{"id":134504,"date":"2017-01-02T12:53:28","date_gmt":"2017-01-02T11:53:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/?p=134504"},"modified":"2024-07-01T13:10:26","modified_gmt":"2024-07-01T12:10:26","slug":"carta-abierta-a-el-clinico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/2017\/01\/02\/carta-abierta-a-el-clinico\/","title":{"rendered":"CARTA ABIERTA A \u00abEL CL\u00cdNICO\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>Espero que los lectores que siguen a este escribidor poco prol\u00edfico, los visitantes fortuitos de esta bit\u00e1cora y los responsables de los blogs de Madrimasd me permitan unas cuantas palabras de car\u00e1cter personal, alejadas de cualquier pretendido o pretencioso tono cient\u00edfico. Me gustar\u00eda dirigirme, hoy s\u00ed en primera persona, a unos cuantos profesionales que nos han hecho m\u00e1s llevadera la desdicha sobrevenida all\u00e1 por el mes de mayo.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ve\u00edan las nieves, resistentes a\u00fan a este condenado cambio clim\u00e1tico, en las cumbres de la Sierra de Madrid. Sin esperarlo, con la mente puesta ya en unas pr\u00f3ximas y comprometidas vacaciones, una desgraciada fractura abierta de pierna, de consecuencias que estaba muy lejos de atisbar, irrumpi\u00f3 en la vida de quien me di\u00f3 la vida. Diligentes, competentes, los profesionales del SUMMA prestaron su atenci\u00f3n, su alivio y, nada esperado en esas circunstancias, su comprensi\u00f3n. Nos propusieron el Hospital Cl\u00ednico para el traslado, aceptamos tras alg\u00fan titubeo. Al fin y al cabo era el hospital de referencia de toda la vida. Un poco m\u00e1s tranquilos, Servicio de Urgencias, personal de enfermer\u00eda y aparecen esos m\u00e9dicos j\u00f3venes y piensas que ser\u00e1n los MIR del turno de s\u00e1bado por la tarde, de cuya competencia no quieres dudar, pero esperando que tras esas puertas haya alg\u00fan adjunto avezado. Son momentos de sufrimiento, llamadas, llanto escondido, alg\u00fan reproche y mucha, mucha incertidumbre. Por fin, \u00abla operamos esta misma tarde\u00bb. Alivio. Incertidumbre de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras unas horas la operaci\u00f3n sale bien, pero hay que atender a las circunstancias propias de un hueso a\u00f1oso y fragmentado. Pasa a la Unidad de Reanimaci\u00f3n, o URPA , como all\u00ed la llaman. Le das la mano, muchos besos, \u00abtodo va a salir bien\u00bb, y tratas de que no aparezca la l\u00e1grima que la inquiete. Pasa a planta, y te quedas con la enferma, no se debe quedar sola cuando siente, y siento, otra dosis de incertidumbre. Comienza esa primera etapa de ingreso, heridas frescas, rutina hospitalaria: comidas, curas, cu\u00f1as. Aparecen visitas, distintos m\u00e9dicos, con pijamas de distintos colores, con informaciones varias, a veces muy parcas. Otras, pausadas, detalladas, concretas, como las del geriatra, Mora. Llega la lucha por la aceptaci\u00f3n de la independencia perdida, la aceptaci\u00f3n de la ayuda para lo m\u00e1s simple e \u00edntimo. Y aparece la reflexi\u00f3n de un profesional que, como este fisioterapeuta escribidor, ha pasado <strong>al otro lado<\/strong>. Escudri\u00f1as en tus actos y en los de \u00abtus compa\u00f1eros\u00bb, los cuidados cotidianos toman otra dimensi\u00f3n, las palabras de \u00e1nimo y de cari\u00f1o hacia tu ser querido las ves a 72 puntos. Y aparece un enfermero, pongamos que se llama Sergio. Mirada limpia, cuidado sereno, te cuenta, te explica, y est\u00e1 muy predispuesto a ayudar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Alta, dependencia, soledad, cuidados ajenos, espera, y m\u00e1s, m\u00e1s incertidumbre. Semanas, varias consultas, \u00abvamos a esperar un poco m\u00e1s para apoyar\u00bb, \u00abesa herida hay que vigilarla\u00bb. Seis semanas, &nbsp;y apoya, anda, nos lo dice