{"id":131790,"date":"2012-02-28T12:02:28","date_gmt":"2012-02-28T11:02:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/?p=131790"},"modified":"2013-01-09T12:24:46","modified_gmt":"2013-01-09T11:24:46","slug":"libertad-de-circulacion-y-desigualdades-globales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/2012\/02\/28\/131790","title":{"rendered":"Libertad de circulaci\u00f3n y desigualdades globales"},"content":{"rendered":"<p>La libre circulaci\u00f3n de personas se ha convertido en un codiciado factor de distinci\u00f3n y estratificaci\u00f3n social. La alta tasa de movilidad humana, una de las se\u00f1as distintivas de los tiempos que corren y signo elocuente de la creciente interdependencia de todos los pa\u00edses, tiende de hecho a distribuirse de manera piramidal y asim\u00e9trica. En un planeta con tremendas disparidades en ingresos, recursos y oportunidades, no todos pueden permitirse \u2013 ni les est\u00e1 permitido \u2013 el lujo de ser cosmopolitas; es m\u00e1s, el com\u00fan de los mortales, la mayor\u00eda de quienes habitan el planeta, tienen limitadas severamente sus posibilidades de movimiento. Para otros, sin embargo, el cruce de fronteras \u00fanicamente implica una sencilla formalidad. Los Estados emplean de manera diferenciada o selectiva la instituci\u00f3n de las fronteras y esta pr\u00e1ctica acaba plasm\u00e1ndose en un <em>doble r\u00e9gimen de circulaci\u00f3n de los individuos<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/files\/2012\/02\/Valla-fronteriza-de-Melilla-vigilada-por-agentes-de-la-guardia-civil.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-131895\" title=\"Valla fronteriza de Melilla vigilada por agentes de la guardia civil\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/files\/2012\/02\/Valla-fronteriza-de-Melilla-vigilada-por-agentes-de-la-guardia-civil-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/files\/2012\/02\/Valla-fronteriza-de-Melilla-vigilada-por-agentes-de-la-guardia-civil-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/files\/2012\/02\/Valla-fronteriza-de-Melilla-vigilada-por-agentes-de-la-guardia-civil.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><!--more-->La movilidad valiosa es, obviamente, aquella que ha sido elegida y no impuesta por las circunstancias. Y esa fortuna no est\u00e1 al alcance de todos. Con la esperanza de cambiar sus opciones en la vida, muchos son los seres humanos que a lo largo de la historia han abandonado el pedazo de tierra que un d\u00eda les vio nacer y se han asentado en otros lares sobreponi\u00e9ndose a m\u00faltiples dificultades. No son pocos quienes se trasladan \u00fanicamente para huir de una situaci\u00f3n a todas luces desesperada, provocada por las diferencias de desarrollo o por el desprecio de los derechos b\u00e1sicos. Para muchos, la migraci\u00f3n no es m\u00e1s que una opci\u00f3n forzada y no deseada, pues, en realidad, a\u00f1orar\u00edan poder permanecer en el lugar que hasta entonces les hab\u00eda sido habitual y apenas se lamentar\u00edan por tener que soportar una cierta inmovilidad. En este sentido, tan b\u00e1sico como <em>el derecho a poder emigrar<\/em> ser\u00eda <em>el derecho a no tener que emigrar<\/em>. Tambi\u00e9n el sesgo sedentario, tan humano o m\u00e1s que el migratorio, ha de ser protegido mediante el reconocimiento del derecho b\u00e1sico a permanecer en el propio pa\u00eds y no ser desplazado de la residencia habitual.<\/p>\n<p>Aunque se se\u00f1al\u00f3 al inicio del art\u00edculo que la posibilidad de moverse por el mundo y de mudar de residencia forma parte esencial de la libertad humana, abandonar el propio pa\u00eds no es siempre fruto de una decisi\u00f3n voluntaria, sino con frecuencia el resultado de un c\u00famulo de circunstancias que se imponen al individuo. Afirmar lo contrario supone mantener una ficci\u00f3n de manera in\u00fatil y adem\u00e1s irresponsable. Las guerras, los conflictos internos, las persecuciones y, en general, la intolerancia han sido tradicionalmente destacados factores para forzar una migraci\u00f3n en principio no deseada. Las migraciones tambi\u00e9n est\u00e1n impuestas por los desastres naturales y, cada vez m\u00e1s, por la degradaci\u00f3n medioambiental de ra\u00edz antropog\u00e9nica. El hambre y, en general, la pobreza constituyen, no obstante, los factores de expulsi\u00f3n principales y m\u00e1s habituales. Con todo, ser\u00eda inadecuado incurrir en una explicaci\u00f3n monocausal y, menos a\u00fan, en un economicismo reduccionista. Por regla general, sabemos que no son los m\u00e1s pobres quienes emigran, sino quienes tienen los recursos m\u00ednimos \u2013 no s\u00f3lo econ\u00f3micos \u2013 para poder hacerlo. Dicho de manera concisa: <em>no emigra quien quiere, sino quien puede<\/em>.