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 Investigan por qué el ejercicio físico regular protege frente a la muerte súbita cardiaca

Investigan por qué el ejercicio físico regular protege frente a la muerte súbita cardiaca


Investigan por qué el ejercicio físico regular protege frente a la muerte súbita cardiaca

Las propiedades investigadas han sido la heterogeneidad electrofisiológica intrínseca y las modificaciones de la estabilidad eléctrica.

Un grupo de investigación de las facultades de Fisioteràpia, Medicina, Ingeniería Electrónica de la Universitat de València y del grupo de innovaciones ITACA acaba de publicar una investigación del ejercicio físico regular como protector frente a la muerte súbita cardiaca. El estudio se ha editado en la prestigiosa revista PlosOne.

El equipo está integrado por Luis Such-Miquel, Laia Brines, Antonio M. Alberola, Manuel Zarzoso, Francisco J. Chorro, Juan Guerrero, Germán Parra, Nathalia Gallego, Carlos Soler e Irene Del Canto. También han participado especialistas del Incliva y de la Universitat Politècnica de Valencia.

El ejercicio físico aeróbico y moderado protege contra la muerte súbita cardíaca, que en la mayoría de los casos es producida por la arritmia más fatal de todas: la fibrilación ventricular. De hecho, se ha planteado el ejercicio físico aeróbico, como un tratamiento antiarrítmico no farmacológico. 

No obstante, los mecanismos de protección cardiovascular subyacentes exactos no se conocen completamente. Esta investigación trata de evidenciar que la aplicación de un protocolo de ejercicio físico aeróbico en animales sedentarios, como son los conejos de laboratorio, pueda actuar beneficiosamente sobre propiedades eléctricas del corazón, relacionadas con la fibrilación ventricular. Además, se ha querido conocer si unas neuronas que están en el propio corazón (las llamadas neuronas colinérgicas) juegan algún papel en las posibles modificaciones por el entrenamiento moderado.

Las propiedades investigadas han sido la heterogeneidad electrofisiológica intrínseca y las modificaciones de la estabilidad eléctrica. El presente estudio se ha realizado en corazón aislado de conejo, y en él han investigado los efectos del ejercicio físico crónico sobre las propiedades citadas, esto es, la heterogeneidad y estabilidad electrofisiológica ventricular, así como las consecuencias, sobre estas propiedades, que produce el bloquear la acción de estas neuronas sobre las células cardiacas.

Tras la realización de los experimentos y el análisis de los resultados, han observado que, en corazón aislado y perfundido de conejo, el entrenamiento mediante un protocolo de ejercicio físico ha producido un aumento de la refractariedad ventricular, una disminución de la heterogeneidad electrofisiológica ventricular y un aumento de la estabilidad eléctrica. Estas propiedades han sido modificadas por el protocolo de ejercicio físico aeróbico aplicado, en un sentido beneficioso. De esta forma, se ha contribuido a esclarecer los mecanismos básicos por los cuales el ejercicio físico regular ejerce un efecto protector frente a la muerte súbita cardiaca y asimismo se ha aportado información sobre la participación de las neuronas cardiacas colinérgicas en las modificaciones citadas.

Los investigadores concluyen en su estudio que los resultados obtenidos en el estudio plantean la necesidad de continuar con esa investigación para dilucidar los mecanismos subyacentes a las modificaciones observadas.


Referencia bibliográfica:

Luis Such-Miquel, et al. 2018. Effect of chronic exercise on myocardial electrophysiological heterogeneity and stability. Role of intrinsic cholinergic neurons: A study in the isolated rabbit heart. Plos One. DOI: 10.1371/journal.pone.0209085

 Un siglo y medio de la tabla que reunió a todos los elementos

Un siglo y medio de la tabla que reunió a todos los elementos


Un siglo y medio de la tabla que reunió a todos los elementos

En 1869 el químico ruso Dimitri Mendeléiev presentó su sistema de ordenación de los elementos que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un icono de la ciencia y la cultura.

Los elementos de la naturaleza se han agrupado de diversas formas a lo largo de la historia, pero fue hace 150 años cuando el ruso Dimitri Ivánovich Mendeléiev (Tobolsk, 1834 - San Petersburgo, 1907) presentó una tabla periódica para reunirlos a todos, incluso a los que estaban por descubrir. Con las aportaciones de otros científicos esta tabla se ha convertido en el colorido corazón de la química que conocemos hoy.

¿QUÉ ES UN ELEMENTO QUÍMICO?

Es la parte de la materia constituida por átomos de la misma clase y que no puede ser descompuesta en otras más simples mediante una reacción química. Cualquier ser, vivo o inerte, está constituido por elementos químicos. Por ejemplo, en un teléfono móvil se pueden encontrar alrededor de 30 distintos, y en el cuerpo humano casi el doble: 59 elementos.

Hasta ahora se han descubierto y confirmado 118 elementos químicos. Los cuatros últimos son nihonio, moscovio, teneso y oganesón. Grandes laboratorios de Japón, Rusia, EE.UU. y Alemania compiten por ser los primeros en obtener los siguientes: el 119 y el 120.

¿QUÉ ES LA TABLA PERIÓDICA?

Es una tabla donde todos los elementos se ordenan por su número atómico (número de protones), una disposición que muestra tendencias periódicas y reúne a aquellos con un comportamiento similar en una misma columna o grupo. Se trata de una herramienta única, que permite a los científicos predecir la apariencia y las propiedades de la materia en la Tierra y el resto del universo. Más allá de su papel crucial en química, la tabla periódica trasciende a otras disciplinas, como la física y la biología, y se ha convertido en un icono de la ciencia y de la cultura universales.

¿CÓMO SE HIZO?

A mediados del siglo XIX ya se conocían 63 elementos, pero los químicos no se ponían de acuerdo sobre la terminología y cómo ordenarlos. Para resolver estas cuestiones se organizó en 1860 el primer Congreso Internacional de Químicos en Karlsruhe (Alemania), una reunión que resultaría trascendental.

Allí el italiano Stanislao Cannizzaro estableció de forma clara el concepto de peso atómico (masa atómica relativa de un elemento), en el que se inspirarían tres jóvenes participantes en el congreso (William Odling, Julius Lothar Meyer y Dimitri Ivánovich Mendeléiev) para crear las primeras tablas.

La de Mendeléiev fue la más rompedora al hacer predicciones y dejar huecos de elementos que se descubrirían después, como el galio (1875), el escandio (1879), el germanio (1887) y el tecnecio (1937). Para algunos autores, la versión definitiva de la tabla se consiguió gracias a la ley periódica que presentó el británico Henry Moseley a comienzos del siglo XX.

¿CUÁNDO COMPLETA MENDELÉIEV SU TABLA?

