{"id":132990,"date":"2024-05-26T17:01:03","date_gmt":"2024-05-26T16:01:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/?p=132990"},"modified":"2024-05-26T18:58:49","modified_gmt":"2024-05-26T17:58:49","slug":"coalicion-continental-frente-a-la-ulcera-de-estomago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2024\/05\/26\/132990","title":{"rendered":"Coalici\u00f3n continental  frente  a la \u00falcera de est\u00f3mago"},"content":{"rendered":"<p>Art\u00edculo redactado por Marcin Krupka, Investigador postdoctoral, IMIDRA.<\/p>\n<p><b>Aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n tenemos en nuestro est\u00f3mago una bacteria, llamada <i>Helicobacter pylori<\/i>. Este intruso muchas veces pasa desapercibido y no se manifiesta, pero en algunas<\/b><b> <\/b><b>personas<\/b><b> <\/b><b>puede<\/b><b> <\/b><b>provocar<\/b><b> <\/b><b>unos<\/b><b> <\/b><b>trastornos<\/b><b> <\/b><b>muy<\/b><b> <\/b><b>serios.<\/b><b> <\/b><b>En<\/b><b> <\/b><b>el<\/b><b> <\/b><b>mejor<\/b><b> <\/b><b>de<\/b><b> <\/b><b>los<\/b><b> <\/b><b>casos,<\/b><b> <\/b><b>se<\/b><b> <\/b><b>trata<\/b><b> <\/b><b>de una gastritis. Pero tambi\u00e9n se han diagnosticado numerosos casos de c\u00e1ncer provocados por ese microbio y de hecho, en el a\u00f1o 1994 la OMS clasific\u00f3 la <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2009\/02\/21\/113252\"><i>H. pylori <\/i>como un carcin\u00f3geno humano<\/a>.<\/b><b> <\/b><b>A principios de este siglo se estimaba que todav\u00eda cada a\u00f1o y tan s\u00f3lo en EEUU se infectaban casi 1.250.000 personas y mor\u00edan unas 15.000 a consecuencia de ese tipo de c\u00e1ncer. Adem\u00e1s de saber c\u00f3mo evitar la infecci\u00f3n, necesitamos disponer de m\u00e9todos eficaces para su detecci\u00f3n precoz y para curarlo con \u00e9xito.<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_132991\" aria-describedby=\"caption-attachment-132991\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/napoleon.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-132991 size-full\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/napoleon.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/napoleon.jpg 678w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/napoleon-226x300.jpg 226w\" sizes=\"(max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-132991\" class=\"wp-caption-text\"><b>Figura 1: Napole\u00f3n paseando en su exilio. El emperador Napole\u00f3n I Bonaparte en la isla de Santa Elena, dos meses antes de su <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/2009\/05\/31\/119243\">muerte probablemente a causa de un c\u00e1ncer de est\u00f3mago<\/a>. Alexander Osipovich Orel \u2022 Arte gr\u00e1fico, 1823<\/b><\/figcaption><\/figure>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b>En b\u00fasqueda de un culpable<\/b><\/p>\n<p><i>H.<\/i><i> <\/i><i>pylori<\/i><i> <\/i>fue descubierta a finales del siglo XIX por un m\u00e9dico polaco Walery Jaworski, que sugiri\u00f3 que este microbio podr\u00eda ser la causa de las \u00falceras estomacales. Sin embargo, debido a la creencia generalizada en ese tiempo seg\u00fan la cual ning\u00fan organismo vivo pod\u00eda sobrevivir en un medio tan \u00e1cido y hostil como el est\u00f3mago, sus conclusiones pasaron desapercibidas hasta un siglo despu\u00e9s. Fue cuando dos cient\u00edficos australianos Robin Warren y Berry Marshall lo redescubrieron, cultivaron y visualizaron al microscopio. Y para demostrar definitivamente que s\u00ed puede crecer en el est\u00f3mago, Marshall se us\u00f3 a s\u00ed mismo como cobaya e ingiri\u00f3 un cultivo de <i>H. pylori<\/i>. Unos d\u00edas despu\u00e9s desarroll\u00f3 una gastritis y entonces de su propio est\u00f3mago aisl\u00f3 la bacteria demostrando as\u00ed la veracidad de sus predicciones. Felizmente, su enfermedad se cur\u00f3 sin grandes complicaciones y en el a\u00f1o 2005 recibi\u00f3 junto con Warren el Premio Nobel de Medicina.<\/p>\n<p><b>El asesino emboscado<\/b><\/p>\n<p>Como sugiere su nombre, <i>Helicobacter pylori <\/i>es una bacteria con forma helicoidal y crece en la mucosa g\u00e1strica- la capa que cubre el interior del est\u00f3mago. Gracias a los avances de la investigaci\u00f3n sabemos por qu\u00e9 puede sobrevivir en un medio tan \u00e1cido como el jugo g\u00e1strico. En primer lugar, tiene unos detectores de la acidez que le gu\u00edan hasta que traspasa la mucosa g\u00e1strica y llega a una profundidad en la que el entorno ya no es tan \u00e1cido. Adem\u00e1s tiene la capacidad de neutralizar esa acidez residual produciendo una enzima llamada ureasa en cantidades m\u00e1s altas que otros microbios. La ureasa convierte la urea, una sustancia que se produce en nuestro metabolismo, en amoniaco, un compuesto que a <i>Helicobacter<\/i> le sirve para rebajar la acidez.