{"id":153894,"date":"2024-05-06T11:34:37","date_gmt":"2024-05-06T10:34:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/?p=153894"},"modified":"2024-05-06T11:34:37","modified_gmt":"2024-05-06T10:34:37","slug":"erosion-eolica-los-grandes-desastres-producen-cambios-climaticos-a-niveles-hemisfericos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2024\/05\/06\/153894","title":{"rendered":"Erosi\u00f3n e\u00f3lica: Los grandes desastres producen cambios clim\u00e1ticos a niveles hemisf\u00e9ricos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-content\/blogs.dir\/42\/files\/147\/Dust-bowl-erosion-y-cambio-climatico.jpg\" alt=\"Dust-bowl-erosion-y-cambio-climatico\"><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #0000ff\">Fuente; Colaje Im\u00e1genes Google<\/span><\/p>\n<p>Ya hemos redactado <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/?s=erosion+e%C3%B3lica\">diversos posts acerca de la erosi\u00f3n e\u00f3lica<\/a>. <span style=\"color: #3366ff\"><strong>Uno de ellos, de gigantescas proporciones fue el drama de<\/strong><\/span> <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dust_Bowl\">la Dust Bowl<\/a> en EE.UU., causando <span style=\"color: #3366ff\"><strong>graves destrozos una enorme mortalidad, morbilidad y hambre, mucha pobreza y <\/strong><\/span><span style=\"color: #3366ff\"><b>malnutrici\u00f3n<\/b><\/span>. Para colmo de calamidades por aquellos tiempos se produjo <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gran_Depresi%C3%B3n\">la Gran Depresi\u00f3n Econ\u00f3mica<\/a> del Pa\u00eds. <a href=\"https:\/\/www.divulgameteo.es\/fotos\/meteoroteca\/Dust-Bowl-ecosistema-econom%C3%ADa.pdf\">La situaci\u00f3n fue dram\u00e1tica<\/a>. Las diversas razones os las esbozamos en el siguiente post \u201c<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2011\/05\/17\/137981\">Conservaci\u00f3n de Suelos: Fundaci\u00f3n de una Ciencia y su Reliquia Bibliogr\u00e1fica<\/a>\u201d Como resultado, la administraci\u00f3n Roosevelt estableci\u00f3 el Soil Erosion Service en 1933 y comenz\u00f3 a popularizar las t\u00e9cnicas de conservaci\u00f3n del suelo entre los agricultores: rotaci\u00f3n de cultivos, bancales, t\u00e9cnicas de laboreo y otras medidas para combatir la erosi\u00f3n. De hecho, el propio presidente coment\u00f3 \u201c<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2011\/07\/05\/139715\">Franklin D. Roosevelt (1882-1945): \u201cLa naci\u00f3n que destruye su suelo se destruye a s\u00ed misma<\/a>\u201d. <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2008\/10\/11\/103236\">Dos o tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, surgi\u00f3 la revoluci\u00f3n verde de la agricultura industrial y tornamos a pr\u00e1cticas a\u00fan m\u00e1s insustentables<\/a>. Sobre este tema hemos redactado algunos centenares de post y no entraremos hoy a abundar acerca de <span style=\"color: #3366ff\"><strong>la insustentabilidad de nuestra civilizaci\u00f3n<\/strong><\/span>. Como se acaba de decir, el d\u00eda que escribo esta noticia: <a href=\"https:\/\/www.terradaily.com\/reports\/Humanity_has_become_a_weapon_of_mass_extinction_warns_UN_chief_999.html\">\u00abLa humanidad se ha convertido en un arma de extinci\u00f3n masiva\u00bb, advierte el jefe de la ONU<\/a>. <span style=\"color: #3366ff\"><strong>El siguiente p\u00e1rrafo de la primera noticia que os mostramos hoy sintetiza as\u00ed las repercusiones del Dust Bowl, no tanto en am\u00e9rica sino global<\/strong><\/span>: \u201c<em>Las condiciones c\u00e1lidas y secas sobre las Grandes Llanuras durante el Dust Bowl propagaron el calor extremo a otras \u00e1reas del hemisferio norte (\u2026.). \u00bb (\u2026.)<\/em> <em>y en lugares tan lejanos como Europa y Asia oriental. Esto se debe a que el calentamiento extremo de las Grandes Llanuras desencaden\u00f3 movimientos de aire alrededor del hemisferio norte de manera que suprimieron la formaci\u00f3n de nubes en algunas regiones y, en combinaci\u00f3n con la influencia de las condiciones oce\u00e1nicas tropicales, condujo a un calor r\u00e9cord a miles de kil\u00f3metros de distancia. <\/em>El primer autor del estudio a\u00f1ade al comparar lo entonces acaecido, con las elevadas temperaturas que estamos sufriendo en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI: \u201c<em>Si nos fijamos en las altas temperaturas r\u00e9cord diarias, algunas de estas \u00e1reas est\u00e1n rompiendo los r\u00e9cords que se establecieron en la d\u00e9cada de 1930<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed la conclusi\u00f3n es clara, <strong>\u201c<span style=\"color: #3366ff\">act\u00faa indebidamente a nivel local, que sus efectos podr\u00e1n ser globales<\/span><\/strong><span style=\"color: #3366ff\">\u201d. <strong>No hizo falta el advenimiento y utilizaci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles para alcanzar repercusiones a nivel de casi todo el hemisferio norte<\/strong>. <strong>As\u00ed de da\u00f1ino pueden llegar a ser un desastroso manejo de suelos.&nbsp; No se trata de un \u00fanico episodio<\/strong><\/span>, como se constata en otra de las notas de prensa que os mostramos hoy: \u201c<a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-12-atmospheric-aral-sea-dried-central.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><em>Estudio de modelado de transporte atmosf\u00e9rico: cuando el Mar de Aral se sec\u00f3, Asia Central se volvi\u00f3 m\u00e1s polvorienta<\/em><\/a>\u201d. Y tal desecaci\u00f3n de aquella ingente masa de agua, ha sido ocasionada, una vez<strong>, <span style=\"color: #3366ff\">por malas pr\u00e1cticas de gesti\u00f3n agraria y especialmente la desmesurada ambici\u00f3n de ampliar las \u00e1reas de regad\u00edo<\/span><\/strong> en la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Pero sigamos\u2026.