{"id":140362,"date":"2011-09-25T15:15:55","date_gmt":"2011-09-25T14:15:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/?p=140362"},"modified":"2011-09-25T15:15:55","modified_gmt":"2011-09-25T14:15:55","slug":"los-cientificos-espanoles-y-las-revistas-cientificas-que-editen-ellos-que-piensen-ellos-que-protesten-ellos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2011\/09\/25\/140362","title":{"rendered":"Los Cient\u00edficos Espa\u00f1oles y las Revistas Cient\u00edficas: Que Editen ellos, Que Piensen Ellos, Que Protesten Ellos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #003300;\">Hace tan solo tres o cuatro a\u00f1os,<\/span><strong><span style=\"color: #3366ff;\"> nadie cuestionaba en Espa\u00f1a el papel de las revistas indexadas y m\u00e1s cuando proced\u00edan las de las editoriales de mayor prestigio<\/span>. <\/strong>Sin embargo,<span style=\"color: #3366ff;\"><strong> ya por aqu\u00e9l entonces en EE.UU<\/strong><\/span>,<strong> <\/strong>y otros pa\u00edses desarrollados, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>comenz\u00f3 una marejada contra el sistema que padecemos de publicaci\u00f3n y, como corolario, de promoci\u00f3n del personal investigador de acuerdo a sus m\u00e9ritos<\/strong><\/span>.\u00a0 En 2008 (sin no recuerdo mal), durante el transcurso de una cena en Madrid, tuve la oportunidad de hablar con el responsable de inform\u00e1tica del equipo de un reciente Premio N\u00f3bel de Medicina. Se trataba de un joven bi\u00f3logo espa\u00f1ol que emigr\u00f3 a USA tras terminar su carrera. Cuando le pregunt\u00e9 por <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>el revuelo armado por los cient\u00edficos de Estados Unidos respecto a los abusos de las editoriales multinacionales y el entusiasmo yanqui por promover las publicaciones en acceso abierto me coment\u00f3 algo as\u00ed<\/strong><\/span>: \u201csomos muchos los partidarios de dejar tan solo unas pocas revistas cient\u00edficas (l\u00e9ase <em>Nature <\/em>o <em>Science<\/em>) y colgar todo lo dem\u00e1s en depositorios institucionales. Con el sistema actual no gana nadie m\u00e1s que las multinacionales de la edici\u00f3n\u201d. Empero en este pa\u00eds de charanga y pandereta tendemos a ser \u201cm\u00e1s papistas que el papa\u201d.\u00a0 Y la noticia que os ofrecemos hoy recoge, tarde y mal, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>el inicio de un cierto malestar en Espa\u00f1a por de un tema que ya est\u00e1 siendo ardorosamente debatido en los pa\u00edses con una mayor producci\u00f3n cient\u00edfica desde hace a\u00f1os<\/strong><\/span>. Es decir que, al parecer, somos los investigadores espa\u00f1oles los que nos acogemos al slogan <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>\u201cque piensen ellos, que protesten ellos\u201d<\/strong><\/span>. Y as\u00ed nos va.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-content\/blogs.dir\/42\/files\/1123\/science_nature.jpg\" alt=\"science_nature\" width=\"451\" height=\"311\" \/>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/fotografia\/internacional\/Portadas\/Science\/Nature\/elpdiaint\/20070704elpepuint_12\/Ies\">Sciene &amp; Nature Portadas. Fuente: El Pa\u00eds.com<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>En esta bit\u00e1cora venimos defendiendo, al menos desde 2007, algunos de los postulados del autor de la nota de prensa sobre la que versa el post de hoy. Eso s\u00ed tan solo algunos, porque en otros nada en absoluto<\/strong>. Y <strong>todo comenz\u00f3 cuando<\/strong> <\/span>la comunidad cient\u00edfica internacional abraz\u00f3 acr\u00edticamente el eufem\u00edstico sistema denominado de evaluaci\u00f3n por pares (o iguales) de las revistas indexadas. <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>A la larga, cualquier criterio por fomentar la\u00a0 competitividad