&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/helicobacter960x0.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-132992 size-full\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/helicobacter960x0.jpg\" alt=\"\" width=\"958\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/helicobacter960x0.jpg 958w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/helicobacter960x0-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/files\/2024\/05\/helicobacter960x0-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 958px) 100vw, 958px\" \/><\/a><\/p>\n<p><b>Figura 2: Representaci\u00f3n art\u00edstica de <i>Helicobacter pylori<\/i> intern\u00e1ndose en la mucosa del est\u00f3mago. Ilustraci\u00f3n.GETTY.<span class=\"Apple-converted-space\">&nbsp; <\/span><\/b>https:\/\/www.forbes.com\/sites\/joshuacohen\/2022\/06\/01\/new-gi-treatment-voquenza-approved-for-helicobacter-pylori-infection-other-indications-may-follow\/?sh=48493a138a86<\/p>\n<p>S\u00f3lo una parte de los infectados por <i>H. pylori<\/i>, aproximadamente un tercio, manifiesta alguna molestia, mientras los dem\u00e1s pueden convivir con ella durante toda la vida sin notar su presencia. Se ha comprobado que en el genoma de las bacterias que habitan el est\u00f3mago de las personas que presentan algunos s\u00edntomas de la infecci\u00f3n, hay un conjunto de unos 40 genes, llamado la isla de patogenicidad Cag que juega un papel esencial en la virulencia. Algunos de esos genes activan la producci\u00f3n de sustancias que provocan la inflamaci\u00f3n de las zonas infectadas, la cual a su vez favorece la transformaci\u00f3n de las c\u00e9lulas para ser cancerosas. Como an\u00e9cdota, cabe destacar, que los estudios forenses recientes apuntan a que Napole\u00f3n Bonaparte desterrado en la isla de Santa Elena muri\u00f3 all\u00ed en 1821 no por envenenamiento sino por un c\u00e1ncer de est\u00f3mago provocado por <i>H. pylori<\/i>.<\/p>\n<p><b>Medicamentos para atacar a <i>Helicobacter<\/i><\/b><\/p>\n<p>Para erradicar esta bacteria en las personas con s\u00edntomas de padecer \u00falcera g\u00e1strica antes de que llegue a provocar males mayores se suele usar una mezcla de antibi\u00f3ticos y de compuestos reductores de la acidez, tambi\u00e9n llamados inhibidores de la bomba de protones, en abreviatura IBP. Los IBP no act\u00faan sobre la propia bacteria sino que reducen la acidez del est\u00f3mago aumentando as\u00ed la eficacia de los antibi\u00f3ticos. Aunque el nombre IBP nos parezca raro, pr\u00e1cticamente todos los hemos podido usar alguna vez en forma de Omeprazol para reducir las molestias y el ardor relacionados con la acidez del est\u00f3mago.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 tratamiento es el mejor?<\/b><\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n de nuestro mundo es cada d\u00eda mas importante, por lo que el intercambio de informaci\u00f3n a nivel internacional entre distintos hospitales y grupos de investigaci\u00f3n adquiere al pasar los a\u00f1os mayor relevancia para la sanidad. Gracias a ese intercambio se ha publicado recientemente en la revista <i>United European Gastroenterology Journal <\/i>un estudio concluyendo que para el obtener los mejores resultados frente a <i>H. pylori<\/i>, se precisa adem\u00e1s de combinar adecuadamente los antibi\u00f3ticos utilizados, ajustar la dosis y la duraci\u00f3n del tratamiento con los medicamentos IBP.<\/p>\n<p>El estudio incluy\u00f3 datos de casi cuarenta mil pacientes de cinco pa\u00edses europeos- Espa\u00f1a (la mitad de los casos), Eslovenia, Italia, Lituania y Rusia- en Espa\u00f1a participaron m\u00e1s de una quincena de hospitales coordinados por Javier Gisbert y Olga Nyssen del Hospital de la Princesa de Madrid. Todos los pacientes recibieron el tratamiento inicial de primera l\u00ednea en el que los antibi\u00f3ticos m\u00e1s prescritos eran claritromicina y amoxicilina\/metronidazol. Cuando este tratamiento inicial no era eficaz se administraron en la mayor\u00eda de casos levofloxacino y amoxicilina como terapia de segunda l\u00ednea. Se investig\u00f3 tambi\u00e9n el efecto de la duraci\u00f3n del tratamiento y de las distintas dosis de IBP. Con respecto a la duraci\u00f3n de los tratamientos en los m\u00e1s cortos (7 \u00f3 10 d\u00edas) junto al antibi\u00f3tico se sol\u00eda administrar dosis bajas de IBP (20 miligramos al d\u00eda), mientras que en los tratamientos de 14 d\u00edas, las dosis de IBP eran m\u00e1s altas (hasta 80 miligramos al d\u00eda).