Los futuros de las bibliotecas públicas

Las Bibliotecas de Barcelona han decidido adentrarse públicamente en el debate sobre su futuro, en realidad sobre el futuro de todas las bibliotecas públicas. Entre los días 13-15 de octubre  se abrirá el Auditorio de la Biblioteca Jaume Fuster para debatir en torno a todos aquellos temas que ocupan y preocupan a esos espacios de mediación hacia el conocimiento que no pueden ser ajenos a las transformaciones digitales y a las nuevas demandas que sus usuarios plantean.

El día 14, junto a Neus Arqués y Ernest Folch, tendré la suerte de poder discutir sobre “Los futuros de la cadena de valor del libro”, es decir, sobre la imperiosa necesidad -así lo veo yo y así lo plantearé- de admitir que el modelo industrial sobre el que la industria estuvo basado ha concluido su ciclo de vida y tiene que ser sustituido, con rapidez y valentía, por un nuevo modelo de gestión digital de la cadena de valor; junto a Arantza Larrauri y Luis Collado tendrá la fortuna de discutir en torno a “De la digitalización a la creación de contenidos”, donde hablaremos, con seguridad, del papel que las nuevas plataformas de distribución de contenidos digitales juegan en la cadena de valor pero, también, de Internet como un entorno abierto de colaboración y creación compartida de contenidos, de generación de obras derivadas, reinterpretaciones y mezclas; más tarde, cuando la tarde vaya acabando, tendré la oportunidad de charlar con Rebecca Frederman (New York Public Library) y Jens Thorhauge (Bibliotecas de Dinamarca) de “La biblioteca pública en el nuevo entorno digital”, de la forzosa redefinición de ese espacio público que antaño custodiaba un sólo tipo de mediación al conocimiento y que hoy tiende a convertirse en un espacio polivalente de aprendizaje abierto, de encuentro y creación, de experimientación y estudio, de acceso a todos los tipos de mediación que puedan darnos alguno clave sobre nuestro futuro devenir.

En el mes de abril propuse un decálogo que me atrevo a retomar y que vertebrará parte de la discusión:

  1. extender sus funciones tradicionales al ámbito digital: ensayar todas las formas de préstamo digital que las tecnologías permitan, incluidas las descargas a dispositivos dedicados o polivalentes, con o sin DRM, porque las bibliotecas serán, sobre todo, centros de comunicación e información social; abrir las colecciones a arañas y buscadores mediante el uso de protocolos abiertos;
  2. conservar, paradójicamente, sus funciones tradicionales: no olvidar, sin embargo, que las bibliotecas deben custodiar una forma de racionalidad histórica insustituible: la contenida en los soportes de lectura analógica sucesiva también llamados libros. Durante siglos, las biblotecas se dieron como cometido ordenar el sentido del mundo, intentarlo al menos, y ahora no es cuestión de tirar todo por la borda porque exista el etiquetado social;
  3. reconceptualizar la ubicación de los departamentos y unidades dedicados a la comunicación digital: es posible que las bibliotecas deban desaparecer como tales para pasar a formar parte de entidades de mayor envergaduras preocupadas por la estrategia de comunicación digital integral de la institución a que pertenezcan, sobre todo en las Universidades;
  4. abrir la biblioteca a cierto grado de cogestión y participación ciudadana: las redes sociales tienen valor, en todo caso, si además de comunicar el calendario de actividades y realizar algún tipo de encuesta informal cuya muestra carece de valor, derriba en alguna medida sus muros y la abre a formas controladas de cogestión ciudadana, como la clasificacion y valoración de sus contenidos y de su oferta;;
  5. encarnar el cambio en los espacios: si la biblioteca es un centro de comunicación e información, un lugar abierto a la participación, sus espacios deben reflejarlo; ensayar con la creación de nuevos “espacios” de acceso a la información;
  6. gestionar la complejidad derivada de la propiedad intelectual: copyright, pero también creative commons, o color iuris, o licencias de uso, licencias colectivas, licencias no exclusivas, etc., etc.
  7. desconfiar de los grandes intermediarios digitales. Google no es dios, aunque lo parezca, y sus servidores están en las nubes, tan inalcanzables como dios, por tanto. El patrimonio bibliográfico de la humanidad es cosa de todos. Hagamos algo por incorporarnos a la red mundial de bibliotecas: WorldCat está cerca; rechazar los formatos propietarios, todo lo que no cumpla los protocolos OAI-PMH;
  8. regresar a las preceptos fundamentales de la profesión de bibliotecario, ahondar en ellos hasta asumirlos completamente: las bibliotecas son el cimiento de las democracias modernas,el espacio por antonomasia de la libertad de pensamiento y expresión,el sitio en el que se accede a la información que nos habla de los demás, de los otros. Sin Bibliotecas no habría democracias, porque es donde se preservan las ideas dispares y de donde puede provenir una discusión con argumentos bien fundamentados.
  9. peregrinar a Alejandría para comprender plenamente una fama que proviene, en gran medida, de su afán por atesorar todo el conocimiento escrito de una época histórica. Cuando se acopia todo ese conocimiento dispar —proveniente, según dicen, de todos los barcos que recalaban en el Puerto de Alejandría, cualquiera fuera su procedencia—, existe el deseo previo: de conocer a los demás,de observar sus leyes y sus costumbres, de respetar su diferencia, quizás inclusode aprender de ellos algo que nuestra cultura no ha resuelto o no ha sabido solventar.
  10. emitir las reuniones importantes por streaming… sobre todo cuando no quedan entradas (basta una cámara de video, un teléfono móvil o un portatil con cámara incorporada y una conexión a un servidor gratuito de streaming, como Ustream).

