{"id":139222,"date":"2014-12-01T08:00:47","date_gmt":"2014-12-01T06:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/?p=139222"},"modified":"2014-11-06T14:08:52","modified_gmt":"2014-11-06T12:08:52","slug":"detallamiento-y-pretericion-en-el-parrafo-sexcentesimo-octogesimo-del-origen-de-las-especies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2014\/12\/01\/139222","title":{"rendered":"Detallamiento y preterici\u00f3n en el p\u00e1rrafo sexcent\u00e9simo octog\u00e9simo del Origen de las Especies"},"content":{"rendered":"<p>La afirmaci\u00f3n siguiente pide al menos un ejemplo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>las especies que llegan ocasionalmente, tras largos intervalos de tiempo, a un distrito nuevo y aislado, y que tienen que competir con nuevos compa\u00f1eros, tienen que estar sumamente sujetas a modificaci\u00f3n y han de producir con frecuencia grupos descendientes modificados.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque aunque diga \u201ccomo ya se explic\u00f3\u201d, nunca se ha explicado. Es un caso de Preterici\u00f3n, una de las figuras utilizadas a menudo en esta obra. Empero la figura predominante en este p\u00e1rrafo es otra: El detallamiento. Ese recurso que consiste en hablar mucho cuando uno no tiene nada que decir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>680<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Although in oceanic islands the species are few in number, the proportion of endemic kinds (i.e. those found nowhere else in the world) is often extremely large. If we compare, for instance, the number of endemic land-shells in Madeira, or of endemic birds in the Galapagos Archipelago, with the number found on any continent, and then compare the area of the island with that of the continent, we shall see that this is true. This fact might have been theoretically expected, for, as already explained, species occasionally arriving, after long intervals of time in the new and isolated district, and having to compete with new associates, would be eminently liable to modification, and would often produce groups of modified descendants. But it by no means follows that, because in an island nearly all the species of one class are peculiar, those of another class, or of another section of the same class, are peculiar; and this difference seems to depend partly on the species which are not modified having immigrated in a body, so that their mutual relations have not been much disturbed; and partly on the frequent arrival of unmodified immigrants from the mother-country, with which the insular forms have intercrossed. It should be borne in mind that the offspring of such crosses would certainly gain in vigour; so that even an occasional cross would produce more effect than might have been anticipated. I will give a few illustrations of the foregoing remarks: in the Galapagos Islands there are twenty-six land birds; of these twenty-one (or perhaps twenty-three) are peculiar; whereas of the eleven marine birds only two are peculiar; and it is obvious that marine birds could arrive at these islands much more easily and frequently than land-birds. Bermuda, on the other hand, which lies at about the same distance from North America as the Galapagos Islands do from South America, and which has a very peculiar soil, does not possess a single endemic land bird; and we know from Mr. J.M. Jones&#8217;s admirable account of Bermuda, that very many North American birds occasionally or even frequently visit this island. Almost every year, as I am informed by Mr. E.V. Harcourt, many European and African birds are blown to Madeira; this island is inhabited by ninety-nine kinds, of which one alone is peculiar, though very closely related to a European form; and three or four other species are confined to this island and to the Canaries. So that the islands of Bermuda and Madeira have been stocked from the neighbouring continents with birds, which for long ages have there struggled together, and have become mutually co-adapted. Hence, when settled in their new homes, each kind will have been kept by the others to its proper place and habits, and will consequently have been but little liable to modification. Any tendency to modification will also have been checked by intercrossing with the unmodified immigrants, often arriving from the mother-country. Madeira again is inhabited by a wonderful number of peculiar land-shells, whereas not one species of sea-shell is peculiar to its shores: now, though we do not know how sea-shells are dispersed, yet we can see that their eggs or larvae, perhaps attached to seaweed or floating timber, or to the feet of wading birds, might be transported across three or four hundred miles of open sea far more easily than land-shells. The different orders of insects inhabiting Madeira present nearly parallel cases.