“Que 1 de cada 4 académicos de la RAE procedan del sistema universitario madrileño es una muy buena noticia”

Entrevistamos a Asunción Gómez-Pérez, vicerrectora de Investigación, Innovación y Doctorado y catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) con motivo de su reciente nombramiento como académica de la RAE

Usted es experta en “ingeniería ontológica, web semántica y datos enlazados”. ¿Podría explicarnos que significa eso exactamente y cuál va a ser su aportación a la Real Academia de la Lengua (RAE)?

Las ontologías son modelos computacionales que representan los datos que tenemos en un determinado dominio, y con esos datos que se encuentran en bases de datos, en documentos, en hojas excels, etc., las ontologías son capaces de integrarlos y posteriormente razonar con ellos para representar un comportamiento o una conducta inteligente. Cuando hablamos de web semántica estamos hablando de tener todos los textos escritos en la web y con las ontologías lo que hacemos es extraer datos que están en la web para representarlo en un lenguaje formal. Y de la misma forma, ya con esos datos que estaban en la web, las ontologías son capaces de razonar y de inferir conocimiento nuevo.

Mi aportación a la RAE está relacionada con las ontologías, con la inteligencia artificial y con el lenguaje. Cuando nosotros utilizamos y realizamos ontologías estamos utilizando palabras, palabras que también aparecen en los diccionarios. En los diccionarios nosotros expresamos las palabras en el lenguaje natural para que cualquier persona cuando las lea, entienda cuál es el significado de la palabra. En las ontologías, esos significados que tienen las palabras nosotros los expresamos en un lenguaje computacional para que el ordenador sea capaz también de entender esa semántica que tiene la palabra. Por lo tanto, la aportación mía en la RAE va a ser fomentar y ayudar en todo lo que tenga que ver en la intersección entre inteligencia artificial y lenguaje. Cómo la inteligencia artificial puede ayudar a la investigación en el lenguaje y también cómo los recursos que tiene la Academia puede hacer que esos programas de inteligencia artificial estén utilizando un correcto español.

¿Por qué es importante que la tecnología o la Inteligencia Artificial (IA) estén representadas en la RAE?

Es importante porque actualmente la inteligencia artificial permea en todos los aspectos de nuestra vida. Es decir, se utilizan programas y sistemas de inteligencia artificial en la salud, para monitorizar el tráfico, para analizar la movilidad de las personas y, por supuesto, la inteligencia artificial también se puede utilizar para crear modelos de lenguaje, es decir, enseñar a que las máquinas hablen un correcto español.

¿Cómo surge su interés por estos campos?

Bueno, mi interés por la informática surge en el año 85 cuando me vine a Madrid a estudiar la Licenciatura de Informática en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Y bueno, desde el principio yo me sentí atraída por la inteligencia artificial. Formé parte del laboratorio de Inteligencia Artificial e hice mi doctorado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial y posteriormente hice una estancia postdoctoral en la Universidad de Stanford y al volver cree el Grupo de Investigación en Ingeniería Ontológica y a partir de ahí pues comenzamos a desarrollar numerosos proyectos.

La Inteligencia Artificial abarca múltiples tecnologías y aplicaciones. ¿Hay un único tipo de IA o deberíamos hablar de inteligencias artificiales? Y por otro lado, ¿cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la IA (o las IAs en su caso)?

A mí me gusta hablar de que tenemos ahora mismo muchas inteligencias artificiales más que una inteligencia artificial. Estamos en los comienzos de la trasferencia, en los comienzos de esa transferencia para ser utilizada la inteligencia artificial en infinidad de aplicaciones en empresas, administraciones públicas y por los ciudadanos. Entonces, estas aplicaciones de inteligencia artificial, cuando nosotros hablamos al móvil y el móvil es capaz de escribir el mensaje, o cuando estamos escribiendo un texto y nos sale la palabra en forma de autocompletar, o cuando estamos utilizando un corrector ortográfico, o cuando nos hacen una foto y de repente nos recuadran la cara para identificarnos, y si la persona ya está identificada le ponen el nombre… Todo eso tiene inteligencia artificial por detrás.

Por lo tanto, ahora mismo tenemos pequeñas inteligencias artificiales que son capaces de realizar tareas muy concretas. A medida que el campo se vaya desarrollando desde un punto de vista industrial, empresarial y también en las administraciones públicas, empezaremos a tener programas y sistemas de inteligencia artificial que van a ser más complejos y más inteligentes.

