{"id":131306,"date":"2011-05-01T18:13:02","date_gmt":"2011-05-01T17:13:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/?p=131306"},"modified":"2011-05-03T13:51:03","modified_gmt":"2011-05-03T12:51:03","slug":"nunca-se-envejece-en-solitario-las-bacterias-del-intestino-nos-acompanan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2011\/05\/01\/131306","title":{"rendered":"Nunca se envejece en solitario: las bacterias del intestino nos acompa\u00f1an"},"content":{"rendered":"<p><iframe src=\"http:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Fmicrobiologia%2F2011%2F05%2F01%2F131306&amp;send=true&amp;layout=button_count&amp;width=450&amp;show_faces=false&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font&amp;height=21\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:21px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">autor: <a href=\"http:\/\/www.madrimasd.org\/cienciaysociedad\/mediateca\/default.asp?videoID=1315\">Miguel Vicente<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comparadas con las que habitan el intestino de los j\u00f3venes, entre las  bacterias del intestino de las personas de mas edad hay menos  frecuencia de las que mejor reaccionan frente al estr\u00e9s. Este es uno de  los datos obtenidos al <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/vaop\/ncurrent\/full\/nature09944.html\">identificar el microbioma<\/a> de 22 personas de  cuatro pa\u00edses europeos. Los investigadores proponen que esto se  corresponde con el deterioro de nuestras defensas que acompa\u00f1a a la  edad, as\u00ed nos convertimos en un lugar menos hostil para las bacterias  intestinales que se especializan adem\u00e1s en utilizar algunos  carbohidratos que con el paso del tiempo nosotros vamos asimilando peor. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2011\/05\/salmonella.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-131307\" title=\"salmonella\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2011\/05\/salmonella.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2011\/05\/salmonella.jpg 425w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2011\/05\/salmonella-300x202.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\"><strong>Imagen de una batalla: <em>Salmonella<\/em> contra el resto de las bacterias.<\/strong> En los dos tercios a la derecha de la imagen las <em>Salmonella<\/em>, coloreadas en rojo intentan proliferar en el interior del intestino compitiendo con el resto de bacterias intestinales, que aparecen como puntos verdes de menor tama\u00f1o. Si lo consiguen les ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil infectar la pared intestinal, en azul. Las que lo logren\u00a0 pueden morir, pero provocan una inflamaci\u00f3n que facilita el desarrollo de las dem\u00e1s, que al hacerlo provocan una diarrea. Fuente: <a href=\"http:\/\/www.snf.ch\/E\/media\/picture\/Pages\/2009.aspx?NEWSID=884&amp;WEBID=F6B532FB-64ED-466F-8816-193D4DE8DC94\">Wolf-Dietrich Hardt<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966;\"><!--more--><\/span>Los resultados del <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/vaop\/ncurrent\/full\/nature09944.html\">estudio<\/a> indican que la mayor\u00eda de los microorganismos del intestino son bacterias, acompa\u00f1adas por un peque\u00f1o n\u00famero de microbios eucari\u00f3ticos, arqueas y algunos virus. Lo que m\u00e1s sorprende es que agrupando los datos que ahora se han obtenido con los que ya exist\u00edan, de otros 39 individuos, y clasific\u00e1ndolos por grupos, resulta que en el conjunto hay tres grupos predominantes que los investigadores denominan enterotipos, y cada uno tiene una composici\u00f3n relativa diferente de g\u00e9neros de bacterias. En cada enterotipo predomina adem\u00e1s un grupo de bacterias: <em>Bacteroides<\/em>, <em>Prevotella<\/em> o <em>Ruminococcus<\/em>. En distintas personas se alberga un diferente enterotipo, sin que la presencia de uno u otro de ellos tenga relaci\u00f3n alguna con el pa\u00eds donde la persona reside. Si se llegase a comprobar que el enterotipo se adapta a lo largo del tiempo a cada persona y que sufre pocas variaciones, podr\u00eda ser considerado en el futuro como una de las caracter\u00edsticas del individuo, una huella identificativa, aunque no con la precisi\u00f3n que se encuentra por ejemplo en los grupos sangu\u00edneos, sino m\u00e1s bien como definici\u00f3n de un estado de equilibrio entre la poblaci\u00f3n de las bacterias del intestino con el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enterotipos definen una poblaci\u00f3n bacteriana cuya composici\u00f3n relativa parece estar bien equilibrada, pero que no est\u00e1 absolutamente definida y puede adem\u00e1s cambiar seg\u00fan las circunstancias por las que pasa el individuo en donde\u00a0 se encuentra. Por eso a la hora de las comparaciones, el estudio no ha considerado los datos pertenecientes a beb\u00e9s, en los que la composici\u00f3n de las bacterias intestinales a\u00fan est\u00e1 adapt\u00e1ndose y sufre muchas fluctuaciones. Otro de los casos ha sido el de una persona en