<\/p>\n<p>Los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Circulaci%C3%B3n_atmosf%C3%A9rica\">patrones de circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica<\/a> y su variabilidad, que a\u00fan no son bien comprendidos, junto a sus complejas y\/o variadas <a href=\"https:\/\/hmong.es\/wiki\/Teleconnection\">teleconexiones<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.tiempo.com\/noticias\/ciencia\/oscilaciones-atmosfericas-que-regulan-el-clima-y-tiempo-del-mundo.html\">oscilaciones<\/a>, al menos si parecen constatar <span style=\"color: #3366ff\"><strong>una relaci\u00f3n entre<\/strong> <\/span><a href=\"https:\/\/huracanes.fiu.edu\/aprende-sobre-huracanes\/tornados\/index.html\">tornados (como los numerosos ocasionados y el evento del Dust Bowl), huracanes y ciclones<\/a>. Ver por ejemplo en este enlace las relaciones entre <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tornado\">huracanes y teleconexiones clim\u00e1ticas<\/a>.<\/p>\n<p>Empero como no soy experto en f\u00edsica atmosf\u00e9rica, dejaremos el tema aqu\u00ed. La conclusi\u00f3n es muy simple,<span style=\"color: #3366ff\"> <strong>el mal manejo del suelo en un espacio geogr\u00e1fico concreto, unido a situaciones climatol\u00f3gicas especificas puedan dar lugar a cat\u00e1strofes naturales de enormes magnitudes que, pueden llegar a alterar hasta hemisferios del planeta completos<\/strong><\/span>. Ser\u00eda algo as\u00ed como decir que la Guerra Ucrania-Rusia ha producido enormes hambrunas en amplias regiones desfavorecidas de \u00c1frica. \u00bfMe entend\u00e9is?<span style=\"color: #3366ff\"> <strong>Lo que acaece en un Estado o pa\u00eds, puede causar graves repercusiones en otros, por lo que esos terceros tambi\u00e9n deber\u00edan tener derecho a opinar y decidir<\/strong><\/span>. \u00bfest\u00e1 claro?. Os dejo pues con las noticias mentadas y otros enlaces relacionados con el tema.<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><strong>Juan Jos\u00e9 Ib\u00e1\u00f1ez<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000\"><em>Contin\u00faa\u2026\u2026\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-12-air-masses-el-nio-decoded.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><strong>Transporte de masas de aire en relaci\u00f3n con El Ni\u00f1o decodificado<\/strong><\/a><\/h3>\n<h3><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-12-linking-african-atlantic-storms.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><strong>Vinculando los vientos africanos con las tormentas atl\u00e1nticas<\/strong><\/a><\/h3>\n<p><strong>Los hallazgos sugieren que las ondas del este africano influyen en el entorno atmosf\u00e9rico a gran escala en el que se forman los ciclones tropicales del Atl\u00e1ntico<\/strong><\/p>\n<p>por Sarah Stanley, Eos<\/p>\n<p>Muy por encima de los pa\u00edses tropicales del norte de \u00c1frica, en los meses m\u00e1s c\u00e1lidos, las olas de baja presi\u00f3n pueden formarse en la atm\u00f3sfera y soplar hacia el oeste hacia el Atl\u00e1ntico. Cuando estas olas africanas del este llegan al oc\u00e9ano, pueden surgir ciclones tropicales, incluidos huracanes.<\/p>\n<p>Investigaciones anteriores han indicado que&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/waves\/\">las olas<\/a>&nbsp;del este africano est\u00e1n asociadas con hasta el 80% de los principales huracanes del Atl\u00e1ntico en escalas de tiempo m\u00e1s cortas. Sin embargo, no est\u00e1 claro exactamente c\u00f3mo las ondas influyen en la formaci\u00f3n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/tropical+cyclones\/\">ciclones tropicales<\/a>&nbsp;en escalas de tiempo estacionales y m\u00e1s largas.<\/p>\n<p>Una nueva investigaci\u00f3n realizada por Danso y sus colegas ayuda a aclarar esta&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/relationship\/\">relaci\u00f3n<\/a>, sugiriendo que las ondas del este africano contribuyen a la intensidad, el momento y la ubicaci\u00f3n de la formaci\u00f3n de los ciclones tropicales, pero no afectan el n\u00famero de ciclones que se forman en una temporada determinada.<\/p>\n<p>Los investigadores realizaron simulaciones de alta resoluci\u00f3n de estas olas y tormentas utilizando un marco computacional de pron\u00f3stico meteorol\u00f3gico conocido como el modelo de Investigaci\u00f3n y Pron\u00f3stico Meteorol\u00f3gico (WRF). Las simulaciones cubrieron desde el Golfo de M\u00e9xico hasta la costa del norte de \u00c1frica, la principal regi\u00f3n donde se desarrollan los ciclones tropicales, y duraron de agosto a octubre de 2020, coincidiendo con la temporada alta de&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/cyclone\/\">ciclones<\/a>&nbsp;tropicales. En las simulaciones, los investigadores retuvieron o eliminaron las ondas del este africano para ayudar a aislar su papel en la formaci\u00f3n de ciclones tropicales.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con otras investigaciones recientes, el equipo descubri\u00f3 que restar las ondas del este africano de las simulaciones no cambi\u00f3 el n\u00famero de ciclones que se formaron. Sin embargo, con las olas eliminadas, las tormentas simuladas que se formaron fueron m\u00e1s intensas y el per\u00edodo pico de su formaci\u00f3n cambi\u00f3 de septiembre a agosto. Adem\u00e1s, se formaron m\u00e1s ciclones en el Golfo de M\u00e9xico, mientras que menos se formaron frente a la costa del norte de \u00c1frica.<\/p>\n<p><strong>Los hallazgos sugieren que las ondas del este africano influyen en el entorno atmosf\u00e9rico a gran escala en el que se forman los ciclones tropicales del Atl\u00e1ntico<\/strong>. Por s\u00ed solas, sin embargo, las ondas no son predictores confiables de cambios futuros en la frecuencia de estas tormentas, dicen los autores, y agregan que otros mecanismos generan estas tormentas cuando las olas no est\u00e1n presentes.<\/p>\n<p>El estudio se publica en la revista&nbsp;<em>Geophysical Research Letters<\/em>.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Derrick K. Danso et al, Influence of African Easterly Wave Suppression on Atlantic Tropical Cyclone Activity in a Convection\u2010Permitting Model,&nbsp;<em>Geophysical Research Letters<\/em>&nbsp;(2022).