{"id":133149,"date":"2017-04-07T11:41:22","date_gmt":"2017-04-07T10:41:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/remtavares\/?p=133149"},"modified":"2017-04-07T11:41:22","modified_gmt":"2017-04-07T10:41:22","slug":"gestion-del-agua-en-el-contexto-del-riesgo-de-desertificacion-lo-importante-y-lo-imprescindible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/remtavares\/2017\/04\/07\/133149","title":{"rendered":"Gesti\u00f3n del agua en el contexto del riesgo de desertificaci\u00f3n: Lo importante y lo imprescindible"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La mirada sobre los recursos h\u00eddricos y su gesti\u00f3n es, con frecuencia, parcial, limitada, limitante. Observamos la escasez estructural o las sequ\u00edas y desatendemos el riesgo de inundaciones, analizamos la contaminaci\u00f3n difusa y no siempre lo hacemos con el debido an\u00e1lisis de los usos del suelo. Esto es especialmente evidente en relaci\u00f3n a fen\u00f3menos complejos como la desertificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desertificaci\u00f3n tiene dos or\u00edgenes b\u00e1sicos: la aridez del territorio y la actividad humana inadecuada en el uso del suelo. Las zonas susceptibles de desertificaci\u00f3n son aquellas \u00e1reas \u00e1ridas, semi\u00e1ridas y subh\u00famedas secas, que en Espa\u00f1a suponen ya m\u00e1s de dos tercios del territorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, de cara a combatir la desertificaci\u00f3n, es necesario repensar el modelo de gesti\u00f3n del agua, vincularlo de modo m\u00e1s claro al modelo de desarrollo econ\u00f3mico y social, invertir en reutilizaci\u00f3n de aguas residuales regeneradas, reducir la sobreexplotaci\u00f3n de acu\u00edferos, o restaurar ecosistemas acu\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0CyPS-UCM-Grupo de Cat\u00e1lisis y Procesos de Separaci\u00f3n<!--more--><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada sobre los recursos h\u00eddricos y su gesti\u00f3n es, con frecuencia, parcial, limitada, limitante. Observamos la escasez estructural o las sequ\u00edas y desatendemos el riesgo de inundaciones, analizamos la contaminaci\u00f3n difusa y no siempre lo hacemos con el debido an\u00e1lisis de los usos del suelo, nos enfrentamos (t\u00edmidamente, hay que decirlo) a la p\u00e9rdida de diversidad biol\u00f3gica o de servicios de los ecosistemas acu\u00e1ticos y desatendemos ciertas alteraciones hidromorfol\u00f3gicas. Todo ello, incluso, cuando superamos una barrera previa: la mirada sectorial. En parte, esa mirada (a ratos miope, a ratos parcial), condiciona enfoques anal\u00edticos parcelados, modelos de decisi\u00f3n que no contemplan (o no del todo) la coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Esto es especialmente evidente en relaci\u00f3n a fen\u00f3menos complejos, que van m\u00e1s all\u00e1 de sectores concretos, que s\u00f3lo pueden analizarse en m\u00faltiples escalas (espaciales, temporales, de organizaci\u00f3n de ecosistemas, etc.) y que, adem\u00e1s, se conectan entre s\u00ed: cambio clim\u00e1tico, desertificaci\u00f3n, p\u00e9rdida de diversidad biol\u00f3gica. El segundo de ellos nos permite compartir hoy una serie de reflexiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La desertificaci\u00f3n tiene dos or\u00edgenes b\u00e1sicos: la aridez del territorio y la actividad humana inadecuada en el uso del suelo. Seg\u00fan la Convenci\u00f3n de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificaci\u00f3n (CLD), las zonas susceptibles de desertificaci\u00f3n son aquellas \u00e1reas \u00e1ridas, semi\u00e1ridas y subh\u00famedas secas, que en Espa\u00f1a suponen ya m\u00e1s de dos tercios del territorio. No toda esa zona se ha desertizado, pero est\u00e1 en riesgo inequ\u00edvoco de serlo. Desde un punto de vista t\u00e9cnico, en esas zonas la proporci\u00f3n entre la precipitaci\u00f3n anual (es decir, agua en cualquier forma que cae sobre la superficie terrestre en un a\u00f1o) y la evapotranspiraci\u00f3n potencial (la p\u00e9rdida de humedad en la superficie a trav\u00e9s de la evaporaci\u00f3n directa del agua y la transpiraci\u00f3n de los seres vivos, sobre todo de las plantas), est\u00e1 entre 0,05 y 0,65 (para que nos entienda el lector, si cayese un litro de agua en un metro cuadrado y se evapotranspirase ese mismo litro de agua, esa relaci\u00f3n ser\u00eda de uno). Si la p\u00e9rdida de humedad del suelo es superior al agua que cae, el resultado es el avance de la desertificaci\u00f3n. La evapotranspiraci\u00f3n muestra, de hecho, el agua que la atm\u00f3sfera, en forma de vapor, y las plantas, demandan en un momento dado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Lo verdaderamente importante es que la desertificaci\u00f3n (entendida como proceso inducido por