termina frustr\u00e1ndose, por no decir pudri\u00e9ndose. En cierto sentido, aqu\u00ed tambi\u00e9n vale el refr\u00e1n de \u201cquien hace la ley, hace la trampa\u201d<\/strong><\/span>. En el caso que hoy nos ocupa y preocupa, la principal consecuencia fue <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>confundir la calidad con la cantidad, as\u00ed como los medios con los fines<\/strong><\/span>. Vamos, que me barrunto que, bajo los criterios actuales de la promoci\u00f3n investigadora, un joven Einstein o Heisenberg, o Kutr G\u00f6dell, entre otros emblem\u00e1ticos \u201cgur\u00fas\u201d que jalonan la historia de la ciencia, no habr\u00e1n logrado ni ser profesores de universidad, ni investigadores de centro cient\u00edfico espa\u00f1ol alguno, a poco concienzudos y cuidadosos que fueran a la hora de publicar sus indagaciones.\u00a0 En realidad, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>casi ning\u00fan gran cient\u00edfico ha pasado a los anales de la ciencia m\u00e1s que por un pu\u00f1ado de art\u00edculos<\/strong><\/span>, eso s\u00ed, de una calidad descomunal.\u00a0 <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Juan Arteaga acierta a medias en sus cr\u00edticas<\/strong><\/span>, al menos en mi modesta opini\u00f3n. Por un lado<span style=\"color: #3366ff;\"><strong> arremete con raz\u00f3n contra el c\u00e1ncer del sistema actual, que padece todos los males de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica<\/strong><\/span>, si bien incluso puede alegarse que la antecedi\u00f3 en algunas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este investigador <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>tambi\u00e9n se lamenta, como hacemos otros, de haber abandonado a un destino l\u00fagubre nuestras revistas y editoriales<\/strong> <\/span>\u201cpatrias\u201d. Hoy mandan las ap\u00e1tridas, hijas del capital. <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Ahora bien<\/strong><\/span>, como personalmente tambi\u00e9n estuve ostentando un cargo en materia de pol\u00edtica cient\u00edfica, durante aquella revoluci\u00f3n involucionista (en la que desaparecieron numerosas revistas espa\u00f1olas), debo alegar que <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>la culpa debe recaer tanto en las instituciones, como en aquellos \u201cinvestigadores de excelencia\u201d que despreciaban todo lo ajeno al mundo anglosaj\u00f3n<\/strong>. <\/span><strong><span style=\"color: #3366ff;\">Demasiado tarde para lamentarse<\/span><\/strong>.\u00a0 Del mismo, cabe rese\u00f1ar que <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>el sistema vigente no propicia, en modo alguno, el relanzamiento de las revistas y editoriales de \u00e1mbito nacional (ni aqu\u00ed ni en ning\u00fan lado)<\/strong>. <\/span>Por extra\u00f1as razones (algo huele a podrido en todo este asunto), las que no pertenecen a EE.UU., UK, y alg\u00fan que otro pa\u00eds m\u00e1s, alcanzan valores de p\u00edrricos el ranking de los factores de impacto, cuando no has sigo \u201cabducidas\u201d por las susodichas multinacionales. <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Intentar que nuestras revistas sean internacionalmente reconocidas antoja como ir en b\u00fasqueda del Santo Grial. Ya no se trata de un problema Espa\u00f1ol, sino global<\/strong><\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Tambi\u00e9n coincido con<\/strong> <\/span>sus frases sobre el \u201c<span style=\"color: #3366ff;\"><em><strong>retraction index<\/strong><\/em><\/span>\u201d por cuanto <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>demasiados art\u00edculos publicados en revistas de la guisa de Science o Nature, deber\u00edan ser rechazados hasta de las que denominamos parroquiales<\/strong><\/span>, si nos atenemos a su verosimilitud, calidad y originalidad. Lamentablemente, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>como en otros \u00e1mbitos de la \u00bfcultura?, ciencia epatar la audiencia resulta ser m\u00e1s imperativo que<\/strong><\/span> afanarse por dar a luz a criaturas sanas y robustas (l\u00e9ase estudios que, con independencia de su impacto medi\u00e1tico, atesoran una meritoria calidad).