{"id":131597,"date":"2016-06-19T15:51:33","date_gmt":"2016-06-19T14:51:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/?p=131597"},"modified":"2019-12-18T08:14:31","modified_gmt":"2019-12-18T07:14:31","slug":"la-ruta-de-la-peste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2016\/06\/19\/131597","title":{"rendered":"La ruta de la peste"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201c\u2026\u00e9l sab\u00eda que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jam\u00e1s, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pa\u00f1uelos y los papeles, y que puede llegar un d\u00eda en que la peste, para desgracia y ense\u00f1anza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.\u201d \u00a0La peste, Albert Camus.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>El bello e inquietante final de la novela de Camus refleja una percepci\u00f3n com\u00fan sobre la peste. Otras im\u00e1genes asociadas son fosas comunes, ciudades en cuarentena, una plaga que se extiende imparable\u2026En la pel\u00edcula <em>P\u00e1nico en las calles<\/em>, de Elia Kazan, los protagonistas persiguen por el barrio portuario de Nueva Orleans a los contactos de un hombre infectado por la peste para evitar que se desencadene una epidemia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_131598\" aria-describedby=\"caption-attachment-131598\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/21-panicinthestreets.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-131598 \" title=\"21-panicinthestreets\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/21-panicinthestreets.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/21-panicinthestreets.jpg 600w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/21-panicinthestreets-205x300.jpg 205w\" sizes=\"(max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-131598\" class=\"wp-caption-text\">Cartel de la pel\u00edcula <strong>P\u00e1nico en las calles<\/strong> dirigida en 1950 por Elia Kazan.<\/figcaption><\/figure>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La peste, en cualquiera de sus formas: bub\u00f3nica, neum\u00f3nica, septic\u00e9mica, es una enfermedad infecciosa producida por la bacteria <em>Yersinia pestis<\/em>. Habitualmente la bacteria infecta a diversas especies de ratas y se transmite entre ellas por las picaduras de las pulgas, que tambi\u00e9n pueden transmitir la infecci\u00f3n a los seres humanos. Puede producirse contagio entre humanos por v\u00eda respiratoria, pero \u00e9ste es un mecanismo de transmisi\u00f3n poco eficiente. Se ha comprobado que la bacteria puede permanecer viva en el medio ambiente durante semanas e incluso meses, pero pierde infectividad. Por tanto, <strong>incluso durante las grandes epidemias de peste, la principal v\u00eda de transmisi\u00f3n de la infecci\u00f3n han sido las poblaciones de ratas infectadas y sus pulgas,<\/strong> y no el contacto con los enfermos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se conocen en el per\u00edodo hist\u00f3rico tres grandes pandemias de peste: la del Imperio Bizantino en el siglo VI, la europea, que empez\u00f3 con la Peste Negra del siglo XIV, y se extendi\u00f3 hasta el siglo XVIII, y la Tercera pandemia, que surgi\u00f3 en China durante el siglo XIX y se disemin\u00f3 por Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica. Durante la primera d\u00e9cada del siglo XXI se registraron <a href=\"https:\/\/www.astmh.org\/blog\/september-2013\/infographics-plague-in-the-first-decade-of-the-21s\">m\u00e1s de 20.000 casos<\/a>, principalmente en varios pa\u00edses centroafricanos, Madagascar, China y el sudeste asi\u00e1tico, aunque tambi\u00e9n se han descrito casos en Estados Unidos y Per\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque las tres pandemias est\u00e1n bien documentadas hist\u00f3ricamente, existen dudas y controversias acerca de los or\u00edgenes y los agentes causales de las diferentes olas epid\u00e9micas. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, la secuenciaci\u00f3n de ADN obtenido de restos arqueol\u00f3gicos ha abierto todo un nuevo campo a la <strong>epidemiolog\u00eda hist\u00f3rica<\/strong>, aportando datos donde antes s\u00f3lo cab\u00eda especular. En esta l\u00ednea, recientemente se ha publicado <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/cell-host-microbe\/abstract\/S1931-3128(16)30208-6?