{"id":715,"date":"2012-04-27T22:12:23","date_gmt":"2012-04-27T21:12:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/?p=715"},"modified":"2012-04-28T09:08:51","modified_gmt":"2012-04-28T08:08:51","slug":"enfermedades-emergentes-del-pasado-el-huey-cocoliztli-en-el-mexico-del-siglo-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/2012\/04\/27\/715\/","title":{"rendered":"\u00abHuey cocoliztli\u00bb en el M\u00e9xico del siglo XVI: \u00bfuna enfermedad emergente del pasado?"},"content":{"rendered":"<p>Cambiamos un poco el tercio para hablar de una enfermedad que ya no existe. Aunque resulte obvio, es en cierto modo tranquilizador pensar que las enfermedades emergentes no duran siempre, y que, como ya dijimos en un\u00a0<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/2012\/03\/erradicacion-de-la-polio-%c2%bfmas-cerca-o-mas-lejos\/\">post anterior<\/a>, igual que emergen, desaparecen, sea de forma natural, sea erradicadas por la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Vamos a hablar del pasado, del <strong>siglo XVI<\/strong>, de <strong>M\u00e9xico <\/strong>(La \u00abNueva Espa\u00f1a\u00bb en aquella \u00e9poca), de las grandes epidemias que asolaron la poblaci\u00f3n en aquellas tierras, y de una enfermedad que result\u00f3 especialmente devastadora: el <strong><em>huey cocoliztli,<\/em><\/strong> que, siguiendo la descripci\u00f3n ofrecida en un <em>post <\/em>anterior de este blog (<a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/2012\/02\/%C2%BFque-son-los-virus-emergentes\/\">\u00bfQu\u00e9 son los virus emergentes?<\/a>) representar\u00eda una\u00a0aut\u00e9ntica\u00a0enfermedad emergente en el siglo XVI.<\/p>\n<figure id=\"attachment_788\" aria-describedby=\"caption-attachment-788\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/800px-Aztec_smallpox_victims2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-788\" title=\"V\u00edctimas de la viruela, M\u00e9xico, S XVI\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/800px-Aztec_smallpox_victims2-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/800px-Aztec_smallpox_victims2-300x220.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/800px-Aztec_smallpox_victims2.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-788\" class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Enfermos de viruela durante el sitio a M\u00e9xico\u2013Tenochtitlan. C\u00f3dice Florentino, libro XII f. 53v (Imagen: Wikipedia Commons)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Entre las muchas cosas que los Europeos llevamos a Am\u00e9rica se cuentan, desgraciadamente, muchas enfermedades del Viejo Mundo, incluyendo las m\u00e1s conocidas como la <strong>viruela <\/strong>y el <strong>sarampi\u00f3n<\/strong>. El impacto de las mismas en las poblaciones ind\u00edgenas del Nuevo Continente fue sin duda devastador. Sin embargo, la evidencia disponible parece indicar que dos de las epidemias m\u00e1s mort\u00edferas del siglo XVI en M\u00e9xico (y probablemente de las m\u00e1s mort\u00edferas de la Historia), fueron causadas por una enfermedad del Nuevo Mundo, denominada en nahuatl \u00ab<em><strong>huey cocoliztli<\/strong><\/em>\u00ab, que significa algo as\u00ed como \u00abgran peste\u00bb.<\/p>\n<p>A principios del siglo XVI se estima que la poblaci\u00f3n mesoamericana rondaba los <strong>22 millones de personas<\/strong>. El 1519 se declar\u00f3 una epidemia de <strong>viruela<\/strong>, probablemente introducida por las tropas de <strong>Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/strong>, que acababan de arribar procedentes de Santiago de Cuba. La epidemia se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente entre 1519 y 1520,\u00a0acabando con la vida de entre 5 y 8 millones de personas en la regi\u00f3n (figura 2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_737\" aria-describedby=\"caption-attachment-737\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/01-0175-F1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-737 \" title=\"Colapso poblaci\u00f3n Mexicana en el s XVI\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/01-0175-F1-300x232.jpg\" alt=\"Colapso de la poblaci\u00f3n de M\u00e9xico en el siglo XVI\" width=\"300\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/01-0175-F1-300x232.jpg 300w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/01-0175-F1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-737\" class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Colapso de la poblaci\u00f3n de M\u00e9xico en el