&nbsp;<a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.1029\/2022GL100590\">DOI: 10.1029\/2022GL100590<\/a><\/p>\n<p><strong>Informaci\u00f3n de la revista:<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/journals\/geophysical-research-letters\/\">Geophysical Research Letters<\/a>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Post Previos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2011\/05\/17\/137981\">Conservaci\u00f3n de Suelos: Fundaci\u00f3n de una Ciencia y su Reliquia Bibliogr\u00e1fica<\/a><\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-11-1930s-bowl-extreme-northern-hemisphere.html\"><strong>El Dust Bowl de la d\u00e9cada de 1930 provoc\u00f3 un calor extremo en todo el hemisferio norte<\/strong><\/a><\/h3>\n<p>por David Hosansky,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www2.ucar.edu\/\">Centro Nacional de Investigaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5\"><em>La c\u00e1lida d\u00e9cada de 1930 y los extremos de calor<\/em><\/a><em>. (<strong>a<\/strong>) Anomal\u00edas medias de la temperatura del aire en superficie de MJJA (\u00b0C) promedio de la temporada en relaci\u00f3n con 1901\u20131930 sobre los Estados Unidos continentales (l\u00ednea negra) y las Grandes Llanuras (l\u00ednea roja) utilizando las observaciones BEST. El sombreado gris denota <strong>los a\u00f1os del Dust Bowl entre 1932 y 1939<\/strong>, y las l\u00edneas horizontales indican el valor m\u00e1ximo de MJJA durante ese per\u00edodo (que ocurri\u00f3 en 1936) tanto para los Estados Unidos (l\u00ednea negra discontinua) como para las Grandes Llanuras (l\u00ednea roja discontinua); (<strong>b<\/strong>) anomal\u00edas de temperatura media del aire en superficie de MJJA promedio de la temporada (\u00b0C), 1932\u201339 menos 1901\u20131930, de GISTEMP; el punteado denota diferencias significativas al nivel del 95%; (<strong>c<\/strong>) promedios decenales sobre los Estados Unidos continentales de la relaci\u00f3n entre las temperaturas m\u00e1ximas r\u00e9cord diarias y las bajas temperaturas m\u00ednimas r\u00e9cord diarias del NCEI, representadas como desviaciones del valor nominal de 1.0 (el valor de la relaci\u00f3n sin cambios en m\u00e1ximos o m\u00ednimos hist\u00f3ricos). Para obtener las razones totales, agregue el valor nominal de 1.0 a los valores trazados de modo que la relaci\u00f3n de registros totales para la d\u00e9cada de 1930 sea 2.5, con la desviaci\u00f3n de 1.0 a 1.5. Cr\u00e9dito:&nbsp;Scientific Reports&nbsp;(2022). <\/em><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5\"><em>DOI: 10.1038\/s41598-022-22262-5<\/em><\/a><\/p>\n<p>El <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dust_Bowl\">Dust Bowl<\/a> <strong>de la d\u00e9cada de 1930, alimentado por el arado excesivo a trav\u00e9s de las Grandes Llanuras y asociado con un calor y sequ\u00eda r\u00e9cord, parece haber afectado los extremos de calor mucho m\u00e1s all\u00e1 de los Estados Unidos<\/strong>.<\/p>\n<p>Una nueva investigaci\u00f3n encuentra que <strong>la tierra caliente y expuesta en el centro de los Estados Unidos durante la sequ\u00eda del Dust Bowl influy\u00f3 en las temperaturas en gran parte de Am\u00e9rica del Norte y en lugares tan lejanos como Europa y Asia oriental<\/strong>. Esto se debe a que el calentamiento extremo de las Grandes Llanuras <strong>desencaden\u00f3 movimientos de aire alrededor del hemisferio norte de manera que suprimieron la formaci\u00f3n de nubes en algunas regiones y, en combinaci\u00f3n con la influencia de las condiciones oce\u00e1nicas tropicales, condujo a un <\/strong><a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/record+heat\/\"><strong>calor r\u00e9cord<\/strong><\/a> <strong>a miles de kil\u00f3metros de distancia<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Las condiciones c\u00e1lidas y secas sobre las Grandes Llanuras durante el Dust Bowl propagaron el calor extremo a otras \u00e1reas del hemisferio norte<\/strong>\u00ab, dijo Gerald Meehl, cient\u00edfico del Centro Nacional de Investigaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica (NCAR) y autor principal del nuevo estudio. \u00ab<strong>Si nos fijamos en las altas temperaturas r\u00e9cord diarias, algunas de estas \u00e1reas est\u00e1n rompiendo los r\u00e9cords que se establecieron en la d\u00e9cada de 1930<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>Para determinar el impacto clim\u00e1tico del Dust Bowl<\/strong>, el equipo de investigaci\u00f3n se bas\u00f3 en las altas y bajas temperaturas diarias observadas, as\u00ed como en <strong>modelos inform\u00e1ticos avanzados del sistema clim\u00e1tico global<\/strong>. Se centraron en el papel de <strong>un patr\u00f3n de teleconexi\u00f3n, conocido como onda-5, que puede regular el serpenteo de las corrientes en chorro y vincular patrones clim\u00e1ticos remotos alrededor del hemisferio norte durante el verano<\/strong>.<\/p>\n<p>El estudio fue publicado en <em>Scientific Reports<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Descubriendo la influencia del Dust Bowl<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Dust Bowl es ampliamente visto como uno de los peores desastres ambientales de la naci\u00f3n. Los agricultores en la primera parte del siglo 20 araron millones de acres de pastizales nativos en gran parte de las Grandes Llanuras para plantar trigo y otros cultivos. Cuando una sequ\u00eda de varios a\u00f1os golpe\u00f3 en la d\u00e9cada de 1930, la tierra expuesta se volvi\u00f3 excepcionalmente caliente y la capa superior del suelo vol\u00f3, causando devastadoras tormentas de polvo, as\u00ed como una cat\u00e1strofe sanitaria y econ\u00f3mica<\/strong>.<\/p>\n<p>La nueva investigaci\u00f3n se\u00f1ala que las condiciones clim\u00e1ticas extremas se extendieron mucho m\u00e1s all\u00e1 de las inmediaciones del <strong>Dust Bowl<\/strong>. <strong>Gran parte de Am\u00e9rica del Norte, el norte de Europa y el este y el noreste de Asia experimentaron tal calor que algunas temperaturas m\u00e1ximas r\u00e9cord de la d\u00e9cada de 1930 solo ahora se superan a medida que aumentan las temperaturas con el cambio clim\u00e1tico<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Investigaciones anteriores se\u00f1alaron patrones de<\/strong> temperaturas superficiales c\u00e1lidas y fr\u00edas en los oc\u00e9anos tropicales como desencadenantes de la sequ\u00eda en las Grandes Llanuras. Estas condiciones <strong>se asociaron con un par de fen\u00f3menos multidecadales conocidos como<\/strong> Oscilaci\u00f3n del Pac\u00edfico Interdecadal (IPO) y Oscilaci\u00f3n Multidecadal del Atl\u00e1ntico (AMO). La pregunta que abordaron Meehl y sus coautores fue si tales condiciones oce\u00e1nicas tambi\u00e9n podr\u00edan explicar el clima c\u00e1lido y seco en gran parte del hemisferio norte, o si el Dust Bowl mismo desempe\u00f1\u00f3 un papel.