{"id":135597,"date":"2012-11-23T08:00:08","date_gmt":"2012-11-23T06:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=135597"},"modified":"2014-09-19T12:01:21","modified_gmt":"2014-09-19T10:01:21","slug":"criticos-de-darwin-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2012\/11\/23\/135597","title":{"rendered":"Cr\u00edticos de Darwin: V"},"content":{"rendered":"<h1>\u00a0V<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-1NbRSkjCzKk\/T9axPE4UcqI\/AAAAAAAAAGc\/qTTrqNUsYsk\/s1600\/Escritor_Fernando_Vallejo.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"343\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Vallejo, Fernando (1942-\u00a0\u00a0\u00a0 )<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><em>Esta forma negligente de hablar, contradici\u00e9ndose cien p\u00e1ginas m\u00e1s adelante, cuando al lector ya se le olvid\u00f3 lo que hab\u00eda dicho, es muy propia de Darwin, y eficac\u00edsima para disimular su pensamiento confuso. La prueba es el siglo y medio de embrollo que llevamos arrastrando desde la aparici\u00f3n de este libro.<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La supervivencia del m\u00e1s apto es la tautolog\u00eda m\u00e1s hip\u00f3crita de toda la historia de la ciencia. Es el mismo argumento circular o petici\u00f3n de principio que\u00a0 la preservaci\u00f3n de las razas favorecidas aunque m\u00e1s insidioso, obscurecido por uno de los conceptos m\u00e1s capciosos de la biolog\u00eda, el de adaptaci\u00f3n que pretende, por ejemplo, que el pez est\u00e1 adaptado al agua porque puede vivir en ella. Por supuesto que puede. Y por supuesto que el m\u00e1s apto sobrevive. Pero el menos tambi\u00e9n. Y es que hablar del m\u00e1s apto y del menos apto no tiene sentido porque no hay forma de medirles la \u201captitud\u201d (fitness), como no sea por su descendencia: el m\u00e1s apto es el que deja m\u00e1s descendencia. Pero resulta que en los organismos que se reproducen sexualmente, que son de los que trata Darwin, cuando el m\u00e1s apto se cruza con el menos apto, los hijos son de ambos, es com\u00fan la descendencia. El menos apto perdura en la descendencia que tiene con el m\u00e1s apto. As\u00ed los organismos no clonales que habitamos hoy el planeta somos los descendientes no s\u00f3lo de los m\u00e1s aptos del pasado sino de los menos aptos que se cruzaron con ellos.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(<a href=\"http:\/\/books.google.es\/books?id=nZqxtX-VhcEC&amp;pg=PA31&amp;lpg=PA31&amp;dq=Esta+forma+negligente+de+hablar,+contradici%C3%A9ndose+cien+p%C3%A1ginas+m%C3%A1s+adelante,+cuando+al+lector+ya+se+le+olvid%C3%B3+lo+que+hab%C3%ADa+dicho,+es+muy+propia+de+Darwin,+y+eficac%C3%ADsima+para+disimular+su+pensamiento+confuso.+La+prueba+es+el+siglo+y+medio+de+embrollo+que+llevamos+arrastrando+desde+la+aparici%C3%B3n+de+este+libro&amp;source=bl&amp;ots=W8Y4fbvyXG&amp;sig=mlOj5qDVd1C4LyBPvZIQiHyOdSE&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=EZJuUIznF7GM0wWPoIFg&amp;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=Esta%20forma%20negligente%20de%20hablar%2C%20contradici%C3%A9ndose%20cien%20p%C3%A1ginas%20m%C3%A1s%20adelante%2C%20cuando%20al%20lector%20ya%20se%20le%20olvid%C3%B3%20lo%20que%20hab%C3%ADa%20dicho%2C%20es%20muy%20propia%20de%20Darwin%2C%20y%20eficac%C3%ADsima%20para%20disimular%20su%20pensamiento%20confuso.%20La%20prueba%20es%20el%20siglo%20y%20medio%20de%20embrollo%20que%20llevamos%20arrastrando%20desde%20la%20aparici%C3%B3n%20de%20este%20libro&amp;f=false\">La Tautolog\u00eda Darwinista<\/a>)<\/p>\n<p>\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/culturacolectiva.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/pjvasconcelos.jpg\" alt=\"\" width=\"251\" height=\"172\" \/><\/p>\n<h1>Vasconcelos, Jos\u00e9 (1882-\u00a0 1959)<\/h1>\n<p>La tesis central del presente libro que las distintas razas del mundo tienden a mezclarse cada vez m\u00e1s, hasta formar un nuevo tipo<br \/>\nhumano, compuesto con la selecci\u00f3n de cada uno de los pueblos existentes. Se public\u00f3 por primera vez tal presagio en la \u00e9poca en que<br \/>\nprevalec\u00eda en el mundo cient\u00edfico la doctrina darwinista de la selecci\u00f3n natural que salva a los aptos, condena a los d\u00e9biles; doctrina que,<br \/>\nllevada al terreno social por Gobineau, dio origen a la teor\u00eda del ario puro, defendida por los ingleses, llevada a imposici\u00f3n aberrante por el<br \/>\nnazismo.<\/p>\n<p>Contra esta teor\u00eda surgieron en Francia bi\u00f3logos como Leclerc du Sablon y No\u00fcy, que interpretan la evoluci\u00f3n en forma diversa del<br \/>\ndarwinismo, acaso opuesta al darwinismo. Por su parte, los hechos sociales de los \u00faltimos a\u00f1os, muy particularmente el fracaso de la<br \/>\n\u00faltima gran guerra, que a todos dej\u00f3 disgustados, cuando no arruinados, han determinado una corriente de doctrinas m\u00e1s humanas.