“Lo mejor para abastecer las zonas con escasez de recursos hídricos es reutilizar o desalinizar el agua”

Entrevista al Dr. Damiá Barceló. Investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA)

El Dr. Barceló es licenciado en Química por la Universidad de Barcelona y Ph.D. en Analytic Chemistry . Actualmente trabaja como profesor de investigación y subdirector del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) en Barcelona, ​​que pertenece a la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Fue nombrado Director del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) en Girona en 2008. En 2016 fue nombrado Profesor de Biología en la Facultad de Ciencias bajo el Programa de Becas de Científicos Distinguidos (DSPF) en la Universidad King Saud, Riyadh, Arabia Saudita Arabia.

Su carrera investigadora se ha centrado en el área de calidad del agua, particularmente en el desarrollo de métodos para controlar la contaminación orgánica por los denominados “contaminantes emergentes” (plaguicidas polares, surfactantes -detergentes-, disruptores endocrinos y productos farmacéuticos) en aguas de origen natural y aguas residuales.

Damiá Barceló es además miembro del Consejo Científico Asesor de Medio Ambiente de la Fundación Gadea por la Ciencia.

El lema escogido por la ONU para el Día Mundial del Agua 2019 ha sido "No dejar a nadie atrás", debido a que hoy en día millones de personas viven todavía sin recursos potables, ¿cree que es posible lograr el acceso universal a agua potable segura?

Lograr el acceso universal es imposible, no existen por ahora predicciones que lo confirmen. Actualmente hay 1,1 billones de personas afectadas por la contaminación de las aguas, se calcula que en el año 2050 este número se elevará a 2,5 billones. Cada año la población aumenta 80 millones, por ende la contaminación en aguas urbanas aumentará en la misma medida, aunque haya mejoras, estas no serán suficiente para compensar el aumento de población mundial.

¿Cómo es posible trasladar los servicios de abastecimiento de agua a las zonas donde no llega?

Lo mejor para abastecer las zonas con escasez de recursos hídricos es reutilizar o desalinizar el agua, es decir, tratar el agua residual con depuradoras, convertirla en agua potable y reutilizarla para los usos que necesitemos.

Tan solo el 2% del agua de la Tierra es potable, ¿cuánto tiempo tardaría en dejar de funcionar como recurso renovable si seguimos sobreexplotándola de esta manera?

Cada vez se están implementando más políticas de reutilización y desalinización para que esto no suceda, si reutilizamos el agua no debería haber problema para subsistir a la población mundial. En los países cercanos al mediterráneo o en países árabes ya hay desalinizadoras que ayudan a convertir el agua del mar en agua potable.

La depuración del agua conlleva un alto coste medioambiental y energético, ¿existen alternativas de bajo coste y bajo impacto ambiental para potabilizar el agua?

Como comentamos anteriormente, la alternativa para potabilizar el agua es la desalinización, y esta no es barata, ya que incluyen procesos que conllevan altos costes, como la oxidación avanzada o la utilización de membranas. Cualquier sistema de tratamiento de agua potable tiene un coste de no menos de un euro por metro cúbico. También depende de quién tenga que asumir estos costes, si esto sucede en la India o en otras zonas remotas es más complicado que si sucede en España por ejemplo. Los costes no se pueden reducir, si queremos agua potable debemos utilizar las tecnologías de las que disponemos.

¿Qué nos puede decir respecto al impacto ambiental de estas tecnologías?

Cualquier tecnología conlleva impacto ambiental, la desalinización en concreto provoca lodos que debemos tratar posteriormente, ya que la sal de la que se desprende el agua hay que redistribuirla en alguna parte. De todas formas, la mejora compensa en relación al impacto ambiental.

¿De qué manera influye el cambio climático a los recursos hídricos de los que hoy disponemos?

El cambio climático está provocando grandes sequías e inundaciones, lo que provoca que el suministro de agua no sea constante, por lo que los sistemas de depuración de agua tendrán que adaptarse a estos cambios. Lo que está sucediendo hoy en día en muchas ciudades es que los sistemas de cloacas no están adaptados para lluvias tan fuertes, ya que no tienen suficiente potencia como para admitir un aumento brusco de agua. Lo que debemos hacer es adaptar los sistemas de mantenimiento de agua al cambio climático. Es un hecho evidente que cada vez hay más inundaciones, se ha visto en ciudades como Barcelona o Ámsterdam, donde los sistemas de cloacas no están preparados para recibir grandes cantidades de agua. Debemos prepararnos para lo que llamamos “eventos extremos”, tanto inundaciones como sequías, con sistemas de suministro de agua y tratamiento de la misma.

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