<span style=\"color: #3366ff;\"> <strong>Las modas priman, mientras que la importancia de los contenidos da paso a los \u00edndices de ventas-audiencia<\/strong><\/span>. Y hasta aqu\u00ed todo correcto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Sin embargo, no puedo estar m\u00e1s en desacuerdo con Juan Arteaga cuando desprecia soberanamente el genuino movimiento en acceso abierto<\/strong> <\/span>(en casi todas sus modalidades) <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>que pretende acabar con muchos de estos males<\/strong><\/span>, al poner a disposici\u00f3n de todo el p\u00fablico los avances de la ciencia de modo gratuito, segando un negocio del que se benefician muy pocos. <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Tal empe\u00f1o emergi\u00f3 en USA, desde muchas de las universidades y centros tecnol\u00f3gicos de mayor prestigio y con un gran apoyo de nuestros colegas norteamericanos<\/strong><\/span>. Arteaga confunde el \u201cfalso acceso abierto\u201d promovido por las editoriales multinacionales, a precios escandalosamente desorbitados para los autores, con lo instigado por el movimiento<span style=\"color: #3366ff;\"><strong><em> Open Access<\/em><\/strong><\/span>.\u00a0 Eso s\u00ed, tampoco se puede negar que parte de este \u00faltimo fuera corrompido por esas empresas globalizadotes a las que les importa la ciencia lo que a los especuladores financiaros el futuro de las econom\u00edas nacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reiteremos que, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>por aquellos a\u00f1os, mientras afamados cient\u00edficos de EE.UU., uni\u00f3n sus voces junto a la de investigadores m\u00e1s modestos, en Europa (y especialmente en Espa\u00f1a) segu\u00edamos adorando con un pertinaz retraso intelectual publicar bajo el sistema que hoy comienza a denunciarse en este pa\u00eds<\/strong><\/span>. Se trata de las nefastas consecuencias de una comunidad cient\u00edfica reactiva en lugar de preactiva, es decir que siempre reacciona a toro pasado. Dicho de otro modo, <span style=\"color: #3366ff;\"><strong>que piensen ellos, que protesten ellos. Luego ya nos arrimaremos, servilmente: \u201ctarde, mal o nunca\u201d, en funci\u00f3n de nuestros mezquinos intereses personales, que no nacionales<\/strong><\/span>. Protestar ahora, como director de una revista cient\u00edfica espa\u00f1ola, puede entenderse (equ\u00edvoca o inequ\u00edvocamente, lo desconozco) como mera frustraci\u00f3n de un afectado, aunque desde luego, tal queja se encuentre justificada en buena medida. Eso s\u00ed, no confundamos churras con merinas. \u00a0<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\"><strong>Juan Jos\u00e9 Ib\u00e1\u00f1ez<\/strong><\/span><\/p>\n<h3><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/sociedad\/espanoles\/revistas\/cientificas\/editen\/elpepusoc\/20110915elpepusoc_21\/Tes\">Los espa\u00f1oles y las revistas cient\u00edficas&#8230; \u00a1Que editen ellos!<\/a><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUAN AR\u00c9CHAGA 15\/09\/2011<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Desde hace a\u00f1os, la <strong>bibliometr\u00eda <\/strong>basada en las<strong> citas a las revistas profesionales <\/strong>ha sido muy positiva para estimular la actividad investigadora en Espa\u00f1a.