siglo XVI diezmada por diversas enfermedades, entre ellas el huey cocoliztli (tomado de Acu\u00f1a-Soto et al Emerging Infectious Diseases (2002) 8:4)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Sin embargo, la <strong>viruela de 1519-1520<\/strong> no fue ni la \u00fanica ni la peor epidemia que asol\u00f3 aquel territorio en el siglo XVI, ya que hubo dos epidemias, una en<strong> 1545-48 <\/strong>y otra en <strong>1576-80, que no fueron debidas a la viruela<\/strong>, y\u00a0que, seg\u00fan algunas estimaciones, pudieron acabar con la vida de entre <strong>12-15 millones <\/strong>la primera, y <strong>2 millones m\u00e1s <\/strong>la segunda (14-17 millones en total)\u00a0produciendo una de las <strong>mayores cat\u00e1strofes demogr\u00e1ficas de la historia<\/strong>, pues al final del siglo XVI la poblaci\u00f3n superviviente qued\u00f3 reducida a menos de 2 millones de personas, es decir, menos del 10% de la poblaci\u00f3n presente inicialmente en la regi\u00f3n (Figura 2). La poblaci\u00f3n mexicana no volvi\u00f3 a los niveles pre-hisp\u00e1nicos hasta el siglo XX.<\/p>\n<p>Y si no fue la viruela \u00bfque fue lo que caus\u00f3\u00a0semejante devastaci\u00f3n? Por fortuna, nos ha llegado una descripci\u00f3n cl\u00ednica muy precisa, efectuada por el\u00a0que fuera Doctor de C\u00e1mara de Felipe II, <strong>Francisco Hern\u00e1ndez<\/strong>, m\u00e9dico y naturalista (tradujo los 37 libros de la <em>Historia Natural<\/em> de Plinio del lat\u00edn al espa\u00f1ol) y\u00a0una de las figuras m\u00e1s brillantes del renacimiento en Espa\u00f1a, injustamente olvidada, y que a la saz\u00f3n ostentaba el cargo de \u00a0\u00ab<em>Protom\u00e9dico de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Oc\u00e9ano<\/em>\u00ab. Hern\u00e1ndez no solo fue testigo directo de la epidemia de 1576, sino que en virtud de su cargo dirigi\u00f3 la intervenci\u00f3n oficial para la salud p\u00fablica durante la misma. A \u00e9l debemos una descripci\u00f3n cl\u00ednica tan detallada que ha permitido a algunos investigadores actuales aventurar el agente causal (1). El hallazgo del documento, de pu\u00f1o y letra del propio Hern\u00e1ndez, en el Archivo del Ministerio de Hacienda de Madrid en 1956 representa en s\u00ed una verdadera suerte, pues su legado cient\u00edfico se cre\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez designaba en su texto a esta enfermedad \u00ab<em>cocolistle<\/em>\u00ab, el t\u00e9rmino nahuatl que empleaban los ind\u00edgenas,\u00a0y no us\u00f3 ning\u00fan t\u00e9rmino espa\u00f1ol que designara una enfermedad del viejo mundo, como la viruela, el tifus o el sarampi\u00f3n, con las que estaba muy familiarizado, lo que ya da muestra de que estamos ante una <strong>entidad diferente<\/strong> (los ind\u00edgenas\u00a0usaban tambi\u00e9n otros nombres para viruela &#8211;<em>huey zahuatl<\/em>, granos grandes- y para sarampi\u00f3n &#8211;<em>tepiton zahuatl<\/em>, granos peque\u00f1os-). Se trataba de una enfermedad contagiosa febril\u00a0muy letal, que afectaba sobre todo, pero no exclusivamente, a ind\u00edgenas (tambi\u00e9n hab\u00eda v\u00edctimas de origen europeo y africano) y a j\u00f3venes preferentemente. Los signos inclu\u00edan fiebre alta, dolor de cabeza fuerte, sed, sequedad en la boca, v\u00e9rtigo, ictericia, lengua y orina oscuros, disenter\u00eda, dolor tor\u00e1cico y abdominal, abscesos en los ganglios post-auriculares y del cuello,\u00a0trastornos\u00a0neurol\u00f3gicos severos y profusas hemorragias por la nariz, ojos y boca. La muerte sol\u00eda ocurrir en 3-4 d\u00edas desde los primeros s\u00edntomas. A la descripci\u00f3n cl\u00ednica el propio Hern\u00e1ndez a\u00f1ade una igualmente detallada <strong>descripci\u00f3n epidemiol\u00f3gica<\/strong>, con detalles sobre la poblaci\u00f3n afectada (raza, edad, etc), estacionalidad, variables atmosf\u00e9ricas y clim\u00e1ticas, etc.