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135354"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/users\/86"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=135354"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135354\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":135356,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135354\/revisions\/135356"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=135354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=135354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=135354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}