_returnURL=http%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS1931312816302086%3Fshowall%3Dtrue\">un an\u00e1lisis de tres genomas<\/a> de <em>Y. pestis<\/em> procedentes de muestras de la Peste Negra europea. Los investigadores utilizaron dientes extra\u00eddos de restos de dos fosas comunes, una de Barcelona, y otra de Ellwangen, en Alemania, y de una fosa individual en Bolgar, Rusia. Despu\u00e9s de procesar m\u00e1s de 200 muestras de 178 individuos diferentes, y utilizando sofisticados m\u00e9todos de captura selectiva de ADN para eliminar el genoma humano, consiguieron obtener <strong>suficiente ADN de tres dientes<\/strong>, uno de cada uno de los sitios indicados. Las muestras se secuenciaron, y se compararon con otros genomas de <em>Y. pestis<\/em>, tanto antiguos como modernos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los genomas secuenciados, junto con los registros hist\u00f3ricos, muestran la ruta de la peste. La Segunda pandemia, la Peste Negra, lleg\u00f3 de Asia, se disemin\u00f3 por la zona del mediterr\u00e1neo a trav\u00e9s de los principales puertos y se extendi\u00f3 hacia el interior. Los brotes registrados en Europa entre los siglos XIV y XVIII no son epidemias independientes, sino que <strong>forman parte de un \u00fanico evento, la expansi\u00f3n r\u00e1pida de una cepa de <em>Y. pestis<\/em> por toda Europa y su persistencia durante varios siglos<\/strong>. Despu\u00e9s, <strong>la epidemia viaj\u00f3 de nuevo hacia el este, hasta China<\/strong>, generando la Tercera pandemia en el siglo XIX. Por supuesto, \u00e9sta es una imagen de trazo grueso, la historia es m\u00e1s compleja y los detalles son importantes. Las epidemias de peste, como la mayor\u00eda de las epidemias, no se desencadenan simplemente con la llegada de un pat\u00f3geno a la ciudad, son procesos complejos en los que interaccionan factores ecol\u00f3gicos, ambientales y sociales como la evoluci\u00f3n del pat\u00f3geno, las poblaciones de ratas y pulgas, el crecimiento de las poblaciones humanas, la estructura de las ciudades y las rutas comerciales. La secuenciaci\u00f3n de nuevas muestras de otras ciudades y \u00e9pocas contribuir\u00e1 a rellenar los huecos en una historia fascinante y terrible, en la que convergen microbi\u00f3logos, epidemi\u00f3logos e historiadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #993300;\">REFERENCIAS:<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Butler, T. (2013) Plague Gives Surprises in the First Decade of the 21st Century in the United States and Worldwide. Am J Trop Med Hyg. 89(4):788-93. <a href=\"http:\/\/www.ajtmh.org\/content\/89\/4\/788.long\">doi: 10.4269\/ajtmh.13-0191.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Camus, A. La Peste. Traducci\u00f3n de Rosa Chacel. Editorial: Pocket\u00a0Edhasa, Barcelona (1982).<br \/>\nSpyrou et al. (2016) Historical Y. pestis Genomes Reveal the European Black Death as the Source of Ancient and Modern Plague Pandemics. Cell Host Microbe. 19(6):874-81. <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/cell-host-microbe\/abstract\/S1931-3128(16)30208-6?_returnURL=http%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS1931312816302086%3Fshowall%3Dtrue\">doi: 10.1016\/j.chom.2016.05.012.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Blog del d\u00eda en notiweb 20 de junio de 2016<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/logo_notiweb1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-131614\" title=\"logo_notiweb\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/logo_notiweb1-300x50.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"50\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/logo_notiweb1-300x50.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2016\/06\/logo_notiweb1.jpg 492w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026\u00e9l sab\u00eda que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jam\u00e1s, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pa\u00f1uelos y los papeles, y que puede llegar un d\u00eda en que la peste, para desgracia y ense\u00f1anza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.\u201d \u00a0La peste, Albert Camus.\u00a0 El bello e inquietante final de la novela de Camus refleja\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":206,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[862,853,46171,791,877],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131597"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/206"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131597"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131597\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":132503,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131597\/revisions\/132503"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}