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Autor
R. Ibarra

La crisis climática provocará una catástrofe de salud mucho más mortal que el Covid-19

La comunidad médica, a través de un editorial que se publica en más de 200 revistas biomédicas, se une para reclamar una acción climática urgente para evitar una catástrofe en salud

Más de 200 revistas del área de biomedicina publican hoy lunes de forma simultánea un editorial conjunto en el que se solicita a los líderes mundiales que adopten medidas de emergencia para transformar las sociedades y limitar el cambio climático, restaurar la biodiversidad y proteger la salud.

El editorial se publica en 233 revistas biomédicas importantes de todo el mundo, como «The Lancet», «The British Medical Journal», «East African Medical Journal», «Chinese Science Bulletin», «The New England Journal of Medicine», «National Medical Journal of India», «Revista de Saúde Pública», etc.

En él, los editores piden a los gobiernos que hagan todo lo posible para mantenerse por debajo de un aumento global de la temperatura del planeta de 1,5°C y para proteger el medioambiente con el fin de evitar una catástrofe para la salud mundial.

«Y eso sólo puede lograrse si los gobiernos de los países ricos hacen mucho más para apoyar al resto del mundo», escriben.

El calentamiento global es una amenaza para la salud. Además de los problemas derivados directamente de la contaminación, la OMS alerta que provocará que enfermedades infecciosas como la malaria, el cólera o el dengue se propaguen por muchas más zonas del planeta.

Asimismo, el calor extremo hará que aumenten las enfermedades cardiovasculares y que aparezcan muchos más problemas respiratorios como alergias o asma, también debido a la contaminación atmosférica de las ciudades.

La OMS advierte que provocará que enfermedades infecciosas como la malaria, el cólera o el dengue se propaguen por muchas más zonas del planeta

Según la OMS, la carga de personas que padecen estas dolencias, que supera los 300 millones, aumentará considerablemente en los próximos años si no se toman medidas urgentes.

«Como profesionales de la salud, no podemos quedarnos al margen y ver el impacto destructivo del cambio climático sobre nuestra salud, nuestras sociedades y nuestro planeta. Estamos experimentando calor extremo, inundaciones, sequías, incendios forestales, todo empeorado debido a nuestra inversión continua en combustibles fósiles que están calentando al planeta a un ritmo alarmante», advierte David Barbe, presidente de la Asociación Médica Mundial.

Porque, tal y como señala Eric J. Rubin, editor en jefe de «The New England Journal of Medicine», uno de los coautores del editorial, el medioambiente y la salud están inextricablemente entrelazados. Como profesionales médicos y de salud pública tenemos la obligación no solo de anticiparnos a las nuevas necesidades de atención médica, sino también de ser participantes activos para limitar las causas de la crisis climática».

Lo cierto es que esta no es la primera vez que la comunidad médica se une para reclamar una acción climática urgente.

En mayo de 2020, 40 millones de profesionales de la salud firmaron una carta en la que pedían a los gobiernos que dieran prioridad a las inversiones ecológicas en el marco de una pandemia. A principios de este año, durante la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, los médicos preocupados por los efectos en la salud pública de la degradación del medio ambiente entregaron una serie de demandas al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreysus, exigiendo a las autoridades sanitarias que hagan del cambio climático y la pérdida de biodiversidad sus principales prioridades.

El editorial se publica antes de la Asamblea General de la ONU, una de las últimas reuniones internacionales que se celebran antes de la conferencia sobre el clima (COP26) que tendrá lugar en Glasgow (Reino Unido) en noviembre.

Se trata de un momento crucial para instar a todos los países a presentar planes climáticos mejorados y ambiciosos para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, escriben.

Durante décadas, los profesionales de la salud y las revistas de salud han advertido sobre las graves y crecientes repercusiones que provoca el cambio climático en la salud.

La mortalidad relacionada con el calor, los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos para la salud y la degradación generalizada de los ecosistemas esenciales para la salud humana son solo algunas de las consecuencias que estamos viendo en mayor medida debido al clima.

Basta recordar, asegura Elizabeth Rohrs, editora en Jefe de la 'Revista Canadiense de Terapia Respiratoria' que la temperatura más alta registrada en la historia de Canadá fue en junio de 2021 en Columbia Británica, «lo que aumentó el riesgo para la salud respiratoria con una mala calidad del aire en 9 de las 13 provincias».

Estas consecuencias afectan de manera desproporcionada a las personas más vulnerables, como las niñas y los niños, las personas de edad avanzada, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con enfermedades preexistentes.

Así lo pone de manifiesto Enver Hasanoğlu, de la Asociación Internacional de Pediatría. «La crisis climática es una crisis de salud infantil. Los pediatras están en la primera línea: apoyando a las familias desplazadas debido al cambio climático, brindando mejores servicios de salud y acceso al tratamiento de enfermedades transmitidas por vectores e insolación, brindando mayor acceso a las vacunas y promoviendo mejores viviendas estructuras».

El editorial advierte que, si bien los objetivos recientes para reducir las emisiones y conservar la naturaleza son bienvenidos, no son suficientes y deben combinarse con planes verosímiles a corto y largo plazo.

Insta a los Gobiernos a intervenir para transformar las sociedades y las economías, por ejemplo, respaldando el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y la distribución de alimentos, los mercados para inversiones financieras y los sistemas de salud.

Dichas inversiones producirán enormes beneficios positivos, incluidos la creación de empleos de alta calidad, la reducción de la contaminación ambiental, el aumento de la actividad física, y la mejora de las viviendas y la nutrición.

Una mejor calidad del aire por sí sola generaría beneficios para la salud que compensarían fácilmente los costes mundiales de la reducción de las emisiones. Estas medidas también cambiarán los determinantes sociales y económicos de la salud, cuyo deficiente estado puede haber dejado a las poblaciones en una situación de mayor vulnerabilidad a la pandemia del Covid-19.

«Los riesgos que plantea el cambio climático podrían empequeñecer los de cualquier enfermedad. La pandemia de Covid-19 terminará, pero no existe una vacuna contra la crisis climática. El informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestra que, en términos de calentamiento, cada fracción de un grado más pone en peligro nuestra salud y nuestro futuro. Del mismo modo, cada medida tomada para limitar las emisiones y el calentamiento nos acerca a un futuro más saludable y seguro», señala Ghebreyesus

Los Gobiernos, añade el editorial, deben aprovechar esta oportunidad para proponer objetivos climáticos ambiciosos por el bien de nuestra salud, las personas de todo el mundo y las generaciones futuras.

Y, como sostiene Lukoye Atwoli, editor en jefe de East African Medical Journal y uno de los coautores del editorial, «aunque los países de ingresos bajos y medianos históricamente han contribuido menos al cambio climático, soportan una carga desmesurada de los efectos adversos, lo que incluye la salud».

En este sentido, Fiona Godlee, editora en jefe de «The BMJ» y una de las coautoras del editorial, señala que los profesionales de la salud se han unido para advertir que superar los 1,5 °C y permitir la destrucción continua del medioambiente provocará la próxima crisis, que será mucho más mortal. Las naciones más ricas deben actuar más rápido y hacer más para ayudar a los países que ya sufren temperaturas más altas. 2021 tiene que ser el año en el que el mundo cambie de rumbo, nuestra salud depende de ello».

Porque, concluye Raffaella Bosurgi, Editora ejecutiva de « PLOS Medicine», «Una sociedad saludable se basa en un medioambiente sano».

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