En todo este camino es importante seguir las recomendaciones y las regulaciones que propone la Comisión Europea para generar confianza al ciudadano para poder garantizar que esa inteligencia artificial es explicable, es decir, que se puede decir el por qué. Y también es importante identificar cuál es el riesgo que tiene cada aplicación de inteligencia artificial. Hay aplicaciones que son de altísimo riesgo y evidentemente tienen que pasar cierto tipo de controles. Y hay otras aplicaciones en las cuales hay que comunicar al usuario que está hablando con una máquina, en vez de estar hablando con una persona. Pero bueno, la Comunidad Europea en ese sentido va avanzando con la regulación.

Su elección como académica coincidió con el anuncio de la puesta en marcha del proyecto LEIA, una alianza entre el Gobierno y la RAE para potenciar nuestro idioma en el desarrollo de la inteligencia artificial. ¿Por qué es tan importante que las máquinas mejoren su español?

Ahora mismo, cuando las máquinas generan español, lo suelen realizar con los recursos que tienen las empresas de esas máquinas que están generando español. Es decir, nos podríamos encontrar con una situación en el límite en donde hubiera tantas formas de generar español como empresas se dedicaran a generar el español. La RAE tiene que velar por el uso correcto del idioma, por lo tanto, uno de los principales objetivos que tiene el proyecto LEIA es garantizar y verificar que el español que generan las máquinas es un español correcto. Evidentemente para ello se necesitan utilizar recursos que son a su vez correctos. Me refiero, por ejemplo, a diccionarios, diccionarios de antónimos que puedan ayudar a proponer la palabra contraria o el de sinónimos para una palabra similar, la gramática que se utilice una gramática correcta y evidentemente la RAE es la depositaria de todos estos recursos. Entonces la forma que tiene la RAE de velar es garantizar que ese español que se genera por parte de máquinas y dispositivos, satisface y cumple los principios que tiene la RAE.

¿Cómo se protege el español en un mundo digital, en el que día sí, día no surgen nuevos conceptos mayoritariamente importados del inglés, para que no quede nuevamente relegado?

Para proteger el español en el mundo digital tenemos al menos dos actuaciones. La primera es la incorporación de los neologismos y cómo van a adaptar del inglés al español todas las palabras que surgen en dominios técnicos. En dominios técnicos las palabras surgen directamente y son vivas y se adoptan rápidamente por los tecnólogos, por las empresas, por los investigadores y los profesores y nosotros lo transmitimos a nuestros estudiantes. Entonces es importante que todo ese proceso de adaptación de neologismos se realice en un tiempo razonable.


“La Universidad Politécnica de Madrid es la número uno en patentes nacionales y la primera universidad europea en retorno del anterior programa Marco”

El segundo punto viene derivado del uso que tenemos los ciudadanos o que hacemos los ciudadanos cuando nosotros nos comunicamos con las máquinas. Es decir, cuando nos ponemos a escribir en WhatsApp por ejemplo, o cuando realizamos una búsqueda en un buscador y nos aparecen palabras. O el buscador intuye cuál es la búsqueda que nosotros estamos haciendo. Cuando no sale esa palabra, realmente eso nos está mermando nuestra capacidad de decisión, porque nosotros a lo mejor podríamos querer haber dicho otra cosa, pero lo más cómodo es señalar la palabra que en ese momento la aplicación nos ofrece. O cuando estamos buscando y ya empezamos con dos o tres palabras y nos sale el listado de siete opciones, decir bueno, pues yo voy a buscar esta. Todo eso, lo que hace es restringir, acotar, sesgar el vocabulario que nosotros estamos utilizando cuando nos comunicamos con las máquinas, y eso también puede provocar ciertas limitaciones, porque llega un momento en el que el mundo digital se intercala tanto con el mundo real que a veces utilicemos también mensajes muy cortos a la hora de comunicarnos con las personas.

De los 44 académicos que conforman la institución en la actualidad, 22 son catedráticos universitarios y de ellos más de la mitad, incluida usted, forman parte del Sistema Universitario Madrileño. ¿Son las universidades madrileñas un actor fundamental en la defensa o protección del buen uso del español?

