{"id":126398,"date":"2014-08-19T12:55:08","date_gmt":"2014-08-19T11:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/?p=126398"},"modified":"2014-08-19T12:58:28","modified_gmt":"2014-08-19T11:58:28","slug":"la-humanidad-del-asesino-en-el-cine-de-juan-antonio-porto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/2014\/08\/19\/126398","title":{"rendered":"La humanidad del asesino en el cine de Juan Antonio Porto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 13px;\">Rese\u00f1a de Marta Garc\u00eda Sahag\u00fan:<\/span><span style=\"font-size: 13px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u201cSiempre me fascin\u00f3 el mundo y la psicolog\u00eda del crimen, quiz\u00e1s porque yo ser\u00eda incapaz de hacerlo, no lo s\u00e9\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn1\">[1]<\/a> \u2014aseguraba el guionista y director Juan Antonio Porto cuando en noviembre de 1998 se le etiquetaba como uno de los mayores expertos en cr\u00edmenes y asesinatos de Espa\u00f1a. Como \u00e9l mismo afirm\u00f3 en la entrevista, es probable que posea la colecci\u00f3n de datos, libros y art\u00edculos relativos al tema m\u00e1s abundante y mejor documentada del pa\u00eds. Esta biblioteca sit\u00faa a Porto como uno de los grandes conocedores y estudiosos del g\u00e9nero, preocupado por explorar sus nuevas fronteras cinematogr\u00e1ficas: \u201cPor lo general, se ha estudiado el fen\u00f3meno desde el punto de vista de la v\u00edctima y muy pocas desde el punto de vista del miedo que el asesino puede sentir o sus motivaciones estructurales y no las coyunturales.\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn2\">[2]<\/a>. As\u00ed el guionista advierte sobre la injusta posici\u00f3n que ha ocupado la identidad del homicida en el cine, eclipsada casi siempre por la perspectiva de la v\u00edctima.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda de los personajes en la gran pantalla ha ido ganando importancia con el paso del tiempo. En el cine contempor\u00e1neo el papel del \u201casesino\u201d o \u201ccriminal\u201d ha desarrollado una faceta m\u00e1s intimista que permite que el p\u00fablico se identifique con su comportamiento. Si en el cine cl\u00e1sico no se profundizaba tanto en el plano psicol\u00f3gico de los personajes, en el cine moderno surgieron nuevos temas que acentuaron su humanidad: la soledad, la incomunicaci\u00f3n, el silencio, el tedio<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn3\">[3]<\/a>&#8230; El cine contempor\u00e1neo ha proseguido con esta tendencia hasta tal punto que la propia interioridad del protagonista es, en ocasiones, el tema principal de la historia. As\u00ed sucede con la identidad, argumento de cada vez m\u00e1s pel\u00edculas estrenadas en el siglo XXI. Desde <em>C\u00f3mo ser John Malkovich<\/em> (Spike Jonze, 1999) a <em>Cisne negro<\/em> (Darren Aronofsky, 2010), pasando por <em>I\u2019m not there<\/em> (Todd Haynes, 2007) o <em>Un hombre sin pasado<\/em> (Aki Kaurism\u00e4ki, 2002), la identidad se configura como un tema cada vez m\u00e1s frecuente en nuestros d\u00edas. Al mismo tiempo, los personajes actuales muestran una faceta psicol\u00f3gica m\u00e1s humanizada que equipara los problemas de \u00e9stos a los del p\u00fablico que les observa, facilitado la empat\u00eda entre ambos. Incluso los h\u00e9roes contempor\u00e1neos dejan entrever sus debilidades, miedos y vulnerabilidad. De este modo, el \u201cbatman\u201d de <em>Batman Begins<\/em> (Christopher Nolan, 2005) se muestra como un ser atormentado lejano al de las anteriores adaptaciones dirigidas por Tim Burton y Joel Schumacher.