{"id":23713,"date":"2006-05-18T18:05:00","date_gmt":"2006-05-18T18:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/migraciones\/archive\/2006\/05\/18\/23713.aspx"},"modified":"2006-05-18T18:05:00","modified_gmt":"2006-05-18T18:05:00","slug":"las-nuevas-migraciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/2006\/05\/18\/23713","title":{"rendered":"Las nuevas migraciones"},"content":{"rendered":"<div style=\"BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-BOTTOM: 1pt; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; BORDER-BOTTOM: #8db8c3 1pt solid; mso-border-bottom-alt: solid #8DB8C3 .75pt\">\n<p class=\"Ttulo21\" style=\"MARGIN: auto 0cm 6pt; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 11.5pt\"><a title=\"Enlace Permanente\" href=\"http:\/\/www.almendron.com\/tribuna\/?p=8415\"><span class=\"Hipervnculo1\"><strong><font face=\"Verdana\" color=\"#13076b\">La migraci\u00f3n contempor\u00e1nea<\/font><\/strong><\/span><\/a><?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"Ttulo21\" style=\"MARGIN: auto 0cm 6pt; TEXT-ALIGN: justify\"><strong><span style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana\">Michel Wieviorka<\/span><\/strong><span style=\"FONT-SIZE: 11.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p class=\"postmetadata1\" style=\"MARGIN: auto 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 7.5pt; LINE-HEIGHT: 160%; FONT-FAMILY: Verdana\"><font color=\"#6c64a8\">LA VANGUARDIA, Lunes, 15 de Mayo de 2006<o:p><\/o:p><\/font><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">Acaba de comprobarse en Estados Unidos, donde la Administraci\u00f3n Bush, debido a su pol\u00edtica, ha suscitado una formidable movilizaci\u00f3n de inmigrados, en especial hisp\u00e1nicos; de hecho, en todo el mundo las diversas identidades culturales, memorias \u00e9tnicas y sociales e inmigraci\u00f3n como tal trazan un inmenso haz de problemas y conflictos, nutriendo debates cuyos t\u00e9rminos son menos estables y s\u00f3lidos de lo que cabr\u00eda pensar\u2026 En realidad, los contornos de este panorama han cambiado considerablemente y merecen por tanto que se les preste la debida atenci\u00f3n aunque s\u00f3lo sea por el bien fundado motivo de dar con las herramientas adecuadas para acceder a su mejor comprensi\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">Una primera constataci\u00f3n se refiere al car\u00e1cter cambiante de las propias identidades culturales, que no dejan de evolucionar y de transformarse, adem\u00e1s de reproducirse y combinarse entre s\u00ed. Tal observaci\u00f3n, por cierto, es aplicable en el terreno religioso. El islam europeo, por ejemplo, no presenta \u00fanicamente diferencias seg\u00fan los distintos pa\u00edses, sino que evoluciona en el seno de cada pa\u00eds al hilo de procesos influidos, es verdad, por la llegada de nuevos inmigrantes pero tambi\u00e9n -y notablemente- por las pol\u00edticas de los distintos gobiernos para acogerles. En Gran Breta\u00f1a, por ejemplo, se ha terminado la tolerancia respecto del islamismo radical que hab\u00eda convertido Londres en Londonist\u00e1n; pero el poder ha cobrado conciencia igualmente de la necesidad ineludible (si realmente pretende acabar con los actos terroristas) de trabajar m\u00e1s -en definitiva, dialogar m\u00e1s estrechamente- con las comunidades musulmanas a las que de hecho se apela a que act\u00faen contra las tendencias a la radicalizaci\u00f3n entre sus propios fieles. En Francia, el islam ha debido aprender a convivir con la Rep\u00fablica, incluso ha acudido en un par de ocasiones en su ayuda. En el 2004, una delegaci\u00f3n de responsables musulmanes viaj\u00f3 a Iraq para tratar con un grupo que manten\u00eda secuestrados a dos periodistas franceses y que exig\u00eda, a cambio de su liberaci\u00f3n, que Francia revocara su reciente ley sobre los signos ostensibles en la escuela (sobre todo, el velo isl\u00e1mico): estos