La fecha oficial –tomada como referencia para el aniversario de este año– es el 1 de marzo de 1869 según el calendario gregoriano, porque según el calendario juliano utilizado en Rusia en aquella época sería el 17 de febrero, como aparece en su documento titulado La experiencia de un sistema de elementos basados en su peso atómico y similaridad química.

Cuenta la leyenda que la idea del sistema periódico de los elementos le vino aquel día a Mendeléiev durante un sueño, pero el químico ruso replicó una vez: "Llevo pensando en esto desde hace 20 años, aunque creas que estaba sentado y de repente… ya está".

¿QUIÉN PROMUEVE LA CELEBRACIÓN DEL AÑO INTERNACIONAL DE LA TABLA PERIÓDICA?

La Asamblea General de Naciones Unidas es la que ha proclamado 2019 como Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos (IYPT2019), gestionado y promovido a través de la UNESCO. En su sede de París se celebrará la ceremonia de apertura el próximo 29 de enero.

Entre los ponentes estará el químico británico Sir Martyn Poliakoff, muy popular por sus vídeos en Youtube y el que propuso inicialmente organizar el IYPT2019 a la profesora rusa Natalia Tarásova, mientras fue presidenta de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) en 2016.

La IUPAC, que también celebra en 2019 su propio centenario, es otra de las organizaciones que apoya esta iniciativa. Es la autoridad mundial en nomenclatura química, la encargada de denominar los nuevos elementos de la tabla periódica de forma oficial.

Otras asociaciones que promueven el IYPT2019 son la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP), la Sociedad Europea de Química (EuChemS), el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Unión Internacional de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (IUHPS).

¿QUÉ ACTIVIDADES SE DESARROLLARÁN EN ESPAÑA?

Ya se han celebrado algunas previas, como la VII Escuela de verano dedicada a este tema en la Universidad de la Rioja y la conferencia Mitología y arte en la tabla periódica de los elementos químicos impartida en la Residencia de Estudiantes, pero son numerosas las previstas para 2019. 

Se pueden consultar en la sección de eventos de la Real Sociedad Española de Química y, junto a las de otros países, en la web del IYPT2019. Entre las actividades figuran el Simposio Internacional sobre la Mujer y la Tabla Periódica organizado en la Universidad de Murcia en febrero, diversas conferencias y cine-forum en la Universidad de Jaén y el concurso Apadrina un elemento dirigido a estudiantes de Bachillerato, ciclos formativos de FP grado medio y de 2º ciclo de ESO.

Además, este año Correos emite el 9 de enero un sello conmemorativo destacando los elementos descubiertos por investigadores españoles; y los décimos del sorteo de la Lotería Nacional del 2 de marzo tendrán como imagen protagonista la fachada de la Facultad de Química de la Universidad de Murcia, donde se encuentra la tabla periódica más grande del mundo.

¿CUÁNTOS ELEMENTOS HAN DESCUBIERTO LOS CIENTÍFICOS ESPAÑOLES?

Dos y medio o tres: el platino (Pt), el wolframio (W), y a medias, según los autores, el vanadio (V). El naturalista y militar Antonio de Ulloa y de la Torre Giral descubrió el platino en América, en la región de Esmeraldas (entre Colombia y Ecuador), un preciado elemento que describió en 1748.

Medio siglo después se dio a conocer el wolframio, el único elemento aislado en España, un logro alcanzado en 1783 por los hermanos Juan José y Fausto Delhuyar en el Real Seminario Patriótico Bascongado de Bergara (Guipúzcoa).

Finalmente, en 1801 el científico hispano-mexicano Andrés Manuel del Río Fernández encontró el elemento 23 (el que tiene ese número atómico en la tabla periódica) en una mina de plomo mexicana. Lo llamó eritronio (entre otros nombres) por tornarse rojizo al calentarse y entregó unas muestras a su amigo Alexander von Humboldt para que las analizara el químico francés Hippolytte Victor Collet-Descotils. Este, equivocadamente, le respondió que era un compuesto de cromo, así que pensó que su descubrimiento era erróneo. 

Tres décadas más tarde, en 1830, el químico sueco Nils Gabriel Sefström redescubrió el colorido elemento y lo denominó vanadio en honor a la diosa de la belleza Vanadis de la mitología escandinava. Al año siguiente, su colega alemán Friedrich Wöhler confirmó que se trataba del mismo elemento que ya había encontrado Del Río.

¿ALGUNA MUJER HA DESCUBIERTO UN ELEMENTO QUÍMICO?

Más de una. La más conocida es Marie Curie, científica polaca nacionalizada francesa que recibió un premio Nobel en 1903 (de Física) y otro en 1911 (de Química) por el descubrimiento del polonio (Po) y el radio (Ra), pero hay más.

Las físicas austriacas Berta Karlik y Lise Meitner descubrieron, respectivamente y en colaboración con otros investigadores, el astato (At) y un isótopo del protactinio (Pa).

Por su parte, la química y física alemana Ida Noddack identificó el renio (Re) y la química francesa Marguerite Perey descubrió el francio (Fr). Algunas de las actividades del Año Internacional de la Tabla Periódica recordarán las aportaciones y el ejemplo que dieron estas científicas.

Información elaborada con la colaboración de Pascual Román, catedrático de Química Inorgánica en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Inés Pellón, profesora de Química en la Escuela de Ingeniería de Bilbao de la UPV/EHU; y Bernardo Herradón, investigador del Instituto de Química Orgánica General del CSIC. Los tres son miembros de la Real Sociedad Española de Química (RSEQ), que participa activamente en Año Internacional de la Tabla Periódica.

 La Tabla Periódica de las Científicas

La Tabla Periódica de las Científicas


La Tabla Periódica de las Científicas

2019 ha sido declarado Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos al conmemorarse el 150º aniversario de la publicación de Mendeléyev en la que colocaba los 63 elementos conocidos hasta el momento en función de sus propiedades periódicas, dejando huecos para elementos descubiertos con posterioridad y que poseían las propiedades esperadas.

Al igual que pasa con otras conmemoraciones se están preparando numerosas actividades para el año 2019 relacionadas con la química, pues se pretende fortalecer la conciencia global sobre el papel clave que juega la química en el Desarrollo Sostenible al proporcionar importantes soluciones a desafíos globales tales como la energía, la alimentación, la salud o la educación.

Existe una amplísima colección de tablas periódicas de los elementos, una de las más recientes en la de la European Chemical Society lanzada con motivo de este año internacional y que representa la abundancia relativa de los elementos naturales (disponible en alta resolución aquí), las de la web Webelements que es una estupenda base de datos gratuita sobre las características y propiedades de los elementos (con tienda con productos de esos que les nos gustan a los frikis) y ¿existe alguien mayor de 40 que no haya tenido en sus manos una copia xerigrafiada de la Tabla Peryódica?