<\/p>\n<p>Vemos como la capacidad de adaptaci\u00f3n de formas cl\u00e1sicas como el g\u00e9nero de acci\u00f3n, el melodrama o la aventura, se combina con una mirada hacia las relaciones sociales y la identidad de los personajes que son fruto de esa posmodernidad descre\u00edda y que hacen del protagonista y por tanto del h\u00e9roe un ser escindido, a medio camino entre la excelencia y la tensi\u00f3n psicol\u00f3gica.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>As\u00ed, la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica de los personajes en la historia del cine ha desembocado en nuevos temas relacionados con el \u201cyo\u201d y en una construcci\u00f3n m\u00e1s compleja de los individuos. Inspirados por los procesos sociales producidos en la actualidad, la preocupaci\u00f3n por la naturaleza de cada persona constituye ya un pilar fundamental en el cine. El narcisismo, como caracter\u00edstica inequ\u00edvoca de esta \u00e9poca, ha devuelto la mirada hacia el interior de los espectadores y obligado a redirigir las preguntas de la generalidad a la particularidad de cada uno.<\/p>\n<p>Desde hace veinticinco o treinta a\u00f1os los des\u00f3rdenes de tipo narcisistas constituyen la mayor parte de los trastornos ps\u00edquicos tratados por los terapeutas, mientras que las neurosis \u201ccl\u00e1sicas\u201d del siglo XIX, histerias, fobias, obsesiones, sobre las que el psicoan\u00e1lisis tom\u00f3 cuerpo, ya no representan la forma predominante de los s\u00edntomas.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Es, como vemos, un tema candente en la sociedad de nuestros d\u00edas, por lo que tambi\u00e9n lo ser\u00e1 para el cine. \u00c9ste se vuelve m\u00e1s introspectivo, y toma como referentes las pel\u00edculas de las d\u00e9cadas inmediatamente anteriores que poco a poco han ido incluyendo este plano psicol\u00f3gico en sus personajes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El bosque del lobo<\/em>: empatizar con un <em>lobishome<\/em><\/p>\n<p>Juan Antonio Porto es uno de esos profesionales del cine que se preocuparon por dotar a sus protagonistas de un trasfondo psicol\u00f3gico. En concreto lo utiliz\u00f3 en la construcci\u00f3n de sus \u201ccriminales\u201d, elaborando guiones para pel\u00edculas de suspense, intriga o terror. Porto nos muestra las debilidades de estos personajes, sus preocupaciones e, incluso, su humanidad. Impregna a estos <em>outsiders<\/em> con esa carga psicol\u00f3gica que m\u00e1s tarde se har\u00eda imprescindible para cualquier film de suspense.<\/p>\n<p>En <em>El bosque del lobo<\/em> (Pedro Olea, 1970) Porto nos narra la historia, inspirada en hechos reales, del buhonero gallego Benito Freire \u2013nombre que esconde el del verdadero Manuel Blanco Romasanta\u2014, que mat\u00f3 a sus v\u00edctimas crey\u00e9ndose un <em>lobishome<\/em>. El guionista presenta a un protagonista que duda entre aceptar su naturaleza homicida u ocultarla para no sufrir la incomprensi\u00f3n de los dem\u00e1s. La alteridad es conformada por el resto de personajes, los socialmente aceptados, los \u201cbuenos\u201d. Pero Porto tambi\u00e9n se encarga de que el comportamiento de \u00e9stos no sea del todo ejemplar. El t\u00edo de Babucha antepone sus cuidados a la felicidad de la joven; y Don Nicol\u00e1s, su enamorado, tiene mujer e hijos a los que enga\u00f1a con las cartas que le escribe a la chica.