{"id":131772,"date":"2011-12-05T11:34:23","date_gmt":"2011-12-05T10:34:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/?p=131772"},"modified":"2013-01-10T11:31:12","modified_gmt":"2013-01-10T10:31:12","slug":"migraciones-y-corrupcion-del-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/2011\/12\/05\/131772","title":{"rendered":"Migraciones y corrupci\u00f3n del lenguaje"},"content":{"rendered":"<p>Existe una clara tendencia a dramatizar sobre la magnitud real de los flujos migratorios, aunque para ello se incurra en una deliberada negligencia y en una injustificable frivolidad. Al respecto, resulta sumamente ilustrativo el an\u00e1lisis del modo en que los medios de comunicaci\u00f3n abordan las noticias relacionadas con la inmigraci\u00f3n. Tanto el enfoque elegido, como el dise\u00f1o de presentaci\u00f3n y las estrategias discursivas se encuentran lejos de las exigencias m\u00ednimas de objetividad.<\/p>\n<p>El caso de las 25.000 personas llegadas a Italia entre febrero y mayo de 2011,esto es, desde el comienzo de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en T\u00fanez y el inicio de la guerra civil en Libia, resulta representativo de una forma muy peculiar de abordar estas cuestiones. Ya a fecha de 9 de marzo\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/static\/misc\/portada20110309.pdf\">la portada del diario\u00a0<em>El Pa\u00eds<\/em><\/a>, con foto incluida, titulaba: \u201cLas oleadas migratorias por las revueltas \u00e1rabes desbordan Italia\u201d. Aunque en el interior de la informaci\u00f3n se precisaba que \u201cItalia ha recibido desde enero a 8000 refugiados\u201d, se hab\u00eda sucumbido de nuevo al s\u00edndrome imperante de mostrar firmeza ante la invasi\u00f3n de\u00a0<em>inmigrantes ilegales<\/em>.<\/p>\n<p><!--more-->Se hab\u00eda optado por este encuadre o\u00a0<em>framing<\/em> en lugar de tratar el asunto como un claro caso de migraci\u00f3n forzada por motivos pol\u00edticos y, por ende, atendible bajo la figura del derecho de asilo en virtud del compromiso de toda la UE con la democracia. Y tambi\u00e9n se hab\u00eda podido poner las cifras en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n y los recursos de un pa\u00eds como Italia y se\u00f1alar \u2013 para acercarse a la descripci\u00f3n de la realidad \u2013 que lo que acaso estaba \u201cdesbordada\u201d era la min\u00fascula isla de Lampedusa, pero no el pa\u00eds entero. El lenguaje se utilizaba de nuevo, con el mayor descaro y sin la menor responsabilidad, para ocultar la realidad. La sorprendente receptividad de algunas mentiras es un fen\u00f3meno en absoluto ajeno a\u00a0<strong>la corrupci\u00f3n del lenguaje<\/strong>.<\/p>\n<p>De manera no querida quiz\u00e1s, se identifican las migraciones con un proceso natural y, por ende, tambi\u00e9n ingobernable. La asociaci\u00f3n m\u00e1s o menos expl\u00edcita con la noci\u00f3n de cat\u00e1strofe parece as\u00ed inevitable, cuando no con un fen\u00f3meno b\u00e9lico, al que aluden t\u00e9rminos como\u00a0<em>desembarco<\/em> y, sobre todo,<em> invasi\u00f3n<\/em>, al que adem\u00e1s se le a\u00f1ade adjetivos como\u00a0<em>masiva<\/em>,\u00a0<em>incontrolada<\/em> o\u00a0<em>desbordante<\/em>. Conceptos igualmente no anal\u00edticos, sino meras expresiones de un sentimiento de inquietud o acaso de un cierto s\u00edndrome de saturaci\u00f3n, son otras im\u00e1genes que se han hecho usuales: \u00abumbral de tolerancia\u00bb o \u00abpresi\u00f3n migratoria\u00bb. Se pone as\u00ed en juego toda una jerga tecnocr\u00e1tica y opaca que pretende reducir y ocultar la complejidad del mundo.<\/p>\n<p>En ello el empleo de determinados recursos expresivos como <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/2008\/04\/24\/89979\">las m\u00e9taforas<\/a> desvela un determinado sustrato ideol\u00f3gico nada neutral. Las met\u00e1foras devienen entonces en instrumentos de dominaci\u00f3n simb\u00f3lica. Si las met\u00e1foras se reifican y se convierten en lugares comunes, pierden su capacidad evocadora. El empleo del lenguaje metaf\u00f3rico se ve potenciado por el uso de una iconograf\u00eda selectiva, que en el caso de los pa\u00edses del Sur de Europa est\u00e1 ocupada predominantemente por las im\u00e1genes mil veces repetidas de los cayucos, pateras y barcos atiborrados. A ello se le a\u00f1ade la difusi\u00f3n de una numerolog\u00eda estimativa que abona de la idea la migraci\u00f3n como un fen\u00f3meno de \u00abgran magnitud\u00bb. Estas representaciones sociales de los migrantes difundidas por los medios de comunicaci\u00f3n abonan la idea de una poblaci\u00f3n migrante no deseada ni deseable. Estas representaciones sociales inciden en los discurso pol\u00edticos y viceversa: ambos se retroalimentan y se condicionan mutuamente.<\/p>\n<p>En una democracia las palabras deben ser objeto de un cuidado exquisito, pues la democracia se caracteriza precisamente por el gobierno mediante la palabra. Las palabras han de ser precisas y claras, de modo que no induzcan a enga\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe una clara tendencia a dramatizar sobre la magnitud real de los flujos migratorios, aunque para ello se incurra en una deliberada negligencia y en una injustificable frivolidad. Al respecto, resulta sumamente ilustrativo el an\u00e1lisis del modo en que los medios de comunicaci\u00f3n abordan las noticias relacionadas con la inmigraci\u00f3n. Tanto el enfoque elegido, como el dise\u00f1o de presentaci\u00f3n y las estrategias discursivas se encuentran lejos de las exigencias m\u00ednimas de objetividad. 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