Estoy seguro que esta visión se verá acrecentada y enriquecida por las ideas y opiniones del imponente grupo de invitados y, cómo no, por las preguntas de todos los que quieran acudir al encuentro. Os esperamos.

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Comentarios

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Es tan obvio lo que dices, que da un poco de pena que se tenga que decir.

Si tienes una propuesta mejor, Vicens, no tienes más que dejarla en este espacio. Estamos deseando aprender de ti.

Excelente el tema de la reunión y después de desearles muchos éxitos, quisiera enfatizar que este avance al libro digital, también exige cambios significativos en quienes trabajamos en las Bibliotecas para ser más proactivos, amables, alegres, informados, comunicativos, actualizados y dispuestos a aprender, a servir, a motivar y a trabajar en equipo con profesionales de muy distintas disciplinas ya que unidos podemos hacer más y mucho mejor.

Quisiera escuchar su experiencia sobre si aún existe la costumbre de hacer inventarios físicos anuales de la colección de libros en las bibliotecas públicas de España? y qué tal en otros paises?

Hola

Soy estudiante de bibliotecología en Chile, estoy preparando la tesis “BIBLIOTERAPIA EN HOSPITALES” encontré su sitio, es posible que pueda ayudarme a encontrar material en PDF, WORD, etc en español que pueda usar legalmente, se lo agradecería a quien pueda ayudarme.
Gracias
Elina

Hola! Soy Rosa Molina y estuvimos conversando en la puerta de la Biblioteca Jaume Fuster cuando se acabaron las Jornadas. Te dejo aquí la URL del blog sobre bibliotecas del que te hablé: http://librariesoftheworld.blogspot.com/

Por cierto que esta mañana he leído tu entrevista para La Vanguardia: http://www.lavanguardia.es/internet-y-tecnologia/noticias/20101018/54024293885/joaquin-rodriguez-la-biblioteca-tambien-debe-asumir-la-alfabetizacion-digital-de-sus-usuarios-google.html

La tengo colgada en el plafón de mi biblioteca, la Miquel Llongueras. Un abrazo!

Hola Joaquín, con casi cuatro años de tardanza he ido a caer a este blog otra vez. Decir que lo que me da pena es vivir en una sociedad en la que algo tan obvio tenga que ser explicado, y muy bien explicado, por cierto. Nada en contra de lo expuesto.

(requerido)

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