nuestras decisiones, en contraste con la desertizaci\u00f3n, que es una evoluci\u00f3n m\u00e1s natural, m\u00e1s ajena a la actividad humana) afecta incluso a zonas no des\u00e9rticas. Como tantas otras cosas, en esencia sigue siendo una realidad oculta o ignorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><span style=\"text-decoration-line: underline;\">La desertificaci\u00f3n y el cambio clim\u00e1tico<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre desertificaci\u00f3n y cambio clim\u00e1tico es compleja y funciona en ambos sentidos: el calentamiento global del planeta aumenta la desertificaci\u00f3n y \u00e9sta induce un aumento del cambio clim\u00e1tico. Tiene mucho sentido cuestionarse sobre la relaci\u00f3n entre desertificaci\u00f3n y cambio clim\u00e1tico. En realidad, tambi\u00e9n entre esos dos fen\u00f3menos mundiales y la p\u00e9rdida de diversidad biol\u00f3gica. La desertificaci\u00f3n se asocia a la p\u00e9rdida de biodiversidad y contribuye al cambio clim\u00e1tico a trav\u00e9s de la p\u00e9rdida de capacidad para fijar carbono y el aumento de la radiaci\u00f3n que la superficie refleja al incidir sobre ella la luz solar (el conocido efecto albedo), pues las superficies claras (por ejemplo, un desierto) reflejan m\u00e1s que las oscuras (una zona con cubierta vegetal).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Seg\u00fan el Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim\u00e1tico (IPCC), la temperatura media en el Mediterr\u00e1neo crece m\u00e1s que la media mundial. Es decir, al aumento mundial de las temperaturas se suma el aumento diferencial en esta regi\u00f3n del planeta. En determinadas circunstancias, hay quien afirma que un aumento de 4\u00baC en la temperatura media, har\u00eda que Madrid tuviese el clima de Casablanca. La realidad dentro de cada uno de esos pa\u00edses mencionados es diferente, de modo que no tiene mucho sentido hacer comparaciones algo burdas, pero si algo resulta indudable es que desde el norte de \u00c1frica no s\u00f3lo llegan inmigrantes y refugiados, entre otras muchas cosas; tambi\u00e9n se extiende el desierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En cuanto a la mitigaci\u00f3n de estos impactos, pese al descenso relativo de las emisiones de gases de efecto invernadero en Espa\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os, lo cierto es que entre 1990 y 2012 Espa\u00f1a aument\u00f3 su contribuci\u00f3n al calentamiento global en un 22%, m\u00e1s de lo que le permit\u00eda el protocolo de Kioto y los desaf\u00edos en la adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico no son menores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Es curioso, no obstante, desde nuestra perspectiva como economistas, que cuando uno intenta explicar la desertificaci\u00f3n, normalmente se refiere a las condiciones clim\u00e1ticas (el clima semi\u00e1rido, las recurrentes sequ\u00edas estacionales, la extrema variabilidad de lluvia, las precipitaciones intensas en periodos muy cortos), todas ellas exacerbadas por el calentamiento global. Se puede incluso atribuir la desertificaci\u00f3n a los suelos pobres con tendencia a erosionarse, al relieve desigual, a la p\u00e9rdida de cubierta vegetal por incendios forestales espont\u00e1neos, al abandono de tierras en zonas rurales. Sin embargo, todos esos factores coadyudan pero no explicar\u00edan la desertificaci\u00f3n de no ser por determinadas pautas insostenibles en nuestro comportamiento: los incendios provocados, la sobreexplotaci\u00f3n consiguiente de los recursos h\u00eddricos superficiales y subterr\u00e1neos, y la concentraci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica \u2013 especialmente turismo y agricultura, en determinadas zonas del pa\u00eds (arco mediterr\u00e1neo, archipi\u00e9lagos, cuenca del Guadalquivir\u2026).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La agricultura, por ejemplo, todav\u00eda consume casi el 70% de los recursos h\u00eddricos disponibles (frente al 15% destinado a usos urbanos), la concentraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en las costas se intensifica, la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica todav\u00eda tiene una presencia no menor de combustibles f\u00f3siles, el transporte de mercanc\u00edas y personas sigue consumiendo una parte importante de la energ\u00eda primaria\u2026 Honestamente, pese a los esfuerzos realizados (recogidos, por ejemplo, en el tercer Informe de Seguimiento del Plan Nacional de Adaptaci\u00f3n al Cambio Clim\u00e1tico), quiz\u00e1s un d\u00e9ficit fundamental es la incapacidad colectiva para entender que el cambio clim\u00e1tico o la gesti\u00f3n del agua o la lucha contra la desertificaci\u00f3n o contra la p\u00e9rdida de diversidad biol\u00f3gica no son s\u00f3lo cuestiones ambientales, sectoriales, sino que afectan de modo cierto al desarrollo econ\u00f3mico y social del pa\u00eds. Quiz\u00e1s, junto a la desigualdad, son los problemas m\u00e1s acuciantes, los retos m\u00e1s demandantes, y sin embargo no siempre reciben la atenci\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El turismo presenta desaf\u00edos importantes pues no deja de crecer y concentrarse en las zonas del pa\u00eds m\u00e1s sometidas a estr\u00e9s h\u00eddrico (y consecuentemente menos resilientes al cambio clim\u00e1tico).