<br \/>\nY se da el caso de que a\u00fan darwinistas distinguidos viejos sostenedores del espencerianismo, que desde\u00f1aban a las razas de color y a las mestizas, militan hoy en asociaciones internacionales que, como la Unesco, proclaman la necesidad de abolir toda discriminaci\u00f3n<br \/>\nracial y de educar a todos los hombres en la igualdad, lo que no es otra cosa que la vieja doctrina cat\u00f3lica que afirm\u00f3 la actitud del indio<br \/>\npara los sacramentos y por lo mismo su derecho de casarse con blanca o con amarilla.<\/p>\n<p>(La Raza C\u00f3smica. Pr\u00f3logo)<\/p>\n<p>El triunfo del blanco se inici\u00f3 con la conquista de la nieve y del fr\u00edo. La base de la civilizaci\u00f3n blanca es el combustible. Sirvi\u00f3 primeramente<br \/>\nde protecci\u00f3n en los largos inviernos; despu\u00e9s se advirti\u00f3 que ten\u00eda una fuerza capaz de ser utilizada no s\u00f3lo en el abrigo sino tambi\u00e9n en<br \/>\nel trabajo; entonces naci\u00f3 el motor, y de esta suerte, del fog\u00f3n y de la estufa precede todo el maquinismo que est\u00e1 transformando al mundo.<br \/>\nUna invenci\u00f3n semejante hubiera sido imposible en el c\u00e1lido Egipto, y en efecto no ocurri\u00f3 all\u00e1, a pesar de que aquella raza superaba<br \/>\ninfinitamente en capacidad intelectual a la raza inglesa. Para comprobar esta \u00faltima afirmaci\u00f3n basta comparar la metaf\u00edsica sublime del Libro de los Muertos de los sacerdotes egipcios, con las chabacaner\u00edas del darwinismo spenceriano. El abismo que separa a Spencer de Hermes Trimegisto no lo franquea el dolicoc\u00e9falo rubio ni en otros mil a\u00f1os de adiestramiento y selecci\u00f3n.<\/p>\n<p>(La Raza C\u00f3smica)<\/p>\n<p>\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.ivic.gob.ve\/ecologia\/organismos\/img\/aviloria3.jpg\" alt=\"\" width=\"217\" height=\"291\" \/><\/p>\n<h1>Viloria Petit , \u00c1ngel Luis (1968-\u00a0\u00a0\u00a0 )<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La trinchera mejor protegida de la biolog\u00eda moderna, all\u00ed donde se resguarda la hip\u00f3tesis de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural, est\u00e1 asignada por un exitoso y perdurable convenio intelectual entre Gran Breta\u00f1a y los Estados Unidos de Am\u00e9rica. A ella acuden desde hace casi 150 a\u00f1os los ej\u00e9rcitos cient\u00edficos aliados, como deslumbrados por el hallazgo de una explicaci\u00f3n que pretende sosegar todas las angustias del ser humano. La defensa feroz de esta trinchera denota la ambici\u00f3n de hacer de la ciencia el \u00faltimo instrumento de la dominaci\u00f3n cultural. Los alcances de esta cuasi-adoraci\u00f3n por las explicaciones evolutivas son inusitados. La noci\u00f3n de que estamos aqu\u00ed tan solo por selecci\u00f3n natural, por azar, est\u00e1 tan arraigada, que sin duda, la menor amenaza de cambio en esta ideolog\u00eda tendenciosa podr\u00eda hacer tambalear las estructuras sociales modernas, la superestructura que arropa la organizaci\u00f3n de las naciones, la visi\u00f3n que la humanidad tiene de su mundo, desde lo invisiblemente peque\u00f1o hasta lo inaccesiblemente enorme. Si esta perspectiva catastrofista infunde temor, debo opinar que actualmente no es ninguna amenaza; la fuerza aliada en aquella trinchera es tan grande que por el momento no se vislumbra posibilidad alguna de enrumbar la biolog\u00eda moderna hacia otros horizontes. S\u00ed cabe, por el contrario, convencer a las nuevas generaciones de que en el mundo occidental anterior a 1859 hubo muchas ideas distintas-actualmente abandonadas-en torno al fen\u00f3meno de lo viviente, y que a partir de entonces no faltaron talentos que desafiaran con otros conocimientos y perspectivas lo que se dio en propagar masivamente en el \u00e1mbito de las ciencias biol\u00f3gicas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4<\/p>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0V &nbsp; \u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4\u00f8,\u00b8\u00b8,\u00f8\u00a4\u00ba\u00b0`\u00b0\u00ba\u00a4 &nbsp; &nbsp; Vallejo, Fernando (1942-\u00a0\u00a0\u00a0 ) &nbsp; Esta forma negligente de hablar, contradici\u00e9ndose cien p\u00e1ginas m\u00e1s adelante, cuando al lector ya se le olvid\u00f3 lo que hab\u00eda dicho, es muy propia de Darwin, y eficac\u00edsima para disimular su pensamiento confuso. La prueba es el siglo y medio de embrollo que llevamos arrastrando desde la aparici\u00f3n de este libro. &nbsp; La supervivencia del m\u00e1s apto es la tautolog\u00eda m\u00e1s hip\u00f3crita de toda la historia de la ciencia. 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