<\/p>\n<p>Para desentra\u00f1ar la influencia del Dust Bowl, los cient\u00edficos primero utilizaron un modelo de clima global basado en NCAR, conocido como Community Earth System Model (CESM). Ejecutaron una serie de simulaciones en la supercomputadora Cheyenne en el Centro de Supercomputaci\u00f3n NCAR-Wyoming para ver si la IPO y la AMO pod\u00edan explicar por completo la distribuci\u00f3n de las altas temperaturas diarias extremas en tres continentes. Pero a pesar de que establecieron el modelo para capturar las condiciones oce\u00e1nicas probables de la \u00e9poca, no pudieron reproducir las altas temperaturas diarias de la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n<p>Luego recurrieron a una versi\u00f3n del modelo atmosf\u00e9rico CESM que es un componente del modelo del sistema terrestre de exaescala de energ\u00eda del DOE, y configuraron el modelo para aislar la influencia del calor extremo sobre las Grandes Llanuras durante la d\u00e9cada de 1930. <strong>Esta vez, los resultados coincidieron estrechamente con los registros clim\u00e1ticos reales, lo que indica que el Dust Bowl gener\u00f3 una reacci\u00f3n atmosf\u00e9rica que, en combinaci\u00f3n con las condiciones en el Pac\u00edfico tropical y el Atl\u00e1ntico, provoc\u00f3 un calor extremo en vastas \u00e1reas del hemisferio norte<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00abCuando pones la influencia de la sequ\u00eda del Great Plains Dust Bowl en el modelo, obtienes un calor r\u00e9cord en las \u00e1reas donde los vimos en el hemisferio norte durante la d\u00e9cada de 1930\u00bb, dijo Meehl.<\/p>\n<p><strong>Influencia de Wave-5<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis adicional de las simulaciones <strong>revel\u00f3 la raz\u00f3n por la que el Dust Bowl tuvo un efecto tan pronunciado en otras regiones: gener\u00f3 una serie de movimientos verticales de gran alcance en la atm\u00f3sfera. Tales movimientos se conocen como teleconexi\u00f3n de n\u00famero de onda-5 u onda-5, llamada as\u00ed porque<\/strong> consiste en cinco pares de caracter\u00edsticas alternas de alta y baja presi\u00f3n que <strong>rodean el globo a lo largo de las corrientes en chorro<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>En este caso, el intenso calentamiento de la superficie de las Grandes Llanuras cre\u00f3 un movimiento ascendente de aire caliente, que luego se movi\u00f3 hacia abajo en las \u00e1reas circundantes, suprimiendo la formaci\u00f3n de nubes en gran parte del norte de los Estados Unidos y Canad\u00e1. Tambi\u00e9n produjo aire que se hund\u00eda que suprimi\u00f3 las nubes en otras regiones del hemisferio norte, permitiendo que m\u00e1s luz solar llegara a la superficie y resultando en temperaturas elevadas<\/strong>. <strong>Al mismo tiempo, el patr\u00f3n permiti\u00f3 que los vientos c\u00e1lidos del sur llegaran tan al norte como Escandinavia y el este de Asia. Estos vientos contribuyeron al <\/strong><a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/extreme+heat\/\"><strong>calor extremo<\/strong><\/a> <strong>en gran parte del norte de Europa y partes del este de Asia<\/strong>.<\/p>\n<p>Meehl dijo que el estudio ayuda a iluminar c\u00f3mo <strong>las condiciones en una parte del planeta pueden afectar la atm\u00f3sfera a miles de kil\u00f3metros de distancia<\/strong>. Los cient\u00edficos conocen desde hace mucho tiempo la influencia clim\u00e1tica de los vastos <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/tropical+oceans\/\">oc\u00e9anos tropicales<\/a>, que bombean enormes cantidades de aire relativamente h\u00famedo y c\u00e1lido que afectan los patrones clim\u00e1ticos en todo el mundo, como <strong>con El Ni\u00f1o<\/strong>. Pero ha resultado m\u00e1s dif\u00edcil desentra\u00f1ar los v\u00ednculos que surgen de las condiciones en \u00e1reas m\u00e1s peque\u00f1as de tierra en las latitudes medias, especialmente durante el verano.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Este es un mecanismo que surgi\u00f3 de una manera \u00fanica de la influencia humana, no por la quema de<\/strong> <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/fossil+fuels\/\">combustibles f\u00f3siles,<\/a> <strong>sino por el manejo agrario del tercio medio de los Estados Unidos<\/strong>\u00ab, dijo Meehl. \u00ab<strong>Es posible que las intensas sequ\u00edas regionales en el futuro tambi\u00e9n puedan influir en los extremos de calor en el hemisferio norte<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Gerald A. Meehl et al, C\u00f3mo la sequ\u00eda del Great Plains Dust Bowl extendi\u00f3 los extremos de calor alrededor del hemisferio norte,&nbsp;<em>Scientific Reports<\/em>&nbsp;(2022).&nbsp;<a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.1038\/s41598-022-22262-5\">DOI: 10.1038\/s41598-022-22262-5<\/a><\/p>\n<p><strong>Informaci\u00f3n de la revista:<\/strong><a href=\"https:\/\/phys.org\/journals\/scientific-reports\/\">Informes cient\u00edficos<\/a>&nbsp;<\/p>\n<p>Proporcionado por<a href=\"https:\/\/phys.org\/partners\/national-center-for-atmospheric-research\/\">el Centro Nacional de Investigaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica<\/a>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5\"><strong>Resumen Trabajo Original<\/strong><\/a><\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5\"><strong>C\u00f3mo la sequ\u00eda del Great Plains Dust Bowl propag\u00f3 el calor extremo en todo el hemisferio norte<\/strong><\/a><\/h3>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Gerald_A_-Meehl\">Gerald A. Meehl<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Haiyan-Teng\">Haiyan Teng<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Nan-Rosenbloom\">Nan Rosenbloom<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Aixue-Hu\">Aixue Hu<\/a>,&nbsp;<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Claudia-Tebaldi\">Claudia Tebaldi<\/a>&nbsp;&amp;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#auth-Guy-Walton\">Guy Walton<\/a>&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/srep\"><em>Informes cient\u00edficos<\/em><\/a>&nbsp;<strong>volume&nbsp;12<\/strong>, N\u00famero de art\u00edculo:17380(2022)<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#citeas\">Citar