{"id":155498,"date":"2024-05-02T13:00:40","date_gmt":"2024-05-02T12:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/?p=155498"},"modified":"2024-05-02T14:36:26","modified_gmt":"2024-05-02T13:36:26","slug":"globalizacion-planetaria-humanos-frente-a-hormigas-reflexiones-filosoficas-y-geopoliticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/2024\/05\/02\/155498","title":{"rendered":"Globalizaci\u00f3n Planetaria: Humanos frente a Hormigas (reflexiones filos\u00f3ficas y geopol\u00edticas)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/wp-content\/blogs.dir\/42\/files\/163\/globalizacion-hormigas.jpg\" alt=\"globalizacion-hormigas\"><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #0000ff\">Fuente: Colaje Im\u00e1genes Google<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/maria.ferrandizsolis\"><em>Dedicado a la peque\u00f1a Ambar<\/em><\/a><\/p>\n<p>Ya os hemos hablado en nuestra bit\u00e1cora en numerosas ocasiones sobre las maravillas inherentes al comportamiento de los <span style=\"color: #3366ff\"><strong>insectos sociales<\/strong><\/span>. Todos ellos se encuentran almacenados en nuestra categor\u00eda \u201c<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/category\/biologia-y-ecologia-del-suelo\">Biolog\u00eda y Ecolog\u00eda del Suelo<\/a>\u201d. Recordemos que, \u201cen general\u201d se trata <a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/universo\/tag\/ingenieros-del-suelo\">de ingenieros del suelo<\/a> que <span style=\"color: #3366ff\"><strong>mejoran lo que se denomina calidad del suelo\u201d. Sin embargo, existe un grupo de ellas denominadas<\/strong><\/span> <a href=\"https:\/\/es.ktzlcjc.com\/blog\/behavioral-assays-reveal-mechanisms-of-supercolony-formation-in-odorous-house-ants\">hormigas unicoloniales<\/a><span style=\"color: #3366ff\"> <strong>causan estragos con sus plagas y demuestran una especie de globalizaci\u00f3n que muestra, en muchos aspectos semejanzas con la humana, incluidos sus conflictos<\/strong><\/span>. Estoy seguro de que la noticia que traducimos hoy <span style=\"color: #3366ff\"><strong>generar\u00e1 cierto estupor y dar\u00e1 lugar a la reflexi\u00f3n<\/strong><\/span>. \u201c<em><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2024\/mar\/19\/empire-of-the-ants-what-insect-supercolonies-can-teach-us?utm_source=Live+Audience&amp;utm_campaign=2edf2ad296-briefing-dy-20240321&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_b27a691814-2edf2ad296-49211171\">El imperio de las hormigas: lo que las supercolonias de insectos pueden ense\u00f1arnos<\/a><\/em>\u201d o \u00ab<em>&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/aeon.co\/essays\/the-strange-and-turbulent-global-world-of-ant-geopolitics\"><em>El extra\u00f1o y turbulento mundo de la geopol\u00edtica de las hormigas<\/em><\/a>\u00ab.<\/p>\n<p>El autor lleva a cabo una extensa reflexi\u00f3n sobre todo tipo de este grupo de insectos, empero centr\u00e1ndose esencialmente en las <span style=\"color: #3366ff\"><strong>mentadas unicoloniales<\/strong><\/span>. Realmente se me antoja un ensayo interesant\u00edsimo, a pesar de no estar de acuerdo con todas sus opiniones, como, por ejemplo, el \u201cpapel de los \u201colores\u201d. Incluso a algunos lectores puede parecer tenebrosa parte de su soliloquio. Sin embargo, reitero que el ensayo es digno de ser le\u00eddo en su integridad, ya que lo quer\u00eda \u00e9l o no, <strong>e<span style=\"color: #3366ff\">xisten muchas semejanzas entre la expansi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n planetaria de los seres humanos en el planeta, por cuanto ellas parecen hacerlo, con algunas similitudes asombrosas, como la guerra entre los imperios de hombres contra hombres<\/span><\/strong>.<\/p>\n<p>Eso si, <strong><span style=\"color: #3366ff\">al margen de los impactos ecol\u00f3gicos y agrarios, estos insectos no contaminan el planeta<\/span><\/strong>.<\/p>\n<p>En clave de humor, digamos que, <span style=\"color: #ff00ff\"><strong>mientras la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica por los europeos, dejo secuelas m\u00e1s que dolorosas, en el seno del suelo, nos est\u00e1n devolviendo \u201csilenciosamente\u201d la jugada, ya que la mayor\u00eda proceden de Latinoam\u00e9rica<\/strong><\/span>. Os ruego que lo le\u00e1is ya que no tiene desperdicio y es muy rico en detalles. &nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000\"><strong>Juan Jos\u00e9 Iba\u00f1ez<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000\"><strong>&nbsp;<\/strong><em>Contin\u00faa\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2024\/mar\/19\/empire-of-the-ants-what-insect-supercolonies-can-teach-us?utm_source=Live+Audience&amp;utm_campaign=2edf2ad296-briefing-dy-20240321&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_b27a691814-2edf2ad296-49211171\"><strong>El imperio de las hormigas: lo que las supercolonias de insectos pueden