Pues sí, con esos datos podríamos decirlo, claro. Eso es 1 de cada 4 académicos. No lo sabía, pero tener 1/4 de los académicos en la Universidad es una muy buena noticia, porque eso implica que nuestro sistema universitario está funcionando y además se investiga.

Usted ha roto todos los posibles techos de cristal existentes: Fue la primera catedrática habilitada en el campo de la inteligencia artificial en España y desde 2016 es vicerrectora de Investigación, Innovación y Doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid, ha ocupado la presidencia en España del consejo de supervisión del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología Digital, en 2015 recibió el Premio Nacional de Informática ARITMEL de la Sociedad Científica Informática de España, forma parte de la Academia Europea de las Ciencias, ha participado en más de 100 proyectos de investigación (casi la mitad de ellos internacionales), cuenta con más de 300 publicaciones y su nombre aparece en la lista del 2% de los científicos más citados del mundo en todas las áreas del conocimiento publicada en octubre de 2021 por la Universidad de Stanford (Stanford World Ranking)…. Sin embargo la cifra de alumnas matriculadas en el conjunto de las ingenierías se mantiene en torno al 25% en los últimos años a pesar de que las mujeres son mayoría entre los alumnos universitarios. ¿A qué cree que se debe esta aparente desafección de las mujeres hacia los ámbitos STEM y qué se podría hacer para revertir esta situación?

Yo creo que parte del problema se puede encontrar en etapas muy tempranas en los colegios. Cuando los niños y las niñas empiezan a estudiar matemáticas, o avanzan con temas de física, tienen que encontrar la belleza que tienen las matemáticas y eso el profesor tiene que ser capaz o, debería ser capaz, de transmitirlo. En segundo lugar, también en los colegios, las asignaturas de tecnología implican también el desarrollo de ciertas habilidades que sean digitales. Trabajar con pequeños programas, trabajar con pequeños robots para que hagan pequeñas actuaciones. Eso es crucial para empezar a avivar esas vocaciones tecnológicas que hagan o que provoquen que haya más niñas que se dediquen por carreras STEM.

Y sí, es cierto, en ingeniería y en concreto en las carreras TIC, hay una falta de vocaciones femeninas. Cuando la informática se conjuga con otro tipo de estudios, como puede ser, por ejemplo, administración de empresas, o como puede ser matemáticas en los dobles grados de informática y matemática e informática y ADE, el número de mujeres aumenta, y evidentemente aumenta todavía más en titulaciones como la de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial o Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial. Y ahí nos quedamos a nivel de grado. ¿Qué es lo que ocurre después? Que a nivel de máster ya sí que empieza a haber estudios en donde se mezclan diferentes disciplinas. Es decir, uno puede tener unos estudios, por ejemplo en Biología Computacional, donde se estudia toda esa parte de biología genómica y también técnicas de inteligencia artificial, de tal forma que son estudiantes que unos pueden proceder de biología de agronómica y otros proceden, por ejemplo de informática, o también temas de ciencia de datos aplicados a la salud o la parte de biomédica… Entonces, una forma de hacerlo atractivo a las niñas es decirles: “Puedes estudiar por la parte de informática para luego hacer un máster que puede ser el habilitante, si lo que quieres es ser ingeniera en informática, o también si prefieres hacer otro tipo de estudios con una aplicación en un sector vertical, pues puedes combinar esos estudios de máster”. Lo que sí que es importante resaltar el papel del ingeniero, el ingeniero en informática y el ingeniero en todos los aspectos, porque son los que van a desarrollar aquellos sistemas que a fecha de hoy no existen, por tanto son los que se van a inventar el futuro.

Siguiendo con su impresionante currículo, colabora  habitualmente como revisora y evaluadora de proyectos europeos y de otras agencias en diferentes países europeos, ha sido invitada numerosas veces para evaluar tesis en Alemania, Austria, Inglaterra, Irlanda, y Noruega, es revisora asidua de varias revistas internacionales y participa de manera habitual en los comités de programa de las conferencias y workshops más relevantes de su área. ¿Qué diferencias estructurales observa entre el sistema de ciencia y tecnología e innovación español con respecto al extranjero que tan bien conoce?