este art\u00edculo<\/a><\/p>\n<p><strong>Abstracto<\/strong><\/p>\n<p><strong>Extraordinarios extremos de calor ocurrieron en la d\u00e9cada de 1930 en \u00e1reas del hemisferio norte lejos del calor r\u00e9cord sobre los Estados Unidos asociado con la sequ\u00eda del Great Plains Dust Bowl<\/strong>. Un experimento de sensibilidad del modelo clim\u00e1tico se utiliza para identificar <strong>un nuevo mecanismo que implica un patr\u00f3n de teleconexi\u00f3n atmosf\u00e9rica circumglobal de estaci\u00f3n c\u00e1lida que propaga los extremos de calor sobre \u00e1reas remotas del hemisferio norte que surgen del intenso calentamiento sobre las grandes llanuras desecadas<\/strong>. <strong>S\u00f3lo en el siglo XXI las poblaciones humanas en estas regiones del hemisferio norte han experimentado temperaturas extremas comparables a las de la d\u00e9cada de 1930. Esto demuestra que los humanos influyeron en la temperatura y los extremos de calor del hemisferio norte a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas regionales de uso de la tierra desastrosas y sin precedentes en las Grandes Llanuras, y apunta a la posibilidad de que futuras sequ\u00edas regionales intensas puedan afectar los extremos de calor a escalas hemisf\u00e9ricas<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>La sequ\u00eda del Dust Bowl de la d\u00e9cada de 1930 (1932-39) ocurri\u00f3 en<\/strong> las Grandes Llanuras de Am\u00e9rica del Norte y <strong>fue uno de los peores desastres naturales del siglo XX<\/strong>.<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#ref-CR1\">1<\/a>. Se asoci\u00f3 <strong>con temperaturas an\u00f3malamente c\u00e1lidas sobre los Estados Unidos que solo recientemente se han igualado o superado<\/strong>. Se cree que la sequ\u00eda se inici\u00f3 y mantuvo por <strong>una combinaci\u00f3n de anomal\u00edas decenales de escala de tiempo generadas internamente por<\/strong> la temperatura negativa de la superficie del mar (SST) en el Pac\u00edfico tropical asociadas con la fase negativa de la Oscilaci\u00f3n Interdecadal del Pac\u00edfico (IPO), y anomal\u00edas positivas de SST al norte del ecuador en el Atl\u00e1ntico con la fase positiva de la Oscilaci\u00f3n Multidecadal del Atl\u00e1ntico (AMO)<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#ref-CR2\">2,3<\/a>. <strong>Las anomal\u00edas de calentamiento convectivo resultantes<\/strong> en esas dos cuencas <strong>forzaron anomal\u00edas de circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica que produjeron una sequ\u00eda natural sobre las Grandes Llanuras<\/strong>.<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#ref-CR3\">2,3,4<\/a> <strong>junto con calor an\u00f3malo<\/strong><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#ref-CR5\"><strong>5<\/strong><\/a><strong>y los extremos de calor asociados<\/strong> all\u00ed<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-22262-5#ref-CR6\">6,7<\/a>.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000\">Otras Noticias rlacionadas<\/span><\/h4>\n<p><u>\u00bfSe avecina el pr\u00f3ximo Dust Bowl? | Historias &#8211; WWF<\/u><\/p>\n<p><u><a href=\"https:\/\/www.google.es\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwiduO3Y8eL7AhURCxoKHViPCl8QFnoECE0QAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.lavozdegalicia.es%2Fnoticia%2Fsociedad%2F2022%2F10%2F27%2Ffenomeno-dust-bowl-altero-clima-global%2F00031666889390290105618.htm&amp;usg=AOvVaw12uOb0H9hUwwtRrlgmaQD1\">El fen\u00f3meno del Dust Bowl alter\u00f3 el clima global<\/a><\/u><\/p>\n<p><u><a href=\"https:\/\/www.google.es\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwiduO3Y8eL7AhURCxoKHViPCl8QFnoECE8QAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fplanetainteligente.elmundo.es%2F2019%2Feco%2Fquien-no-quiera-polvo-que-aprenda-del-pasado.html&amp;usg=AOvVaw3zkzE6ecBK8DNxXCxM6OE8\">Quien no quiera polvo\u2026 que aprenda del pasado<\/a><\/u><\/p>\n<p><u>\u00bfSe avecina el pr\u00f3ximo Dust Bowl? | Historias &#8211; WWF<\/u><\/p>\n<p><u><a href=\"https:\/\/www.google.es\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwiduO3Y8eL7AhURCxoKHViPCl8QFnoECE0QAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.lavozdegalicia.es%2Fnoticia%2Fsociedad%2F2022%2F10%2F27%2Ffenomeno-dust-bowl-altero-clima-global%2F00031666889390290105618.htm&amp;usg=AOvVaw12uOb0H9hUwwtRrlgmaQD1\">El fen\u00f3meno del Dust Bowl alter\u00f3 el clima global<\/a><\/u><\/p>\n<p><u><a href=\"https:\/\/www.google.es\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwiduO3Y8eL7AhURCxoKHViPCl8QFnoECE8QAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fplanetainteligente.elmundo.es%2F2019%2Feco%2Fquien-no-quiera-polvo-que-aprenda-del-pasado.html&amp;usg=AOvVaw3zkzE6ecBK8DNxXCxM6OE8\">Quien no quiera polvo\u2026 que aprenda del pasado<\/a><\/u><\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-11-sea-floor-evidence-millennia-atlantic.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><strong>La evidencia del fondo marino de milenios de tormentas atl\u00e1nticas no es una buena noticia para la costa<\/strong><\/a><\/h3>\n<p>por Tyler Winkler,La&nbsp;<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/\">conversaci\u00f3n<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-12-atmospheric-aral-sea-dried-central.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><strong>Estudio de modelado de transporte atmosf\u00e9rico: cuando el Mar de Aral se sec\u00f3, Asia Central se volvi\u00f3 m\u00e1s polvorienta<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2022-11-sea-floor-evidence-millennia-atlantic.html?utm_source=nwletter&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=daily-nwletter\"><em>Los puntos rojos indican grandes dep\u00f3sitos de arena que se remontan a unos 1.060 a\u00f1os. Los puntos amarillos son fechas estimadas de la dataci\u00f3n por radiocarbono de conchas peque\u00f1as. Cr\u00e9dito: Tyler Winkler<\/em><\/a><\/p>\n<p><strong>Si miras hacia atr\u00e1s en la historia de los huracanes del Atl\u00e1ntico desde finales de 1800, podr\u00eda parecer que la frecuencia de los huracanes est\u00e1 en aumento<\/strong>.