Antonio, se apellida Urda. Se ha levantado, te ha dado la mano, y te ense\u00f1a la radiograf\u00eda con explicaciones de c\u00f3mo va ese hueso a\u00f1oso. &nbsp;Te das cuenta de la importancia de esos gestos. Pero la herida sigue regul\u00edn. Debes ver al que sabe de eso, otro m\u00e9dico, el cirujano pl\u00e1stico. Te recibe pronto, se llama Rub\u00e9n. Y cuando ya no est\u00e1s busca un momento para telefonearte, que vayas en dos d\u00edas que quiere adelantar las pruebas porque, otra vez, la tienen que operar. Es mayor, su tejidos, sus arterias aguantan menos una cirug\u00eda <em>de colgajo<\/em>. Te lo explica, lo dibuja, sabe que soy fisioterapeuta porque se lo dijo el traumat\u00f3logo, y algo entender\u00e9. Otra vez a quir\u00f3fano, otra vez la maldita incertidumbre.<!--more-->Cuatro horas de operaci\u00f3n para intentar salvar la pierna. Rub\u00e9n y Jos\u00e9 Mar\u00eda, los pl\u00e1sticos, esperaban que fuera m\u00e1s f\u00e1cil. D\u00edas de espera, desasosiego, duda, parece que prende. Tras unos d\u00edas Jos\u00e9 Mar\u00eda lo ve claro, la cosa va para adelante. Es cercano, franco, como su apellido. Se ausentar\u00e1 y lo deja en manos de su compa\u00f1era Araceli. Es agosto, vacaciones para otros. Estancia hospitalaria para nosotros. La vista a esa joya madrile\u00f1a, la Casa de Campo, combina el verde de los \u00e1rboles y el amarillo de la hierba seca. Quedan lejos las nieves de mayo. El proceso contin\u00faa, con incomodidades l\u00f3gicas y un cansancio que empieza a pesar. Auxiliares, m\u00e9dicos, enfermeros, celadores, t\u00e9cnicos y dem\u00e1s personal transitan por el hospital. Unos en espera de vacaciones, otros ya de regreso. In\u00e9s y Victor, entre otros, se afanan en las curas; Ini, siempre sol\u00edcita, \u00abque bien me asea\u00bb, dice la enferma. El internista, Marco, de voz vivaz, la trata de animar, de prestar un poco de optimismo para contrarrestar el natural des\u00e1nimo. Y le da el testigo a Jos\u00e9 Luis, de apellido impronunciable. Me sorprendi\u00f3 su afabilidad con tintes de timidez, aceptando con agrado el tuteo, con explicaciones sencillas pero m\u00e1s que necesarias. Porque las cosas se complicaban. Finales de agosto, de nuevo intervenci\u00f3n para \u00abarreglar\u00bb el injerto. Tocaba a Araceli, de nuevo explic\u00f3 lo que har\u00eda y lo que hizo, de nuevo tranquiliz\u00f3 ante una situaci\u00f3n en la que cualquiera nos sent\u00edamos vencidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2017\/01\/Hospital-Clinico-San-Carlos-de-Madrid2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-134516 alignright\" style=\"margin: 10px\" title=\"Hospital Clinico San Carlos de Madrid\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2017\/01\/Hospital-Clinico-San-Carlos-de-Madrid2-300x246.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"249\"><\/a>Tercer asalto, algo demasiado retador para un cuerpo envejecido. Tercer triunfo gracias a la pericia de la cirujana. Est\u00e1bamos ya en septiembre. Un caluros\u00edsimo septiembre. Visitas buscando el respiro a la Facultad de Medicina, donde estudiamos en los tiempos de H\u00e9roes del Silencio. Las subidas por el Parque Jaime, donde los j\u00f3venes estudiantes se reencontraban, eran cada vez m\u00e1s pesadas, como la situaci\u00f3n. Complicaciones m\u00e9dicas, \u00bfhipomagnesemia?, desorientaci\u00f3n, alucinaciones. La desesperaci\u00f3n, la espera, la esperanza, se suced\u00edan. Jos\u00e9 Luis se preocupaba y, parad\u00f3jicamente, su preocupaci\u00f3n me tranquilizaba, nos daba confianza en su trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tocaba volver al trabajo tras vacaciones y los correspondientes permisos por \u00abintervenci\u00f3n quir\u00fargica de familiar de primer grado\u00bb. Gracias a la familia, sobre todo a ese hermano de la padeciente, las horas de soledad