Ciencia y Cultura


NO SERÁ LA TIERRA. NOVELA EN TRES ACTOS

 

No será la Tierra. Novela en tres actos. Volpi,  Jorge.

Alfaguara. Madrid, 2006. 527 páginas

 
 
 
 

EL AUTOR

Amigo de las grandes construcciones novelescas, el mexicano Jorge Volpi (México, 1968) se reveló internacionalmente con su novela anterior, En busca de Klingsor, que era un denso recorrido por los laberintos de la ciencia alemana y la responsabilidad moral de los científicos. La novela especulaba más que resolvía de modo conclusivo. Klingsor era, al cabo, una pregunta sin respuesta.

 
 

RESUMEN ARGUMENTAL

Ahora Volpi se enfrenta a algunos de los grandes episodios del siglo XX, desde el accidente de Chernobyl hasta el derrumbamiento del régimen soviético y la lucha de las grandes potencias por la hegemonía, aunque un hábil "flash back" nos permita contemplar el crac de 1929 y la muerte de Stalin. Un sinnúmero de personajes pulula por estas páginas, como confirma la relación de "dramatis personae" que Volpi, al modo de la Comedia dantesca, pone en movimiento; personajes reales y de ficción: políticos, poetas, funcionarios, inversores todos de distintas nacionalidades, aunque la novela discurre entre dos grandes espacios, el norteamericano y el ruso. Entre los científicos reales figuran Norbert Wiener, John von Neumann, Marvin Minsky, John Conway, Arturo Rosenblueth, Warren Mc Culloch, Alan Turing, Edward Teller , Hans Bethe; entre los de ficción comparecen Arkadi Ivánovicht y su esposa Irina, y la especialista en Inteligencia Artificial, la húngara, Éva Halász. La gran víctima en un contexto en el que la autonomía de la ciencia resulta muy menguada, es el biólogo soviético y disidente Arkadi Ivánovicht, encarcelado por actividades antisoviéticas, uno más en la larga lista de científicos encarcelados, desterrados o proscritos por el régimen, más allá del estalinismo, cuya suerte se ve rematada por la de su hija, víctima de las mafias crecidas al amparo de la disolución de la dictadura.

 
 

VALORACIÓN

Pero la novela no se centra en la suerte de los científicos y la ciencia sino en la medida en que forman parte de las ansias hegemónicas de las dos grandes potencias. La novela es fundamentalmente una historia de algunas de las grandes convulsiones del siglo-XX. En la medida en que la crónica histórica se ha impuesto sobre la evolución de los personajes, la novela puede considerarse en cierto modo fallida, porque tiene más de reportaje, brillantísimo por cierto, que de novela genuina. Los anclajes históricos condicionan el desarrollo novelesco.