{"id":90996,"date":"2008-05-05T17:52:00","date_gmt":"2008-05-05T17:52:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/documentacion\/archive\/2008\/05\/05\/90996.aspx"},"modified":"2008-05-05T17:52:00","modified_gmt":"2008-05-05T17:52:00","slug":"el-alfarero-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/documentacion\/2008\/05\/05\/90996","title":{"rendered":"El alfarero (cuento)"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Una de nuestras colaboradoras, Francisca Castillo Mart\u00edn, metida en una novela vanguardista, seg\u00fan me comenta en su \u00faltimo correo, nos env\u00eda algunos de sus \u00faltimos trabajos que iremos publicando a lo largo de este mes. Para comenzar un cuento basado en el barro como elemento de la creaci\u00f3n. Pasen y lean. Pasen y comenten con la autora sus vivencias.<\/div>\n<p><!--more-->  <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"left\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><b>Por<br \/>Francisca Castillo Mart\u00edn<\/b><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Eran las doce y media de la noche cuando una llamada la alert\u00f3, sac\u00e1ndola de su letargo de duermevela semiinconsciente. Llevaba investigando dos semanas en el caso, y ahora era el propio desaparecido quien la telefoneaba cit\u00e1ndola en el rinc\u00f3n m\u00e1s absurdo de la ciudad, donde a nadie podr\u00eda ocurr\u00edrsele querer ser encontrado: el barrio de los ceramistas. Un lugar, anecd\u00f3tico e inveros\u00edmil, desde luego, y una hora intempestiva: las siete de la tarde del d\u00eda siguiente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">A quince minutos de la hora acordada, a\u00fan caminaba, cautelosa y vigilando las sombras, envuelta en la suavidad de su chal de tul azul turquesa. Sent\u00eda el viento en el rostro, pero apenas le importaba entonces, arrastrada por la ca\u00f3tica<span style=\"\">&nbsp; <\/span>inercia de la fuerza de origen desconocido que la empujaba hacia el lugar previsto. Sus pasos eran quedos, apenas dos peque\u00f1os lamentos que lam\u00edan suavemente el asfalto de la calle en penumbra. Era un ser que so\u00f1aba, apenas un espectro en la ciudad ba\u00f1ada por el oro del ocaso, mas no sent\u00eda inquietud, apenas un leve p\u00e1lpito que bat\u00eda su pecho como las alas de un colibr\u00ed herido. Transe\u00fante innata, se sab\u00eda parte de una corriente humana que flu\u00eda por las arterias del cuerpo descomunal, el de aquel lugar de ne\u00f3n y lluvia que ella misma, detective ne\u00f3fita y primeriza, no sab\u00eda que estaba comenzando a amar desconsolada, desesperadamente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Fragmentos de escenas cotidianas: un mendigo apostado en una esquina, una mujer de negro que sub\u00eda al \u00faltimo troleb\u00fas de la tarde, el ni\u00f1o con zapatos de charol brillantes como la espalda de un escarabajo. No pod\u00eda sino preguntarse como ser\u00eda la vida de estas gentes, si era tan vac\u00eda, tan l\u00f3brega, tan desasosegada como la de ella, agobiada por el deseo de entrar a formar parte del c\u00edrculo y frustrada por no ser capaz nada m\u00e1s que de caminar como un funambulista por la l\u00ednea tangente que llevaba a ninguna parte.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Las primeras estrellas parec\u00edan borrones en la cartilla nueva de un escolar d\u00edscolo que no supiera d\u00f3nde se encuentra el Polo Norte. Aceler\u00f3 la marcha y cambi\u00f3 ligeramente de rumbo, como si divagase. De repente le vino a la memoria de forma inopinada aquella frase bendita como una prebenda de d\u00edas m\u00e1s felices:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><i style=\"\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Nuestro destino est\u00e1 hecho de barro<o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><i style=\"\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Y lo moldean las manos de un dios desconocido. <o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">Era el fragmento del poema m\u00e1s c\u00e9lebre de un escritor maldito, muerto en el anonimato de la absenta y el opio tras ver rechazada su obra por una sociedad incr\u00e9dula y desconfiada que s\u00f3lo pensaba en s\u00ed misma. Paladeaba cada palabra sabi\u00e9ndose otra pero sinti\u00e9ndose m\u00e1s que nunca ella, una criatura \u00fanica, marcada desde el nacimiento por una se\u00f1al que la distingu\u00eda del resto y que tantas, demasiadas veces, la hab\u00eda llevado a la soledad incorp\u00f3rea de una aula vac\u00eda, de una biblioteca desierta, de una playa desolada donde los granos de arena vegetaban bajo un sol de justicia. S\u00ed, ella, como el poeta, tambi\u00e9n hab\u00eda intentado crear otros mundos posibles, pero su aguda pluma hab\u00eda sido calificada de loca y visionaria y cercenada por el sutil velo de la censura que ni siquiera se hab\u00eda atrevido a concederle el beneficio de la suda. Y, desde entonces, para poder encontrarse en el laberinto de sus recuerdos, hab\u00eda dedicado cuerpo y mente a seguir el rastro de los olvidados\u2026<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>El reloj de la torre dio siete campanadas ef\u00edmeras. Recogi\u00f3 del suelo un peri\u00f3dico viejo cuyas hojas caducas a ellas se le antojaron fruto de la riada del oto\u00f1o ingrato, que hab\u00eda convertido en oxidados esqueletos