ense\u00f1arnos<\/strong><\/a><\/h3>\n<p><strong>Durante mucho tiempo, la gente ha hecho comparaciones entre las sociedades de hormigas y las humanas, pero en realidad son un recordatorio de cu\u00e1n limitada es realmente nuestra influencia en el mundo; <\/strong>por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/profile\/john-whitfield\">John Whitfield<\/a><u>; <\/u>Tue 19 Mar 2024 06.00 CET<\/p>\n<p><strong>Es una historia conocida: un peque\u00f1o grupo de animales que viven en una pradera boscosa comienzan, contra todo pron\u00f3stico, a poblar la Tierra. Al principio, ocupan un lugar ecol\u00f3gico espec\u00edfico en el paisaje, mantenido bajo control por otras especies. Entonces algo cambia. Los animales encuentran la manera de viajar a nuevos lugares. Aprenden a lidiar con la imprevisibilidad. Se adaptan a nuevos tipos de alimento y refugio. Son inteligentes<\/strong>. Y son&nbsp;<em>agresivos<\/em>.<\/p>\n<p><strong>En los nuevos lugares, faltan los viejos l\u00edmites<\/strong>. <strong>A medida que su poblaci\u00f3n crece y su alcance se expande, los animales reclaman m\u00e1s territorios, remodelando las relaciones en cada nuevo paisaje al eliminar algunas especies y nutrir otras. Con el tiempo, crean las sociedades animales m\u00e1s grandes, en t\u00e9rminos de n\u00famero de individuos, que el planeta haya conocido<\/strong>. Y en las fronteras de esas sociedades, <strong>luchan contra los conflictos m\u00e1s destructivos dentro de las especies, en t\u00e9rminos de muertes individuales, que el planeta haya conocido<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Esto podr\u00eda sonar como nuestra historia: la historia de una especie de hom\u00ednido<\/strong>, que vivi\u00f3 en \u00c1frica tropical hace unos pocos millones de a\u00f1os, que se vuelve global. <strong>En cambio, es la historia de un grupo de especies de hormigas, que vivieron en Am\u00e9rica Central y del Sur hace unos cientos de a\u00f1os, que se extendieron por todo el planeta teji\u00e9ndose en redes europeas de exploraci\u00f3n, comercio, colonizaci\u00f3n y guerra. Algunos incluso se escondieron en<\/strong> los galeones espa\u00f1oles del siglo XVI que transportaban plata a trav\u00e9s del Pac\u00edfico desde Acapulco hasta Manila. <strong>Durante los \u00faltimos cuatro siglos, estos animales han globalizado sus sociedades junto con la nuestra<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Es tentador buscar paralelismos con los imperios humanos<\/strong>. Tal vez sea imposible&nbsp;<em>no<\/em>&nbsp;ver rimas entre el mundo natural y el humano, y como periodista cient\u00edfico he contribuido m\u00e1s de lo que me corresponde. Pero el hecho de que las palabras rimen, no significa que sus definiciones se alineen. <strong>Las sociedades globales de hormigas no son simplemente ecos de las luchas humanas por el poder. Son algo nuevo en el mundo, que existe a una escala que podemos medir pero que nos cuesta comprender: hay aproximadamente 200.000 veces m\u00e1s hormigas en nuestro planeta que las 100.000 millones de estrellas de la V\u00eda L\u00e1ctea<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>A finales de 2022, las colonias de la exportaci\u00f3n sudamericana m\u00e1s notoria, la hormiga roja de fuego, se encontraron inesperadamente<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0960982223009740\">en Europa<\/a>&nbsp;por primera vez, junto al estuario de un r\u00edo cerca de la ciudad siciliana de Siracusa. La gente se sorprendi\u00f3 cuando finalmente se localizaron un total de 88 colonias, pero la aparici\u00f3n de la hormiga roja de fuego en Europa <strong>no deber\u00eda ser una sorpresa<\/strong>. <strong>Era totalmente predecible<\/strong>: otra especie de hormiga de los h\u00e1bitats nativos de las hormigas rojas en Am\u00e9rica del Sur ya hab\u00eda llegado a Europa.<\/p>\n<p><strong>Lo que es sorprendente es lo mal que todav\u00eda entendemos las sociedades globales de hormigas: hay una<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Bcs3_b3VXSU\">epopeya de ciencia ficci\u00f3n<\/a>&nbsp;<strong>bajo nuestros pies<\/strong>, <strong>una geopol\u00edtica alien\u00edgena que est\u00e1 siendo negociada por los 20 cuatrillones de hormigas que viven en la Tierra hoy en d\u00eda<\/strong>. Puede parecer una historia familiar, pero cuanto m\u00e1s tiempo paso con ella, menos familiar me parece y m\u00e1s <strong>quiero resistirme a confiar en analog\u00edas humanas<\/strong>. Sus personajes son extra\u00f1os; sus escamas son dif\u00edciles de concebir. <strong>\u00bfPodemos contar la historia de las sociedades globales de hormigas sin simplemente volver a contar nuestra propia historia?