{"id":125775,"date":"2010-05-10T17:04:15","date_gmt":"2010-05-10T16:04:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/?p=125775"},"modified":"2010-06-02T15:23:38","modified_gmt":"2010-06-02T14:23:38","slug":"el-espiritu-de-la-colmena-victor-erice-1973","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/2010\/05\/10\/125775","title":{"rendered":"El esp\u00edritu de la Colmena. V\u00edctor Erice, 1973."},"content":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis de Sabina Urraca:<\/p>\n<p><strong>\u00bfAna, d\u00f3nde has estado?<\/strong><\/p>\n<p><strong>En un dormitorio, dos ni\u00f1as de seis y ocho a\u00f1os. Ana, la peque\u00f1a, vuelve de un viaje nocturno prohibido y se mete en la cama. Isabel, la mayor, le pregunta d\u00f3nde ha estado. Ana calla. Isabel vuelve a preguntarle, pero Ana se da la vuelta en la cama, le da la espalda en silencio. <\/strong><\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de V\u00edctor Erice al hacer esta pel\u00edcula era realizar una obra comprometida pol\u00edticamente, una alegor\u00eda del estado carcelario que era Espa\u00f1a en aquel \u00a0entonces. <em>El esp\u00edritu de la Colmena <\/em>es, al mismo tiempo, sin perder la ra\u00edz de unos personajes encerrados en s\u00ed mismos en la atm\u00f3sfera asfixiante de una colmena, apartados en un mundo perdido a causa de su disidencia pol\u00edtica, una historia de brutal iniciaci\u00f3n, aunque este ritual se transforme en una aventura interior que se enreda hasta aterrizar en un mundo de ficci\u00f3n. Ana, la ni\u00f1a protagonista dirige sus pasos a\u00fan m\u00e1s lejos de la irrealidad del mundo que la rodea, mucho m\u00e1s lejos de los miembros de su familia, cada uno inmerso en su huida particular.<\/p>\n<p>La propia realidad es el instrumento para que Ana construya su fantas\u00eda. Con el entendimiento de una ni\u00f1a silenciosa y eternamente observadora, crea un mundo a su medida, que es una medida que le viene demasiado grande, que la aplasta. Para empezar, toma el referente del cine como un referente de la realidad. El cine es el detonante, el primer paso en el camino hacia el otro mundo y la huida al mundo interior. Ana ve la pel\u00edcula de <em>Frankenstein<\/em> proyectada en ese precario cine de pueblo. Su rostro refleja terror, pero, al mismo tiempo, una entrega absoluta. Es en ese momento, cuando Ana comienza a indagar\u00a0 en el significado de esas im\u00e1genes con la morbosidad que produce el horror.<\/p>\n<p>Durante esa parte, Isabel es la gu\u00eda, la proveedora de pistas para la progresiva construcci\u00f3n del mundo imaginario de Ana. Ana le pregunta por qu\u00e9 el monstruo de la pel\u00edcula mata a la ni\u00f1a. \u201cEn el cine todo es mentira. Es un truco\u201d, le contesta la otra, para m\u00e1s tarde contradecirse y enredarla en el juego, que Ana cree a pies juntillas, de invocar al esp\u00edritu, al monstruo. A partir de este momento, el instante en el que Ana toma en serio el juego, es cuando los caminos de las dos hermanas se bifurcan. Hasta entonces, las dos habitaban un mismo mundo de sencilla cotidianeidad infantil, ocupando ese dormitorio sim\u00e9trico de camas gemelas, pero Ana rompe este lazo iniciando su propia aventura. A pesar de ser Isabel la que construye el ritual, la que parece saber de lo que habla, es Ana la que inicia un camino en ese mundo, dejando atr\u00e1s a su hermana, que, a medida que avanza la pel\u00edcula la ve alejarse (y esto llegar\u00e1 a su punto culminante cuando, al final, Isabel sea trasladada a otra habitaci\u00f3n y se rompa la simetr\u00eda del dormitorio).<\/p>\n<p>En la escena que relato al principio, Ana ya ha adivinado que entregarse al esp\u00edritu puede conllevar la muerte. Sin embargo, ese riesgo la llama. Avanza hacia \u00e9l y va siendo consciente, y a esto me refer\u00eda cuando hablaba de brutal rito de iniciaci\u00f3n, de su propia predisposici\u00f3n hacia la muerte. Ana, a sus seis a\u00f1os escasos, muestra un terrible conocimiento de su propia mente. Ve una parte oscura dentro de s\u00ed misma, y esto en cierto modo la aterroriza, lo cual no significa que detenga sus pasos hacia el riesgo final. Isabel vislumbra algo en las actividades de su hermana, pero ese algo es tan grande que no alcanza a comprenderlo. En cierta manera, los desenlaces de <em>Arrebato, <\/em>la obra magna de Iv\u00e1n Zulueta, y de <em>El Esp\u00edritu de la Colmena<\/em> guardan un gran parecido. \u00a0Los dos protagonistas inmersos en esa luz azulada, entreg\u00e1ndose con los brazos abiertos (Jos\u00e9 con los ojos tapados, Ana con los ojos cerrados), al peligroso mundo con el que han coqueteado durante toda la pel\u00edcula. Jos\u00e9 sufre entre temblores el tiroteo de la c\u00e1mara de Super 8, que le atrapar\u00e1 en su interior. Ana, recortada en la ventana por la luz de la luna, invoca al esp\u00edritu.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u00bfAna, d\u00f3nde has estado?\u201d, pregunta Isabel. Ana permanece en silencio y le da la espalda. No puede explic\u00e1rselo, porque ya no est\u00e1 all\u00ed. Su imagen, al igual que la de Jos\u00e9 Sirgado, ha comenzado a impresionarse levemente en la fina pel\u00edcula del otro mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Sabina Urraca, Madrid, mayo 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis de Sabina Urraca: \u00bfAna, d\u00f3nde has estado? En un dormitorio, dos ni\u00f1as de seis y ocho a\u00f1os. Ana, la peque\u00f1a, vuelve de un viaje nocturno prohibido y se mete en la cama. Isabel, la mayor, le pregunta d\u00f3nde ha estado. Ana calla. Isabel vuelve a preguntarle, pero Ana se da la vuelta en la cama, le da la espalda en silencio. La intenci\u00f3n de V\u00edctor Erice al hacer esta pel\u00edcula era realizar una obra comprometida pol\u00edticamente, una alegor\u00eda del estado carcelario que era Espa\u00f1a en aquel \u00a0entonces. 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