El libro red

Entre las tendencias que nos permiten vislumbrar cómo será uno de los posibles futuros del libro, se encontraría la del libro red, la de una entidad en la que se combinarían las mejores propiedades y características de ambos soportes, del libro físico cerrado y estructurado, y de los soportes digitales, porosos y ensamblados, la de un texto central, organizado, que es lugar de encuentro de una comunidad que lo lee, lo manipula y lo reestructura.

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Algunos de los experimientos editoriales más interesantes que se están desarrollando, en toda clase de materias, desde el ensayo hasta la literatura, desde las obras de referencia y consulta hasta las guías de viaje, tienen como característica principal el condensar en un sólo espacio las ventajas del libro en papel y las potencialidades de las páginas web, la estructuración clara de los contenidos y el discurso bien trabado y sucesivo y la arborescencia creciente de los lazos y vínculos que se tienden entre conceptos y páginas o lugares externos. En Code 2.0., la segunda parte del celebrado libro de Lawrence Lessig, se invita a los lectores a que participen, mediante un wiki (Social text, es la herramienta), en la elaboración del libro, en su reensamblaje, en su reconstrucción. La versión final corre a cargo del autor que desató el interés por el tema y, al final, surge una obra híbrida donde se conservan elementos antiguos y se inventan novedosas formas de creación: Lessig, aunque promotor del procomún, aparece retratado como autor en una imagen que ocupa toda la pantalla; el libro en papel, la versión definitiva, puede comprarse en una librería virtual; también puede descargarse gratuitamente en PDF., pero la gratuidad de la descarga no disuade de la compra, al contrario; el contenido final, sin embargo, es fruto de la cooperación de una red de expertos que han puesto al servcio del conocimiento global su tiempo y su esfuerzo.

Ese nuevo libro red es, irónicamente, una sutil mezcla entre lo antiguo y lo nuevo, entre la formalidad del libro tradicional y los derechos de explotación que de él derivan (Lessig vende en Amazon con copyright), y la frondosidad de las relaciones que los soportes digitales propician y la cooperación desinteresada (Lessig y el Creative Commons). El archiconocido ejemplo de la Wikipedia también podría leerse como el mayor libro en red que haya existido:

ninguna entrada queda completamente cerrada mientras el consenso editorial no se haya alcanzado, de manera que no cabe asegurar nunca, propiamente, que se haya concluido una entrada, sino que el trabajo está siempre en proceso de cambio, de desarrollo, de perfeccionamiento, tendiendo puentes entre unos y otros conceptos, entre unas y otras páginas, alimentándose de múltiples fuentes y sirviendo de fuente, a su vez, a otras miles de páginas. La wikipedia, sin embargo, tiene cierto aire de enciclopedia clásica a la que se le hubieran quitado las cubiertas para que respirara mejor y dejara pasar el aire de la renovación.

¿Y qué decir, por otro lado, de sitios tan extraordinarios como 10 x 10, ese lugar en la red que se construye a partir de múltiples RSS de varias agencias de noticias, cabeceras de periódicos y fuentes diversas para dar lugar a una publicación completamente novedosa que incorpora herramientas de visualización y búsqueda revolucionarias, que clasifican la importancia de los conceptos en función de su peso en la red y los vincula con las noticias y las diferentes fuentes en las que puede encontrarse? Un verdadero ¿libro, revista, periódico? red, donde los autores han desaparecido y sólo queda la omnipresencia de los contenidos y la información en la red.

Claro que existen experimentos sobre escritura de ficción colaborativa, pero me gustaría declararme excéptico a este respecto o, más bien, me gustaría pensar que a la escritura de ficción le queda reservado, paradójicamente, otro futuro del libro, el tradicional, el del libro en papel autosuficiente: Neal Stephenson escribió Quicksilver permitiendo que los lectores anotaran sus borradores para, más adelante, venderlo en una librería virtual pero, ¿a alguien le interesaría realmente que Anna Karenina, cuando el Príncipe Stepan Arkadyevitch Oblonsky la abandona, no se quitara la vida, rematando trágicamente aquella gloriosa novela?

Habrá libros red, creados por autores y lectores colectivamente, y habrá libros que crearán redes de lectores a partir del ingenio de un solo autor. 

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Comentarios

me parece interesante pero creo que deberían tener su propia pagina para poder sacar la mejor información para trabajos sobre la Segunda Guerra Mundial ya que es un tema muy interestante.

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