la que en su enterotipo hab\u00eda quedado registrado un episodio de crecimiento de bacteri\u00f3fagos que atac\u00f3 a su poblaci\u00f3n bacteriana, con toda probabilidad un suceso transitorio y reciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Analizando, no la abundancia de especies bacterianas, sino  la presencia de genes relacionados con determinadas funciones se han deducido conclusiones como que comparando dos de los enterotipos la eficacia en la producci\u00f3n de algunas vitaminas es diferente en cada uno de ellos. Tambi\u00e9n se observa una relaci\u00f3n entre la abundancia en el enterotipo de bacterias dotadas de genes que controlan c\u00f3mo obtienen la energ\u00eda de los alimentos y la propensi\u00f3n a la obesidad de la persona que lo alberga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ahora estos estudios se han limitado a recopilar datos obtenidos de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica, el ADN, del contenido intestinal e identificar a continuaci\u00f3n en el ordenador la posible funci\u00f3n de los genes de los que procede y el tipo de bacterias en cuyos genomas posiblemente se alberga. Pero todo esto no es m\u00e1s que el principio de investigaciones que en el futuro nos van a desvelar c\u00f3mo se establece el equilibrio entre todas las bacterias que viven en nuestro intestino y c\u00f3mo a su vez se mantienen en buena armon\u00eda con el cuerpo. Ya nos est\u00e1n indicando datos como el que las bacterias que funcionalmente pueden reportarnos m\u00e1s beneficios no tienen por qu\u00e9 ser las m\u00e1s abundantes. Tampoco predominan num\u00e9ricamente las que, adheridas a la mucosa, tardan m\u00e1s tiempo en eliminarse con el tr\u00e1nsito intestinal, y que sin embargo parecen las protagonistas de la propagaci\u00f3n de la resistencia a los antibi\u00f3ticos. El detalle de todo ello, y su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, nos sorprender\u00e1 cuando en el futuro la potencia de los modernos m\u00e9todos de secuenciaci\u00f3n del ADN, a\u00fan no utilizados por estos investigadores, se generalice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993300;\"><strong>REFERENCE:<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arumugam, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/vaop\/ncurrent\/full\/nature09944.html\"><em>Nature<\/em> Advance online publication<\/a> doi:10.1038\/nature09944 (2011)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #993300;\">OTROS ART\u00cdCULOS DEL FORO RELACIONADOS:<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2011\/01\/16\/131247\">Antibi\u00f3ticos: medicinas que dejan huella<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2010\/07\/17\/130944\">Las bacterias gourmet comen sushi<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2008\/10\/27\/105010\">Proyecto MICROBIOMA: Censando los microbios que viven en el cuerpo<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2010\/08\/08\/130962\">La leche materna no s\u00f3lo alimenta al beb\u00e9<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993300;\"><strong>Parte de este art\u00edculo se ha publicado en el diario EL PA\u00cdS, secci\u00f3n \u00abFuturo\u00bb el 27 de abril de 2011.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miguel Vicente: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/futuro\/Edad\/flora\/intestinal\/elpepusocfut\/20110427elpepifut_2\/Tes\">Edad y flora intestinal<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acompa\u00f1ando a:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alicia Rivera: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/futuro\/bacterias\/sistema\/digestivo\/nueva\/huella\/biologica\/humana\/elpepusocfut\/20110427elpepifut_1\/Tes\">Las bacterias del sistema digestivo, nueva huella biol\u00f3gica humana<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>autor: Miguel Vicente Comparadas con las que habitan el intestino de los j\u00f3venes, entre las bacterias del intestino de las personas de mas edad hay menos frecuencia de las que mejor reaccionan frente al estr\u00e9s. Este es uno de los datos obtenidos al identificar el microbioma de 22 personas de cuatro pa\u00edses europeos. Los investigadores proponen que esto se corresponde con el deterioro de nuestras defensas que acompa\u00f1a a la edad, as\u00ed nos convertimos en un lugar menos hostil para las bacterias intestinales que se especializan adem\u00e1s en utilizar algunos carbohidratos que con el paso del tiempo nosotros vamos asimilando\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":87,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[259,256,1519,247],"tags":[853,46171],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131306"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/87"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131306"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131306\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":131319,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131306\/revisions\/131319"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}