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aun cuando en las islas oce\u00e1nicas las especies son en corto n\u00famero, la proporci\u00f3n de especies peculiar -esto es, que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo- es con frecuencia grand\u00edsima. Si comparamos, por ejemplo, el n\u00famero de moluscos terrestres peculiares de la isla de Madeira, o de aves peculiares del archipi\u00e9lago de los Gal\u00e1pagos, con el n\u00famero de los que se encuentran en cualquier continente, y comparamos despu\u00e9s el \u00e1rea de la isla con la del continente, veremos que esto es cierto. Este hecho pod\u00eda esperarse te\u00f3ricamente, pues, como ya se explic\u00f3, las especies que llegan ocasionalmente, tras largos intervalos de tiempo, a un distrito nuevo y aislado, y que tienen que competir con nuevos compa\u00f1eros, tienen que estar sumamente sujetas a modificaci\u00f3n y han de producir con frecuencia grupos descendientes modificados. Pero en modo alguno se sigue que, porque en una isla sean peculiares casi todas las especies de una clase, lo sean las de otra clase o de otra secci\u00f3n de la misma clase, y esta diferencia parece depender, en parte, de que las especies que no est\u00e1n modificadas han emigrado juntas, de manera que no se han perturbado mucho las relaciones mutuas, y, en parte, de la frecuente llegada de inmigrantes no modificados procedentes del pa\u00eds de origen, con los cuales se han cruzado las formas insulares. Hay que tener presente que la descendencia de estos cruzamientos tiene seguramente que ganar en vigor; de suerte que hasta un cruzamiento accidental ha de producir m\u00e1s efecto del que pudiera esperarse Dar\u00e9 algunos ejemplos de las observaciones precedentes. En las islas de los Gal\u00e1pagos hay 26 aves terrestres; de \u00e9stas, 21 -o quiz\u00e1 23- son peculiares, mientras que de 11 aves marinas s\u00f3lo lo son 2, y es evidente que las aves marinas pudieron llegar a estas \u00faltimas islas con mucha mayor facilidad y frecuencia que las terrestres. Por el contrario, las Bermudas -que est\u00e1n situadas, aproximadamente, a la misma distancia de Am\u00e9rica del Norte que las islas de los Gal\u00e1pagos lo est\u00e1n de Am\u00e9rica del Sur, y que tienen un suelo muy particular- no poseen ni una sola ave terrestre peculiar, y sabemos, por la admirable descripci\u00f3n de las islas Bermudas de mister J. M. Jones, que much\u00edsimas aves de Am\u00e9rica del Norte, accidentalmente o con frecuencia, visitan estas islas. Casi todos los a\u00f1os, seg\u00fan me informa mister E. V. Harcourt, muchas aves europeas y africanas son arrastradas por el viento hasta Madeira. Esta isla es habitada por noventa y nueve tipos, de los cuales una sola es peculiar, aunque muy estrechamente relacionado con una forma europea, y tres o cuatro especies est\u00e1n confinadas a esta isla y de Canarias. Por lo que en las islas de Bermudas y Madeira se han almacenado aves de los continentes vecinos, las cuales durante siglos han luchado juntas all\u00ed, y se han co-adaptado mutuamente. Por lo tanto, cuando se establecieron en sus nuevos hogares, cada tipo se ha mantenido por los dem\u00e1s en su lugar y sus costumbres, y en consecuencia han sido muy poco susceptibles de modificaci\u00f3n. Cualquier tendencia a la modificaci\u00f3n tambi\u00e9n ha sido verificada por el cruzamiento con los inmigrantes no modificados, que a menudo llegan desde la madre patria. Madeira es asimismo habitada por un n\u00famero maravilloso de moluscos terrestres peculiares, mientras que ninguna especie de concha marina es peculiar a sus costas: ahora, sin embargo no sabemos c\u00f3mo se encuentran dispersas las conchas marinas, sin embargo, podemos ver que sus huevos o las larvas, quiz\u00e1s unidos a algas o maderas flotantes, o a los pies de las aves zancudas, pueden ser transportados a trav\u00e9s de tres o cuatro mil kil\u00f3metros de mar abierto mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente que las conchas terrestres. Los diferentes \u00f3rdenes de insectos que viven en Madeira presentan casos casi paralelos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Lectura aconsejada:<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/digital.csic.es\/handle\/10261\/76630\"> Manual para detectar la impostura cient\u00edfica: Examen del libro de Darwin por Flourens.<\/a> Digital CSIC, 2013. 225 p\u00e1ginas.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La afirmaci\u00f3n siguiente pide al menos un ejemplo: &nbsp; las especies que llegan ocasionalmente, tras largos intervalos de tiempo, a un distrito nuevo y aislado, y que tienen que competir con nuevos compa\u00f1eros, tienen que estar sumamente sujetas a modificaci\u00f3n y han de producir con frecuencia grupos descendientes modificados. &nbsp; Porque aunque diga \u201ccomo ya se explic\u00f3\u201d, nunca se ha explicado. Es un caso de Preterici\u00f3n, una de las figuras utilizadas a menudo en esta obra. Empero la figura predominante en este p\u00e1rrafo es otra: El detallamiento. Ese recurso que consiste en hablar mucho cuando uno no tiene nada que\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":86,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[467,22627,22628,2191],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/139222"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/users\/86"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=139222"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/139222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":139228,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/139222\/revisions\/139228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=139222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=139222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=139222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}