<\/p>\n<p>Desde las primeras im\u00e1genes de la pel\u00edcula ya podemos intuir el car\u00e1cter del joven <em>lobishome<\/em>. En ellas observamos los tres ejes imprescindibles que configuran la personalidad de Benito: la superstici\u00f3n \u2013la religi\u00f3n\u2014, el sufrimiento \u2013la culpa\u2014 y el deseo \u2013el asesinato\u2014. La primera vez que se nos muestra al protagonista, de ni\u00f1o, se encuentra rezando con su familia alrededor de una mesa. Unos amigos le llaman desde el otro lado de la ventana anim\u00e1ndole para que se una a ellos.<\/p>\n<p>Benito accede, pues en el siguiente plano se los ve a los tres amigos gateando por el campo para fisgar en un corral vecino. All\u00ed, un grupo de campesinos torturan a un caballo. Sus compa\u00f1eros de andanzas, al ver c\u00f3mo sufre el chico mirando esas im\u00e1genes, le empujan hacia el escenario donde se est\u00e1n produciendo los acontecimientos para que sea descubierto.<\/p>\n<p>Uno de los campesinos, al ver que el chico hab\u00eda estado espiando, se acerca y le pega en la cara. Benito huye por el campo, tropezando y cayendo al suelo. En un primer plano observamos c\u00f3mo se acerca la mano al corte de la boca para tocarse la herida y, a continuaci\u00f3n, mira su dedo ensangrentado detenidamente. Un instante despu\u00e9s Benito se lo mete en la boca. Sus ojos se cierran con fuerza para saborear su sangre. Poco a poco levanta la cabeza y mira directamente a c\u00e1mara. Algo ha cambiado en la mirada del ni\u00f1o. Comprendemos que el instinto asesino ya ha aflorado en \u00e9l. A partir de entonces Benito tendr\u00e1 que luchar entre su humanidad y su deseo homicida, es decir entre el \u201chombre\u201d y el \u201clobo\u201d que conviven en el mismo cuerpo.<\/p>\n<p>Las motivaciones y preocupaciones de Benito ir\u00e1n acerc\u00e1ndonos al sufrimiento que el personaje siente debido a su condici\u00f3n de asesino. La superstici\u00f3n tambi\u00e9n entrar\u00e1 en escena. Las habladur\u00edas de los campesinos sobre la existencia de los <em>lobishome<\/em> le empujar\u00e1n a creer que \u00e9l es uno de ellos y a sufrir una autocensura contra su propia naturaleza que desaparece en los momentos en los que le es imposible reprimirse y termina perdiendo el control. El miedo a ser descubierto aumenta. Esta sensaci\u00f3n es compartida con el p\u00fablico,\u00a0 que empatiza con Benito. \u00c9se es el logro de Juan Antonio Porto, que mantiene nuestro punto de vista junto con el del propio Benito, y no junto con el de la v\u00edctima. De hecho, que miremos con los ojos de Benito hace que \u00e9ste sea considerado un personaje protagonista y no uno antagonista, como bien hubiera sucedido en el relato cl\u00e1sico. Estamos en el mismo bando que \u00e9l. Nos sucede lo que Jean Mitry expondr\u00eda en su ensayo \u201cEst\u00e9tica y psicolog\u00eda del cine. 2. Las formas\u201d sobre la necesidad de empatizar con los personajes: \u201cTenemos miedo porque ellos lo tienen: una especie de resonancia hace vibrar en nosotros la emoci\u00f3n misma que vemos en ellos. Nuestra emoci\u00f3n es una emoci\u00f3n <em>simp\u00e1tica<\/em>\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn6\">[6]<\/a>. Y en este caso, Porto logra que esa simpat\u00eda de la que habla Mitry la ejercemos hacia la figura de Benito, m\u00e1s all\u00e1 de que sepamos que es un asesino.