{"id":106790,"date":"2024-01-24T12:56:04","date_gmt":"2024-01-24T11:56:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/medioambiente\/?p=106790"},"modified":"2024-01-24T12:56:04","modified_gmt":"2024-01-24T11:56:04","slug":"divulgacion-y-desinformacion-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/medioambiente\/2024\/01\/24\/106790","title":{"rendered":"Divulgaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n-1"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">He estado leyendo un libro: \u201cEl rigor de los \u00e1ngeles\u201d, de William Egginton, sobre la realidad, o m\u00e1s bien, acerca de la irrealidad imaginada por fil\u00f3sofos, f\u00edsicos y literatos. O mejor, por un fil\u00f3sofo, Kant, un f\u00edsico, Heisenberg, y un autor, Borges.<\/p>\n<p class=\"p1\">El ser humano puede hablar, dise\u00f1ar, construir, pintar, hacer m\u00fasica, porque en su cerebro puede mezclar im\u00e1genes grabadas en los circuitos neuronales, creando con sus partes im\u00e1genes nuevas. Pero estas raras veces representan la realidad. Todos podemos imaginar, mezclando im\u00e1genes de seres humanos con el vuelo de las aves, hombres volando mediante el aleteo de sus brazos. O, como hac\u00edan los griegos, minotauros, pegasos, centauros, y dem\u00e1s alucinaciones mentales.<\/p>\n<p class=\"p1\">La realidad exige criterios bastante estrictos, sobre todo el de la repetici\u00f3n voluntaria de lo que registran los sentidos, como algo externo al cerebro. Las ilusiones son siempre internas a \u00e9ste, y con nulos est\u00edmulos sensoriales.<\/p>\n<p class=\"p1\">Comienza el libro relatando el vuelo de Lindbergh entre Nueva York y Paris, en 1927. Y lo compara con el salto de un electr\u00f3n de un nivel energ\u00e9tico a otro cuando el electr\u00f3n est\u00e1 formando parte de un \u00e1tomo. Afirma (con Heisenberg) que el electr\u00f3n est\u00e1 en un nivel, recibe una cantidad de energ\u00eda, y aparece en otro nivel, habiendo dejado de existir sin haber saltado de un nivel al otro, e incluso que el electr\u00f3n no existe hasta que es detectado. Como si Lindbergh hubiese dejado de existir al salir de Nueva York y hubiese vuelto a la vida al ser observado desde el suelo en Francia. Insiste Heisenberg, en una carta a Pauli: \u201cLa trayectoria de una part\u00edcula surge hacia la existencia solo cuando nosotros la observamos\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\">Pero olvida el autor, y olvidaban muchos de los que entonces trabajaban en la f\u00edsica, mencionar qui\u00e9n tiene que detectar u observar los entes, los objetos. Porque los electrones son entes con carga el\u00e9ctrica, de manera que cualquier otra carga el\u00e9ctrica en el universo los est\u00e1 detectando, los est\u00e1 observando constantemente. En cuanto a Lindbergh, lo detectaban las olas, las corrientes de aire, las aves marinas, en fin, toda clase de otros entes del universo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Un error muy com\u00fan entre muchos pensadores es idealizar al ser humano, y creer que algo tan peque\u00f1o como \u00e9l es capaz de crear un universo tan gigantesco como este en que vivimos \u00bfo so\u00f1amos?<\/p>\n<p class=\"p1\">El problema de que el cerebro humano invente un mundo completo, con billones de estrellas y un n\u00famero a\u00fan m\u00e1s elevado de bacterias, es que hay otros ocho mil millones de seres humanos que comprenden lo que ese ser humano ha inventado. Es dif\u00edcil asumir que podemos comunicar entre nosotros porque cada uno de nosotros crea un mundo bastante similar al que crean los dem\u00e1s, para aceptar que eso que todos registran es sus cerebros es la creaci\u00f3n de solo uno de ellos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Si utilizamos la cuchilla de Occam, es mucho m\u00e1s sencillo, y por lo tanto cierto, que cada uno de los ocho mil millones registramos en nuestros sentidos y procesamos en nuestros cerebros m\u00e1s o menos lo mismo, y que por lo tanto ese \u201cmismo\u201d tiene todos los visos de ser real.<\/p>\n<p class=\"p1\">Son las interacciones entre entes lo que les confiere realidad.<\/p>\n<p class=\"p1\">Kant quiso resolver el problema de las afirmaciones de Hume de que el cerebro humano no puede percibir la realidad, que lo que el cerebro asume como real es otra alucinaci\u00f3n como la de los centauros. Kant lo intent\u00f3 resolver afirmando que lo que grabamos en los circuitos neuronales son construcciones encuadradas en unidades de espacio y tiempo, y estos son creaciones mentales, como el minotauro.<\/p>\n<p class=\"p1\">Lo primero es evidente. Lo segundo altamente dudoso.<span class=\"Apple-converted-space\">&nbsp; <\/span>Si una vez que abrimos los ojos vemos un cuadro en la pared, y lo vemos cuantas veces abramos los ojos, y lo ve una multitud de otras personas con las cuales no comunicamos durante la visi\u00f3n, la \u00fanica posibilidad es que en la pared haya un cierto cuadro. Traducimos las corrientes nerviosas, las unidades de impulsos, los \u201cbits\u201d en representaciones de algo real.<\/p>\n<p class=\"p1\">A Kant se le ocurre pensar que el espacio y el tiempo son construcciones mentales del tipo de los centauros y pegasos, irreales. Es el que inicia la idea de que asumimos algo acerca de lo que sentimos que solo cobra existencia cuando observamos, cuando abrimos nuestros sentidos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Y otra vez, a Kant no se le ocurre que lo que grabamos (en bits) es una representaci\u00f3n de los otros, de otros objetos, de otras personas que interact\u00faan con nosotros y entre s\u00ed. La realidad no puede ser un constructo mental, porque un rayo que parte una piedra, un tsunami que arrasa Lisboa o Indonesia, no tiene nada que ver con nuestros sentidos y nuestras mentes, no puede ser creado por nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He estado leyendo un libro: \u201cEl rigor de los \u00e1ngeles\u201d, de William Egginton, sobre la realidad, o m\u00e1s bien, acerca de la irrealidad imaginada por fil\u00f3sofos, f\u00edsicos y literatos. O mejor, por un fil\u00f3sofo, Kant, un f\u00edsico, Heisenberg, y un autor, Borges. El ser humano puede hablar, dise\u00f1ar, construir, pintar, hacer m\u00fasica, porque en su cerebro puede mezclar im\u00e1genes grabadas en los circuitos neuronales, creando con sus partes im\u00e1genes nuevas. Pero estas raras veces representan la realidad. Todos podemos imaginar, mezclando im\u00e1genes de seres humanos con el vuelo de las aves, hombres volando mediante el aleteo de sus brazos. 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