responsables pidieron a los secuestradores que liberaran a los rehenes en nombre del islam pidiendo adem\u00e1s que no se cuestionara una ley votada en Francia democr\u00e1ticamente y a cuyo acatamiento se sent\u00edan obligados. En segundo lugar, en octubre-noviembre del 2005, cuando una oleada de alborotos violentos sacudi\u00f3 la periferia de varias ciudades francesas, unos imanes pidieron a los j\u00f3venes musulmanes que volvieran a casa y no participaran en los tumultos. Es evidente, en consecuencia, que hemos de dejar de postular como un axioma elsupuesto car\u00e1cter estable de las identidades -incluidas las religiosas- reflexionando, en cambio, sobre la forma en que evolucionan y se transforman.Una segunda cuesti\u00f3n se refiere al auge de las memorias \u00e9tnicas y sociales que exigen su reconocimiento en el seno del espacio p\u00fablico e intentan influir en los debates p\u00fablicos suscitados en los pa\u00edses donde residen. Se trata de memorias, por cierto, vinculadas a su vez a una afirmaci\u00f3n de naturaleza identitaria. En un primer momento, cab\u00eda acotar tal vez tal impulso en el marco de la imagen de un movimiento de abajo arriba, de una movilizaci\u00f3n tendente a transformar la historia incorporando la perspectiva de los vencidos o las v\u00edctimas, perspectiva abandonada, negada o minimizada con excesiva frecuencia. Sin embargo, a partir de este punto, todo experimenta un proceso de complejidad y complicaci\u00f3n. Se constata, de este modo, que los sujetos o portadores de la memoria proceden a combinar y presentar hechos hist\u00f3ricos sin excesivo af\u00e1n de rigor al objeto de reforzar su postura en pleno fragor de las batallas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas; que la memoria, en ocasiones, en lugar de contribuir a mejorar el conocimiento hist\u00f3rico, puede perfectamente paralizarla o pervertirla. Y as\u00ed vienen a sugerirlo algunos historiadores en Francia a cuyo juicio las leyes memoriales que pretenden decir la verdad hist\u00f3rica, por ejemplo, a prop\u00f3sito del genocidio armenio (ley que data del 2001 y es susceptible de ser completada y reforzada) pueden constituir un grave peligro en la medida en que no descansen sobre investigaciones irrefutables. Se aprecia, asimismo, que quienes se definen \u00fanicamente por la destrucci\u00f3n del grupo o comunidad que invocan y que, en definitiva, s\u00f3lo quieren presentarse como v\u00edctimas de la circunstancia hist\u00f3rica de los padecimientos de sus antecesores, adoptan comportamientos que les exoneran de toda responsabilidad en su existencia actual como si la condici\u00f3n de v\u00edctima les confiriera todos los derechos y se\u00f1alara indeleblemente el conjunto de circunstancias que conforman su vida.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">En suma, el auge e impulso de las memorias en el seno del espacio p\u00fablico de numerosas sociedades suscita efectivamente debates complejos y moviliza a todo tipo de protagonistas: descendientes m\u00e1s o menos directos de las v\u00edctimas, supervivientes, testigos, historiadores, responsables pol\u00edticos, magistrados, etc\u00e9tera. A partir de ah\u00ed, la historia deja de ser por supuesto la simple articulaci\u00f3n de un relato o discurso nacional transmitido a las siguientes generaciones mediante la escuela para interpelar este mismo relato. Al propio tiempo, se convierte en una producci\u00f3n y creaci\u00f3n social, fruto de la intervenci\u00f3n de protagonistas que eventualmente pueden estimular o, por el contrario, pervertir, impedir u obstaculizar la investigaci\u00f3n propiamente hist\u00f3rica.