Entrevista a ROLF TARRACH. Presidente del CSIC
   

1.¿Cómo describiría la calificación de los científicos y tecnólogos españoles con relación a las demandas de la sociedad?

En líneas generales adecuada, y excepcional en algunos casos. El sistema de formación de científicos y tecnólogos es muy sólido y no está en cuestión; habría que impulsar la demanda de estos profesionales por parte de las empresas y formar en determinadas áreas, muy localizadas, como algunas ingenierías e informática, a un mayor número de predoctorales y postdoctorales.


2.¿Cuales son las dificultades subsistentes en la incorporación de nuestros investigadores al tejido productivo?

Existen razones de todo tipo: históricas, culturales, educativas y sociales. El Gobierno ha adoptado medidas para promover la incorporación de Investigadores al sistema productivo; y el Ministerio de Ciencia y Tecnología, en lo que se conoce como Ley de Acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado para 2002, introduce en el sistema de I+D+i distintas iniciativas en este sentido para favorecer la movilidad de los Investigadores de los organismos públicos a las empresas y la creación de empresas de base tecnológica,entre otras. Es preciso, además, que las empresas apuesten decididamente por la innovación, en una economía cada vez más globalizada y competitiva, lo que conlleva la incorporación de científicos y tecnólogos; estimo que la relación directa entre conocimiento y productividad y rentabilidad será más determinante a medio y largo plazo.


3.¿Cuáles son los principales puntos fuertes y débiles del CSIC con respecto a la naciente sociedad del conocimiento?

Nuestro principal punto fuerte son nuestros recursos humanos: investigadores, personal técnico y de apoyo a la investigación y de gestión y administración; sin olvidar nuestra capacidad de formación. En esta empresa del conocimiento que es el organismo público de investigación CSIC trabajamos más de diez mil personas, de las que casi cuatro mil son becarios pre y postdoctorales y personal contratado. Nuestros científicos obtienen de forma competitiva el 35 por ciento de los más de 70.000 millones del presupuesto anual del Consejo y mantenemos contratos y convenios con un elevado número de empresas e instituciones. El trabajo, siempre en la frontera de todas las áreas del conocimiento, de las investigadoras e investigadores del CSIC ha hecho posible que la marca CSIC sea para estas instituciones y empresas sinónimo de excelencia científica y garantía de rentabilidad. Nuestro punto débil es la ambición: este año hemos realizado una muy importante oferta pública de empleo para investigadores y ya estamos preparando la del próximo año porque la ampliación y el rejuvenecimiento de nuestra plantilla científica está en relación con la creación y la competitividad, tan necesarias en la investigación científica y tecnológica; y como éste, otros muchos ejemplos.


4.¿Cómo se desarrollan las relaciones de cooperación entre el CSIC y la Comunidad de Madrid?

De manera especialmente satisfactoria para ambas partes. En el CSIC estamos extraordinariamente satisfechos no sólo por las relaciones bilaterales, sino también por la sensibilidad y la firme apuesta que la Comunidad de Madrid ha hecho y mantiene por promover y potenciar la política científica, pública y empresarial, en el ámbito de sus competencias.


5.¿Cuál es el previsible impacto en el CSIC de los cambios que se avecinan en la legislación universitaria?

Nos hubiera gustado que la tradicional colaboración que mantiene el CSIC con las Universidades de todas las Comunidades Autónomas, que se mantendrá y ampliará con la nueva norma, hubiera tenido correspondencia en detalles como nuestra participación en las comisiones que juzgan las plazas del profesorado universitario (nuestros colegas de las Universidades participan desde hace años, enriqueciéndolas, en todas nuestras comisiones juzgadoras) a título personal, en mi calidad de catedrático de Universidad, confío en que el trámite parlamentario permita la introducción de mejoras consensuadas en el proyecto de ley; como presidente del CSIC valoro positivamente que la investigación adquiera carta de naturaleza en la actividad académica, como se explicita en un título completo de la nueva norma, y que se contemplen medidas e instrumentos para promover la investigación de calidad, su evaluación, la movilidad de investigadores y la colaboración con las empresas.


 

 

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