<\/p>\n<p>Y aunque no cabe aseverar <em>una causa \u00faltima<\/em>, puede afirmarse que se precisa la confluencia de otras circunstancias para que la pobreza opere como factor de est\u00edmulo de la emigraci\u00f3n. La existencia de antiguos v\u00ednculos coloniales y, sobre todo, de redes migratorias transnacionales son, por citar dos ejemplos, variables que facilitan el inicio del proceso migratorio. Lo cierto es que cuando estos factores se desencadenan, ni los muros ni las alambradas de espino logran frenar los flujos migratorios y, menos a\u00fan, contener los sue\u00f1os de la gente. Encerrar a los pa\u00edses pobres en su precariedad no resuelve ni alivia el problema de fondo: lejos de aminorarse, las desigualdades y las diferencias de desarrollo se acrecientan. Y adem\u00e1s, muy probablemente, todas esas trabas al movimiento de las personas no sirven para alcanzar el objetivo perseguido, pues la inanidad de tantas pol\u00edticas de firmeza en el control de las fronteras resulta bastante evidente.<\/p>\n<p>No deja de ser parad\u00f3jico que desde que en 1989 se derribara el Muro de Berl\u00edn, <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/2007\/05\/28\/66597\">la construcci\u00f3n de nuevos muros, vallas y fosos se haya multiplicado<\/a>. Ahora, sin embargo, no se trata de mantener separados dos mundos con ideolog\u00edas enfrentadas. En un intento huero, las barreras se erigen en las fronteras m\u00e1s desiguales del mundo en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, como la que separa Ceuta y Melilla de Marruecos (la 7\u00aa frontera m\u00e1s desigual del mundo) o la extensa frontera entre Estados Unidos y M\u00e9xico (la 17\u00ba en ese triste r\u00e1nking). Su mantenimiento implica apostar por la persistencia de modelos de exclusi\u00f3n y contenci\u00f3n que se han demostrado ser tan ineficaces como injustos. En realidad, los muros, los fosos y dem\u00e1s intentos de impermeabilizar las fronteras son ejercicios de demagogia.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que de alguna manera puede frenar a los emigrantes ser\u00eda una mejora sustancial de sus condiciones de vida en sus respectivos pa\u00edses de origen. Pero dicho esto, no se sostienen opiniones como la expresada por <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/John_Rawls\">John Rawls<\/a> (<a href=\"http:\/\/books.google.es\/books\/about\/El_derecho_de_gentes_y_una_revisi%C3%B3n_de.html?hl=es&amp;id=fWS8jOx_xAsC\"><em>El derecho de gentes<\/em><\/a>, 2001, p. 18), quien mantiene que en un mundo globalmente bien ordenado, en un mundo justo, las migraciones constituir\u00edan un fen\u00f3meno irrelevante, pues sus causas habr\u00edan sido eliminadas y, por tanto, no actuar\u00edan como elemento de presi\u00f3n sobre la pol\u00edtica. El desacuerdo no proviene tanto por la literalidad de estas palabras como por lo que parecen sugerir: que en un mundo sin pobreza los movimientos migratorios no tendr\u00edan lugar. Esta expectativa es dif\u00edcil de mantener, pues las migraciones responden tambi\u00e9n a algo m\u00e1s profundo y permanente, a una suerte de constante antropol\u00f3gica, a una inclinaci\u00f3n inherente a la naturaleza humana. En todo caso, <a href=\"http:\/\/digital.csic.es\/handle\/10261\/26567\">el objetivo, no lo perdamos de vista, no es poner punto final a las migraciones, sino ordenarlas desde principios de justicia<\/a>.<\/p>\n<p>[Esta entrada forma parte de un art\u00edculo m\u00e1s amplio titulado <em><a href=\"http:\/\/digital.csic.es\/handle\/10261\/45259\">Movilidad humana y fronteras abiertas<\/a>,<\/em> publicado en la revista \u201cClaves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u201d, n\u00ba 219 (enero-febrero 2012), pp. 28-35]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La libre circulaci\u00f3n de personas se ha convertido en un codiciado factor de distinci\u00f3n y estratificaci\u00f3n social. 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