{"id":94406,"date":"2008-06-11T12:38:00","date_gmt":"2008-06-11T12:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/documentacion\/archive\/2008\/06\/11\/94406.aspx"},"modified":"2008-06-11T12:38:00","modified_gmt":"2008-06-11T12:38:00","slug":"in-nomine-patri-poema-en-prosa-superrealista-sobre-la-muerte-y-de-influencia-lorquiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/documentacion\/2008\/06\/11\/94406","title":{"rendered":"In N\u00f3mine Patri (Poema en prosa superrealista sobre la muerte y de influencia lorquiana)"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Una de nuestras colaboradoras, nos entreg\u00f3 este poema con la intenci\u00f3n de dar a conocer otra forma de hacer poes\u00eda. Pasen y lean. Pasen y comenten.<\/div>\n<p><!--more-->  <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><b><span style=\"\" lang=\"ES\">Por Francisca Castillo Mart\u00edn<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">Cuando los poetas gritaron, ella guard\u00f3 silencio. Suaves estertores de pajarillo d\u00e9bil recorrieron su cuerpo desnudo ya de vida. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Desde el r\u00edo llegaban las odas rabiosas de los poetas, dando dentelladas a la luna de sangre, espuria y enronquecida de llanto dulce y piel amarga.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Desmayado en el div\u00e1n de la miseria, bordaba estrellitas de plata un gato de ojos brillantes. La favela se estremeci\u00f3 cuando el viento, enloquecido caos de dolor l\u00edvido, galopaba sobre sus hombros sin techo. Una llama, sonrojada, bailaba la danza del vientre para su p\u00fablico formado por un mill\u00f3n doscientos veinticinco mil ojos de cristal. La ni\u00f1a no se movi\u00f3 de su camastro, porque estaba muerta desde antes de nacer. Salvas ahogadas por el verdor de la frondosa selva la saludaron dando brincos de pluma para asomar el hocico por entre las hojas de los bananeros de papel cart\u00f3n. Los ratones clavaron sus ojos en la arena y brotaron charcos de fango. La ni\u00f1a no se movi\u00f3 de su camastro. Su madre vomit\u00f3 mil rosas de ceniza puntiaguda y abri\u00f3 una grieta en el aire transparente para pedir a los poetas que callaran. El erizo inici\u00f3 la vuelta al mundo, dispuesto a convertirse en un personaje de Julio Verne, pero fue alcanzado por el rayo, y qued\u00f3 inm\u00f3vil, con una expresi\u00f3n turbia y demon\u00edaca en la porcelana gris de sus ojos sin fondo. El erizo era el animal favorito de la ni\u00f1a. La ni\u00f1a no se movi\u00f3 de su camastro. La madre abri\u00f3 una ventana de cobre y mirto y penetr\u00f3 en las orillas del sue\u00f1o perfumado por el recuerdo doloroso de la ni\u00f1a agonizante y el erizo muerto con los ojos clavados en la luna. El padre pidi\u00f3 a los poetas que dejaran de dar dentelladas a la luna, porque su ni\u00f1a se estaba muriendo. Atormentado, azul y \u00e1mbar el rostro, contra\u00eddo el pulso, apasionada e irrefrenable su sangre, lanz\u00f3 por el acantilado el alma a\u00fan caliente de la ni\u00f1a, a\u00fan latiendo en su mano, a\u00fan tornasolada y turgente. Se arroj\u00f3 tras ella y lanz\u00f3 un aullido descolorido y p\u00fatrido al llegar al suelo, pero la ni\u00f1a no se movi\u00f3 de su camastro. El aire se llen\u00f3 de peque\u00f1os fragmentos de esperanza. All\u00e1 arriba, en la monta\u00f1a, el p\u00e1jaro del odio amamantaba in\u00fatilmente a sus hijuelos disecados.