<strong> Sin embargo, debe resaltarse su car\u00e1cter complementario y, tambi\u00e9n, los frecuentes errores de su aplicaci\u00f3n indiscriminada. Es muy habitual, por ejemplo, confundir el valor cient\u00edfico de un art\u00edculo con el de la revista<\/strong>. Igualmente lo es <strong>el uso del factor de impacto (FI) entre \u00e1reas con distinto n\u00famero de investigadores activos (a m\u00e1s por \u00e1rea, m\u00e1s citas), la influencia de las modas cient\u00edficas o las autocitas de algunas publicaciones para aumentar ficticiamente su importancia<\/strong>. Por otra parte, hay manuscritos publicados <strong>en revistas de alto copete, como Nature o Science, que no ha citado -ni citar\u00e1 nunca- nadie y, a veces,<\/strong> un s\u00f3lo art\u00edculo ha catapultado el FI de la revista en un a\u00f1o determinado (Acta Cristalographica-A ha subido su FI a 54,3 en el 2010\/<strong>Journal Citation Report<\/strong>, cuando ten\u00eda s\u00f3lo 2,0 en el 2008\/JCR), ejemplos llamativos de lo que puede ser tomar el r\u00e1bano por las hojas. Incluso u<strong>n informe de la Comisi\u00f3n de Ciencia y Tecnolog\u00eda del Parlamento Brit\u00e1nico, publicado el pasado 18 de Julio, ha mostrado su preocupaci\u00f3n por la mala aplicaci\u00f3n y los vicios asociados a la utilizaci\u00f3n del FI en la evaluaci\u00f3n de la Ciencia<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los excesos referidos han derivado peligrosamente, adem\u00e1s, hacia una aut\u00e9ntica obsesi\u00f3n por las citas entre los cient\u00edficos de todo el mundo, acus\u00e1ndose a las revistas con mayor FI de ser promotoras del fraude por estimular la publicaci\u00f3n de resultados arriesgados<\/strong> (para ello, se ha propuesto el llamado <strong>retraction index<\/strong>, <strong>que penaliza a las revistas que se ven obligadas a retirar art\u00edculos ya editados, retract\u00e1ndose de su contenido<\/strong>; \u00a1New England Journal of Medicine, <strong>Nature, Science y Cell est\u00e1n a la cabeza de la \u00ablista negra\u00bb!)<\/strong>. <strong>Pero lo m\u00e1s grave de esta situaci\u00f3n aqu\u00ed es su efecto delet\u00e9reo sobre la actividad editorial espa\u00f1ola; me refiero a<\/strong> la imparable invasi\u00f3n de las multinacionales de la edici\u00f3n cient\u00edfica y, en consecuencia, a la progresiva d<strong>esaparici\u00f3n de nuestras peque\u00f1as editoriales privadas <\/strong>(para las grandes, las revistas profesionales no son negocio&#8230;\u00a1gran error a corregir en nuestro pa\u00eds!). As\u00ed<strong>, la firma anglo-holandesa Reed-Elservier se ha hecho ya con casi un centenar de revistas m\u00e9dicas espa\u00f1olas y otras, como la germano-holandesa Wolters Kluwer-Springer, la anglo-americana Wiley-Blackwell, la norteamericana Taylor &amp; Francis o la suiza Karger, van siguiendo sus pasos en todas las \u00e1reas de la Ciencia<\/strong>, a<strong>dem\u00e1s de llevarse la parte del le\u00f3n de los presupuestos millonarios de nuestras bibliotecas<\/strong>. Sin olvidar los gastos de edici\u00f3n de manuscritos que han de pagar sus autores a trav\u00e9s de proyectos de investigaci\u00f3n (hoy d\u00eda se cobra ya por conceptos como revisi\u00f3n por pares, n\u00famero de p\u00e1ginas, ilustraciones, acceso abierto, publicaci\u00f3n r\u00e1pida, etc.)<strong> costos que siguen creciendo de manera exponencial<\/strong>, superando, en algunos casos, los 5.000 euros\/art\u00edculo. En l\u00edneas generales, <strong>a mayor FI factura m\u00e1s elevada a pagar y todos tan contentos<\/strong>, con tal de que nos publiquen algo en tal o cual revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M\u00e1s sorprendente a\u00fan es el deprimente papel que juegan nuestras numerosas editoriales p\u00fablicas<\/strong>. Cien revistas nada menos tiene la Editorial Complutense de Madrid con escasa o nula trascendencia internacional. La Editorial del CSIC no le va a la zaga, mientras que duerme all\u00ed el sue\u00f1o de los justos la revista