<\/strong><\/p>\n<p>Algunas sociedades animalistas se mantienen unidas porque sus miembros se reconocen y recuerdan entre s\u00ed cuando interact\u00faan. Confiar en la memoria y la experiencia de esta manera -en efecto, confiar s\u00f3lo en los amigos- limita el tama\u00f1o de los grupos a la capacidad de sus miembros para mantener relaciones personales entre s\u00ed. <strong>Las hormigas, sin embargo, operan de manera diferente: forman lo que el ecologista Mark Moffett llama \u00absociedades an\u00f3nimas\u00bb, en las que se puede esperar que los individuos de la misma especie o grupo se acepten y cooperen entre s\u00ed, incluso cuando nunca se han conocido antes<\/strong>. De lo que dependen estas sociedades, escribe Moffett, son \u00ab<strong>se\u00f1ales compartidas reconocidas por todos sus miembros<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>El reconocimiento es muy diferente para los humanos y los insectos<\/strong>. La sociedad humana se basa en redes de reciprocidad y reputaci\u00f3n, respaldadas por el idioma y la cultura. <strong>Los insectos sociales (hormigas, avispas, abejas y termitas) dependen de insignias qu\u00edmicas de identidad. En las hormigas, esta insignia es<\/strong> una mezcla de compuestos cerosos que recubren el cuerpo, manteniendo el exoesqueleto herm\u00e9tico y limpio. Los productos qu\u00edmicos de esta mezcla cerosa, y sus potencias relativas, est\u00e1n determinados gen\u00e9ticamente y son variables. Esto significa que <strong>una hormiga reci\u00e9n nacida puede aprender r\u00e1pidamente a distinguir entre sus compa\u00f1eras de nido y las forasteras a medida que se vuelve sensible al olor \u00fanico de su colonia<\/strong>.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/insects\">Los insectos<\/a>&nbsp;<strong>que llevan el olor adecuado son alimentados, acicalados y defendidos; los que tienen el equivocado son rechazados o combatidos<\/strong>.<\/p>\n<p>Dos hormigas de espina dorsal.&nbsp;Fotograf\u00eda: Clarence Holmes Wildlife\/Alamy<\/p>\n<p><strong>Las hormigas invasoras m\u00e1s exitosas, incluidas la hormiga de fuego tropical y la hormiga de fuego roja, comparten esta cualidad<\/strong><strong>. Tambi\u00e9n comparten rasgos sociales y reproductivos. Los nidos individuales pueden contener muchas reinas (en contraste con las especies con una reina por nido)<\/strong> que se aparean dentro de sus madrigueras dom\u00e9sticas. <strong>En las especies de una sola reina, las reinas reci\u00e9n nacidas abandonan el nido antes del apareamiento, pero en las especies unicoloniales, las reinas apareadas a veces abandonan su nido a pie con un grupo de obreras para establecer un nuevo nido cerca. A trav\u00e9s de este proceso incipiente, comienza a crecer una red de colonias aliadas e interconectadas<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>En sus \u00e1reas de distribuci\u00f3n nativas, estas colonias de nidos m\u00faltiples pueden crecer hasta unos pocos cientos de metros de ancho, limitadas por barreras f\u00edsicas u otras colonias de hormigas. Esto convierte el paisaje en un mosaico de grupos separados, con cada sociedad qu\u00edmicamente distinta<\/strong> luchando o evitando a otras en sus fronteras. <strong>Las especies y las colonias coexisten, sin que ninguna prevalezca sobre las dem\u00e1s. Sin embargo, para las \u00absociedades an\u00f3nimas\u00bb de hormigas unicoloniales<\/strong>, como se las conoce, transportar un peque\u00f1o n\u00famero de reinas y obreras a un nuevo lugar <strong>puede hacer que la disposici\u00f3n relativamente estable de los grupos se rompa<\/strong>. <strong>A medida que se crean nuevos nidos, las colonias brotan y se extienden sin siquiera trazar l\u00edmites porque las obreras tratan a todos los dem\u00e1s de su propia especie como aliados. Lo que antes era un mosaico de relaciones complejas se convierte en un sistema social simplificado y unificado<\/strong>. La relativa homogeneidad gen\u00e9tica de la peque\u00f1a poblaci\u00f3n fundadora, replicada a trav\u00e9s de una creciente red de nidos, asegura que los miembros de las especies unicoloniales se toleren entre s\u00ed. <strong>Al evitar el costo de luchar entre s\u00ed, estas hormigas pueden vivir en poblaciones m\u00e1s densas, extendi\u00e9ndose por la tierra como lo har\u00eda una planta, y dirigiendo sus energ\u00edas a capturar alimentos y competir con otras especies<\/strong>. Las insignias qu\u00edmicas mantienen unidas a las sociedades unicoloniales de hormigas, pero tambi\u00e9n permiten que esas sociedades se expandan r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p><strong>Las cinco hormigas incluidas en la<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/100_of_the_World%27s_Worst_Invasive_Alien_Species\">lista<\/a>&nbsp;<strong>de las 100 peores especies ex\u00f3ticas invasoras del mundo de la Uni\u00f3n Internacional para la Conservaci\u00f3n de la Naturaleza (UICN) son unicoloniales<\/strong>. <strong>Tres de estas especies, la ya mencionada hormiga roja de fuego, la hormiga argentina y la hormiga de fuego peque\u00f1a, son originarias de Am\u00e9rica Central y del Sur, donde se encuentran compartiendo los mismos paisajes<\/strong>. Es probable que las dos primeras especies, al menos, comenzaran su expansi\u00f3n global hace siglos en barcos que sal\u00edan de Buenos Aires. Algunos de estos viajes oce\u00e1nicos podr\u00edan haber durado m\u00e1s que la vida de una sola hormiga obrera.