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En 2014, el turismo representaba casi el 11% del PIB. En 2015, aport\u00f3 casi medio punto al crecimiento espa\u00f1ol, creciendo al 3,7%, es decir por encima del crecimiento de la econom\u00eda en su conjunto. Adem\u00e1s, supone m\u00e1s o menos el 12% del empleo; uno de cada siete empleos que se crean lo hacen en este sector. Para algunas regiones (por ejemplo, Baleares), supone hasta el 43% de su PIB. Sin embargo, la \u201cgallina de los huevos de oro\u201d genera numerosas presiones sobre el medio. Se habla con frecuencia de la necesidad de cambios en el modelo productivo, y en el terreno del agua, de la lucha contra la desertificaci\u00f3n, de la adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico tenemos una oportunidad preciosa para hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Adem\u00e1s de ese turismo que crece y se concentra en zonas con escasez estructural de agua, hay muchos otros retos para nuestra generaci\u00f3n: una parte de nuestra agricultura consume importantes vol\u00famenes de agua para el riego y aporta relativamente poco al valor a\u00f1adido bruto de la agricultura en su conjunto (frente a otra que consume poca agua en productos de alto valor a\u00f1adido), la debilidad de las inversiones en redes de abastecimiento, el desaf\u00edo may\u00fasculo de la depuraci\u00f3n de aguas residuales, las ventajas comparativas (sol y coste laboral relativamente bajo) para ciertas actividades (agricultura, turismo) intensivas en el uso de agua, el sinsentido del sesgo de la mirada territorial sobre el agua, la fragilidad de la clase pol\u00edtica en relaci\u00f3n a estos temas, la falta de coraje para revertir tendencias\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Es complejo medir el impacto sobre el PIB de la desertificaci\u00f3n, pero hay muchos procesos relacionados que ya nos est\u00e1n costando mucho: sequ\u00edas, inversiones para adaptarse al cambio clim\u00e1tico, inundaciones recurrentes, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En t\u00e9rminos muy concretos, de cara a combatir la desertificaci\u00f3n, tendr\u00edamos que repensar el modelo de gesti\u00f3n del agua, vincularlo de modo m\u00e1s claro al modelo de desarrollo econ\u00f3mico y social, invertir en reutilizaci\u00f3n de aguas residuales regeneradas, reducir la sobreexplotaci\u00f3n de acu\u00edferos, restaurar ecosistemas acu\u00e1ticos\u2026 Har\u00edamos bien en no confundir lo importante con lo imprescindible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Y Espa\u00f1a no es el \u00fanico lugar del mundo donde ocurren estas cosas; hay mucho que aprender de muchos otros, del mismo modo que Espa\u00f1a tambi\u00e9n tiene mejores pr\u00e1cticas. Conviene aprender de California, de sus errores; tambi\u00e9n de Australia, en alg\u00fan sentido, que tras catorce a\u00f1os de sequ\u00eda tuvo que emprender una ambicios\u00edsima reforma de su modelo de gesti\u00f3n del agua todav\u00eda con resultados inconclusos y a veces contradictorios\u2026 La desertificaci\u00f3n es un s\u00edntoma; lo que debemos combatir es el s\u00edndrome, sus causas. Hay numerosas pr\u00e1cticas relevantes a nivel mundial sobre conservaci\u00f3n de suelos, sobre medidas naturales de retenci\u00f3n de agua\u2026 Es m\u00e1s sencillo y menos doloroso prevenir la desertificaci\u00f3n que recuperar zonas desertificadas. Esperar a la crisis implica reducir la gama de alternativas y asumir que \u00e9stas ser\u00e1n m\u00e1s costosas. \u00bfO no es as\u00ed con nuestra propia salud?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">iAgua, La web del sector del agua: http:\/\/www.iagua.es\/\u00a0 (consultado 3 de abril de 2017).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mirada sobre los recursos h\u00eddricos y su gesti\u00f3n es, con frecuencia, parcial, limitada, limitante. Observamos la escasez estructural o las sequ\u00edas y desatendemos el riesgo de inundaciones, analizamos la contaminaci\u00f3n difusa y no siempre lo hacemos con el debido an\u00e1lisis de los usos del suelo. Esto es especialmente evidente en relaci\u00f3n a fen\u00f3menos complejos como la desertificaci\u00f3n. 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