{"id":126377,"date":"2014-03-21T09:58:47","date_gmt":"2014-03-21T08:58:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/?p=126377"},"modified":"2014-03-21T09:58:52","modified_gmt":"2014-03-21T08:58:52","slug":"el-crimen-de-cuenca-pilar-miro-1979","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/2014\/03\/21\/126377","title":{"rendered":"El crimen de Cuenca (Pilar Mir\u00f3, 1979)"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Daniel Antona:<\/p>\n<p><strong><em><span style=\"text-decoration: underline;\">El Crimen de Cuenca<\/span><\/em><span style=\"text-decoration: underline;\"> 1979,\u00a0 de Pilar Mir\u00f3<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estamos ante la \u00fanica pel\u00edcula espa\u00f1ola prohibida durante la Democracia. Relata los hechos hist\u00f3ricos que, desafortunadamente, tuvieron lugar entre 1910 y 1926 en los pueblos conquenses de Tresjuncos y Osa dela Vegay sus alrededores. A pesar de la desaparici\u00f3n de la censura en 1977, fue secuestrada y puesta a disposici\u00f3n militar durante casi dos a\u00f1os, y su directora, Pilar Mir\u00f3, fue objeto de proceso militar. Cuando por fin fue estrenada en 1981, se convirti\u00f3 en una de las m\u00e1s taquilleras del cine espa\u00f1ol. La raz\u00f3n de estos obst\u00e1culos fue, sin duda, el miedo que sinti\u00f3 el gobierno ante el posible esc\u00e1ndalo social cuando el p\u00fablico contemplara en la pantalla la minuciosidad de las im\u00e1genes con las que la directora narra las torturas puestas en pr\u00e1ctica porla GuardiaCivil.Esta tortura es el crimen al que alude el t\u00edtulo del filme.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, aunque parezca incre\u00edble, a\u00fan existe la tortura en Espa\u00f1a. <em>Amnist\u00eda Internacional lleva a\u00f1os expresando su honda preocupaci\u00f3n por casos de tortura y otros casos crueles, inhumanos o degradantes infligidos por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en Espa\u00f1a y por la impunidad efectiva de los responsables en muchos de ellos <\/em><sup>[1]<\/sup>. Si bien, se practica de otra manera; los <em>torturadores torturan mejor ahora que veinte a\u00f1os atr\u00e1s: han mejorado en t\u00e9cnicas, dejan menos marcas, hacen sufrir m\u00e1s y mejor en menos horas. Los torturadores del franquismo eran unos alocados, los de ahora lo hacen con bolsa de pl\u00e1stico <\/em><sup>[2]<\/sup>.Muchas cosas no han cambiado. La incomunicaci\u00f3n de los detenidos o las trabas puestas para aportar pruebas en su defensa son algunos de los fen\u00f3menos que denuncia Pilar Mir\u00f3 en su pel\u00edcula y que siguen denotando la opacidad del sistema espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El filme comienza con la copla de un ciego, que narra la historia del Crimen de Cuenca. La imagen se congela en mitad del c\u00e1ntico y nos son presentados los cr\u00e9ditos sobre ella. Podremos comprobar como acaba esta canci\u00f3n pasados los dos tercios del largometraje.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se nos muestra una preocupada madre en busca de su hijo Jos\u00e9 M\u00aa, apodado \u201cel Cepa\u201d. La mujer acude al juzgado de la comarca para denunciar la desaparici\u00f3n. Ante el juez, un jovenc\u00edsimo H\u00e9ctor Alterio, afirma estar convencida de que Gregorio Valero y Le\u00f3n S\u00e1nchez, interpretados de una manera excepcional por Daniel Dicenta y Jos\u00e9 Manuel Cervino respectivamente, lo han asesinado. Estos dos hombres son presentados en las im\u00e1genes como gente trabajadora y humilde, y buenos amigos entre s\u00ed, casi hermanos.<\/p>\n<p>A causa de las mencionadas acusaciones, el juez se re\u00fane con Don Francisco, jefe de los supuestos asesinos, y con Contreras (Francisco Rey), diputado conservador del distrito. Contreras pide al juez que haga justicia y condene a los acusados. El juez se niega al no existir prueba alguna del delito y, ante esta negativa, el diputado muestra su rechazo hacia la mentalidad de izquierdas.