<\/p>\n<p>Aunque esta pr\u00e1ctica nos pueda parecer poco llamativa a d\u00eda de hoy, en 1970, la \u00e9poca en la que se realiz\u00f3 la pel\u00edcula, no era tan com\u00fan. Recorrer el metraje a manos de un asesino es un ejercicio propio del cine contempor\u00e1neo. Los ejemplos m\u00e1s llamativos los encontramos en el Patrick Bateman de <em>American Psycho<\/em> (Mary Harron, 2000) o en la Aileen Wuormos de <em>Monster<\/em> (Patti Jenkins, 2003). Comprendemos sus motivaciones y los redimimos instant\u00e1neamente o les juzgamos para darnos cuenta finalmente de que, al compartir la misma perspectiva sobre los hechos, acabamos deseando que se salgan con la suya. Y es que en nuestra \u00e9poca \u201caparece una clase nueva de criminal que hace de la insistencia su ley: el asesino en serie\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn7\">[7]<\/a>. Encontramos referentes anteriores en pel\u00edculas como <em>El fot\u00f3grafo del p\u00e1nico<\/em> (Michael Powell, 1960) o en <em>Psicosis <\/em>(1960) o <em>Frenes\u00ed <\/em>(1972), ambas de Alfred Hitchcock. Pero el trato contempor\u00e1neo de estos personajes les da un espectro psicol\u00f3gico m\u00e1s amplio y un plus de violencia que refleja lo que las pantallas nos muestran a diario sin necesidad de ser ficci\u00f3n, como apuntan Gilles Lipovetsky y Jean Serroy: \u201csi el mundo actual contiene mucha violencia, m\u00e1s todav\u00eda contiene el cine, que la incorpora por exceso a su propio lenguaje\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn8\">[8]<\/a>. Esto es algo de lo que Juan Antonio Porto habr\u00eda querido huir cuando en la entrevista de 1998 \u2013de la que habl\u00e1bamos al principio\u2014 tachaba de sangrientas las pel\u00edculas que hab\u00edan intentado ofrecer el punto de vista del asesino: \u201cCuando as\u00ed se ha intentado hacer la pel\u00edcula m\u00e1s bien parec\u00eda una apolog\u00eda del asesinato con sangre a manga riega\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, en cambio, la integraci\u00f3n entre violencia y psicolog\u00eda del personaje es completa. Forma parte del discurso sobre el exceso que Lipovetski y Serroy expon\u00edan en su libro \u201cLa pantalla global. Cultura medi\u00e1tica y cine en la era hipermoderna\u201d:<\/p>\n<p>De la era del vac\u00edo hemos pasado a la era de la saturaci\u00f3n, de la demas\u00eda, de lo superlativo en todo. As\u00ed como la sociedad hipermoderna se distingue por una proliferaci\u00f3n de fen\u00f3menos hiperb\u00f3licos (burs\u00e1tiles y digitales, urbanos y art\u00edsticos, biotecnol\u00f3gicos y consumistas), as\u00ed el hipercine se caracteriza por una huida hacia delante supermultiplicada, una escala de todos los elementos que componen su universo.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>El exceso impregna tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de los personajes, dotados de todas las caracter\u00edsticas superficiales y psicol\u00f3gicas posibles hasta convertirlos en genuinamente singulares. Los asesinos en el cine se terminan justificando por la propia sociedad desequilibrada en la que vivimos: \u201cLa expresi\u00f3n de lo extremo tiende a alejarse del juicio moral en beneficio de la cr\u00edtica social de una \u00e9poca que ya de por s\u00ed misma es patol\u00f3gica y extrema\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn11\">[11]<\/a>. Juzgar ahora es m\u00e1s dif\u00edcil, pues en parte sentimos que la sociedad tiene siempre algo de responsabilidad. \u00c9ste es uno de los factores en los que Benito se escuda indirectamente. Es algo que oye y que le ayuda a justificar su comportamiento. Las historias que se cuentan en el pueblo sobre los <em>lobishomes<\/em> act\u00faan como explicaci\u00f3n casera a su naturaleza. En este caso, los cantares de ciego y el boca a boca act\u00faan como la \u201cpantalla global\u201d del t\u00edtulo de Lipovetski y Serroy, como espejo hacia un mundo de informaci\u00f3n que comunica, de pueblo a pueblo, toda clase de leyenda y superstici\u00f3n propia de la cultura popular. Del mismo modo que en la \u201cpantalla global\u201d la relaci\u00f3n entre las pantallas y la sociedad es bidireccional, la existente entre Benito y estos cantares \u2014y rumores\u2014 tambi\u00e9n lo es, ya que al principio influyen en el buhonero para que se crea un <em>lobishome<\/em> para m\u00e1s tarde convertirle en el protagonista de estas historias.