<\/p>\n<p>El propio Hern\u00e1ndez en su descripci\u00f3n, muy minuciosa, parece consciente de que est\u00e1 ante una enfermedad distinta y pone especial empe\u00f1o en describirla a sus colegas europeos. Las similitudes con ciertas <strong>fiebres hemorr\u00e1gicas <\/strong>ha llevado a algunos autores a postular que el agente causal ser\u00eda un<strong> virus hemorr\u00e1gico <\/strong>de la familia de los <strong><em>Arenavirus <\/em><\/strong><em>(1)<\/em>. Existen una serie de virus pertenecientes a esta familia, presentes en distintas regiones Americanas. Sus hospedadores y reservorios naturales son los roedores, que mantienen el pat\u00f3geno en circulaci\u00f3n sin sufrir ning\u00fan tipo de enfermedad, y desde ah\u00ed pueden ser contagiados al ser humano. En la figura 3 se muestran las diversas \u00a0especies de <strong>arenavirus americanos<\/strong>, cada una de ellas adaptada a una especie distinta de roedor como reservorio, y con una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica caracter\u00edstica. Algunos de estos arenavirus americanos son muy patog\u00e9nicos para el ser humano, causando fiebres hemorr\u00e1gicas a menudo letales. Los m\u00e1s conocidos son el virus <strong>Junin <\/strong>(Argentina), el virus <strong>Machupo<\/strong> (Bolivia), el virus <strong>Guaranito<\/strong>, (Venezuela), el virus <strong>Whitewater Arroyo<\/strong> (Nuevo M\u00e9xico, EE.UU.) y el virus <strong>Sabi\u00e1 <\/strong>(Brasil).<\/p>\n<figure id=\"attachment_777\" aria-describedby=\"caption-attachment-777\" style=\"width: 481px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/Sabia-Profile21.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-777\" title=\"Distirbuci\u00f3n de los Arenavirus del Nuevo Mundo (complejo &quot;Tacaribe&quot;)\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/Sabia-Profile21.jpg\" alt=\"\" width=\"481\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/Sabia-Profile21.jpg 481w, https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/Sabia-Profile21-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 481px) 100vw, 481px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-777\" class=\"wp-caption-text\">Figura 3. Distirbuci\u00f3n de los Arenavirus del Nuevo Mundo (complejo &quot;Tacaribe&quot;) indicando la especie de roedor que actua como reservorio en cada caso y la fecha y lugar del primer aislamiento. Imagen tomada de Jamie Dyal and Ben Fohner Stanford University Humans and Viruses Class of 2005, disponible en: http:\/\/www.stanford.edu\/group\/virus\/arena\/2005\/SabiaVirus.htm<\/figcaption><\/figure>\n<p>Estos virus se transmiten a\u00a0trav\u00e9s del<strong> aire contaminado con part\u00edculas v\u00edricas aerosolizadas<\/strong> procedentes de indiv\u00edduos infectados o de reservorios animales, o bien contacto directo con \u00e9stos y\/o con objetos contaminados. Son importantes en la aparici\u00f3n de brotes de la enfermedad ciertos <strong>factores ecol\u00f3gicos<\/strong>, como las <strong>explosiones poblacionales de los roedores<\/strong> que\u00a0act\u00faan\u00a0como reservorio. \u00a0Estas poblaciones var\u00edan estacionalmente, pero tambi\u00e9n hay variaciones mayores que pueden deberse a cambios ambientales, a menudo causados por la <strong>actividad humana<\/strong>, como el incremento de la superficie de un determinado cultivo, relacionado con la disponibilidad de alimento. Igualmente, cambios en la <strong>agricultura <\/strong>como la mecanizaci\u00f3n de la cosecha de cereales puede ayudar a \u00abaerosolizar\u00bb res\u00edduos de roedores asociados a estos cultivos, como parece que sucedi\u00f3 en los a\u00f1os &#8217;50 del siglo XX cuando se observaron los primeros casos de estas fiebres hemorr\u00e1gicas en Am\u00e9rica. Estos virus son activos en la actualidad, con brotes de <strong>fiebre hemorr\u00e1gica boliviana<\/strong> (virus Machupo) en 2004, 2007-08 y 2011-12, o de <strong>fiebre hemorr\u00e1gica venezolana<\/strong> en 1997-98, 2002-03 y 2011-12 (Fuente: <a href=\"http:\/\/www.promed.org\">www.promed.org<\/a>).<\/p>\n<figure id=\"attachment_780\" aria-describedby=\"caption-attachment-780\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/250px-Calomys_laucha_small_vesper_mouse.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-780\" title=\"Calomys laucha\" src=\"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/files\/2012\/04\/250px-Calomys_laucha_small_vesper_mouse.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"216\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-780\" class=\"wp-caption-text\">Figura 4. Calomys laucha. Los roedores del g\u00e9nero Calomys son reservorios naturales de arenavirus como el virus Junin o el virus Machupo, causantes de fiebres hemorr\u00e1gicas en Argentina y en Bolivia, respectivamente (Imagen: Wikimedia commons).