Tablas frikis existen multitud. Hace casi 10 años Eugenio recopilaba las 50 mejores y después han aparecido cosas como la Tabla periódica de la ortografía (que está bien pero pierde un poco la idea de periodicidad). Así que me puse a buscar la Tabla Periódica de las Científicas, ¡y no la encontré! así que he tenido que hacerla. Claro, es "mi" tabla periódica de las científicas, lo que quiere decir que excepto alguna consulta puntual solo me he puesto de acuerdo conmigo misma seguro que vosotros habríais elegido a otras científicas diferentes porque lo que os puedo asegurar es que me han quedado muchas fuera.

La Tabla Periódica de las Científicas

Comentarios. He intentado mantener la periodicidad con alguna trampa que otra, metiendo a científicas de doble afiliación (matemáticas y astrónomas, o químico-físicas por ejemplo) donde mejor me convenía. En algunas casillas he metido a más de una científica porque "me lo pedía" y he dejado el hueco de las Tierras Raras a las científicas españolas, raras por preciosas y desconocidas (o por lo menos más desconocidas de lo que debieran).

Las científicas que componen esta tabla (por orden alfabético de símbolos) son las siguientes:

Y aquí puedes encontrar más información sobre ellas:

Ag: Maria Agnessi, matemática

Al: Frances H. Arnold, ingeniera química y Premio Nobel de Química 2018

An: Mary Anning, paleontóloga

Ap: Virginia Apgar, médico

Av: Ángeles Alvariño, oceanógrafa

Ay: Hertha Ayrton, ingeniera e inventora

B: Linda Buck, médico y Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2004

Ba: Florence Bascom, geóloga

Bb: Katharine Burr Blodgett, química

Bd: Lina Badimon, fisióloga, especialista en investigación cardiovascular, premio Rey Jaime I de Investigación Clínica 2014

Be: Jocelyn Bell Burnell, astrofísica

Bl: Alice Ball, química farmacéutica

Bc: María Blasco, bioquímica, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica 2007

Bn: Dorotea Barnés y las químicas españolas de la edad de plata

Br: Elizabeth Blackburn, bioquímica y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2009

Bs: Laura Bassi, matemática y física

Bt: Patricia Bath, oftalmóloga

Bu: Marietta Blau, física

Bw: Elizabeth Blackwell, médica

By: Pilar Bayer, matemática

C: Emilie du Châtelet, matemática

Ca: Rachel Carson, bióloga y ambientalista

Cb: Pilar Carbonero, ingeniera agrónoma

Ch: Emmanuelle Charpentier, bioquímica y Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2015

Ck: Barbara McClintock, bióloga

Cl: M. Antonia Canals, matemática

Cn: Annie Jump Cannon, astrónoma

Co: Gerty Cori, bioquímica y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1947

Cr: Josephine Cochrane, inventora

Cs: M. Andrea Casamayor, matemática

Ct: M. Assumpció Català, astrónoma

Cu: Marie Curie, física y matemática

Cv: Josefina Castellví, oceanógrafa

Cw: Dorothy Crowfoot Hodgkin, química y Premio Nobel de Química en 1964

Do: Jennifer Doudna, bioquímica y Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2015

Dr: Mildred Dresselhaus, física

El: Gertrude B. Elion, química farmacéutica y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1988

F: Fátima de Madrid, astrónoma

Fe: Antonia Ferrín, astrónoma

Fl: Williamina Fleming y las astrónomas de Harvard, astrónomas

Fr: Rosalind Franklin, química-física

Fu: Gertrudis de la Fuente, química

Fy: Joan Feynman, física y astrofísica

Gd: Jane GoodallDian Fossey & Biruté Galdikas, primatólogas

Ge: Sophie Germain, matemática

Gp: Maria Goeppert-Mayer, física y Premio Nobel de Física en 1963

Gr: Carol Greider, bioquímica y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2009

Gv: Evelyn Boyd Granville, matemática

H: Hipatia de Alejandría, matemática y astrónoma

Ha: Margaret Hamilton, ingeniera de software

Hg: Hildegarda de Bingen, médica

Ho: Grace Hopper, informática

Hr: Caroline Herschel, astrónoma

Jc: Irène Joliot Curie, física y química, Premio Nobel de Química en 1935

Jh: Katherine Johnson, matemática

Jk: Shirley Ann Jackson, física

Ju: Manuela Juárez, química

K: Stephanie Kwolek, química e inventora

Kl: Frances Oldham Kelsey, farmacóloga

Ko: Sofia Kovalevskaya, matemática

La: Hedy Lamarr, inventora

Lh: Inge Lehman, sismóloga

Lk: Mary Leakey, paleontóloga

Lm: Rita Levi Montalcini, neuróloga y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1986

Ln: Kathleen Lonsdale, química

Lo: Ada Lovelace, matemática

Lp: Nicole-Reine de Lepaute, matemática y astrónoma

Lv: Henrietta Swan Leavitt, astrónoma

Ma: María Martinón Torres, paleontóloga

Mh: Wangari Maathai, bióloga y defensora del medioambiente

Mb: Felisa Martín Bravo, física

Me: Marie Meurdrac & Jane Marcet, químicas y divulgadoras

Mg: Lynn Margulis, bióloga

Mi: Maria Mitchell, astrónoma

Mn: Rosa M. Menéndez, química

Mo: Gabriela Morreale, química dedicada a la endocrinología, Premio Rey Jaime I de Investigación Clínica 1998

Mr: Susana Marcos, física, Premio Rey Jaime I de Nuevas Tecnologías 2017

Ms: May Britt Moser, neurocientífica y Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2014

Mt: Lise Meitner, física

Mz: Maryam Mirzajani, matemática

Nd: Ida Noddack, química

Ng: Florence Nightingale, enfermera

Ni: Ángela Nieto, bióloga y neurocientífica, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica 2009

No: Emmy Noether, matemática

Nu: Christiane Nüsslein-Volhard, bióloga y Premio Nobel de Fisiología o Medicina 1995

Pc: Agnes Pockels, química

Pe: Margarite Perey, física

Py: Cecilia Payne-Gaposchkin, astrónoma

Pz: Marie Anne Paulze, química

Rc: Ellen Richards, química

Rd: Teresa Rodrigo, física

Rm: Nancy G. Roman, astrónoma

Rr: Ángela Ruiz Robles, inventora

Ru: Vera Rubin, astrónoma

Sc: Bodil Schmidt Nielsen, fisióloga

Si: Alicia Sintes, física

Sl: Margarita Salas, bioquímica, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica 1994

Sm: Mary Sommerville, matemática

Sn: Françoise Barré-Sinoussi, viróloga y Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2008

Sr: Donna Strickland, física y Premio Nobel de Física 2018

St: Marie Stopes, paleobotánica

Sv: Nettie Stevens, genetista

Sy: Maria Sybilla Merian, botánica y entomóloga

T: Trótula de Salerno, médico

Th: Marie Tharp y Sylvia Earle, oceanógrafas

Ti: Beatrice Tinsley, astrónoma

Tk: Mária Telkes, física e ingeniera

Vr: María Vallet Regí, química farmacéutica, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica 2018

W: Chien Shiung Wu (y II), física

Wk: Maria Winkelmann, astrónoma

Wo:  María Wonenburger, matemática

Wt: Linda Watkins, bioquímica y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Cient

Y: Tu Youyou, química farmacéutica y Premio Nobel de Medicina 2015

Yn: Ada Yonath, química y Premio Nobel de Química 2009

Yw: Rosalyn Yalow, biofísica y Premio Nobel de Medicina o Fisiología 1977

Yz: Josefa Yzuel, física

Z: Wang Zhenyi, astrónoma

Zn: Isabel Zendal, enfermera

 


Este artículo fue publicado originalmente en Naukas. Lea el original.