<\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente Benito es capturado cuando, como un animal, es atrapado por un cepo. El grupo de cazadores le rodea. El p\u00e1rroco le acerca una cruz que besa desesperadamente. No sabemos si estamos ante un animal o un hombre, pues tiene gestos de ambos: su lado salvaje le ata al cepo mientras su religiosidad se manifiesta como algo exclusivamente humano.<\/p>\n<p>Finalmente le llevan atado por el campo, como un animal. El p\u00fablico, que ha comprendido el sufrimiento de Benito durante el metraje, no puede sentir sino pena por su suerte. La empat\u00eda sentida hacia el protagonista, a\u00fan bajo su condici\u00f3n de \u201casesino\u201d, ya es total.<\/p>\n<p><em>Beltenebros <\/em>y la culpa del h\u00e9roe postmoderno<\/p>\n<p>\u201cVine a Madrid a matar a un hombre a quien no hab\u00eda visto nunca, todo lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s fue como el doloroso y agitado despertar de una conciencia y un cuerpo que durante a\u00f1os hab\u00edan estado heridos, olvidados o, simplemente, muertos.\u201d\u00a0 Con esta frase comienza <em>Beltenebros<\/em> (Pilar Mir\u00f3, 1991), un film de suspense cuyo guion, firmado por Juan Antonio Porto, Mario Camus y Pilar Mir\u00f3, se basa en la novela hom\u00f3nima que Antonio Mu\u00f1oz Molina escribi\u00f3 en 1989. <em>Beltenebros<\/em> narra la historia de Darman, un militante del partido comunista a quien mandan a Madrid para matar a un \u201ctraidor\u201d. A medida que avanza la trama averiguamos que a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda viajado tambi\u00e9n a la capital espa\u00f1ola en una misi\u00f3n similar que concluy\u00f3 con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os pasan y la ferviente militancia inicial en el partido evoluciona hacia la inevitable y postmoderna crisis ideol\u00f3gica. Surge el desencanto, y con ello, las dudas sobre su anterior comportamiento como asesino bajo las \u00f3rdenes del partido. Preguntas que no se hubiera hecho a\u00f1os antes golpean la conciencia de Darman, entre ellas, la probable inocencia del hombre que mat\u00f3 en Madrid.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que el hombre postmoderno hab\u00eda empezado a aflorar en el hombre moderno, saturado de ideolog\u00eda, de racionalismo a corto plazo, que hab\u00eda sido hasta entonces<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>Callado, su personalidad se ve reflejada en sus comportamientos. Podemos intuir que no est\u00e1 orgulloso de su pasado cuando nada m\u00e1s conocer al joven Luque \u00e9ste le llama \u201ccapit\u00e1n\u201d, e inmediatamente es corregido por Darman: \u201cNo me llame capit\u00e1n\u201d. Lo que pudiera interpretarse como un s\u00edmbolo de humildad es en verdad un sentimiento de culpa enmascarado. No se siente digno de tal graduaci\u00f3n, pues sus actos no le enorgullecen.<\/p>\n<p>El personaje de Darman deja entrever que durante los a\u00f1os que separan ambas misiones, el sentimiento de responsabilidad ha ido creciendo a medida que aumentaban sus dudas sobre la honorabilidad e ideolog\u00eda del partido. Cuanta menos confianza en el partido existe, m\u00e1s se tiene que enfrentar a su \u201cyo\u201d. Los cr\u00edmenes en nombre de la organizaci\u00f3n no pesan tanto cuando la causa a\u00fan es defendible, pero cuando la fe se ha desvanecido solo queda el rastro de actuaciones viles y vergonzosas. Entonces quien asesina no es el partido, sino \u00e9l mismo. Las tornas cambian, comienza a sentirse no como el idealista que era, sino como un asesino.