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 2020 tuvo la <a href=\"https:\/\/www.nhc.noaa.gov\/data\/tcr\/index.php?season=2020&amp;basin=atl\">mayor cantidad de ciclones tropicales<\/a> en el Atl\u00e1ntico, con 31, y 2021 tuvo el <a href=\"https:\/\/www.nhc.noaa.gov\/data\/tcr\/index.php?season=2021&amp;basin=atl\">tercero m\u00e1s alto<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nhc.noaa.gov\/climo\/\">despu\u00e9s de 2005<\/a>. La \u00faltima d\u00e9cada vio <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/List_of_costliest_Atlantic_hurricanes%22%22\">cinco de los seis<\/a> huracanes atl\u00e1nticos m\u00e1s destructivos de la historia moderna.<\/p>\n<p>Luego llega un a\u00f1o como 2022, sin <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/hurricane\/\">grandes huracanes<\/a> hasta que Fiona <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/nation\/2022\/09\/23\/hurricane-fiona-puerto-rico-floods\/\">e<\/a> Ian golpearon a fines de septiembre. La <strong>temporada de huracanes en el Atl\u00e1ntico<\/strong>, que termina el 30 de noviembre, ha tenido <a href=\"https:\/\/www.nhc.noaa.gov\/archive\/2022\/\">ocho huracanes y 14 tormentas con nombre<\/a>. <strong>Es un recordatorio de que los tama\u00f1os de muestra peque\u00f1os pueden ser enga\u00f1osos al evaluar las tendencias en el comportamiento de los huracanes. Hay tanta variabilidad natural en el comportamiento de los huracanes a\u00f1o tras a\u00f1o e incluso d\u00e9cada tras d\u00e9cada que necesitamos mirar mucho m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo para que las tendencias reales se aclaren<\/strong>.<\/p>\n<p>Afortunadamente, los huracanes dejan evidencia reveladora que se remonta a milenios.<\/p>\n<p><strong>Dos mil a\u00f1os de esta evidencia indican que el Atl\u00e1ntico ha experimentado per\u00edodos a\u00fan m\u00e1s tormentosos en el pasado de lo que hemos visto en los \u00faltimos a\u00f1os<\/strong>. Eso <strong>no es una buena noticia<\/strong>. Le dice a los <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Tyler-Winkler-4\">ocean\u00f3grafos costeros como yo<\/a> <strong>que podemos estar subestimando significativamente la amenaza que los huracanes representan<\/strong> para las islas del Caribe y la costa de Am\u00e9rica del Norte en el futuro.<\/p>\n<p><strong>Los registros naturales que dejan los huracanes<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando un hurac\u00e1n se acerca a tierra, sus vientos azotan poderosas olas y corrientes que pueden barrer arenas gruesas y grava en pantanos y estanques costeros profundos, sumideros y lagunas<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Trayectorias de huracanes en el Atl\u00e1ntico desde 1851 hasta 2012. Cr\u00e9dito: Nilfanion\/Wikimedia<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En condiciones normales, la arena fina y la materia org\u00e1nica como hojas y semillas caen en estas \u00e1reas y se depositan en el fondo. Entonces, cuando la arena gruesa y la grava se lavan, queda una capa distinta<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Imagina cortar un pastel de capas<\/strong>: puedes ver cada capa de glaseado. Los cient\u00edficos pueden ver el mismo efecto sumergiendo un tubo largo en el fondo de estas marismas y estanques costeros y arrastrando varios metros de sedimentos en lo que se conoce como <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/sediment+core\/\">un n\u00facleo de sedimentos<\/a>. Al estudiar las capas en sedimentos, podemos ver cu\u00e1ndo apareci\u00f3 arena gruesa, lo que sugiere una inundaci\u00f3n costera extrema de un hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>Con estos <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/sediment+cores\/\">n\u00facleos de sedimentos<\/a>, <strong>hemos podido documentar evidencia de actividad de huracanes en el Atl\u00e1ntico durante miles de a\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n<p>Ahora tenemos docenas de cronolog\u00edas de la actividad de huracanes en diferentes lugares, incluyendo <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1002\/2014EF000274\">Nueva Inglaterra<\/a>, la&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.margeo.2011.07.001\">costa<\/a>&nbsp;del <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41598-020-75874-0\">Golfo<\/a>&nbsp;de Florida, los <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1073\/pnas.1519566113\">Cayos de Florida<\/a> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/srep03876\">y<\/a> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.quascirev.2020.106570\">Belice<\/a>, <strong>que revelan patrones de escala de d\u00e9cada a siglo en la frecuencia de huracanes<\/strong>.<\/p>\n<p>Otros, incluidos los del <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1029\/2020GL089859\">Atl\u00e1ntico<\/a> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.margeo.2018.09.012\">canadiense<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.2112\/03-0103.1\">Carolina del Norte<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1006\/qres.2000.2166\">el noroeste de Florida<\/a>, Mississippi y<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/nature05834\">Puerto Rico<\/a>, son de menor resoluci\u00f3n, lo que significa que es casi imposible discernir capas individuales de huracanes depositadas con d\u00e9cadas de diferencia. Pero pueden ser muy informativos para determinar el momento de los huracanes m\u00e1s intensos, que pueden tener impactos significativos en los ecosistemas costeros.<\/p>\n<p>Sin embargo, son los registros de las Bahamas, con una resoluci\u00f3n casi anual, los que son cruciales para ver el panorama a largo plazo de la cuenca del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9 las Bahamas son tan importantes<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el Atl\u00e1ntico Norte, el 85% de todos los grandes huracanes se forman en lo que se conoce como la<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.wunderground.com\/blog\/JeffMasters\/record-atlantic-ssts-continue-in-the-hurricane-main-development-region.html\">Regi\u00f3n Principal de Desarrollo<\/a>, frente a \u00c1frica occidental. Mirando solo las trayectorias de huracanes observadas de los \u00faltimos 170 a\u00f1os, mi an\u00e1lisis muestra que alrededor del 86% de los principales huracanes que afectan a las Bahamas tambi\u00e9n se forman en esa regi\u00f3n, lo que sugiere que la variabilidad de frecuencia en las Bahamas puede ser representativa de la cuenca.