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>La madre sinti\u00f3 c\u00f3mo el fr\u00edo cortaba su garganta redonda y jugosa, rematada en tres collares negros trenzados por los negros dedos de su hija. La luna, herida de muerte, jur\u00f3 venganza, mientras los perros de piedra se desternillaban de risa. La ni\u00f1a no se movi\u00f3 de su camastro. Los poetas, mudos y desnudos, radiantes pero altivos y malignos, no tuvieron m\u00e1s remedio que marcharse triste y blandamente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span lang=\"ES\">***<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Suplic\u00f3 por \u00faltima vez que le concediera la gracia de marcharse. En los rechonchos espejos de sus ojos se multiplic\u00f3 el brillo mal\u00e9fico de una mariposa envuelta en el verde crujido de su batir de alas. El sudor daba un matiz cobrizo a su piel tensa. Cerr\u00f3 los p\u00e1rpados. Errabundo, ingr\u00e1vido, comenz\u00f3 a vagar por el pasillo en sombras. El corredor se ampliaba infinitamente, como un manantial umbr\u00edo, luengo e indefinidamente oscuro, endiosado como el tiempo pero sin la gracia de los esp\u00edritus. Record\u00f3 a su hija, peque\u00f1a y marchitada como una margarita rota en la caja de zapatos de alg\u00fan ni\u00f1o enfermo. El sudor se le enfri\u00f3 de repente en el rostro y recibi\u00f3 una bofetada de aire fresco. Hab\u00eda conseguido huir de la mansi\u00f3n del Poeta y, arrodill\u00e1ndose, a pesar de que hac\u00eda tiempo la ni\u00f1a, serena y astutamente, le hab\u00eda dicho que no exist\u00eda, dio gracias a Dios por ello.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Not\u00f3 la tierra apisonada entre sus rodillas y su terca humedad. Bajo el manto de estrellas, con el rumor \u00fanico y r\u00edtmico del grillo, se ech\u00f3 de espaldas en la frescura correosa de una yerba empecinada a\u00fan en soportar el peso de su cuerpo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span lang=\"ES\">***<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Despert\u00f3 entre sombras. Otra cruda pesadilla. En la semipenumbra, not\u00f3 el bulto escurridizo y panzudo de su esposa, que dormitaba aparentemente pl\u00e1cida, boqueando al comp\u00e1s de los aullidos de los perros mansos del jard\u00edn. A su garganta enarcada por el mortecino resplandor de la luna herida se aferraban triste e in\u00fatilmente unos tiernos collares de azabache profundos y fr\u00edos como la noche.<span style=\"\">&nbsp; <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Se incorpor\u00f3. Not\u00f3 el aliento de mir\u00edadas de jazmines jugando en la cabellera, celeste como un planeta l\u00edquido, de la mujer. Se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o y descorri\u00f3 las cortinas de la ducha. Abri\u00f3 el grifo y dej\u00f3 escapar un alarido indigesto que hab\u00eda soterrado durante mucho, demasiado tiempo. Para no despertar a su esposa, lo extrajo con cuidado de la min\u00fascula estancia y lo arroj\u00f3 por la ventana, y pudo o\u00edr c\u00f3mo su eco se multiplicaba en el inmenso cielo estrellado que besaba la llanura con temblores de p\u00e1jaro chiquito.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Decidi\u00f3, mientras se sumerg\u00eda en las aguas silenciosas del olvido, que no regresar\u00eda a ese caser\u00f3n ruinoso mientras no tuviera fuerzas para enfrentarse al Poeta. La hora final estaba a\u00fan por llegar. Con el pu\u00f1al de verde n\u00e1car, mutilar\u00eda su alma deshumanizada y arrojar\u00eda sus p\u00e1lidas manos al vac\u00edo. Con una calma plomiza ver\u00eda arder sus libros&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span lang=\"ES\">***<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Desde que su hija muri\u00f3 comenzaron aquellos sue\u00f1os. En ellos, todo lo inerte cobraba vida espiritual y voluntad propia, dejando de ser por un instante meros adornos f\u00fatiles del paisanaje. Pero lo que m\u00e1s terror le produc\u00eda eran esa casa y su t\u00e9trico inquilino.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-\u00bfDesde cu\u00e1ndo esos sue\u00f1os?-interrumpi\u00f3 el doctor.