<\/p>\n<p>El hecho de adherirse a una ideolog\u00eda provoca que se pierda parte del \u201cyo\u201d individual a favor de compartir unos ideales que alejan al sujeto de la soledad de la incomprensi\u00f3n. Pero siempre queda un antagonismo b\u00e1sico entre el individuo y la entidad, el ansia de liberarse de la dependencia y volver a ser libre, para luego volver a unirse a otro ente o persona y no sentir de nuevo el aislamiento de la soledad<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn13\">[13]<\/a>. Darman carga con el peso que le otorga dejar de creer en la organizaci\u00f3n, que le convierte en culpable de sus actos pasados, y eso le da libertad para volverse a unir a otra causa, como es cuidar de Rebeca Osorio, la amante del supuesto traidor, de la que se termina enamorando.<\/p>\n<p>Esa dura lucha con la culpa, reci\u00e9n ahora admitida, constituye un n\u00facleo psicol\u00f3gico fundamental, donde es posible localizar una de las ra\u00edces del cambio interior experimentado por Darman. Es indicio de un rescoldo de sensibilidad, nunca apagado del todo a pesar de su esfuerzo, que se reaviv\u00f3 al contacto con el desencanto (si es que no lo motiv\u00f3) y fue consumiendo de a poco las defensas del personaje. Sin ese n\u00facleo de elemental humanidad no ser\u00eda cre\u00edble la transformaci\u00f3n de Darman.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>Las revelaciones que se van sucediendo liberan al protagonista del \u201cyo\u201d que ten\u00eda enterrado. Aquel constituido por \u201cla conciencia y el cuerpo\u201d a las que hace referencia la frase inicial de la pel\u00edcula y que le conducen a la anagn\u00f3risis final. Incluso podemos interpretar, en una segunda lectura, que el hombre al que realmente ha ido Darman a matar a Madrid es la persona que \u00e9l hab\u00eda sido hasta entonces \u2014el idealista, el que confiaba ciegamente en la organizaci\u00f3n, el asesino\u2014 para dar paso a un nuevo sujeto libre de antiguas ataduras.<\/p>\n<p>Los guionistas \u2013y previamente Mu\u00f1oz Molina\u2014 se encargaron de introducirnos en la historia a manos de Darman y de darnos las suficientes explicaciones sobre \u00e9l como para no juzgarle. La dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica del protagonista es parte fundamental de la pel\u00edcula, y hace que se convierta de asesino a h\u00e9roe postmoderno a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n. Su seriedad y mente fr\u00eda frente a su humanidad y desencanto le definen como un personaje con aristas contrapuestas alejado de estereotipos. Un modelo que capta la atenci\u00f3n del espectador por sus matices antag\u00f3nicos: \u201cLa dimensi\u00f3n significa contradicci\u00f3n: ya sea dentro del personaje o entre su caracterizaci\u00f3n y su verdadera personalidad. (&#8230;) Las dimensiones fascinan; las contradicciones en la naturaleza o en el comportamiento cautivan la concentraci\u00f3n del p\u00fablico\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>Juan Antonio Porto dota a sus personajes de caracter\u00edsticas contrarias que enriquecen su comprensi\u00f3n. Son homicidas pero tambi\u00e9n v\u00edctimas, salvajes y fr\u00edos pero, sobre todo, profundamente humanos. Puede que debido a esto la mayor\u00eda de sus guiones sean adaptaciones literarias, ya que en la novela se plasma mejor la interioridad de los personajes. La primera persona en <em>Beltenebros<\/em> aproxima nuestra mirada a la de Darman, tal como sucede en la pel\u00edcula. Su mirada es la nuestra, por lo que su sufrimiento lo es tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Porto logra involucrarnos en el universo personal del homicida, compartiendo sus dudas y miedos para entenderle mejor. La lectura que hace de ellos va m\u00e1s all\u00e1 de considerarlos \u201cbuenos\u201d o \u201cmalos\u201d, porque son \u201cpersonas\u201d, como cualquiera de nosotros. Los sentimientos humanos de estos personajes terminan por apiadarnos, y antes de que nos demos cuenta ya hemos perdonado sus faltas. Porque estar en un bando u otro ya no depende tanto de valores morales como de factores meramente emocionales. Lo que influye es si nos sentimos m\u00e1s cercanos a los sentimientos del asesino o de la v\u00edctima, y por ello la decisi\u00f3n sobre d\u00f3nde se situar\u00e1 el punto de vista de la narraci\u00f3n es concluyente. El proceso de identificaci\u00f3n ser\u00e1 el que nos sit\u00fae en un lugar u otro, por lo que no es de extra\u00f1ar que nos encontremos sentados en una butaca ansiando que asesino, que es con el que hemos empatizado, se salga con la suya. Aunque eso nos haga a nosotros algo menos correctos, y a ellos un poco m\u00e1s humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Bibliograf\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Almaz\u00e1n, V\u00edctor Manuel y Jim\u00e9nez, Miguel \u00c1ngel. \u201cLa documentaci\u00f3n en el guion cinematogr\u00e1fico\u201d en <em>Cuadernos Documentaci\u00f3n Multimedia<\/em> (www.ucm.es).<\/p>\n<p>Fromm, Eric (2006). <em>El miedo a la libertad<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Requena, Jes\u00fas (2006). <em>Cl\u00e1sico, manierista, postcl\u00e1sico. Los modos del relato en el cine de Hollywood<\/em>. Valladolid: Castilla Ediciones.<\/p>\n<p>Lasch, Christopher (1979). <em>The Culture of Narcissisim<\/em>. Nueva York: ed. Warner Books.<\/p>\n<p>Lipovetsky, Gilles (2003). <em>La era del vac\u00edo<\/em>. Barcelona: Anagrama,<\/p>\n<p>Lipovetsky, Gilles y Serroy, Jean (2010). <em>La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada<\/em>. Barcelona: Anagrama.<\/p>\n<p>\u2014 (2009). <em>La pantalla global. Cultura medi\u00e1tica y cine en la era hipermoderna<\/em>. Barcelona: Anagrama.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez, Gustavo (2005). \u201cDuplicidad, duplicaci\u00f3n y desdoblamiento en Beltenebros\u00a0 de A. Mu\u00f1oz Molina\u201d, en Espect\u00e1culos. Revista de estudios literarios, n\u00fam. 29. Universidad Complutense de Madrid:<\/p>\n<p>http:\/\/www.ucm.es\/info\/especulo\/numero29\/duplicid.html<\/p>\n<p>Mckee, Robert (2011). <em>El guion. Story. Sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones<\/em>. Barcelona: Alba Minus.<\/p>\n<p>Mitry, Jean (2002). <em>Est\u00e9tica y psicolog\u00eda del cine. <\/em>Vol. 2. Madrid: Siglo XXI.<\/p>\n<p>Modelo Gonz\u00e1lez, Edisa y Cuadrado Alvarado, Alfonso (2013). \u201cVisiones contempor\u00e1neas del h\u00e9roe\u201d. En <em>\u00c1rea Abierta<\/em>, vol. 34, n\u00ba 1. Marzo.<\/p>\n<p>Mu\u00f1oz Molina, Antonio (1989). \u00a0<em>Beltenebros<\/em>. Barcelona: Seix Barral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">Marta Garc\u00eda Sahag\u00fan, julio 2014.<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">(Este texto se basa en el cap\u00edtulo \u00abLa Humanidad del asesino en el cine de Juan Antonio Porto\u00bb, publicado en el libro <em>Juan Antonio Porto, un guionista en la universidad<\/em>. Madrid, Fragua, 2014).