<\/p>\n<p><strong>Las hormigas unicoloniales son carro\u00f1eras excelentes y sencillas que pueden cazar presas animales, comer frutas o n\u00e9ctar, y cuidar insectos como los pulgones por la melaza azucarada que excretan. Tambi\u00e9n est\u00e1n adaptadas a vivir en entornos regularmente alterados<\/strong>, <strong>como los deltas de los r\u00edos propensos a las inundaciones (las hormigas superan la l\u00ednea de flotaci\u00f3n, trepando a un \u00e1rbol, por ejemplo, o se re\u00fanen en balsas vivas y flotan hasta que se hunde). Para estas hormigas, la perturbaci\u00f3n es una especie de reinicio ambiental durante el cual los territorios tienen que ser reclamados<\/strong>. <strong>Los nidos, madrigueras simples y poco profundas, se abandonan y se rehacen con poca antelaci\u00f3n. Si estuvieras buscando dise\u00f1ar una especie para invadir ciudades, suburbios, tierras de cultivo y cualquier entorno<\/strong> salvaje afectado por los humanos, probablemente se ver\u00eda como una hormiga unicolonial: una generalista social de un entorno impredecible e intensamente competitivo.<\/p>\n<p><strong>Cuando estas hormigas aparecen en otros lugares, pueden hacer sentir su presencia de manera espectacular. Un ejemplo temprano proviene de la d\u00e9cada de 1850, cuando<\/strong> la hormiga cabezona, otra especie que ahora figura en el Top 100 de la UICN, lleg\u00f3 desde \u00c1frica a Funchal, la capital de Madeira. \u00abLo comes en tus budines, verduras y sopas, y te lavas las manos en una decocci\u00f3n\u00bb, se quej\u00f3 un visitante brit\u00e1nico en 1851. <strong>Cuando la hormiga roja de fuego, probablemente la especie unicolonial m\u00e1s conocida, se extendi\u00f3 por las comunidades agr\u00edcolas estadounidenses que rodean el puerto de Mobile, Alabama, en la d\u00e9cada de 1930, caus\u00f3 estragos de diferentes maneras<\/strong>. \u00abAlgunos granjeros que tienen tierras muy infestadas no pueden contratar suficiente ayuda y se ven obligados a abandonar la tierra a las hormigas\u00bb, as\u00ed describi\u00f3 <strong>el entom\u00f3logo EO Wilson<\/strong> el resultado de su llegada. <strong>Hoy en d\u00eda, la hormiga roja de fuego causa<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2023\/nov\/29\/fire-ants-found-nsw-invasive-species-bites-sting-death\">miles de millones de d\u00f3lares en da\u00f1os<\/a>&nbsp;cada a\u00f1o e inflige su agonizante mordedura a millones de personas. <strong>Pero las colonias m\u00e1s grandes, y los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos en la expansi\u00f3n global de las sociedades de hormigas, pertenecen a la hormiga argentina<\/strong>.<\/p>\n<p>Al observar la historia de la expansi\u00f3n de esta especie a fines del siglo XIX y principios del XX, puede parecer que la expansi\u00f3n del comercio mundial fue un complot de hormigas argentinas para dominar el mundo. Un brote apareci\u00f3 en Oporto, despu\u00e9s de la Exposici\u00f3n de las Islas y Colonias de Portugal de 1894. Es probable que los insectos hayan viajado en productos y mercanc\u00edas exhibidos en la exposici\u00f3n desde Madeira: las plantas ornamentales, que tienden a viajar con un grupo de su tierra natal, son particularmente buenas para transportar especies invasoras. En 1900, una residente de Belfast, la se\u00f1ora Corry, encontr\u00f3 un \u00abej\u00e9rcito oscuro\u00bb de la misma especie cruzando el suelo de su cocina y entrando en la despensa, donde cubrieron una pierna de cordero tan completamente que \u00abapenas se pod\u00eda encontrar espacio para un puntito de alfiler\u00bb. En 1904, la Oficina de Entomolog\u00eda de los Estados Unidos envi\u00f3 a un agente de campo, Edward Titus, para investigar una plaga de hormigas argentinas en Nueva Orleans. Escuch\u00f3 informes de que las hormigas se met\u00edan en la boca y las fosas nasales de los beb\u00e9s en tal n\u00famero que solo pod\u00edan ser desalojadas sumergiendo repetidamente al beb\u00e9 en agua. Otros informes describieron que las hormigas ingresaron a los hospitales y \u00abse llevaron afanosamente el esputo\u00bb de un paciente con tuberculosis. Cuando la especie lleg\u00f3 a la Riviera francesa unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, las villas de vacaciones fueron abandonadas y un hospital infantil fue evacuado.