<\/p>\n<p>Un porcentaje sustancial de las tormentas del Atl\u00e1ntico Norte tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/www.nhc.noaa.gov\/climo\/images\/1851_2017_allstorms.jpg\">pasan sobre o cerca de estas islas<\/a>, por lo que estos registros parecen reflejar los cambios en la frecuencia general de huracanes del Atl\u00e1ntico Norte a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n<p>Al combinar los registros de sedimentos costeros de las Bahamas con los registros de sitios m\u00e1s al norte, podemos explorar c\u00f3mo los cambios en <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/ocean+surface+temperatures\/\">las temperaturas de la superficie del oc\u00e9ano<\/a>, las corrientes oce\u00e1nicas, los patrones de viento a escala global y los gradientes de presi\u00f3n atmosf\u00e9rica afectan la frecuencia regional de huracanes.<\/p>\n<p><strong>A medida que aumenta la <\/strong><a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/sea+surface+temperatures\/\"><strong>temperatura de la superficie del mar<\/strong><\/a><strong>, el agua m\u00e1s c\u00e1lida proporciona m\u00e1s energ\u00eda que puede alimentar huracanes<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.ipcc.ch\/report\/ar6\/wg2\/\">m\u00e1s poderosos y destructivos<\/a>. Sin embargo, la frecuencia de los huracanes, con qu\u00e9 frecuencia se forman, no se ve necesariamente afectada de la misma manera.<\/p>\n<p><strong>Los secretos escondidos en los agujeros azules<\/strong><\/p>\n<p>Algunos de los mejores lugares para estudiar la actividad de huracanes pasados son grandes sumideros cercanos a la costa conocidos como <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/blue+holes\/\">agujeros azules<\/a>.<\/p>\n<p>El agujero azul de Hine en las Bahamas tiene unos 330 pies (100 metros) de profundidad. Las im\u00e1genes s\u00edsmicas muestran alrededor de 200 pies (m\u00e1s de 60 metros) de sedimentos acumulados. Cr\u00e9dito: Pete van Hengstum; Tyler Winkler<\/p>\n<p>Los agujeros azules reciben su nombre de su color azul profundo. Se formaron cuando la roca carbonatada se disolvi\u00f3 para formar cuevas submarinas. Finalmente, los techos se derrumbaron, dejando atr\u00e1s sumideros. Las Bahamas tienen miles de agujeros azules, algunos tan anchos como un <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.quascirev.2021.107126\">tercio de milla<\/a> y tan profundos como un <a href=\"http:\/\/www.deansbluehole.org\/\">edificio de 60 pisos<\/a>.<\/p>\n<p>Tienden a tener paredes verticales profundas que pueden atrapar sedimentos, incluida la arena <a href=\"https:\/\/hakaimagazine.com\/news\/blue-holes-show-hurricane-activity-in-the-bahamas-is-at-a-centuries-long-low\/\">transportada por huracanes fuertes<\/a>. Afortunadamente, los agujeros azules profundos a menudo tienen poco ox\u00edgeno en el fondo, lo que ralentiza la descomposici\u00f3n, ayudando a preservar la <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/organic+matter\/\">materia org\u00e1nica<\/a> en el sedimento a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n<p><strong>Abrir un n\u00facleo de sedimento<\/strong><\/p>\n<p>Cuando traemos un n\u00facleo de sedimento, las capas de arena gruesa a menudo son evidentes a simple vista. Pero un examen m\u00e1s detallado puede decirnos mucho m\u00e1s sobre estos huracanes del pasado.<\/p>\n<p>Utilizo rayos X para medir los cambios en la densidad del sedimento,&nbsp;<a href=\"https:\/\/serc.carleton.edu\/research_education\/geochemsheets\/techniques\/XRF.html\">fluorescencia de rayos X<\/a> para examinar los cambios elementales que pueden revelar si el sedimento proviene de la tierra o del mar, y an\u00e1lisis de textura de sedimentos que examina el tama\u00f1o del grano.<\/p>\n<p>Para calcular la edad de cada capa, normalmente utilizamos <a href=\"https:\/\/youtu.be\/phZeE7Att_s\">la dataci\u00f3n por radiocarbono<\/a>. Al medir la cantidad de carbono-14, un is\u00f3topo radiactivo, en conchas u otro material org\u00e1nico que se encuentra en varios puntos del n\u00facleo, puedo crear un modelo estad\u00edstico que predice la edad de los sedimentos en todo el n\u00facleo.<\/p>\n<p>Hasta ahora, mis colegas y yo hemos publicado cinco <strong>registros de paleohuracanes<\/strong> con detalles casi anuales de agujeros azules en islas de las Bahamas.<\/p>\n<p>Los puntos rojos muestran los sitios de registros de paleohuracanes de alta resoluci\u00f3n. El mapa muestra la frecuencia de los huracanes clasificados como categor\u00eda 2 o superior desde 1850 hasta 2019. Cr\u00e9dito: Tyler Winkler<\/p>\n<p>Cada <a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/record\/\">registro<\/a> muestra per\u00edodos de aumento significativo en la frecuencia de tormentas que duran d\u00e9cadas y, a veces, siglos.<\/p>\n<p>Los registros var\u00edan, lo que demuestra que una sola ubicaci\u00f3n podr\u00eda no reflejar tendencias regionales m\u00e1s amplias.<\/p>\n<p>Por ejemplo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41598-020-73132-x\">Thatchpoint Blue Hole<\/a> en la isla de Gran \u00c1baco en el norte de Bahamas incluye evidencia de al menos 13 huracanes por siglo que fueron de categor\u00eda 2 o superior entre los a\u00f1os 1500 y 1670. Eso excede significativamente la tasa de nueve por siglo documentada desde 1850. Durante el mismo per\u00edodo, de 1500 a 1670, los&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1029\/2019PA003665\">agujeros azules en la isla de Andros<\/a>, a solo 186 millas (300 kil\u00f3metros) al sur de Abaco, documentaron los niveles m\u00e1s bajos de actividad local de huracanes observados en esta regi\u00f3n durante los \u00faltimos 1.500 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Patrones de detecci\u00f3n en toda la cuenca atl\u00e1ntica<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juntos, sin embargo, estos registros ofrecen una visi\u00f3n de los amplios patrones regionales. Tambi\u00e9n nos est\u00e1n dando una nueva visi\u00f3n de las formas en que los cambios oce\u00e1nicos y atmosf\u00e9ricos pueden influir en la frecuencia de los huracanes<\/strong>.