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Almaz\u00e1n, V. M. y Jim\u00e9nez, M. A. \u201cLa documentaci\u00f3n en el guion cinematogr\u00e1fico\u201d en <em>Cuadernos Documentaci\u00f3n Multimedia<\/em>:<\/p>\n<p>http:\/\/pendientedemigracion.ucm.es\/info\/multidoc\/multidoc\/revista\/num8\/anexo\/documen.htm<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Lipovetsky, G. y Serroy, J. <em>La pantalla global. Cultura medi\u00e1tica y cine en la era hipermoderna<\/em>, p.47.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref4\">[4]<\/a> Mondelo Gonz\u00e1lez, E. y Cuadrado Alvarado, A. (2013), \u201cVisiones contempor\u00e1neas del h\u00e9roe\u201d en la revista <em>\u00c1rea Abierta<\/em>, vol. 34, n\u00ba 1.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref5\">[5]<\/a> Lipovetsky, G. <em>La era del vac\u00edo<\/em>. Anagrama, Barcelona, 2003, p.75-76.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref6\">[6]<\/a> Mitry, J. <em>Est\u00e9tica y psicolog\u00eda del cine<\/em>, vol. 2 p.72.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref7\">[7]<\/a> Lipovetsky, G. y Serroy, J. <em>op.cit<\/em>, p.89.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref8\">[8]<\/a> \u00cdbid.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref9\">[9]<\/a> Almaz\u00e1n, V. M. y Jim\u00e9nez, M. A. <em>op.cit<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref10\">[10]<\/a> Lipovetsky, G. y Serroy, J. <em>op.cit<\/em>, p.73.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref11\">[11]<\/a> <em>Ibid<\/em>. p.84.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref12\">[12]<\/a> Mart\u00ednez, G. \u201cDuplicidad, duplicaci\u00f3n y desdoblamiento en <em>Beltenebros<\/em>\u00a0 de A. Mu\u00f1oz Molina\u201d en <em>Espect\u00e1culos. Revista de estudios literarios<\/em>, n\u00ba 29, 2005, Universidad Complutense de Madrid: http:\/\/www.ucm.es\/info\/especulo\/numero29\/duplicid.html<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref13\">[13]<\/a> Fromm, E<em>.<\/em> <em>El miedo a la libertad<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref14\">[14]<\/a> Mart\u00ednez, G. <em>op.cit<\/em>: http:\/\/www.ucm.es\/info\/especulo\/numero29\/duplicid.html<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Luis\/Dropbox\/marta%20blog.doc#_ftnref15\">[15]<\/a> McKee, R. <em>El guion. Story. Sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Marta Garc\u00eda Sahag\u00fan:\u00a0 \u201cSiempre me fascin\u00f3 el mundo y la psicolog\u00eda del crimen, quiz\u00e1s porque yo ser\u00eda incapaz de hacerlo, no lo s\u00e9\u201d[1] \u2014aseguraba el guionista y director Juan Antonio Porto cuando en noviembre de 1998 se le etiquetaba como uno de los mayores expertos en cr\u00edmenes y asesinatos de Espa\u00f1a. Como \u00e9l mismo afirm\u00f3 en la entrevista, es probable que posea la colecci\u00f3n de datos, libros y art\u00edculos relativos al tema m\u00e1s abundante y mejor documentada del pa\u00eds. Esta biblioteca sit\u00faa a Porto como uno de los grandes conocedores y estudiosos del g\u00e9nero, preocupado por explorar sus\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":109,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1731],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126398"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/109"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126398"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":126402,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126398\/revisions\/126402"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/imagen_cine_comunicacion_audiovisual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}