<\/p>\n<p>En 1927, el rey de Italia, Vittorio Emmanuel III, y su primer ministro, Benito Mussolini, firmaron una ley que establec\u00eda las medidas a tomar contra la hormiga argentina, dividiendo el costo a partes iguales con las provincias invadidas. La eficacia del Estado, o la falta de ella, se muestra en la novela La hormiga argentina (1952) de Italo Calvino, uno de los grandes escritores italianos de la posguerra. Calvino, cuyos padres eran bi\u00f3logos de plantas, sit\u00faa su historia en una ciudad costera sin nombre muy parecida a aquella en la que creci\u00f3, en la provincia noroccidental de Liguria. La hormiga de su historia ha sobrevivido a Mussolini y a la monarqu\u00eda, y satura la ciudad sin nombre, excavando bajo tierra (y en las cabezas de la gente). Algunos residentes empapan sus casas y jardines con pesticidas o construyen trampas elaboradas con martillos cubiertos de miel; otros tratan de ignorar o negar el problema. Y luego est\u00e1 el Signor Baudino, un empleado de la Corporaci\u00f3n Argentina de Control de Hormigas, que ha pasado 20 a\u00f1os sacando cuencos de melaza mezclados con una dosis d\u00e9bil de veneno. Los lugare\u00f1os sospechan que alimenta a las hormigas para mantenerse en un trabajo.<\/p>\n<p>En realidad, las personas que se encontraron viviendo en el camino de tales plagas de hormigas aprendieron a parar los pies de sus armarios, camas y catres en platos de parafina. Sin embargo, esta no era una soluci\u00f3n a largo plazo: matar a las obreras lejos del nido logra poco cuando la mayor\u00eda, junto con sus reinas, permanecen a salvo en casa. Los insecticidas de acci\u00f3n m\u00e1s lenta (como el veneno de Baudino), que las obreras llevan al nido y alimentan a las reinas, pueden ser m\u00e1s efectivos. Pero debido a que las obreras unicoloniales pueden ingresar a cualquier n\u00famero de nidos en su red, cada uno de los cuales contiene muchas reinas, las posibilidades de administrar una dosis fatal se vuelven mucho m\u00e1s escasas.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, un per\u00edodo intensivo en la guerra humana contra las hormigas, los investigadores de control de plagas abogaron por el uso de venenos de amplio espectro, la mayor\u00eda de los cuales ahora est\u00e1n prohibidos para su uso como pesticidas, para establecer barreras o fumigar nidos. Hoy en d\u00eda, los insecticidas dirigidos pueden ser efectivos para limpiar \u00e1reas relativamente peque\u00f1as. Esto ha demostrado ser \u00fatil en huertos y vi\u00f1edos (donde la protecci\u00f3n de las hormigas de los insectos chupadores de savia los convierte en un peligro para los cultivos) y en lugares como Gal\u00e1pagos o Haw\u00e1i, donde las hormigas amenazan a especies raras. Las erradicaciones a gran escala son un asunto diferente, y pocos lugares lo han intentado. Nueva Zelanda, l\u00edder mundial en el control de especies invasoras, es el \u00fanico pa\u00eds que ha evitado la propagaci\u00f3n de la hormiga roja de fuego, principalmente erradicando los nidos en las mercanc\u00edas que llegan a aeropuertos y puertos. El pa\u00eds tambi\u00e9n es el hogar de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nzherald.co.nz\/nz\/argentine-ant-sniffer-dog-averts-potential-disaster-on-matiu-somes-island\/6WGNA2SPG5AW7LLK6GHF7CIWYY\/?utm_source=ground.news&amp;utm_medium=referral\">un spaniel<\/a>&nbsp;entrenado para olfatear nidos de hormigas argentinas y evitar que los insectos lleguen a peque\u00f1as islas importantes para las aves marinas.<\/p>\n<p>El inconveniente de Uman palidece en comparaci\u00f3n con los efectos de las hormigas en otras especies. Explorando el campo alrededor de Nueva Orleans en 1904, Titus encontr\u00f3 a la hormiga argentina abrumando a las especies de hormigas aut\u00f3ctonas, llev\u00e1ndose los cad\u00e1veres, huevos y larvas de los vencidos para ser devorados: \u00abcolumna tras columna de ellos llegando a la escena de la batalla\u00bb. Otros entom\u00f3logos de la \u00e9poca aprendieron a reconocer la desaparici\u00f3n de las hormigas nativas como una se\u00f1al de la llegada de un invasor. Las especies unicoloniales son agresivas, r\u00e1pidas para encontrar fuentes de alimento y tenaces en defenderlas y explotarlas. A diferencia de muchas especies de hormigas, en las que una obrera que encuentra una nueva fuente de alimento regresa al nido para reclutar a otras recolectoras, la hormiga argentina recluta a otras obreras que ya est\u00e1n fuera del nido, reclutando as\u00ed recolectoras m\u00e1s r\u00e1pidamente. Sin embargo, la ventaja decisiva de las especies de hormigas unicoloniales radica en su gran fuerza num\u00e9rica, que suele ser lo que decide los conflictos entre hormigas. A menudo se convierten en la \u00fanica especie de hormiga en las \u00e1reas invadidas.