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">Estos cambios son indisociables de la globalizaci\u00f3n, agente que disemina poblaciones diversas y numerosas por la superficie del planeta. Tambi\u00e9n en este caso, los tiempos actuales nos convocan a una reflexi\u00f3n sobre nuestras formas de pensar. De modo tradicional, solemos referirnos a la inmigraci\u00f3n considerando dos modelos elementales b\u00e1sicos. Seg\u00fan el primero de ellos, el inmigrado abandona una sociedad de partida para confundirse en mayor o menor grado con la poblaci\u00f3n de la sociedad de acogida; de acuerdo con el segundo, el inmigrado s\u00f3lo parte de manera provisional y por motivos laborales para ganarse la vida y la de los suyos con la idea de regresar un d\u00eda a su pa\u00eds. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 cabe advertir a este prop\u00f3sito? Que pa\u00edses de emigraci\u00f3n se han convertido, en un periodo de tiempo extremadamente breve, en tierra de inmigraci\u00f3n empezando &#8211; en Europa- por Espa\u00f1a, Portugal o Italia. Que el primer tipo no resulta necesariamente en la integraci\u00f3n ni tampoco en la disoluci\u00f3n de las identidades culturales de origen. Que en el segundo caso, la inmigraci\u00f3n reviste otros aspectos distintos del meramente de ida y vuelta. Que en el caso de una parte de los inmigrantes la apuesta ya se cifra en el solo hecho de poder desplazarse.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">Muchos de quienes en el continente africano sue\u00f1an actualmente con obtener la nacionalidad de un pa\u00eds europeo, por ejemplo, no est\u00e1n pensando en un asentamiento definitivo y de por vida en el pa\u00eds de adopci\u00f3n, sino en el acceso a una nacionalidad y, por tanto, a un pasaporte que les permita en adelante un mayor grado de movilidad. No encajan, en consecuencia, exactamente en ninguno de los dos modelos mencionados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; LINE-HEIGHT: 175%; TEXT-ALIGN: justify\"><span style=\"FONT-SIZE: 9pt; LINE-HEIGHT: 175%; FONT-FAMILY: Verdana\">Los inmigrados suelen depender en la actualidad de redes de di\u00e1spora y a su desplazamiento casi continuo, en ocasiones a lo largo y ancho del planeta, cabe a\u00f1adir los flujos de comunicaci\u00f3n que representan internet o el tel\u00e9fono. Los propios t\u00e9rminos de inmigraci\u00f3n e inmigrados no acaban de dar cuenta plena y cumplida de la realidad actual por m\u00e1s que sean los que empleamos a diario; deber\u00edamos, en efecto, hablar m\u00e1s bien de migraciones y de migrantes. Este ejemplo ilustra el problema que encaramos: hemos de distanciarnos en mayor medida de las palabras m\u00e1s corrientes adaptando en consecuencia nuestras categor\u00edas y formas de pensar a realidades cambiantes en continua transformaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"MARGIN: auto 0cm; TEXT-ALIGN: justify\"><strong><span style=\"FONT-SIZE: 8pt; FONT-FAMILY: Verdana\">Michel Wieviorka<\/span><\/strong><span style=\"FONT-SIZE: 8pt; FONT-FAMILY: Verdana\">, profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Par\u00eds. Traducci\u00f3n: Jos\u00e9 Mar\u00eda Puig de la Bellacasa<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La migraci\u00f3n contempor\u00e1nea Michel Wieviorka LA VANGUARDIA, Lunes, 15 de Mayo de 2006 Acaba de comprobarse en Estados Unidos, donde la Administraci\u00f3n Bush, debido a su pol\u00edtica, ha suscitado una formidable movilizaci\u00f3n de inmigrados, en especial hisp\u00e1nicos; de hecho, en todo el mundo las diversas identidades culturales, memorias \u00e9tnicas y sociales e inmigraci\u00f3n como tal trazan un inmenso haz de problemas y conflictos, nutriendo debates cuyos t\u00e9rminos son menos estables y s\u00f3lidos de lo que cabr\u00eda pensar\u2026 En realidad, los contornos de este panorama han cambiado considerablemente y merecen por tanto que se les preste la debida atenci\u00f3n aunque s\u00f3lo\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23713"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23713\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/migraciones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}