Más información en el blog Ciencia y Presencia.

 Zarpa la expedición a la Antártida de líderes científicas Homeward Bound

Zarpa la expedición a la Antártida de líderes científicas Homeward Bound


Zarpa la expedición a la Antártida de líderes científicas Homeward Bound

Una expedición de ochenta mujeres líderes en diferentes disciplinas zarpó hacia la Antártida para dar la bienvenida al 2019 con un mensaje al mundo sobre la urgencia de fortalecer la participación femenina en las decisiones que definen el futuro del planeta.

El grupo, que incluye a mujeres de 35 nacionalidades, en su mayoría con formación en ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas o medicina, se embarcó en la ciudad argentina de Ushuaia, conocida como la "puerta de entrada a la Antártida", para recibir el nuevo año navegando hacia el temido Pasaje de Drake.

El recorrido forma parte de la tercera edición del programa australiano Homeward Bound, apoyado por la firma española Acciona y que se enfoca en promover el rol de las mujeres en la toma de decisiones en asuntos globales como el cambio climático y las acciones de desarrollo sostenible.

"Tenemos la gran oportunidad con esta expedición de apoyar a otras mujeres latinoamericanas pero también de otros lugares del mundo, quienes tienen una gran cantidad de experiencia y de conocimiento y quieren aportar a mejorar el mundo", afirmó a Efe la costarricense Christiana Figueres, líder en la lucha global contra el cambio climático e invitada especial a la travesía.

Según los organizadores, la diversidad de las participantes, quienes además de provenir de diferentes sitios del mundo, cubren una amplia gama de profesiones, ocupaciones y niveles de carrera, converge en el perfil por el que fueron elegidas para este programa: su potencial para tener un impacto en la toma de decisiones sobre el futuro del planeta.

La australiana Fabian Dattner, fundadora de la iniciativa, explicó a Efe que Homeward Bound se rige por tres principios: que tras el programa cada una de ellas esté mejor capacitada para ser una líder; que sean conscientes de que las mujeres son más fuertes juntas, y que se debe actuar por el bien común.

LIDERAZGO EN SOSTENIBILIDAD

Para Dattner, apoyar a las mujeres, mejorando su confianza, visión compartida y capacidad estratégica, les abre oportunidades para asumir roles de liderazgo a nivel mundial y contribuir a un mundo sostenible, en medio de las desigualdades de género que, según la ONU, existen en todos los países y grupos sociales.

"Me parece prácticamente ridículo" que estando ya en el año 2019 "no tengamos más liderazgo de las mujeres. Es como si la raza humana estuviera tratando correr una maratón pero solo corriendo con una pierna. Es posible, pero es mucho más efectivo si corremos con las dos", señaló Figueres, exsecretaria de Cambio Climático de la ONU, puesto que ocupaba cuando se alcanzó el Acuerdo de París.

Con ese reto como mapa, las ochenta expedicionarias tomaron hoy sus maletas para recorrer una decena de puntos de la Antártida con el fin de analizar en uno de los territorios más vulnerables al cambio climático el papel de la mujer para crear opciones de desarrollo sostenible.

"Mi trabajo durante más de diez años ha sido estudiar el Ártico y siempre tuve el sueño de visitar la Antártica y el gran atractivo de cumplir ese sueño se unió a la gran emoción de formar parte de esta gran red de mujeres con el deseo de tener impacto en el mundo" sostuvo la costarricense Melania Guerra, licenciada en Ingeniería mecánica, doctora Oceanografía y que trabajó en la NASA.

La expedición de Homeward Bound partió este 31 de diciembre desde Ushuaia, considerada la ciudad más austral del planeta, y entre las paradas previstas están la base argentina Carlini, la isla Paulet, que acoge una colonia de cría de miles de pingüinos de Adelia, y la base estadounidense Palmer.

La primera prueba para las viajeras será el pasaje de Drake, cuyas aguas son famosas por ser las más tormentosas del planeta.

 ¿Qué podemos esperar de la edición genética en 2019?

¿Qué podemos esperar de la edición genética en 2019?


¿Qué podemos esperar de la edición genética en 2019?

El conocimiento que tenemos sobre el cerebro humano crece de forma exponencial, pero aun así quedan grandes y pequeñas preguntas pendientes de respuesta.

Por un lado, seguimos siendo conscientes del gran potencial que nos ofrecen las herramientas CRISPR. Por otro, hemos sido testigos del probable primer mal uso de las mismas. Tras un experimento absolutamente irresponsable realizado sin control ni permiso alguno, fuera de la ley, en China habrían nacido los primeros bebés editados.

Esta noticia, seguramente, propiciará en 2019 muchos debates e iniciativas para adoptar normas internacionales que puedan impedir que barbaridades semejantes se repitan. Al menos, antes de que los procedimientos de edición sean lo suficientemente seguros, y tras intentar el acuerdo de todos los sectores implicados de la sociedad, no solo los científicos.

La evolución de las técnicas de edición genética CRISPR es tan trepidante que puede parecer una temeridad predecir cuál será el próximo avance. Gracias a los resultados recientes podemos imaginar que el año próximo será el de la consolidación y explosión de las primeras estrategias terapéuticas basadas en CRISPR.

Hablamos de las terapias génicas ex vivo, con células obtenidas de los pacientes, editadas en el laboratorio y retornadas a la misma persona, dirigidas al tratamiento de enfermedades de la sangre. Para las terapias in vivo, directamente sobre pacientes, todavía deberemos esperar algo más de tiempo. Aún así, es posible que veamos los primeros ensayos clínicos realizados sobre el ojo para el tratamiento de, por ejemplo, enfermedades degenerativas de la retina.

NUEVOS SISTEMAS CRISPR

El año 2018 empezó con un resultado sorprendente, obtenido en la Universidad de Stanford por el investigador Matthew Porteus. Él fue quien se percató de que la mayoría de personas tenemos anticuerpos y linfocitos anti-Cas9. Estos sirven contra las nucleasas más comunes utilizadas en el mundo CRISPR, derivadas de dos bacterias patógenas para el hombre: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus.