de metal los anta\u00f1o bulliciosos quioscos de prensa del parque, especie urbana casi a punto de extinguirse. Desde el fondo de la plaza se o\u00eda el bramido r\u00edtmico del mar con su respiraci\u00f3n de gigante dormido. Se vio a s\u00ed misma cruzar la calle tal como una imagen que reflejaran los ojos de otro, tan diminuta y perdida como una moneda arrojada al pozo de los deseos incumplidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp; <\/span>Casi estaba llegando. Subi\u00f3 la \u00faltima calle, extenuada. Toc\u00f3 la puerta y, al comprobar que nadie le abr\u00eda, hundi\u00f3 lentamente la mano en el pomo con lo que le quedaba de fuerzas. El pasillo de la casa era interminable y estrecho, y desprend\u00eda un olor a antiguo tan denso que era nuevo por completo para la joven. Una m\u00fasica tenue como un velo le recordaba la sinfon\u00eda inacabada que alguien hab\u00eda compuesto para ella en otro tiempo, y se dej\u00f3 conducir hacia la fuente de sonido, guiada tan s\u00f3lo por su instinto del ritmo. La luz artificial del patio la llev\u00f3 al interior de otra estancia, donde una mano experta hab\u00eda dibujado grandes paneles donde conviv\u00edan en quietud c\u00f3smica planetas, llanuras y praderas siderales que pertenec\u00edan a una galaxia en miniatura, todav\u00eda en formaci\u00f3n, que se desplazaba lenta entre escalas y p\u00e9ndulos girando en torno a la improbada idea de una astronom\u00eda razonable.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Al final de la \u00faltima habitaci\u00f3n, unos dedos pacientes moldeaban en barro una forma difusa sobre un torno de ceramista. Y entonces ella comprendi\u00f3 que hab\u00eda llegado a los or\u00edgenes de la vida, al n\u00facleo esencial del destino humano, al centro del cosmos, regido por el orden de aquel cuyo nombre nunca se supo. Cuando se acerc\u00f3 al anciano alfarero, percibi\u00f3 que su rostro era extraordinariamente parecido al del anciano perdido, pero ahora estaba tan lleno de majestad y serenidad que no se podr\u00eda describir con palabras humanas. El hombre le pidi\u00f3 que se acercara y ella, titubeante, anduvo un trecho que se le antoj\u00f3 eterno. Pareciese que hubieran transcurrido horas, mas el reloj de la estancia s\u00f3lo marcaba las siete y media.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>El hombre parec\u00eda muy cansado, pero le explic\u00f3 a la joven que se sent\u00eda feliz de tenerla junto a \u00e9l, porque por fin hab\u00eda llegado el momento que hab\u00eda estado esperando desde el principio de los tiempos. As\u00ed que a ella le pareci\u00f3 perfectamente natural que ahora le pidiera amablemente que por favor tomara el relevo de su trabajo. S\u00f3lo hab\u00eda que hundir los dedos en el barro primigenio y amasarlo con delicadeza y con constancia, sin presionar demasiado. Y, de vez en cuando, tomar el pincel y la paleta y dar brillo a alguna estrella errante o color a un planeta, y permitir con ello que el Universo, ese gran misterio hecho de espacio y tiempo incons\u00fatiles, pusiera seguir expandi\u00e9ndose hasta el infinito\u2026<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Cuando tom\u00f3 el barro entre sus manos y comenz\u00f3 a fraguar materia c\u00f3smica, ella sinti\u00f3 que todo a su alrededor se desvanec\u00eda. S\u00ed, realmente era muy f\u00e1cil conducir el destino equ\u00edvoco de los hombres\u2026<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>El alfarero recogi\u00f3 sus escasas pertenencias y se dirigi\u00f3 cauteloso hacia la calle. Era noche cerrada. Silbando, se encamin\u00f3 a la entrada, desde donde pudo comprobar con agrado que la joven continuaba su trabajo con la perfecci\u00f3n de ge\u00f3metra enamorado. La puerta se cerr\u00f3, quiz\u00e1s para siempre, y fue al salir cuando el anciano contempl\u00f3 asombrado su fotograf\u00eda en el peri\u00f3dico que la chica hab\u00eda dejado junto al umbral. Llevaba millones de a\u00f1os gobernando el Universo, pero seg\u00fan aquel<span style=\"\">&nbsp; <\/span>ejemplar atrasado s\u00f3lo hac\u00eda una semana que su rastro se hab\u00eda esfumado. Quiz\u00e1s, pens\u00f3 con sorna, entonces todav\u00eda le estuvieran esperando en el asilo de ancianos del que se hab\u00eda fugado hac\u00eda ya millones de a\u00f1os-luz y un buen pico de edades geol\u00f3gicas. Divertido, trat\u00f3 de imaginarse la fingida preocupaci\u00f3n de su hijos ante su tardanza de dos semanas, demora que pesar\u00eda sobre el recargo que el abogado cobrar\u00eda por el reparto equitativo de la suculenta herencia que esos desalmados pensaban cobrar muy pronto. Para ellos, \u00e9l era un in\u00fatil, una carga, un inv\u00e1lido, un trasto viejo. Desde luego, nunca sabr\u00edan, no merec\u00edan saberlo\u2026<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 200%;\"><span style=\"\" lang=\"ES\">\u00a9 2008 De \u201cLa Gabardina y otros cuentos chinos\u201d. Todos los derechos reservados. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de nuestras colaboradoras, Francisca Castillo Mart\u00edn, metida en una novela vanguardista, seg\u00fan me comenta en su \u00faltimo correo, nos env\u00eda algunos de sus \u00faltimos trabajos que iremos publicando a lo largo de este mes. Para comenzar un cuento basado en el barro como elemento de la creaci\u00f3n. Pasen y lean. 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