<\/p>\n<p>Los efectos de estas invasiones se propagan en cascada a trav\u00e9s de los ecosistemas. A veces, el da\u00f1o es directo: en las Gal\u00e1pagos, las hormigas de fuego se alimentan de las cr\u00edas de tortuga y los polluelos de p\u00e1jaro, amenazando su supervivencia. En otros casos, el da\u00f1o recae en especies que alguna vez dependieron de las hormigas nativas. En California, la diminuta hormiga argentina (normalmente de menos de 3 mm de largo) ha reemplazado a las especies nativas m\u00e1s grandes que alguna vez formaron la dieta de los lagartos, dejando a los reptiles hambrientos: parece que no reconocen al invasor mucho m\u00e1s peque\u00f1o como alimento. En los matorrales del fynbos sudafricano, que tiene una de las floras m\u00e1s distintivas de la Tierra, muchas plantas producen semillas con una mancha grasa. Las hormigas nativas \u00abplantan\u00bb las semillas llev\u00e1ndolas a sus nidos, donde comen la grasa y desechan el resto. Las hormigas argentinas, casi con certeza importadas a Sud\u00e1frica alrededor de 1900 junto con los caballos enviados desde Buenos Aires por el imperio brit\u00e1nico&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.kew.org\/read-and-watch\/invasion-argentine-ants\">para luchar en la guerra de los b\u00f3ers, ignoran<\/a>&nbsp;las semillas, dej\u00e1ndolas para que se las coman los ratones, o quitan la grasa donde se encuentra, dejando la semilla en el suelo. Esto dificulta la reproducci\u00f3n de flora end\u00e9mica como las proteas, inclinando la balanza hacia plantas invasoras como las acacias y los eucaliptos.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 150 a\u00f1os, la hormiga argentina se ha extendido a casi todos los lugares donde hay veranos calurosos y secos e inviernos frescos y h\u00famedos. Una sola supercolonia, posiblemente descendiente de tan solo media docena de reinas, ahora se extiende a lo largo de 3.800 millas de costa en el sur de Europa. Otro recorre la mayor parte de California. La especie ha llegado a Sud\u00e1frica, Australia, Nueva Zelanda y Jap\u00f3n, e incluso lleg\u00f3 a la Isla de Pascua en el Pac\u00edfico y a Santa Elena en el Atl\u00e1ntico. Sus lealtades se extienden por los oc\u00e9anos: obreras de diferentes continentes, a trav\u00e9s de millones de nidos que contienen billones de individuos, se aceptar\u00e1n entre s\u00ed tan f\u00e1cilmente como si hubieran nacido en el mismo nido. Los trabajadores del mundo se unieron, en efecto. Pero no&nbsp;<em>completamente&nbsp;<\/em>unidos.<\/p>\n<p><strong>hay grupos separados de la hormiga argentina que llevan diferentes insignias qu\u00edmicas, el legado de otros viajes desde la tierra natal. Mismas especies, diferentes \u00abolores\u00bb. En los lugares donde estas colonias distintas entran en contacto, se reanudan las hostilidades<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>En Espa\u00f1a<\/strong>, una de estas colonias posee un tramo de la costa de Catalu\u00f1a. <strong>En Jap\u00f3n<\/strong>, cuatro grupos mutuamente hostiles se enfrentan en los alrededores de la ciudad portuaria de Kobe. <strong>La zona de conflicto mejor estudiada se encuentra en el sur de California<\/strong>, un poco al norte de San Diego, donde la Colonia Muy Grande, como se conoce al grupo que <strong>abarca todo el estado, comparte frontera con un grupo separado llamado la colonia del lago Hodges, con un territorio que mide solo 18 millas a la redonda<\/strong>. Monitoreando esta frontera durante un per\u00edodo de seis meses <strong>entre abril y septiembre de 2004, un equipo de investigadores estim\u00f3 que 15 millones de hormigas murieron en una l\u00ednea de frente de unos pocos cent\u00edmetros de ancho y unos pocos kil\u00f3metros de largo. Hubo momentos en los que cada grupo parec\u00eda ganar terreno, pero durante per\u00edodos m\u00e1s largos el estancamiento era la regla<\/strong>. Aquellos que buscan controlar las poblaciones de hormigas creen que provocar conflictos similares podr\u00eda ser una forma de debilitar el dominio de las hormigas invasoras. <strong>Tambi\u00e9n hay esperanzas, por ejemplo,<\/strong> de que las feromonas artificiales -en otras palabras, la desinformaci\u00f3n qu\u00edmica- puedan hacer que las colonias se enfrenten entre s\u00ed, aunque todav\u00eda no ha salido ning\u00fan producto al mercado.<\/p>\n<p><strong>A muy largo plazo, el destino de las sociedades unicoloniales no est\u00e1 claro. Un estudio de las hormigas de Madeira entre 2014 y 2021 encontr\u00f3, contrariamente a los temores de que las hormigas invasoras limpiar\u00edan la isla de otros insectos, muy pocas hormigas cabezudas y, sorprendentemente, ninguna hormiga argentina. Las hormigas invasoras son propensas a la ca\u00edda de la poblaci\u00f3n por razones que no se entienden<\/strong>, <strong>pero que pueden estar relacionadas con la homogeneidad gen\u00e9tica: una sola colonia de hormigas argentinas en su tierra natal contiene tanta diversidad gen\u00e9tica como toda la supercolonia que abarca todo el estado de California. Al igual que con las especies endog\u00e1micas en todas partes, esto puede hacerlas propensas a las enfermedades<\/strong>. Otro problema potencial es que la falta de discriminaci\u00f3n de las hormigas sobre a qui\u00e9n ayudan tambi\u00e9n puede favorecer la evoluci\u00f3n de las \u00ab<strong>obreras perezosas<\/strong>\u00bb en las colonias, que prosperan ego\u00edstamente explotando los esfuerzos de sus compa\u00f1eras de nido. Aunque se supone que esta distribuci\u00f3n desigual del trabajo puede conducir a la desintegraci\u00f3n social, no se han encontrado ejemplos.