{"id":135739,"date":"2020-09-30T22:38:22","date_gmt":"2020-09-30T21:38:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/?p=135739"},"modified":"2020-10-01T14:48:22","modified_gmt":"2020-10-01T13:48:22","slug":"vuelve-pronto-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/2020\/09\/30\/vuelve-pronto-hijo\/","title":{"rendered":"VUELVE PRONTO, HIJO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La nueva normalidad, esa forma de existir contaminada por el virus de la Covid-19, supone cambios m\u00e1s o menos relevantes en nuestras vidas. Para muchos de manera radical en algunos o muchos aspectos, para otros la afectaci\u00f3n es menor o fluctuar\u00e1 con el devenir de la situaci\u00f3n epidemiol\u00f3gica en los pr\u00f3ximos meses.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos preocupamos de manera alternante o continuada por la emergencia sanitaria, social y econ\u00f3mica. Dudamos, a veces es un zigzagueante y veleidoso actuar y opinar. Lo cierto es que la gu\u00eda de los pr\u00f3ceres patrios, que no hacen honor a tal dignidad, no es un modelo a considerar. Pero no nos quejemos de esas cosas, a pesar de su enorme importancia en lo individual y colectivo. Hoy, quiz\u00e1 en un tono m\u00e1s personal, queremos resaltar una de las derivadas que afecta a los m\u00e1s intensos padecientes de las consecuencias de la pandemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros que se nos presentan son los habitantes de centros residenciales, mayores o discapacitados, que han sido afectados <em>en masa<\/em>, y much\u00edsimos nos han dejado cuando no tocaba, en condiciones de penuria, aislamiento, descuido, que nos resultan dif\u00edcil imaginar. Hemos trabajado en nuestra vida profesional con personas mayores afectadas por problemas que requer\u00edan hospitalizaci\u00f3n temporal, alejadas de los suyos pero, afortunadamente, con\u00a0 visitas a veces diarias. Hemos conocido las residencias por dentro, en las que las visitas familiares eran m\u00e1s irregulares, pero al menos el residente ten\u00eda espacios de esparcimiento y contacto con profesionales y cohabitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los hospitales de agudos, el entorno en el que nos movemos profesionalmente como fisioterapeuta,\u00a0 los usuarios sufren una situaci\u00f3n novedosa, desconcertante, de incertidumbre, traum\u00e1tica, en grado variable. Su autoestima, su intimidad, sus relaciones, sus roles profesionales y familiares se pueden ver trastocados de la misma forma. El apoyo, la compa\u00f1\u00eda, el simple \u00abestar ah\u00ed\u00bb de una cara amiga, que converse, ayude, interceda o dialogue con los profesionales sanitarios, resultan trascendentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2020\/09\/Soledad.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-135742\" title=\"Soledad\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2020\/09\/Soledad-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"208\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2020\/09\/Soledad-300x208.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/files\/2020\/09\/Soledad.jpg 432w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En situaciones de vulnerabilidad, de fragilidad, de dependencia sobrevenida, de dolor f\u00edsico, prescindir de la familia, de la visita del vecino o amigo supone un ingrediente nada conveniente. La falta de ese <em>cayado emocional<\/em> que alivia el los momentos de pesar, de abatimiento, duda, malestar, desasosiego, inseguridad, puede ser tan delet\u00e9reo como el virus o la bacteria de turno. Por eso, cada vez que entramos en una habitaci\u00f3n no podemos evitar pensar en que est\u00e1n solos, a pesar de la permanente presencia de compa\u00f1eros de medicina y enfermer\u00eda en el control o en la lejan\u00eda del pasillo. Nuestra presencia profesional, a veces esperada con avidez, no deja de ser ef\u00edmera en las largas horas de cada d\u00eda. Algunos pueden mantener contacto por el tel\u00e9fono, pero otros, los m\u00e1s deca\u00eddos, ni siquiera eso. En condiciones prepand\u00e9micas, si las circunstancias lo permit\u00edan, muchos pacientes contaban con la presencia continua de hijas, hijos, nietos, hermanos o amigos. Ahora, est\u00e1n en aislamiento o con suerte comparten habitaci\u00f3n con otro enfermo de Covid, cuya salud puede llegar a ser un mal presagio para la propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos acordamos de cuando nuestro familiar, sumido tambi\u00e9n en el miedo a la soledad del hospital, nos dec\u00eda \u00abvuelve pronto, hijo\u00bb. Le quedaba la esperanza del temprano regreso de una visita, de apoyo, de algo a lo que aferrarse en medio de la enfermedad. Ahora, hasta eso les ha hurtado el maldito bicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/\" target=\"_blank\"><strong>LEER M\u00c1S FISIOTERAPIA.<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nueva normalidad, esa forma de existir contaminada por el virus de la Covid-19, supone cambios m\u00e1s o menos relevantes en nuestras vidas. Para muchos de manera radical en algunos o muchos aspectos, para otros la afectaci\u00f3n es menor o fluctuar\u00e1 con el devenir de la situaci\u00f3n epidemiol\u00f3gica en los pr\u00f3ximos meses. Nos preocupamos de manera alternante o continuada por la emergencia sanitaria, social y econ\u00f3mica. Dudamos, a veces es un zigzagueante y veleidoso actuar y opinar. Lo cierto es que la gu\u00eda de los pr\u00f3ceres patrios, que no hacen honor a tal dignidad, no es un modelo a considerar.\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":67,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false,"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[30769,19124,30794,1225],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135739"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/67"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=135739"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":135744,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135739\/revisions\/135744"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=135739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=135739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/fisioterapia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=135739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}