diurna eran pocas. Mis tardes, la mayor\u00eda eran una ampliaci\u00f3n de jornada hospitalaria, estacionamiento en el anat\u00f3mico-forense y paseo a la quinta sur, luego al ala norte , porque tras el verano se reubicaban a los pacientes. Ascensores varios, el 35, el 22, el de la entrada de profesores&#8230;<br \/>\nHe conocido mucho mejor ese Hospital Cl\u00ednico San Carlos, en el que nac\u00ed y en el que me form\u00e9, y he llegado a casi sentir rencor irracional, alternando con el cari\u00f1o hacia \u00e9l, por una suerte de asociaci\u00f3n de ideas. Y todo se iba asentando. Tocaba solicitar centro de media estancia, tan necesarios (merecen un cap\u00edtulo aparte).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Octubre, &nbsp;tras m\u00e1s de dos meses alta. Pero, de nuevo, cuarto asalto, aparece infecci\u00f3n en esa pierna que ya serv\u00eda para caminar y vuelta al Cl\u00ednico. Urgencias, MIRes, adjunto que, casualmente, estuvo presente en mayo. Ingreso, desesperaci\u00f3n, intervenci\u00f3n para sacar el material en el que se refugian los &nbsp;malditos bichitos. Lo hace Le\u00f3n, intuimos que es uno de los notables de nuestro \u00abamado y odiado\u00bb hospital. Nos hab\u00edan comentado que era de&nbsp;<em>los buenos,&nbsp;<\/em>y su trato, su atenci\u00f3n, sus explicaciones nos lo confirman. La fuerzas mentales, m\u00e1s que las f\u00edsicas, ya eran exiguas. Mientras tanto reaparece otro destacado, Marco. Esa hiponatremia le estaba dando trabajo. Mientras Teresa, Cecilia, Maru, Laura dan a la enferma cuidado y, lo que es a veces tan o m\u00e1s importante, trato amable, comprensivo, y con mucha, mucha paciencia. &nbsp;Y, otra vez, estabilizaci\u00f3n del cuadro, con curas pendientes, antibi\u00f3ticos por tiempo, complicaciones varias. Las nieves de oto\u00f1o ya se ve\u00edan en la sierra. De nuevo en otro centro de media estancia, que son tan importantes, gracias tambi\u00e9n a las tareas de las trabajadoras sociales (s\u00ed, esos profesionales que conocemos tan poco).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta historia est\u00e1 inacabada. El Cl\u00ednico es \u00abs\u00f3lo\u00bb una gran parte de ella. Por eso no pod\u00eda, no quer\u00eda, dejar de dar a sus trabajadores un enorme <strong>gracias<\/strong>. Todos son importantes, cada uno en su faceta, no solamente el personal asistencial, tambi\u00e9n dietistas, informadores, archiveros, personal de mantenimiento o administrativo. He escrito algunos nombres pero se me olvidan muchos y otros m\u00e1s permanecen en el anonimato de la labor cotidiana. El engranaje no funcionar\u00eda sin cualquiera de sus piezas. No todo ha sido perfecto, pero ahora toca reconocer que lo hab\u00e9is hecho bien. Deseo no s\u00f3lo el reconocimiento de los pacientes y familiares sino de los gestores directos y de la Administraci\u00f3n sanitaria. M\u00e1s all\u00e1 de campa\u00f1as de humanizaci\u00f3n la implicaci\u00f3n personal, la motivaci\u00f3n, la disposici\u00f3n, la paciencia, individuales y colectivas de los profesionales es lo que empuja el sistema. Un sistema que es de todos y para todos, basado en una solidaridad sin la cu\u00e1l la gran mayor\u00eda estar\u00edamos desprotegidos ante las veleidades de nuestra salud y nuestra enfermedad. Cuid\u00e9moslo, cu\u00eddenlo. De nuevo, mientras tanto, gracias a todos, y feliz y provechoso a\u00f1o nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>LEER M\u00c1S FISIOTERAPIA.<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espero que los lectores que siguen a este escribidor poco prol\u00edfico, los visitantes fortuitos de esta bit\u00e1cora y los responsables de los blogs de Madrimasd me permitan unas cuantas palabras de car\u00e1cter personal, alejadas de cualquier pretendido o pretencioso tono cient\u00edfico. 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