<\/p>\n<p><strong>A menos que la selecci\u00f3n natural se vuelva en su contra, una de las restricciones m\u00e1s efectivas contra las hormigas unicoloniales son otras hormigas unicoloniales<\/strong>. En el sureste de los Estados Unidos, las hormigas rojas de fuego parecen haber impedido que la hormiga argentina formara una sola y vasta supercolonia como lo ha hecho en California, <strong>y en su lugar devolvi\u00f3 el paisaje a un mosaico de especies. En el sur de Europa, sin embargo<\/strong>, la hormiga argentina ha tenido un siglo m\u00e1s para establecerse, por lo que, incluso si la hormiga de fuego se afianza en Europa, no hay garant\u00eda de que se desarrolle la misma din\u00e1mica. <strong>En el sur de los Estados Unidos, las hormigas rojas de fuego est\u00e1n<\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0960982214003376\">siendo desplazadas&nbsp;<\/a><strong>por la hormiga loca leonada, otra especie sudamericana<\/strong>, que tiene inmunidad al veneno de las hormigas rojas.<\/p>\n<p>Es <strong>notable lo irresistible que puede ser el lenguaje de la guerra humana y el imperio cuando se trata de describir la historia global de la expansi\u00f3n de las hormigas.<\/strong> La mayor\u00eda de los observadores \u2013cient\u00edficos, periodistas, otros\u2013 parecen no haberlo intentado. Los esfuerzos humanos para controlar las hormigas se describen regularmente como una guerra, al igual que la competencia entre los invasores y las hormigas nativas, <strong>y es f\u00e1cil ver por qu\u00e9 se hacen comparaciones entre la propagaci\u00f3n de las sociedades unicoloniales de hormigas y el colonialismo humano<\/strong>. La gente ha estado estableciendo v\u00ednculos entre los insectos y las sociedades humanas durante milenios. Pero lo que la gente ve dice m\u00e1s de ellos que de los insectos.<\/p>\n<p><strong>Una colmena est\u00e1 organizada de manera similar a un hormiguero, pero las visiones humanas de la sociedad de las abejas tienden a ser benignas y ut\u00f3picas<\/strong>. Cuando se trata de hormigas, <strong>las met\u00e1foras a menudo se polarizan, ya sea hacia algo como el comunismo o algo como el fascismo<\/strong>: un eugenista estadounidense de mediados del siglo XX incluso us\u00f3 el impacto de la hormiga argentina como <strong>argumento para el control de la inmigraci\u00f3n<\/strong>. Para el entom\u00f3logo Neil Tsutsui, que estudia las hormigas unicoloniales en la Universidad de California, Berkeley, los insectos son como las pruebas de Rorschach. Algunas personas ven su investigaci\u00f3n como evidencia de que todos deber\u00edamos llevarnos bien, mientras que otros ven el caso de la pureza racial.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de confundir un \u00abes\u00bb natural con un \u00abdeber\u00bb pol\u00edtico, las tentaciones del antropomorfismo hormiga tambi\u00e9n pueden conducir a una visi\u00f3n limitada y limitante de la historia natural. \u00bfNo es cierto que la costumbre de las hormigas obreras en los nidos argentinos de matar a las nueve d\u00e9cimas partes de sus reinas cada primavera -aparentemente limpiando lo viejo para dar paso a lo nuevo? \u00bfEs suficiente para disuadir los paralelismos entre las sociedades de hormigas y la pol\u00edtica humana?.<\/p>\n<p><strong>Cuanto m\u00e1s aprendo, m\u00e1s me sorprende la extra\u00f1eza de las hormigas, m\u00e1s que sus similitudes con la sociedad humana. Hay otra forma de ser una sociedad globalizada, una que es completamente diferente a la nuestra<\/strong>. Ni siquiera estoy seguro de que tengamos el lenguaje para transmitir, por ejemplo, <strong>la capacidad de una colonia para tomar fragmentos de informaci\u00f3n de miles de cerebros diminutos y convertirlos en una imagen distribuida y constantemente actualizada de su mundo<\/strong>. Incluso \u00abolor\u00bb parece una palabra d\u00e9bil para describir la capacidad de las antenas de las hormigas para leer sustancias qu\u00edmicas en el aire y entre s\u00ed. \u00bf<strong>C\u00f3mo podemos imaginar una vida en la que la vista casi no se utiliza y el olor constituye el principal canal de informaci\u00f3n<\/strong>, en la que las se\u00f1ales qu\u00edmicas muestran el camino hacia la comida, o movilizan una respuesta a las amenazas, o distinguen a las reinas de las obreras y a los vivos de los muertos?