Ahora mismo con todo el tema de los planes de recuperación, transformación y resiliencia, pues durante todo el año 2021 hemos recibido o se están recibiendo númerosas fuentes de financiación en lo que se refiere a la colaboración público- privada y también una financiación específica que va destinada a las universidades, fruto del plan de recuperación, transformación y resiliencia.

Si la pregunta se refiere a antes del plan de recuperación, transformación y resiliencia, la financiación fuerte para ser competitivos en investigación en España procedía principalmente de Europa y también de la colaboración público-privada que pudiera venir, por ejemplo, vía el CDTI. Los sistemas nacionales de otros países, salvando las distancias y siempre en el contexto previo al plan de recuperación, transformación y resiliencia, siempre han sido bastante más generosos que el español. Y luego, por otro lado, los salarios que pagan a los investigadores, a los científicos y a los profesores también deben ser más sustanciosos que los de España.

La educación superior está en un proceso de profundo cambio con multitud de actores nuevos, con transformación de las expectativas sociales ante un  mercado laboral y tecnológico vertiginosamente cambiante, con una creciente movilidad competitiva del alumnado y del profesorado, con una tensión no resuelta entre docencia, investigación e innovación tecnológica... ¿Cree usted que la universidad española está preparada para asumir estos nuevos retos y seguir siendo una referencia de calidad, credibilidad así como un pilar de la competitividad de los territorios en donde se enmarca?

Bueno, yo de lo que tengo más conocimiento es de la Universidad Politécnica de Madrid y nosotros aqui intentamos, o tenemos un equilibrio entre lo que supone la docencia que impartimos dentro de los estudios. En segundo lugar, potenciamos muchísimo la investigación tanto a nivel nacional como europeo. Para nosotros es clave ir con la industria y con las empresas y con las administraciones públicas a las convocatorias de proyectos tanto nacionales como internacionales, y la innovación está presente en todos nuestros desarrollos. Es decir, hay profesores que investigan sobre ciertos temas y al cabo de dos o tres años eso se convierte en un producto o en un proceso que puede ser transferible a la industria. La Universidad Politécnica de Madrid es la número uno en patentes nacionales y la primera universidad europea en retorno del anterior programa Marco. En total hemos conseguido cerca de 115 millones de euros. Y eso se hace porque nuestra investigación es buena y porque nuestra colaboración con la industria es excelente. Para transferir los resultados, evidentemente hay varias opciones. Una, toda la parte de comercialización de tecnologías vía patentes. Pero la UPM también tiene un programa que se llama Actúa UPM, que está ahora mismo en la edición número 19, que es un programa de emprendimiento de base tecnológica que va dirigido a los estudiantes y tenemos unas cifras buenísimas: Todos los años se suelen generar del orden de unas 20 empresas y la ratio de supervivencia suele ser del 65% a los tres años. Son unos datos fantásticos. Por eso digo que desde el punto de vista del sistema, aquí en la Comunidad de Madrid, lo que yo conozco de la universidad, pues el profesorado intenta también revertir a la docencia todo aquello que investiga, todo aquello en lo que innova, con el fin de que los estudiantes, una vez que están ya en los cursos superiores, pues vean también cómo empezar a aplicar cierto tipo de investigaciones y de desarrollos en el mercado.

Para terminar: Aunque tiene dos años de  margen para preparar su discurso de ingreso en la RAE, estoy convencida de que ya ha empezado a darle vueltas. ¿Podría avanzarnos a qué lo va a dedicar? 

Ya tengo escrito una parte importante de los agradecimientos y estoy completando la biografía de Gregorio Salvador [el académico que ocupaba anteriormente la silla q], y mi análisis de su biografía. Y luego, como Don Gregorio Salvador hizo su discurso sobre la letra Q, yo voy a empezar también con ciertas palabras que empiezan por Q, pero en el ámbito de la ingeniería. Por ejemplo, hay una palabra que no sé si la habéis escuchado, que es el teclado QWERTY, que es de la Q, la W, la E, la R, la T, la Y, y que es lo que nos introduce en el mundo digital. Claro, porque el teclado es lo que nos introduce en el mundo digital, entonces voy a empezar por el teclado y haré una ligera revisión de algunas palabras en ingeniería para ir ya luego al centro de la cuestión, que es la parte de inteligencia artificial y el lenguaje. En ese sentido, el discurso de Margarita Salas, que era de genética y lenguaje, me está inspirando también mucho.

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