fundada por Santiago Ram\u00f3n y Cajal, una de las pocas espa\u00f1olas que adquiri\u00f3 en su d\u00eda gran prestigio internacional. Entre todas ellas, se turnan para<strong> hacer el papel de Don Tancredo al paso de los morlacos editoriales extranjeros. Renuncian as\u00ed al saludable mercado al que podr\u00edan tener acceso, si acertaran a constituir un consorcio de ventas al exterior para competir con las citadas multinacionales de la edici\u00f3n cient\u00edfica<\/strong>. <strong>Por el contrario, regalan lo que producen mediante ediciones electr\u00f3nicas en acceso abierto -con la ilusa pretensi\u00f3n de aumentar as\u00ed sus citas? o<\/strong> promocionan los intercambios con revistas de la misma enjundia, para justificar su producci\u00f3n y <strong>engordar mediocres curricula<\/strong>. Est\u00e1n adem\u00e1s volcadas en las Humanidades y en los temas sociales -en detrimento de los cient\u00edficos? y andan a\u00fan muy lejos de acometer la ingrata, pero necesaria, labor de poda y fusi\u00f3n de sus publicaciones en aras de una mayor calidad de las mismas. <strong>No son tampoco ajenas a este marasmo editorial espa\u00f1ol las grandes agrupaciones profesionales<\/strong> -como la Sociedad Espa\u00f1ola de Bioqu\u00edmica y Biolog\u00eda Molecular y similares- que parecen <strong>incapaces de editar una revista profesional de prestigio y no pasan de hacer folletos de noticias con art\u00edculos de andar por casa. Otras piensan que, por tener el sello de Elservier o Springer en la portada de sus revistas, se les va a dar un cr\u00e9dito cient\u00edfico del que carecen<\/strong>, cuando lo \u00fanico que buscan dichas editoriales extranjeras es hacer su negocio en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como viene ocurriendo con otros sectores de la comunicaci\u00f3n ante la penetraci\u00f3n de la industria editorial for\u00e1nea -y bien lo ha mostrado Juan Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Sanz en su obra<strong> \u00abQue informen ellos\u00bb- parece que todos se han puesto de acuerdo en considerar las revistas cient\u00edficas espa\u00f1olas una realidad virtual y, parafraseando al conocido exabrupto unamuniano, gritan a coro \u00a1Que editen ellos!&#8230;y paguemos nosotros<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Juan Ar\u00e9chaga<\/strong> (juan.arechaga@ehu.es) es Catedr\u00e1tico de la Universidad del Pa\u00eds Vasco y <strong>Director de la revista cient\u00edfica espa\u00f1ola \u00abThe International Journal of Developmental Biology\u00bb<\/strong> (www.intjdevbiol.com)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>La noticia en otros webs<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/archivo\/buscando.html?query=Los%20espa\u00f1oles%20y%20las%20revistas%20cient\u00edficas...%20\u00a1Que%20editen%20ellos!&amp;donde=enotros&amp;idioma=es\">webs en espa\u00f1ol<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/archivo\/buscando.html?query=Los%20espa\u00f1oles%20y%20las%20revistas%20cient\u00edficas...%20\u00a1Que%20editen%20ellos!&amp;donde=enotros&amp;idioma=nes\">en otros idiomas<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tan solo tres o cuatro a\u00f1os, nadie cuestionaba en Espa\u00f1a el papel de las revistas indexadas y m\u00e1s cuando proced\u00edan las de las editoriales de mayor prestigio. Sin embargo, ya por aqu\u00e9l entonces en EE.UU, y otros pa\u00edses desarrollados, comenz\u00f3 una marejada contra el sistema que padecemos de publicaci\u00f3n y, como corolario, de promoci\u00f3n del personal investigador de acuerdo a sus m\u00e9ritos.\u00a0 En 2008 (sin no recuerdo mal), durante el transcurso de una cena en Madrid, tuve la oportunidad de hablar con el responsable de inform\u00e1tica del equipo de un reciente Premio N\u00f3bel de Medicina. 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