El hallazgo de Porteus contenía un llamamiento implícito a la comunidad investigadora para aislar y caracterizar otros sistemas CRISPR de otras bacterias que sean desconocidas para nuestro sistema inmunitario. Por ello, pienso que en 2019 empezaremos a descubrir nuevos sistemas CRISPR aislados de bacterias que no tienen relación conocida con las personas.

El año 2019 también puede ser el año de David Liu, el investigador especialista en Química y Biología Sintética del Instituto BROAD de Boston. Es el promotor de los denominados editores de bases, una de las variantes de las herramientas CRISPR que ha generado mayores expectativas.

Los editores de bases están formados por una nucleasa Cas9 muerta, con sus dominios de corte del ADN inactivados, pero que retiene su capacidad de unirse al gen deseado, con ayuda de la guía de ARN. La sagacidad de Liu le llevó a imaginar una máquina química capaz de convertir una C en una T, o una A en una G, en posiciones determinadas.

Para ello asoció a la Cas9 muerta dominios con actividad deaminasa capaces de propiciar la conversión de las bases nitrogenadas, sin necesidad de cortar el ADN. Esto evita la limitación más importante de las herramientas CRISPR: la diversidad de alelos genéticos que produce el temido mosaicismo, inherente a cualquier experimento de edición genética.

En 2018, unos microbiólogos descubrieron también diez nuevos sistemas que usan las bacterias y las arqueas para defenderse de la infección por virus y de la intrusión de plásmidos con funciones no deseadas. Nada sabemos de los mecanismos que operan tras cada uno de estos sistemas, pero 2019 podría ser el año en el que empezáramos a descubrir el funcionamiento de alguno de ellos, análogos a los sistemas CRISPR o incluso mejores.

LLEGAN LAS PLANTAS EDITADAS POR CRISPR

El año 2019 será el año en el que probablemente veremos como otros países, fuera de nuestra Unión Europea, empiezan a comercializar las primeras plantas editadas con CRISPR, con características de producción, cultivo y organolépticas mejoradas.

Desgraciadamente, y a raíz de una inoportuna y errónea sentencia del Tribunal de la UE, que conocimos en julio de 2018, deberemos contentarnos con ser meros espectadores del proceso. Y también clientes de los países que habrán legislado con mayor inteligencia que nosotros, apoyando los desarrollos biotecnológicos basados en las nuevas tecnologías sin ponerles impedimentos legales que hagan huir a las empresas del sector a entornos más adecuados.

He dejado para el final la predicción que más me gustaría que se cumpliese. Me encantaría que en octubre de 2019 se premiara con un Nobel a los investigadores pioneros que hicieron posible la existencia de estas maravillosas herramientas CRISPR.

Sobre todo, que estuviera entre ellos Francisco Juan Martínez Mojica, microbiólogo de la Universidad de Alicante. Él fue quien descubrió estos sistemas en arqueas hace 25 años, quien los nombró por vez primera como CRISPR, quien intuyó que eran la base de un sistema inmunitario adaptativo de bacterias y arqueas y quien, en definitiva, dio paso a las investigaciones posteriores que llevaron a proponer su uso en edición genética.


Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

 Un implante de grafeno supera las barreras técnicas para detectar actividad cerebral a frecuencias extremadamente bajas

Un implante de grafeno supera las barreras técnicas para detectar actividad cerebral a frecuencias extremadamente bajas


Un implante de grafeno supera las barreras técnicas para detectar actividad cerebral a frecuencias extremadamente bajas

El conocimiento que tenemos sobre el cerebro humano crece de forma exponencial, pero aun así quedan grandes y pequeñas preguntas pendientes de respuesta.

La comunidad investigadora ha usado durante décadas guías de electrodos para detectar la actividad eléctrica en el cerebro, mapeando la actividad de diferentes regiones para conocer sus señales cuando todo funciona correctamente, así como cuando algo está fallando. A pesar de ello, hasta ahora estos electrodos tan solo han podido detectar la actividad por encima de cierto umbral de frecuencia. Una nueva tecnología supera esta limitación técnica, haciendo accesible el gran volumen de información que se encuentra bajo los 0,1 Hz, al mismo tiempo que facilita el diseño de futuras interfaces cerebro-ordenador.

Desarrollada por investigadores del CIBER de Bioingeinería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN) en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM, CSIC) junto al equipo del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2, un centro de BIST y CSIC) y adaptado para poder utilizarse en el cerebro por el Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), esta tecnología deja atrás los electrodos clásicos y usa una innovadora arquitectura basada en transistores que amplifica las señales del cerebro in situ antes de transmitirlas al receptor.

Además, el uso de grafeno en la fabricación de esta nueva arquitectura significa que el implante resultante puede incorporar muchos más puntos de detección que una guía de electrodos estándar, al mismo tiempo que es suficientemente delgada y flexible como para poder aplicarse sobre grandes áreas del córtex sin producir rechazo o interferir en el funcionamiento normal del cerebro. El resultado es un mapeado sin precedentes de la actividad cerebral de baja frecuencia donde se encuentra información crucial sobre diferentes eventos que tienen lugar en el cerebro, como por ejemplo el inicio y progresión de un ataque epiléptico.

Para los neurólogos esto significa que tendrán por fin acceso a las señales más sutiles del cerebro. El Prof. Matthew Walker, de la University College London y un especialista mundial en epilepsia clínica, ha afirmado que esta rompedora tecnología tiene el potencial de cambiar la forma en la que se mide y visualiza la actividad eléctrica del cerebro. Sus aplicaciones futuras ofrecerán un entendimiento sin precedentes sobre dónde y cómo empiezan y terminan los ataques, posibilitando nuevos acercamientos al diagnóstico y tratamiento de la epilepsia.

Más allá de la epilepsia el preciso mapeado e interacción con el cerebro tiene otras aplicaciones interesantes. Gracias a la capacidad de crear una matriz con un gran número de puntos de detección mediante la llamada estrategia de multiplexado, algunos de los autores del presente trabajo están adaptando también la tecnología para restablecer la capacidad de hablar y comunicarse en el marco del proyecto europeo BrainCom. Coordinado desde el ICN2, este proyecto aportará una nueva generación de interfaces cerebro-ordenador capaces de explorar y reparar funciones cognitivas complejas, con un especial interés por las pérdidas del habla causadas por lesiones cerebrales o de la médula espinal (afasia).