<\/p>\n<p>Don Francisco enferma y se encuentra al borde de la muerte. Pero antes de dar su \u00faltimo suspiro, en lo que parecen los delirios de un moribundo, culpa a sus dos empleados de la muerte del Cepa. Contreras contempla la escena y est\u00e1 dispuesto a salirse con la suya ajusticiando a los dos hombres. En marzo de 1913 llega un nuevo juez a la comarca, el Sr. De Isasa, af\u00edn a la ideolog\u00eda de Contreras. \u00c9ste consigue que el juez reabra el caso y, transcurridos veinte minutos de metraje, Gregorio y Le\u00f3n son detenidos bruscamente porla GuardiaCivily trasladados a los calabozos del juzgado. Una patada en el trasero introduce a Le\u00f3n en la celda en la que yace su amigo, aparentemente maltratado. Ambos se encuentran sumidos en una oscuridad literal; pero tambi\u00e9n metaf\u00f3rica, la de un sistema que no s\u00f3lo no respeta los Derechos Humanos, sino que los vulnera sistem\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>Los funcionarios dela GuardiaCivil, dispuestos en corro, golpean a Gregorio, pas\u00e1ndoselo de uno a otro. Tras propinarle una buena paliza, lo sujetan como a un animal para que no se mueva y el sargento al mando le pone un garfio de hierro en el cuello. Los planos detalle de las herramientas y los primeros planos de los rostros desencajados de dolor de los acusados hacen que ciertas escenas sean especialmente duras de visionar. El sargento incluso le mete el hierro en la boca y hace gesto de clav\u00e1rselo.<\/p>\n<p>Por otra parte, la tortura psicol\u00f3gica, que a veces puede \u201cdoler\u201d m\u00e1s que la f\u00edsica, juega un papel important\u00edsimo en la pel\u00edcula. Contreras, adem\u00e1s de impedir que vea a su marido, amenaza a la mujer de Gregorio, interpretada por Amparo Soler Leal, para que le ayude a encerrar a los asesinos del Cepa. Asust\u00e1ndola con separarla de sus hijos, consigue la confesi\u00f3n que busca.<\/p>\n<p>A su vez, a Gregorio y a Le\u00f3n lo que m\u00e1s les atormenta es la desconfianza que sienten el uno por el otro, la creencia de que su amigo les ha causado ese sufrimiento.<\/p>\n<p>La brutalidad de la GuardiaCivilles hace pensar en la supervivencia, en aliviar el dolor que sienten por todo el cuerpo. Les exigen la confesi\u00f3n de un crimen que no han cometido y de no d\u00e1rsela continuar\u00e1n. Por ello, comienzan a inventar confesiones y a culparse el uno al otro. Destaca un plano especialmente bestial, de la mano de Le\u00f3n. El sargento le clava instrumentos bajo las u\u00f1as e incluso le arranca una u\u00f1a lentamente con unas tijeras. Durante esta cruel escena, los gritos y los gemidos hacen que la contemplaci\u00f3n de la misma sea algo insoportable. La c\u00e1mara se aleja y el espectador siente alivio, s\u00edmbolo del comportamiento de la sociedad espa\u00f1ola, que <em>no sabe nada de la tortura. Y no sabe de la tortura porque no quiere saber nada de la tortura. Porque le viene muy bien no saber nada de la tortura <\/em><sup>[3]<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero la c\u00e1mara se acerca de nuevo, cerrando el plano, oblig\u00e1ndonos a ver lo m\u00e1s crudo de la realidad que retrata.<\/p>\n<p>T\u00e9cnicamente, adem\u00e1s del desgarrador sonido y de la sugestiva m\u00fasica de Ant\u00f3n Garc\u00eda Abril, la fotograf\u00eda de Hans Burmann merece especial menci\u00f3n porque contribuye significativamente al impacto que causan las im\u00e1genes. Utiliza la profundidad de campo de una forma inteligente a la hora de narrar, dirigiendo la mirada del espectador hacia lo relevante, en muchos casos lo visceral.<\/p>\n<p>Otra tortura padecida por Le\u00f3n consiste en ser colgado de una tuber\u00eda a dos metros del suelo. Sus genitales est\u00e1n amarrados a la misma por una cuerda de manera que, si se suelta de pies o manos, se le desgarrar\u00e1n. A Gregorio, despu\u00e9s de afeitarle cuidadosamente para no cortarle, el sargento le arranca el bigote con unos alicates.