{"id":83468,"date":"2008-01-29T06:34:00","date_gmt":"2008-01-29T06:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/biologia_pensamiento\/archive\/2008\/01\/29\/83468.aspx"},"modified":"2010-01-22T00:14:02","modified_gmt":"2010-01-21T23:14:02","slug":"lamarck-el-padre-de-la-biologia-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/biologia_pensamiento\/2008\/01\/29\/83468","title":{"rendered":"Lamarck, el padre de la biolog\u00eda I"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Napole\u00f3n, que aparec\u00eda representado en las dos im\u00e1genes en la <a href=\"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/biologia_pensamiento\/archive\/2008\/01\/28\/83411.aspx\">entrada anterior<\/a> (en una, a caballo, invadiendo la mezquita de El Cairo; en otra, charlando con Goethe) representa al imperio franc\u00e9s de principios del siglo XIX. Los mamelucos, soldados reclutados para el ej\u00e9rcito napole\u00f3nico en Egipto, pelearon en M\u00e9xico y en Espa\u00f1a, como se aprecia en este cuadro de Goya. Como todo gran imperio, el napole\u00f3nico cont\u00f3, adem\u00e1s de con un gran ej\u00e9rcito, tambi\u00e9n\u00a0con grandes instituciones civiles. Entre sus cient\u00edficos, destacan las figuras notables de Lamarck, Cuvier y Geoffroy Saint Hilaire, de las que trataremos en \u00e9sta y en las siguientes entradas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 293px; height: 233px;\" src=\"http:\/\/www.lacoctelera.com\/myfiles\/pantumaca\/mamelucos.jpg\" alt=\"\" width=\"549\" height=\"356\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.iieh.org\/Evolucion\/articulos_evolucion33.php\"> En su comentario al libro titulado <span style=\"color: #000000;\">Filosof\u00eda Zool\u00f3gica, <\/span>de Lamarck, M\u00e1ximo Sand\u00edn<\/a> deja ver su admiraci\u00f3n por el autor franc\u00e9s del que dice que fue un hombre que vivi\u00f3 la vida con intensidad. Ciertamente, parece que tanto su vida como sus aportaciones al conocimiento fueron notables, pero, adem\u00e1s, un detalle a destacar en su biograf\u00eda es que fue un hombre honesto. Adem\u00e1s de describir limpiamente por primera vez y a grandes rasgos las leyes que deben regir los cambios que tienen lugar en los seres vivos con el tiempo, reconoci\u00f3 que eso no eran ideas suyas sino que rondaban desde los tiempos de los griegos. En el cap\u00edtulo VII de su Filosof\u00eda Zool\u00f3gica, Lamarck escribe:<\/p>\n<p align=\"justify\"><em> Hice ya observar (cap V) que el objeto esencial de una distribuci\u00f3n de los animales no debe limitarse por nuestra parte a la posesi\u00f3n de una lista de clases, g\u00e9neros y especies, sino que esta distribuci\u00f3n debe ofrecer al propio tiempo por su disposici\u00f3n el medio m\u00e1s favorable para el estudio de la Naturaleza y el que es m\u00e1s propio para darnos a conocer su marcha, sus medios y sus leyes. No obstante, no temo decirlo, nuestras distribuciones generales de los animales han recibido, hasta el presente, una disposici\u00f3n inversa del orden que aquella ha seguido al dar sucesivamente la existencia a sus producciones vivientes. As\u00ed, procediendo, seg\u00fan el uso de lo m\u00e1s compuesto a lo m\u00e1s simple, comprendemos con mayor dificultad los progresos de la organizaci\u00f3n y nos encontramos en el uso de advertir, con menos facilidad ya las causas de este progreso, ya las que les interrumpen ac\u00e1 y all\u00e1. Cuando se reconoce que una cosa es \u00fatil y hasta que es indispensable para el objeto que uno se propone, no debe existir inconveniente en aceptarla aunque resulte contraria al uso. Tal es el caso relativo a la disposici\u00f3n que es preciso dar a la distribuci\u00f3n general de los animales\u2026\u2026 En efecto, si es verdad que todos los cuerpos vivientes son producciones de la Naturaleza, no es posible negarse a creer que no pudo producirlas m\u00e1s que sucesivamente y no todas a la vez en un tiempo sin duraci\u00f3n. Luego, <strong>si los ha formado sucesivamente<\/strong>,<strong> hay motivo para pensar que comenz\u00f3 por los m\u00e1s simples<\/strong>, no habiendo producido m\u00e1s que en \u00faltimo lugar las organizaciones m\u00e1s compuestas, sea del reino animal, sea del vegetal\u2026\u2026. Al propio tiempo que este orden representar\u00e1 mejor al de la Naturaleza, har\u00e1 mucho m\u00e1s facil el estudio de los objetos y har\u00e1 conocer mejor la organizaci\u00f3n de los animales, los progresos de su composici\u00f3n y las conexiones entre los diferentes grados de la organizaci\u00f3n animal,\u2026\u2026. Considerando el orden natural de los animales, la gradaci\u00f3n positiva que existe en la composici\u00f3n creciente de su organizaci\u00f3n y en el n\u00famero lo mismo que en el perfeccionamiento de sus facultades, dista mucho de ser una verdad nueva la que acabamos de exponer, pues esta verdad ya la hab\u00edan sospechado los griegos (1), aunque no pudieron exponer sus principios y sus pruebas por carecer entonces de los conocimientos necesarios para establecerlos.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>(1) El viaje de Anacarsis<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong> La formaci\u00f3n sucesiva a la que se refiere Lamarck es sin\u00f3nimo de evoluci\u00f3n, aunque este t\u00e9rmino sea posterior. Ignoro el motivo a que se refiere Lamarck al decir que hay motivo para pensar que comenz\u00f3 por los m\u00e1s simples.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Napole\u00f3n, que aparec\u00eda representado en las dos im\u00e1genes en la entrada anterior (en una, a caballo, invadiendo la mezquita de El Cairo; en otra, charlando con Goethe) representa al imperio franc\u00e9s de principios del siglo XIX. Los mamelucos, soldados reclutados para el ej\u00e9rcito napole\u00f3nico en Egipto, pelearon en M\u00e9xico y en Espa\u00f1a, como se aprecia en este cuadro de Goya. Como todo gran imperio, el napole\u00f3nico cont\u00f3, adem\u00e1s de con un gran ej\u00e9rcito, tambi\u00e9n\u00a0con grandes instituciones civiles. 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