Los detalles de los avances tecnológicos (pendientes de patente) que han hecho posibles estos implantes pueden encontrarse en Nature Materials, con Eduard Masvidal Codina del IMB-CNM, CSIC como primer autor. La aportación de este instituto fue liderada por el investigador del CIBER-BBN Anton Guimerà Brunet, mientras que Jose A Garrido (Prof. ICREA) dirigió los esfuerzos del ICN2. Los microtransistores de grafeno se adaptaron para la lectura de señales cerebrales y se testaron in vivo en el IDIBAPS, bajo la supervisión de Mavi Sánchez-Vives (Prof. ICREA). Una técnica de imagen fue desarrollada en colaboración con ICFO -un centro de BIST- una aportación liderada por Turgut Durduran (Prof. ICREA). El trabajo conjunto que ha hecho todo esto posible ha sido cofinanciado por el Graphene Flagship y el proyecto BrainCom.


Referencias bibliográficas:

Eduard Masvidal-Codina, et al. 2018. High-resolution mapping of infraslow cortical brain activity enabled by graphene microtransistorsNature Materials. DOI: 10.1038/s41563-018-0249-4

Jed A. Hartings. 2018. How slow can you go?Nature Materials. DOI: 10.1038/s41563-018-0272-5

 El olvido de canciones, películas, gestas deportivas o patentes sigue un mismo patrón universal.

El olvido de canciones, películas, gestas deportivas o patentes sigue un mismo patrón universal.


Una función matemática muestra cómo olvidamos

El olvido de canciones, películas, gestas deportivas o patentes sigue un mismo patrón universal.

Las sociedades olvidan siempre de la misma manera. Tras una intensa pero efímera atención, sigue un declive también intenso hasta que, en un momento dado, olvido y recuerdo se estabilizan. Al menos ese es el patrón que han encontrado un grupo de científicos en canciones, películas, patentes, artículos científicos y hasta gestas deportivas. Esta función matemática podría ser aprovechada para influir en la agenda pública.

Científicos sociales del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han usado el interés (y desinterés) hacia una serie de productos culturales como mecanismo para descubrir cómo son la atención y el olvido colectivos. En su inmensa base de datos incluyeron casi medio millón de estudios científicos, 1,7 millones de patentes, todas las canciones que, desde 1958, entraron en el Top 100 de EE.UU., las 14.633 películas más populares estrenadas desde 1937, así como las biografías de 1.700 de los deportistas más laureados, entre grandes tenistas, jugadores de baloncesto de la NBA y medallistas olímpicos con tres medallas de oro o más.

"La forma de la atención sigue un patrón universal y es la misma independientemente del dominio cultural que midas", dice Cristian Candia, del MIT Media Lab y principal autor del estudio, publicado en la revista especializada Nature Human Behaviour. Ya se trate de un artículo científico o de la última canción de Ariana Grande, suscitan un determinado interés durante un lapso relativamente corto. Y después son rápidamente olvidados. Sin embargo, queda un ruido de fondo que es mucho más duradero. "Cuando tienes una pieza cultural nueva, mucha gente habla de ella. Cuando la atención se acaba, la gente se olvida", añade el también miembro del Centro de Investigación en Complejidad Social de la Universidad del Desarrollo, en Santiago de Chile.

La forma concreta de esa atención depende de cada tipo de creación. En el caso de los estudios científicos, una vez publicados, se habla de ellos en conferencias y congresos, los medios de comunicación se hacen eco de sus resultados... Con las películas, la atención se mantiene durante todo el circuito de explotación: cines, plataformas de alquiler, televisiones... Y, tras todo esto, caen en el olvido de forma marcada. Tras esta fase de apogeo y caída, el declive sigue pero ya de una forma mucho más suave, como si fueran archivados

Los autores del estudio relacionan este doble proceso secuencial de la memoria y olvidos colectivos con dos canales: la comunicación oral, que denominan memoria comunicativa, o la grabación física de la información, que llaman memoria cultural. El momento de transición entre ellas marcaría el olvido colectivo.

"Tomemos el caso de las canciones. Popularmente, ahora, se está escuchando a artistas pop, como Ariana Grande, Maroon 5 o Mariah Carey (parte del top 10 del Billboard Hot 100). Proponemos que la mayor parte de la atención que reciben estos productos culturales se debe a actos de socialización y comunicación (discotecas, bares, reuniones de amigos, etcétera). Sin embargo, esto no significa que no estemos escuchando clásicos como The Beatles o The Doors. De hecho, seguimos escuchándolos, pero, en promedio, la probabilidad de que escuchemos a The Beatles accediendo a los registros (Spotify, YouTube, vinilos...) es muy alta, mayor que la de que los escuchemos mediante actos de comunicación o socialización", explica Candia.

Aunque la forma de esta función matemática sea siempre la misma, los parámetros temporales cambian según el producto cultural. El momento del cambio de fase entre un tipo de memoria y otro, por ejemplo, es diferente. Así, las gestas de deportistas como el tenista español Rafael Nadal o el baloncestista argentino Manu Ginobili se mantendrán en el recuerdo un promedio de 30 años. Las canciones de Grande no irán más allá de los cinco años. Películas y trabajos científicos tienen una vida algo más larga, hasta los 10 años.

Una vez que algo se olvida, los investigadores han comprobado que existen choques exógenos capaces de devolverlo a la memoria colectiva. Algunos son cíclicos: "Cada Halloween, el videoclip Thriller de Michael Jackson vuelve a la actualidad", comenta el investigador chileno. Son perturbaciones breves, en un mes, de nuevo al olvido. Algo más de vida tiene la popularidad recuperada por algún científico cuando gana el Nobel. Pero, al menos para los personajes públicos, el choque más intenso es la muerte. Con ella, el recuerdo colectivo es más intenso y duradero.

En un comentario en la misma edición de la revista de Nature, el psicólogo social Alin Coman, de la Universidad de Princeton (EE.UU.), recuerda cómo el efecto del huracán Sandy rebajó el negacionismo climático de los neoyorquinos. Pero, igual que vino, se fue la preocupación. Sin embargo, escribe, entender cómo se podría retrasar la vuelta al olvido "ofrecería a los políticos el tiempo necesario para lograr un compromiso por parte de la población".


Referencia bibliográfica:

Cristian Candia, et al. 2018. The universal decay of collective memory and attention. Nature Human Behaviour. DOI: 10.1038/s41562-018-0474-5

 Bacteria Acinetobacter baumannii. / Janice Carr, CDC's Public Health Image Library (WIKIMEDIA)

Bacteria Acinetobacter baumannii. / Janice Carr, CDC's Public Health Image Library (WIKIMEDIA)


Bacteria "astuta": descubren que un germen aprovecha fluidos humanos para resistir a los antibióticos

La bacteria Acinetobacter baumannii, uno de los patógenos hospitalarios más críticos de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), desarrolla de manera progresiva una resistencia cada vez mayor a los antibióticos. Un estudio internacional parece haber identificado algunos de los mecanismos involucrados en ese fenómeno que propicia infecciones fatales.