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-Ya se lo he dicho. La misma noche de la muerte de la ni\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-No ha comprendido mi pregunta. Me refiero al tiempo que hace que comenzaron esos sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-Cinco a\u00f1os. Cinco a\u00f1os con sus d\u00edas grises y sus noches azules. Cada noche y todas las noches. Invariablemente. Siempre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>La eternidad izaba sus alas en la lustrosa consulta del psic\u00f3logo. Parec\u00eda como si aquel hombre amanerado y lamentablemente postrado en el div\u00e1n acudiera en su ayuda para responder a una pregunta eterna y sublime, pero abortada antes de ser formulada a flor de labio. Pose\u00eda un aura poderosa, magn\u00e9tica, como si pudiera atraer en torno a s\u00ed las corrientes gravitatorias de otros campos de energ\u00eda. Pero sus ojos reflejaban una angustia tan vieja y tan di\u00e1fana como un mar en calma. Parec\u00eda como si tratara de reconfortarse con una desvencijada sonrisa interior. Era un hombre dolorosamente iluminado por el \u00e1ngel de la muerte. El doctor sinti\u00f3 instintiva compasi\u00f3n, infinita pena.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-\u00bfQu\u00e9 elementos destacar\u00eda de su sue\u00f1o?-Una mano inteligente y delicada, de largos y finos dedos, presta a tomar r\u00e1pidas notas sobre el papel, una voz que se abr\u00eda, despacio, con un quejido gutural, una luz muy tenue y densa, unos ojos que no ve\u00edan&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-Un r\u00edo de corrientes tumultuosas, un prado desproporcionadamente grande y hermoso, un desierto poblado de dunas y soledades, una iglesia semiderruida coronada por un campanario inc\u00f3lume y taciturno&#8230;Una monta\u00f1a nevada, surcada por huellas sin nombre, sin tiempo, infinitamente peque\u00f1as e infinitamente solas. Un aire de incienso y malva lo cubre todo como un manto de ensue\u00f1o&#8230;Y, postrado de espaldas al horizonte, un caser\u00f3n desalmado, polvoriento y derretido bajo el peso de un sol sin justicia ya para tantos&#8230;.Es el hogar de los cuervos inmisericordes y de las parcas y monstruos que gustan de asustar a los ni\u00f1os peque\u00f1os desde el fondo de un armario&#8230;en el ub\u00e9rrimo jard\u00edn s\u00f3lo florecen los verdes cementerios del amor&#8230;no hay vida en el fr\u00edo m\u00e1rmol de sus paredes, vestidas por el hielo de la mirada de miles de ojos p\u00e9treos, salvajes y solemnes, desangrado recuerdo de una cacer\u00eda tortuosa y viej\u00edsima&#8230;Entre esos desolados paredones no pueden cobijarse espacio y tiempo&#8230;sencillamente, no existen. Cuando penetr\u00e9 por primera vez en la mansi\u00f3n, adem\u00e1s de abatirme una oleada de calor fr\u00edo me gan\u00f3 la sensaci\u00f3n de estar situado en un punto \u00fanico del universo rebelde a todo mapa o calendario. La fascinaci\u00f3n se fue apoderando de m\u00ed y me abandonaron los dem\u00e1s sentimientos: amor, dolor, miedo, ira&#8230;Mir\u00e9 hacia el cuenco que formaban las palmas de mis manos. Tard\u00e9 un tiempo en comprender que en el n\u00facleo, entre la carne y la sangre, all\u00ed donde diestra y siniestra m\u00e1s se un\u00edan, en irrompible abrazo, yac\u00eda un peque\u00f1o Aleph. Transido por el resuello de miles de almas, caminaba por el pasillo casi a tientas, con pasos de gigante son\u00e1mbulo&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-\u00bfY qu\u00e9 es lo que vio en ese Aleph?-interrumpi\u00f3 el doctor, visiblemente aturdido-. (El doctor era un gran admirador de Borges).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">-Vi una telara\u00f1a de espirales en la que flu\u00edan en azarosa lentitud espejos cubiertos de un or\u00edn antiqu\u00edsimo, cortinas festoneadas, armaduras milenarias, fugaces llamas amamantadas por eternas l\u00e1mparas que abr\u00edan min\u00fasculas puertas de luz en el muro intransitable de la oscuridad, flam\u00edgeros esp\u00edritus que agitaban indecorosamente sus livianos senos en el aire&#8230;Vi la vida en unos ojos que lloraban, y en la vida vi la muerte&#8230;y vi a mi hijita en su camastro, y el rayo, y el huerto de los erizos, y los perros de piedra, y los collares negros, y vi, sent\u00ed el