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Pero aunque la presentaci\u00f3n cl\u00ednica pueda ser bastante coincidente, los brotes de fiebres hemorr\u00e1gicas por arenavirus en America se limitan a unos pocos, a lo sumo decenas, de casos, y \u00a0no producen, ni de lejos, \u00a0epidemias como la que\u00a0<strong>caus\u00f3 el <em>huey cocoliztli. <\/em><\/strong>\u00bfC\u00f3mo explicar que arrasara de una manera tan fulminante a tanta poblaci\u00f3n en tan poco tiempo? Para intentar explicarlo hay que tener en cuenta algunos <strong>factores socioecon\u00f3micos<\/strong> e incluso <strong>clim\u00e1ticos <\/strong>que reinaron en aquella \u00e9poca en la \u00abNueva Espa\u00f1a\u00bb. Por un lado, los espa\u00f1oles instauraron un r\u00e9gimen de \u00ab<strong>Encomiendas<\/strong>\u00bb para explotar los recursos, incluida la agricultura, que manten\u00edan a los ind\u00edgenas en buena medida en r\u00e9gimen de semiesclavitud. Ello podr\u00eda explicar que \u00e9stos fueran m\u00e1s vulnerables a la enfermedad, ya que al trabajar en el campo podr\u00edan estar m\u00e1s expuestos al contagio. Por otro lado, existe evidencia (basada sobre todo en estudios <strong>dendrocronol\u00f3gicos<\/strong>, \u00a0mediante an\u00e1lisis de los anillos de los \u00e1rboles) de que ambas epidemias tuvieron lugar en medio de una <strong>gran sequ\u00eda<\/strong>, algo que coincide en parte con las descripciones que Hern\u00e1ndez hizo del ambiente que reinaba en la segunda epidemia.\u00a0Algunos investigadores han propuesto que esas <strong>sequ\u00edas<\/strong>, interaccionando con <strong>factores socioecon\u00f3micos y ecol\u00f3gicos<\/strong>, pudieron exacerbar la epidemia (2).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, las epidemias del pasado pueden ense\u00f1arnos lecciones \u00a0\u00fatiles para el presente y el futuro: que en la naturaleza no hay compartimentos independientes, sino que todo est\u00e1 muy interrelacionado, y la acci\u00f3n humana sobre la naturaleza siempre tiene un impacto, que a veces nos rebota en forma de enfermedades emergentes tan terribles como el <em><strong>huey cocoloztli<\/strong><\/em>. Otra lecci\u00f3n puede ser que, como dijimos al principio, igual que emergen, desaparecen. El <em><strong>huey cocoliztli <\/strong><\/em>pudo quiz\u00e1 ser debido a una infecci\u00f3n por un arenavirus transmitido por roedores, \u00a0que en la actualidad se haya extinguido, o evolucionado,\u00a0refugi\u00e1ndose\u00a0en alg\u00fan roedor alejado del h\u00e1bitar humano. Sea as\u00ed o no, los arenavirus americanos ejemplifican muy bien la adaptaci\u00f3n perfecta de algunos virus a un \u00a0\u00abreservorio natural\u00bb, y que una disrupci\u00f3n suficientemente intensa de su ciclo infectivo puede provocar el salto a otra especie animal, lo que constituye la \u00abmarca\u00bb de una enfermedad emergente.<\/p>\n<p>1: Marr JS, Kiracofe JB. Was the huey cocoliztli a haemorrhagic fever? Med Hist. 2000 Jul;44(3):341-62.<\/p>\n<p>2: Acuna-Soto R, Stahle DW, Cleaveland MK, Therrell MD. Megadrought and megadeath\u00a0in 16th century Mexico. Emerg Infect Dis. 2002 Apr;8(4):360-2. \u00a0(http:\/\/wwwnc.cdc.gov\/eid\/article\/8\/4\/01-0175_article.htm)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cambiamos un poco el tercio para hablar de una enfermedad que ya no existe. Aunque resulte obvio, es en cierto modo tranquilizador pensar que las enfermedades emergentes no duran siempre, y que, como ya dijimos en un\u00a0post anterior, igual que emergen, desaparecen, sea de forma natural, sea erradicadas por la acci\u00f3n humana. Vamos a hablar del pasado, del siglo XVI, de M\u00e9xico (La \u00abNueva Espa\u00f1a\u00bb en aquella \u00e9poca), de las grandes epidemias que asolaron la poblaci\u00f3n en aquellas tierras, y de una enfermedad que result\u00f3 especialmente devastadora: el huey cocoliztli, que, siguiendo la descripci\u00f3n ofrecida en un post anterior de\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":186,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[14178],"tags":[14273,14269,14275,14263,14270,14267,14260,14272,14271,1388,14264,14268,14266,680,14276,14262,869,14274],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/715"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/186"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=715"}],"version-history":[{"count":93,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/715\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":817,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/715\/revisions\/817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=715"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=715"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/virusemergentes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=715"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}