Una de las estrategias de la Acinetobacter para afrontar los embates químicos es la llamada "transformación natural", que se produce cuando las bacterias captan e incorporan a su genoma los genes de resistencia de otras bacterias que liberan su ADN al morir (por ejemplo, por efecto de la medicación o por falta de nutrientes). Es una especie de "legado" favorecido en los ambientes hospitalarios debido al alto uso de antibióticos.

Ahora, un estudio publicado en Diagnostic Microbiology and Infectious Disease revela que la capacidad de esa bacteria para adquirir ADN de otros patógenos para volverse multirresistente aumenta cuando entra en contacto con componentes del paciente como la seroalbúmina, una proteína que transporta nutrientes en la sangre.

"Nuestro hallazgo contribuye en la identificación de posibles blancos terapéuticos para diseñar nuevos tratamientos", indicó a la Agencia CyTA-Leloir, la directora de la investigación, la doctora María Soledad Ramírez, egresada de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Argentina, y actualmente jefa de laboratorio en la Universidad Estatal de California en Fullerton (CSUF), Estados Unidos.

En el estudio, Ramírez y sus colegas evaluaron el efecto de distintos fluidos humanos sobre la capacidad de la Acinetobacter baumannii para captar ciertos genes de resistencia y multiplicarse en medios de cultivo aun en presencia de antibióticos. Y comprobaron que los fluidos con mayor contenido de seroalbúmina humana, en particular la sangre y el líquido pleural de los pulmones, inducen fuertemente la expresión de genes relacionados con la transformación natural.

"El ADN foráneo incorporado proviene de bacterias muertas correspondiente a distintas cepas de Acinetobacter baumannii o bien bacterias de otras especies no relacionadas", explicó el doctor Rodrigo Sieira, investigador del CONICET en la Fundación Instituto Leloir (FIL) y participante del estudio.

Los científicos creen que, en el futuro, se podrían ensayar intervenciones que interfieran con las señales del hospedador que potencian la resistencia de la bacteria.

Del trabajo también participaron Jasmine Martínez (primera autora del estudio); Christine Liu, Nyah Rodman y Jennifer Fernández, de la Universidad Estatal de California, Fullerton; Claudia Barberis, del Hospital de Clínicas José de San Martín y de la FFyB de la UBA; y Federico Pérez y Robert Bonomo, del Centro de Educación y Clínica de Investigación Geriátrica (GRECC), en Cleveland, Estados Unidos.


Referencia bibliográfica:

Jasmine Martínez, et al. 2018. Human fluids alter DNA-acquisition in Acinetobacter baumannii. Diagnostic Microbiology and Infectious Disease. DOI: 10.1016/j.diagmicrobio.2018.10.010

 Un nuevo sistema de visión artificial imita al cerebro humano

Un nuevo sistema de visión artificial imita al cerebro humano


Un nuevo sistema de visión artificial imita al cerebro humano

Ingenieros norteamericanos han desarrollado un sistema de visión artificial que aprende de los objetos de la misma forma que lo hace el cerebro humano. Permite reflejar la realidad sin guía externa y sin etiquetado de imágenes.

Investigadores de la Escuela de Ingeniería Samueli de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y de la Universidad de Stanford han desarrollado un sistema informático de visión artificial que puede descubrir e identificar los objetos del mundo real basándose ​​en el mismo método de aprendizaje visual que usamos los seres humanos.

El sistema es un avance en un tipo de tecnología llamada "visión artificial", que permite a los ordenadores leer e identificar imágenes visuales: en este caso puede identificar objetos basándose solo en perspectivas parciales, que luego completa mediante el  aprendizaje automático.

Es un paso importante hacia los sistemas generales de inteligencia artificial: los ordenadores que aprenden solos, son intuitivos, toman decisiones basadas en el razonamiento e interactúan con los humanos de una manera similar a la humana.

Aunque los sistemas actuales de visión artificial de la IA son cada vez más potentes y capaces, son específicos para cada tarea, lo que significa que su capacidad para identificar lo que ven está limitada por lo que han sido entrenados y programados por los humanos.

Incluso los mejores sistemas de visión artificial de la actualidad no pueden crear una imagen completa de un objeto después de ver solo ciertas partes de él, y los sistemas pueden confundirse si ven el objeto en un entorno desconocido.

Los ingenieros han pretendido crear sistemas informáticos con esas habilidades, al igual que los humanos pueden entender que están mirando a un perro, incluso si el animal se esconde detrás de una silla y solo si ven las patas y la cola.

Los humanos, por supuesto, también pueden intuir fácilmente dónde se encuentran la cabeza del perro y el resto de su cuerpo, pero esa capacidad aún no la tienen la mayoría de los sistemas de inteligencia artificial.

Los sistemas actuales de visión artificial tampoco están diseñados para aprender por sí mismos. Deben recibir capacitación sobre qué aprender exactamente, generalmente revisando miles de imágenes en las que los objetos que intentan identificar están etiquetados para ellos.

Los ordenadores, por supuesto, tampoco pueden explicar su justificación para determinar qué representa el objeto en una foto: los sistemas basados ​​en IA no crean una imagen interna o un modelo de sentido común de objetos aprendidos, como lo hacen los humanos. Hasta ahora.

SUPERANDO LIMITACIONES

El nuevo método, descrito en PNAS, supera esas deficiencias. El enfoque se compone de tres grandes pasos. Primero, el sistema divide una imagen en partes pequeñas, que los investigadores llaman "viewlets". En segundo lugar, el ordenador aprende cómo estos viewlets se combinan para formar el objeto en cuestión. Y, por último, analiza qué otros objetos se encuentran en el área circundante y si la información sobre esos objetos es o no relevante para describir e identificar el objeto primario.

Para ayudar al nuevo sistema a "aprender" como los humanos, los ingenieros decidieron sumergirlo en una réplica web del entorno en el que viven los humanos. “Afortunadamente, Internet ofrece dos cosas que ayudan a un sistema de visión por ordenador inspirado en el cerebro a aprender de la misma manera que lo hacen los humanos", explica Vwani Roychowdhury, investigador principal del estudio, en un comunicado.

"Una de ellas es una gran cantidad de imágenes y videos que representan los mismos tipos de objetos. La segunda es que estos objetos se muestran desde muchas perspectivas (oscurecidos, de lejos y de cerca) y se colocan en diferentes tipos de entornos".

PSICOLOGÍA COGNITIVA Y NEUROCIENCIA

Para desarrollar nuevo sistema de visión artificial, los investigadores se basaron en ideas de la psicología cognitiva y la neurociencia.

"Comenzando como los bebés, aprendemos qué es algo porque vemos muchos ejemplos de ello, en muchos contextos", señala Roychowdhury. "Ese aprendizaje contextual es una característica clave de nuestro cerebro y nos ayuda a construir modelos robustos de objetos que forman parte de una cosmovisión integrada donde todo está conectado funcionalmente".