dolor&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span lang=\"ES\">(&#8230;) <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Cuando trat\u00e9 de ver a los poetas, echaron a correr por el monte, aullando con sus blandas y f\u00e9tidas manos ensortijadas en la cabeza&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">Ellos la mataron. Ellos escribieron un poema acerca de la muerte de mi hija trescientos a\u00f1os antes de que ella naciera. -El hombre del aura poderosa se hab\u00eda sumido, a medida que avanzaba en su relato, en un profundo sopor-. -No son s\u00f3lo sue\u00f1o, son tambi\u00e9n flor y espada, desde\u00f1osas aves y maldad humana. Son la hoguera de la soledad. <i>Ellos la mataron. <\/i>Sin embargo, no les culpo a ellos, pues obedecen las \u00f3rdenes del Poeta&#8230;son perros ac\u00f3litos, meros mu\u00f1ecos de trapo. La ni\u00f1a no ten\u00eda la culpa. Deb\u00ed cortarles sus escu\u00e1lidas y fr\u00edgidas manos hace mucho&#8230;Cu\u00e1ntas veces me he sentido tentado de entrar en la biblioteca&#8230;\u00e9se es su refugio y morada. He hablado con todos aquellos que perecieron en el intento&#8230;Me advirtieron que no tratara de mirarle a los ojos&#8230;arde en ellos el tormento de mil infiernos de vac\u00edo y lujuriosa soledad&#8230;Son dos brasas que penetran mucho m\u00e1s all\u00e1 de toda dicha y todo dolor&#8230;No es humano&#8230;Los libros, callados tesoros de los hombres, no son m\u00e1s que un pretexto&#8230;Las firmes columnas en que descansan anaqueles repletos de respuestas soportan un peso herc\u00faleo que roza casi el verde esplendor de los jardines celestiales&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Toda la sabidur\u00eda del universo est\u00e1 concentrada en esas cuatro paredes de inefable fortaleza. Pero \u00e9l, conocedor de sus misterios, la desprecia y se r\u00ede de los hombres graznando en sus altas cumbres&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>El sopor\u00edfero reloj no marca ya las horas&#8230;adorno cruel de una naturaleza extra\u00f1a&#8230;pero dar\u00e1 las doce cuando le clave mi pu\u00f1al verde en sus verdes ojos de serpiente amarga&#8230; Debo destruir lo que hace tiempo cre\u00e9&#8230;debo enfrentarme a quien cree mover los hilos invisibles de nuestro destino en sombras, debo arrancarle la chispa vital que habita su pecho sin alma&#8230;porque la ni\u00f1a no ten\u00eda la culpa de haber nacido dentro de sus ojos de drag\u00f3n voluptuoso. Yo no era el padre de esa ni\u00f1a, es verdad, pero me hice cargo de ella y la quise y la proteg\u00ed largo tiempo de quien la hab\u00eda tra\u00eddo, desnuda y tierna, a este mundo de padecimientos y mortecinos estertores. Pero el viejo de ojos grandes mand\u00f3 a esos poetas de aliento demencial a que hundieran una flor de sangre en el peque\u00f1o pecho aterciopelado&#8230;Su propio <i>padre&#8230;<o:p><\/o:p><\/i><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>El doctor inspir\u00f3 profundamente el aire nocturno y dej\u00f3 escapar un suspiro redondo transido de tristeza. Baj\u00f3 la persiana. Contempl\u00f3 la turbia estrella en los ojos de su paciente. Acerc\u00f3 una de sus manos al rostro demacrado y le baj\u00f3 los p\u00e1rpados. Comprendi\u00f3, compungido, la temeridad de la acci\u00f3n del desesperado padre. Se hab\u00eda enfrentado al Poeta, y su valiente arrojo y decisi\u00f3n nada hab\u00edan podido hacer para evitar mirarle a los ojos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span>Cuando bajaba las escaleras del hall, la ambulancia llegaba dando gritos en medio de la noche cerrada.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><span lang=\"ES\">\u00a9 1999 De \u201cTe cuento mi universo\u201d. Todos los derechos reservados.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de nuestras colaboradoras, nos entreg\u00f3 este poema con la intenci\u00f3n de dar a conocer otra forma de hacer poes\u00eda. Pasen y lean. 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