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, crueles y brutales torturas, si bien quiz\u00e1 suavizadas en la pel\u00edcula respecto a las que tuvieron lugar hist\u00f3ricamente para no herir la sensibilidad del espectador.<\/p>\n<p>La Guardia Civil, por su parte, es retratada a trav\u00e9s de seres torpes, con tricornio y bigote, que arreglan todo a \u201cculetazos\u201d de fusil.<\/p>\n<p>Es inquietante el extremo de resignaci\u00f3n al que son llevados los prisioneros. Si siguen negando su culpabilidad les aguarda la pena de muerte, as\u00ed que, aconsejados por sus respectivos abogados y pensando en salvar la vida, reconocen haber matado al Cepa a cambio de una sentencia que les augura una larga condena.<\/p>\n<p>Una vez han cumplido la misma en su totalidad, la directora del film recurre al trovador ciego mencionado con anterioridad para corroborar las sospechas del espectador: el Cepa est\u00e1 vivo. Pero ya es tarde para que eso les importe a nuestros protagonistas. Ni que la sentencia sea anulada, ni las disculpas de los que les llamaron asesinos ni las del propio Cepa les sirven de consuelo. La triste melod\u00eda, los planos de las expresivas miradas y los silencios que invitan a la reflexi\u00f3n nos muestran que lo \u00fanico que llena sus almas es poder abrazar a su amigo como no hab\u00edan podido hacerlo hac\u00eda m\u00e1s de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>En resumen, <em>El Crimen de Cuenca<\/em> resulta impactante, pero a la vez conmovedora. \u00a0Apela a la conciencia de cualquier espectador, pero sobretodo a la del espa\u00f1ol que siente, en cierto modo, una verg\u00fcenza y una rabia no ajenas, sino propias. Y, es m\u00e1s, invita a la reflexi\u00f3n con la que se inici\u00f3 esta cr\u00edtica: Puede que no estemos tan lejos de la realidad que nos muestra Pilar Mir\u00f3 en esta magn\u00edfica obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Webgraf\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>-El Cr\u00edmen de Cuenca: un enorme error judicial<\/em>, Rogelio P\u00e9rez Bustamante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Informe <em>Sal en la Herida (2007) P.9<\/em>, de Amnist\u00eda Internacional<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[2] Oriol Mart\u00ed<em>, <\/em>citado por Xabier Makazaga en su libro <em>Manual del torturador espa\u00f1ol (2009)<\/em>. P.35<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[3] <em>Tortura y doble moral<\/em>, Javier Ortiz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Daniel Antona, 2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota de Luis Deltell. Aunque el autor de la rese\u00f1a no lo ha utilizado, pero desde 2012, existe un interesante y muy valioso estudio sobre la pel\u00edcula. Se trata de \u00abGolpe a la Transici\u00f3n. El Secuestro de El crimen de Cuenca\u00bb. de Emeterio D\u00edez Puertas. Este texto es un excelente trabajo de investigaci\u00f3n sobre la pel\u00edcula y la relaci\u00f3n con la censura. Lectura muy recomendable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Daniel Antona: El Crimen de Cuenca 1979,\u00a0 de Pilar Mir\u00f3 &nbsp; Estamos ante la \u00fanica pel\u00edcula espa\u00f1ola prohibida durante la Democracia. Relata los hechos hist\u00f3ricos que, desafortunadamente, tuvieron lugar entre 1910 y 1926 en los pueblos conquenses de Tresjuncos y Osa dela Vegay sus alrededores. A pesar de la desaparici\u00f3n de la censura en 1977, fue secuestrada y puesta a disposici\u00f3n militar durante casi dos a\u00f1os, y su directora, Pilar Mir\u00f3, fue objeto de proceso militar. Cuando por fin fue estrenada en 1981, se convirti\u00f3 en una de las m\u00e1s taquilleras del cine espa\u00f1ol. 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