<\/p>\n<p>Si bien el aumento de las temperaturas de la superficie del mar proporciona m\u00e1s energ\u00eda que puede alimentar huracanes <a href=\"https:\/\/www.ipcc.ch\/report\/ar6\/wg2\/\">m\u00e1s poderosos y destructivos<\/a>, su frecuencia, con qu\u00e9 frecuencia se forman, no se ve necesariamente afectada de la misma manera. Algunos estudios han predicho que el n\u00famero total de huracanes disminuir\u00e1 en el futuro.<\/p>\n<p><strong>Los registros compilados de las Bahamas documentan una frecuencia de huracanes sustancialmente mayor en el norte del Caribe durante la<\/strong> <a href=\"https:\/\/eos.org\/articles\/the-little-ice-age-wasnt-global-but-current-climate-change-is\">Peque\u00f1a Edad de Hielo<\/a>, <strong>alrededor de 1300 a 1850, que en los \u00faltimos 100 a\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>La comparaci\u00f3n de los registros de paleohuracanes de varios lugares muestra per\u00edodos de mayor frecuencia. Los per\u00edodos destacados cubren la Peque\u00f1a Edad de Hielo, una \u00e9poca de condiciones m\u00e1s fr\u00edas en el Atl\u00e1ntico Norte de 1300 a 1850, y el Per\u00edodo C\u00e1lido Medieval, de 900 a 1250<\/strong>. Cr\u00e9dito: Tyler Winkler<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese fue un momento en que las temperaturas del oc\u00e9ano superficial del Atl\u00e1ntico Norte eran <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.quascirev.2021.107126\">generalmente m\u00e1s fr\u00edas<\/a> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.margeo.2021.106653\">de lo que son hoy<\/a>. Pero tambi\u00e9n coincidi\u00f3 con un monz\u00f3n intensificado de \u00c1frica occidental. <strong>El monz\u00f3n podr\u00eda haber producido m\u00e1s tormentas el\u00e9ctricas en la costa occidental de \u00c1frica, que act\u00faan como<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1126\/science.249.4974.1251\">semillas de baja presi\u00f3n para los huracanes<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Los vientos de direcci\u00f3n y la cizalladura vertical del viento probablemente tambi\u00e9n<\/strong> afecten la frecuencia de huracanes de una regi\u00f3n a lo largo del tiempo. <strong>El intervalo activo de la Peque\u00f1a Edad de Hielo observado en la mayor\u00eda de los registros de las Bahamas<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1002\/2014EF000274\">coincide con el aumento<\/a>&nbsp;<strong>de los huracanes a lo largo de la costa este de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/quaternary-research\/article\/barrier-island-response-to-late-holocene-climate-events-north-carolina-usa\/BE735D1D3E624DF03F33E8FDC90701F8\"><strong>los<\/strong><\/a><strong> Estados Unidos de 1500 a 1670, pero al mismo tiempo fue un <\/strong><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.margeo.2011.07.001\"><strong>per\u00edodo m\u00e1s tranquilo en el Golfo<\/strong><\/a> <strong>de M\u00e9xico, el centro de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1029\/2019PA003665\"><strong>Bahamas<\/strong><\/a><strong> y el sur del<\/strong><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/srep03876\"><strong>Caribe<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p><strong>Los registros de sitios m\u00e1s al norte nos dicen m\u00e1s sobre el clima<\/strong>. Esto se debe a que los cambios en la temperatura del oc\u00e9ano y las condiciones clim\u00e1ticas son probablemente mucho m\u00e1s importantes para controlar los impactos regionales en \u00e1reas como el noreste de los Estados Unidos y el Atl\u00e1ntico canadiense, donde las condiciones clim\u00e1ticas m\u00e1s fr\u00edas a menudo son desfavorables para las tormentas.<\/p>\n<p><strong>Una advertencia para las islas<\/strong><\/p>\n<p>Actualmente estoy desarrollando registros de tormentas costeras en lugares como Terranova y M\u00e9xico. Con esos registros, podemos anticipar mejor los impactos del cambio clim\u00e1tico futuro en la actividad de tormentas e inundaciones costeras.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en las Bahamas, el aumento del nivel del mar est\u00e1 poniendo a las islas en mayor riesgo, por lo que incluso los huracanes m\u00e1s d\u00e9biles pueden producir inundaciones da\u00f1inas. Dado que se espera que las tormentas sean m\u00e1s intensas, cualquier aumento en la frecuencia de las tormentas podr\u00eda tener impactos devastadores.<\/p>\n<p>Operado por<a href=\"https:\/\/phys.org\/partners\/the-conversation\/\">T he Conversation<\/a><u>. <\/u>Este art\u00edculo se reproduce de <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/\">The Conversation<\/a> bajo una licencia Creative Commons. Lea el <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/were-decoding-ancient-hurricanes-traces-on-the-sea-floor-and-evidence-from-millennia-of-atlantic-storms-is-not-good-news-for-the-coast-186899\">art\u00edculo original<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente; Colaje Im\u00e1genes Google Ya hemos redactado diversos posts acerca de la erosi\u00f3n e\u00f3lica. Uno de ellos, de gigantescas proporciones fue el drama de la Dust Bowl en EE.UU., causando graves destrozos una enorme mortalidad, morbilidad y hambre, mucha pobreza y malnutrici\u00f3n. Para colmo de calamidades por aquellos tiempos se produjo la Gran Depresi\u00f3n Econ\u00f3mica del Pa\u00eds. La situaci\u00f3n fue dram\u00e1tica. Las diversas razones os las esbozamos en el siguiente post \u201cConservaci\u00f3n de Suelos: Fundaci\u00f3n de una Ciencia y su Reliquia Bibliogr\u00e1fica\u201d Como resultado, la administraci\u00f3n Roosevelt estableci\u00f3 el Soil Erosion Service en 1933 y comenz\u00f3 a popularizar las t\u00e9cnicas\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[603,618,597,604,592,585,617,595],"tags":[53088,53647,46704,48506,1834,48320,53646,28175,20068],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153894"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=153894"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":155510,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153894\/revisions\/155510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=153894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=153894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=153894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}