Los investigadores probaron el sistema con aproximadamente 9.000 imágenes, cada una de ellas mostrando personas y otros objetos. El sistema de visión artificial pudo construir un modelo detallado del cuerpo humano sin guía externa y sin que se etiquetaran las imágenes.

Los ingenieros realizaron pruebas similares utilizando imágenes de motocicletas, automóviles y aviones. En todos los casos, su sistema funcionó mejor, o al menos tan bien,como los sistemas tradicionales de visión artificial que se han desarrollado con muchos años de capacitación.


Referencia bibliográfica:

Lichao Chen, et al. 2018. Brain-inspired automated visual object discovery and detection. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1802103115

 La conjetura Zaslavsky: ¿y si los primeros 'matemáticos' fueron mujeres?

La conjetura Zaslavsky: ¿y si los primeros 'matemáticos' fueron mujeres?


La conjetura Zaslavsky: ¿y si los primeros 'matemáticos' fueron mujeres?

Dataciones recientes indican que algunas manifestaciones de "arte no figurativo" encontradas en cuevas como La Pasiega (Puente Viesgo, Cantabria) serían anteriores a la llegada de nuestra especie a la Cornisa Cantábrica. En otras palabras, que habrían sido realizadas por neandertales.

Hoy sabemos que tanto los últimos homínidos como las primeras poblaciones de Homo utilizaron y crearon herramientas de madera, piedra y hueso. También que los neandertales de hace unos 100.000 años y los humanos "anatómicamente modernos" del levante elaboraron herramientas de piedra con características similares.

De hecho, algunos autores hablan de una posible "tarea docente" de los neandertales, mejor adaptados a las condiciones de vida en Europa, hacia las poblaciones de Homo sapiens llegados a nuestro continente desde África. Basan su afirmación en la coexistencia de restos en niveles arqueológicos comunes. Pero esa labor pedagógica no parece que se diera para transmitir conocimientos matemáticos, unas capacidades cognitivas que no se atribuyen a los neandertales.

Es razonable pensar que los humanos del Paleolítico Superior europeo sentirían la necesidad de contar objetos y sucesos. Por ejemplo, el paso del tiempo en días o incluso en meses lunares. Estas repeticiones constantes pudieron constituir las primeras motivaciones contables de nuestros antepasados, como ya adelantaba Nilsson en 1920.

Pero no hay que asumir que los Homo sapiens, surgidos en África hace unos 200.000 años, desarrollaron estas habilidades artísticas al llegar a Europa hace 40.000 años. Tampoco que la autoría del arte prehistórico deba atribuirse, como las imágenes de los libros dedicados al tema parecen asumir, a artistas varones.

En 2010 bautizamos como conjetura Zaslavsky a estas dos perspectivas, en honor de la etnomatemática norteamericana Claudia Zaslavsky, que completó la interpretación del hueso Ishango.

Esta pieza de 10,2 cm de largo fue encontrada en las proximidades del lago Eduardo (África central) y hoy está depositada en el Instituto Real de Ciencias Naturales de Bruselas (Bélgica). Presenta 168 incisiones transversales dispuestas en diferentes agrupaciones, separadas entre sí a lo largo de tres columnas.

Si desarrollamos en un plano la superficie cilíndrica del hueso, en la primera columna de la izquierda encontramos 11, 13, 17 y 19 muescas. En la columna central, 3, 6, 4, 8, 10, 5, 5 y 7 muescas. Finalmente, en la columna de la derecha aparecen 11, 21, 19 y 9 muescas.

En dos de las columnas hay 60 muescas y en la tercera hay 48. Como 60 + 60 + 48 = 168, es decir, 6 veces 28, Zaslavsky se preguntó si no podría tratarse de un recuento de seis ciclos menstruales, de modo que, quizá la decoración del hueso fuese obra de una mujer y, por tanto, que las primeras matemáticas de la historia fueran mujeres.

UNA GRAN COLECCIÓN DE MUESCAS

Esta hipótesis podría aceptarse si existieran suficientes piezas complementarias que la corroboraran, y la región franco-cantábrica aporta varios elementos en ese camino.

Un colgante de unos 30.000 años, encontrado en Gorge d'Enfer (Francia), presenta muescas en paralelo en sus bordes. Estas se interrumpen por la rotura de la pieza, tanto en la cabeza de colgadura como en la parte inferior, pero parece presentar unas 60 incisiones.

El colgante de Morín (Cantabria) está grabado con una serie armónica de unas 30 muescas transversales en paralelo, que contornean el objeto. En Las Caldas (Asturias) se encontró un incisivo de caballo perforado que, de acuerdo con Corchón, muestra 30 (11+13+6) incisiones cortas en los bordes.

En los estratos K y L de La Garma (Cantabria) se encontraron dos caninos de ciervo, perforados en la zona central de la raíz y decorados con parecidas muescas horizontales, cortas y paralelas, que parecen sumar entre 28 y 30. Otro canino de ciervo, encontrado en Altamira por Breuil y Obermaier en las excavaciones de 1924-1925 tendría, según Álvarez Fernández, exactamente 28 incisiones de este tipo.

La "conjetura Zaslavsky" encuentra su mayor apoyo no en estas evidencias individuales, sino en un conjunto de cuatro pequeñas placas. Estas, encontradas juntas en Altamira, fueron hechas con hueso hioides de caballo durante la época Solutrense, hace unos 18.500 años.

Las cuatro tienen una forma casi rectangular y están perforadas en uno de los extremos, a modo de colgante único para adorno personal. Aunque las piezas están deterioradas, presentan una decoración análoga de muescas cortas y paralelas en los bordes que, por la información que proporciona su estado actual, podrían haber contabilizado en torno a 30 incisiones, según la consideración que se le quiera atribuir a las diferentes marcas.

La importancia de esas 30 incisiones se debe a su coincidencia con el número de días (29,5) del mes lunar, así como con el del menstruo femenino (unos 28). La persona que hizo las piezas puso la misma decoración para todas ellas y repitió el mismo motivo, tanto en el recuento de los trazos como en la correspondencia uno a uno entre los grupos de 30 trazos. En suma, aunque la decoración quedó inconclusa, nos encontramos ante la que probablemente sea la primera (y, quizá, única) colección del Paleolítico concebida como unidad de expresión simbólica de 8 grupos de unas 30 marcas.

Estos hallazgos plantean nuevas preguntas. ¿Se habría querido contabilizar la duración de un embarazo? ¿Se querrían haber representado ocho meses a contar desde la primera falta?

¿A qué varón solutrense le habría resultado relevante preparar estas piezas y realizar este recuento? ¿Habrán sido hombres, prioritariamente, como la iconografía generalizada sugiere, los autores de las manifestaciones de arte parietal y mobiliar que se conservan?

Serias dudas se nos plantean al respecto. Menos dudas nos quedan ya sobre si Claudia Zaslavsky tenía razón. Altamira es nombre de mujer... y matemática, también.


Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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