<\/p>\n<p>En ning\u00fan caso el tratamiento corto (de 7 d\u00edas) logr\u00f3 erradicar el pat\u00f3geno, ni en primera, ni en segunda l\u00ednea. En el caso de los tratamientos m\u00e1s largos (10 \u00f3 14 d\u00edas), cuanto m\u00e1s alta era la dosis de Omeprazol y m\u00e1s tiempo duraba el tratamiento, mejores eran los resultados. En concreto, en primera l\u00ednea, el tratamiento de 14 d\u00edas dio muy buenos resultados (m\u00e1s del 90% de \u00e9xito), independientemente de la dosis de IBP. La eficacia del tratamiento de 10 d\u00edas depend\u00eda de la dosis de IBP y de la combinaci\u00f3n de antibi\u00f3ticos usada. En el caso del tratamiento de segunda l\u00ednea el \u00e9xito depend\u00eda tanto de su duraci\u00f3n como de la combinaci\u00f3n de antibi\u00f3ticos usada y de la dosis del Omeprazol que les acompa\u00f1aba. Para la segunda l\u00ednea el mejor resultado se obtuvo en los tratamientos largos de 14 d\u00edas con dosis altas de IBP acompa\u00f1ando al levofloxacino y amoxicilina y tambi\u00e9n si el IBP se asociaba a otro tratamiento con metronidazol. tetraciclina, y en este caso con bismuto, un compuesto que ya se sab\u00eda es eficaz para combatir a <i>Helicobacter<\/i>.<\/p>\n<p><b>Aplicaciones para el futuro<\/b><\/p>\n<p>Los resultados de este estudio demuestran por tanto la importancia de la colaboraci\u00f3n a nivel internacional para encontrar tratamientos optimizados para paliar las infecciones, no s\u00f3lo las provocadas por <i>H. pylori<\/i>. Aunque a primera vista nos puede parecer un compendio de datos poco interesantes para el p\u00fablico general, su relevancia se debe a que la aparici\u00f3n de bacterias resistentes a los antibi\u00f3ticos provoca desde ya hace a\u00f1os un aumento alarmante de las muertes provocadas por ellas. Como cada d\u00eda es menor el n\u00famero de nuevos antibi\u00f3ticos para combatir las infecciones no solo hay que intensificar la b\u00fasqueda de nuevos f\u00e1rmacos sino tambi\u00e9n perfeccionar las estrategias para combinar los antibi\u00f3ticos existentes. Por eso para dar con un tratamiento \u00f3ptimo es preciso combinar los datos de un n\u00famero suficiente de pacientes procedentes de diferentes centros sanitarios para que la comparaci\u00f3n tenga suficiente valor estad\u00edstico y el resultado pueda tener validez para su aplicaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Compartir a nivel internacional los resultados de las pautas de tratamiento frente a las infecciones por <i>Helicobacter<\/i> ha demostrado as\u00ed que es una potente herramienta para frenar este pat\u00f3geno y es de esperar que siguiendo una pr\u00e1ctica similar se encuentren tratamientos combinados para combatir con \u00e9xito otras infecciones.<\/p>\n<p><b>REFERENCIA<span class=\"Apple-converted-space\">&nbsp; &nbsp;<\/span><\/b><\/p>\n<p>M. Pab\u00f3n-Carrasco, A. Keco\u2010Huerga <i>et al. <\/i>Role of proton pump inhibitors dosage and duration in <i>Helicobacter pylori<\/i> eradication treatment: Results from the European Registry on <i>H. pylori<\/i> management. United European Gastroenterol J. 2023;1\u201317. DOI: 10.1002\/ueg2.12476.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo redactado por Marcin Krupka, Investigador postdoctoral, IMIDRA. Aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n tenemos en nuestro est\u00f3mago una bacteria, llamada Helicobacter pylori. Este intruso muchas veces pasa desapercibido y no se manifiesta, pero en algunas personas puede provocar unos trastornos muy serios. En el mejor de los casos, se trata de una gastritis. Pero tambi\u00e9n se han diagnosticado numerosos casos de c\u00e1ncer provocados por ese microbio y de hecho, en el a\u00f1o 1994 la OMS clasific\u00f3 la H. pylori como un carcin\u00f3geno humano. A principios de este siglo se estimaba que todav\u00eda cada a\u00f1o y tan s\u00f3lo en EEUU\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":87,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[4808,4807,257,248,11243,1519,247],"tags":[795,853,841,48806],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132990"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/87"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132990"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":133001,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132990\/revisions\/133001"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/microbiologia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}