<\/p>\n<p>A medida que nuestro mundo se vuelve alien\u00edgena, tratar de pensar como un extraterrestre ser\u00e1 una mejor ruta para encontrar la imaginaci\u00f3n y la humildad necesarias para mantenerse al d\u00eda con los cambios que buscar formas en que otras especies sean como nosotros. Pero tratar de pensar como una hormiga, en lugar de pensar en c\u00f3mo las hormigas son como nosotros, no quiere decir que les d\u00e9 la bienvenida a nuestros se\u00f1ores de los insectos unicoloniales. <strong>Las calamidades siguen la estela de las sociedades hormiga globalizadas. Lo m\u00e1s preocupante de todo esto es la forma en que las especies unicoloniales pueden alterar abrumadoramente la diversidad ecol\u00f3gica cuando llegan a un lugar nuevo. Las hormigas unicoloniales pueden convertir un mosaico de colonias creadas por diferentes especies de hormigas en un paisaje dominado por un solo grupo<\/strong>. Como resultado, las comunidades ecol\u00f3gicas texturizadas y complejas se vuelven m\u00e1s simples, menos diversas y, lo que es m\u00e1s importante, menos diferentes entre s\u00ed. Esto no es solo un proceso; Es una \u00e9poca. <strong>El per\u00edodo actual en el que un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de animales y plantas superextendidos se expande por la Tierra se denomina a veces Homog\u00e9ceo.<\/strong> No es una palabra alentadora, que presagia un entorno que favorece a los animales, plantas y microbios m\u00e1s pestilentes. Las hormigas unicoloniales contribuyen a un futuro m\u00e1s homog\u00e9neo, pero tambi\u00e9n hablan de la capacidad de la vida para escapar de nuestras garras, independientemente de c\u00f3mo intentemos ordenar y explotar el mundo. Y hay algo esperanzador en eso, para el planeta, si no para nosotros.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2018\/sep\/18\/a-giant-crawling-brain-the-jaw-dropping-world-of-termites\">Un cerebro gigante que se arrastra: el asombroso mundo de las termitas&nbsp;<\/a><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2018\/sep\/18\/a-giant-crawling-brain-the-jaw-dropping-world-of-termites\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n<p><strong>La escala y la propagaci\u00f3n de las sociedades de hormigas es un recordatorio de que los humanos no deben confundir el impacto con el control. Es posible que podamos cambiar nuestro entorno, pero somos casi impotentes cuando se trata de manipular nuestro mundo exactamente como queremos<\/strong>. La sociedad global de las hormigas nos recuerda que no podemos saber c\u00f3mo responder\u00e1n otras especies a nuestra remodelaci\u00f3n del mundo, solo que lo har\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>Si quieres una par\u00e1bola de la capacidad de las hormigas para burlarse de la arrogancia humana, es dif\u00edcil mejorar la historia de Biosfera 2<\/strong>. Este terrario gigante en el desierto de Arizona, financiado por un financiero multimillonario a finales de la d\u00e9cada de 1980, estaba destinado a ser un gran experimento y modelo para los viajes espaciales de larga distancia y la colonizaci\u00f3n. Fue dise\u00f1ado para ser un sistema vivo autosuficiente, habitado por ocho personas, sin v\u00ednculos con la atm\u00f3sfera, el agua y el suelo del mundo. <strong>Excepto que, poco despu\u00e9s de que comenzara a operar en 1991, la hormiga loca negra, una especie unicolonial originaria del sudeste asi\u00e1tico, encontr\u00f3 una forma de entrar, remodel\u00f3 la comunidad de invertebrados cuidadosamente dise\u00f1ada en su interior y convirti\u00f3 el lugar en una granja de melaza<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Es posible ser a la vez un azote y una maravilla<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Este ensayo fue publicado originalmente como&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/aeon.co\/essays\/the-strange-and-turbulent-global-world-of-ant-geopolitics\"><em>El extra\u00f1o y turbulento mundo de la geopol\u00edtica de las hormigas<\/em><\/a><em>&nbsp;en&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/aeon.co\/\"><em>aeon.co<\/em><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;Siga la lectura larga en X en&nbsp;<a href=\"https:\/\/twitter.com\/@gdnlongread\">@gdnlongread<\/a>, escuche nuestros podcasts&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/series\/the-long-read\">aqu\u00ed<\/a>&nbsp;y suscr\u00edbase al correo electr\u00f3nico semanal de lectura larga&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/info\/ng-interactive\/2017\/may\/05\/sign-up-for-the-long-read-email\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Colaje Im\u00e1genes Google Dedicado a la peque\u00f1a Ambar Ya os hemos hablado en nuestra bit\u00e1cora en numerosas ocasiones sobre las maravillas inherentes al comportamiento de los insectos sociales. Todos ellos se encuentran almacenados en nuestra categor\u00eda \u201cBiolog\u00eda y Ecolog\u00eda del Suelo\u201d. Recordemos que, \u201cen general\u201d se trata de ingenieros del suelo que mejoran lo que se denomina calidad del suelo\u201d. Sin embargo, existe un grupo de ellas denominadas hormigas unicoloniales causan estragos con sus plagas y demuestran una especie de globalizaci\u00f3n que muestra, en muchos aspectos semejanzas con la humana, incluidos sus conflictos. 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