La transferencia de tecnología en el desarrollo de la Ley de la Ciencia

Lo primero que llama la atención al iniciar el análisis de la evolución de las actividades de Transferencia de Tecnología en España desde la publicación de la ley de Investigación Científica y Técnica en abril de 1986, es que el concepto de Transferencia de Tecnología (TT) no aparezca explícitamente en su texto.

     
Luis del Pozo
Idetra, S.A.
 

Sin embargo, la ley dio pie a las primeras acciones que en este campo se pusieron en marcha en España: Las Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación (OTRIs) en las Universidades y Organismos Públicos de Investigación y los Proyectos de Promoción Tecnológica en el CDTI.

Aunque tampoco en ninguna de ambas experiencias apareciese el término TT, las dos fueron tenidas en cuenta por la Comisión Europea, al lanzar el proyecto de los Centros de Enlace para la Innovación en 1992, que vertebró las actividades de TT entre los organismos públicos de I+D de los países de la Unión Europea.

El análisis de este período se realizará a tres niveles:

  • Descripción de las actividades de las OTRIs y del CDTI en el período, que nos permitirá conocer como la Administración ha tratado de implantar instrumentos para el desarrollo de la ley.

  • Reflexión sobre las dificultades que el concepto TT entraña, y como las empresas, organismos de investigación y administración han tratado de superarlas.

  • Análisis de las variables macroeconómicas que permitan dilucidar el impacto real que los dos niveles anteriores han tenido en la economía española y en su proyección internacional.

Partiremos de una descripción de la TT como toda aquella actividad que trata del intercambio de tecnología entre un oferente, que tiene capacidad jurídica y técnica para transmitirla y un demandante, que la necesita y tiene capacidad tanto, técnica de asimilarla, como económica para pagar un precio por ella, aunque este precio no sea en todas las ocasiones un precio establecido en términos monetarios.

1 - Descripción de los instrumentos diseñados para poner en marcha la TT: su evolución

1.1 - Las OTRIs (Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación)

La OTRIs se crearon bajo la coordinación y el impulso de la Secretaría General del Plan Nacional de I+D a finales de 1988. El objetivo que se perseguía es que asumieran el papel movilizador que el primer Plan Nacional de I+D requería para integrar a la industria en una dinámica innovadora.

Al estar insertas en instituciones con un grado muy amplio de autonomía en sus objetivos y decisiones, cada OTRI seguía su propio modelo de actividad. La Secretaría General del Plan Nacional de I+D, proveía de recursos económicos, de formación y de coordinación a las OTRIs que se fueron creando.

En marzo de 1997 se constituyó la Red de Oficinas de Transferencias de Resultados de Investigación de las Universidades Españolas (RedOTRI) por la Asamblea General de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Su estructura y funcionamiento como Grupo de Trabajo Permanente enmarcado en la Comisión Sectorial de I+D de la CRUE fueron aprobados en marzo de 2001. Desde mayo de 2003, RedOTRI dispone de una Secretaría Técnica, ubicada físicamente en la sede de la CRUE.

Actualmente las OTRIs son las estructuras de interfase que tienen encomendadas la tarea de dinamizar las relaciones entre el mundo científico universitario y el de la empresa para el aprovechamiento por parte de ésta de las capacidades de I+D y los resultados de la actividad investigadora universitaria.

A continuación se recogen algunos indicadores representativos de la actividad de las universidades españolas en materia de I+D y transferencia de conocimiento, elaborados a partir de la información obtenida de las OTRI universitarias a través de la Encuesta RedOTRI que anualmente lanza la propia Red.

  • Actividad bajo contrato. Incluye la contratación de las capacidades de investigación universitarias por las empresas y otros agentes sociales. Este indicador pasó de los 100 millones de € de 1996 a cerca de 282 millones de € en 2004.

  • Protección de los resultados de la investigación y licencias. El número de patentes prioritarias solicitadas en 2004 ascendió a 328, de las cuales un total de 93 fueron extendidas internacionalmente.

  • Nuevas empresas de base tecnológica. La generación de nuevas Empresas de Base Tecnológica a partir del conocimiento y las invenciones generadas en el entorno universitario alcanzó en 2004 las 90 empresas, una cifra similar a la del año anterior.

Forman parte actualmente de la red 60 universidades y 6 organismos de investigación.

1.2 - Proyectos PPT (Proyectos de Promoción Tecnológica) del CDTI

Dirigidos a empresas que hayan desarrollado en España una tecnología novedosa y quieran promocionarla en el exterior, especialmente a las que quieran solicitar patente europea o internacional y las que precisen adaptar su tecnología para transferirla a compañías extranjeras. Estos proyectos se diseñaron en 1990, pero hasta 1992 no se pudieron implantar por problemas de burocracia interna en el CDTI.

La financiación de estos proyectos consistía en créditos a tipo de interés cero que cubrían hasta el 70% de los gastos asociados a actividades de transferencia de tecnología, solicitud de patente, registro de marca, homologaciones y certificaciones, apoyo legal en contratos, traducciones técnicas y otras relativas a la promoción.

En 1992 se financiaron 20 de estos proyectos PPT con una aportación CDTI de 0,93 millones de Euros. Ese año se aprobaron en el CDTI un total de 331 proyectos de I+D+i con una aportación del CDTI de 95 millones de Euros. La proporción de la TT en el presupuesto total del CDTI era del 0,98% y en número de proyectos del 6%. Se aumentó del 2% al 6% el número de resultados protegidos.

En 2005 se aprobaron 40 PPTs con una aportación CDTI de 5,31 Millones de Euros. Ese mismo año se aprobaron un total de 810 proyectos CDTI de I+D+i, con una aportación CDTI de 461 millones de Euros. La TT suponía el 1,15% del presupuesto total y en número de proyectos el 4,9%. La aportación máxima del CDTI es ahora del 60%.

El CDTI creo en estos veinte años una red internacional de enlaces para la promoción exterior de la tecnología española que actualmente cuenta con oficinas en Japón, Corea, India, Canadá, Méjico, Brasil, Chile y Marruecos.

2 - Reflexión sobre las dificultades que el concepto de TT conlleva y como se trataron de resolver

Al afrontar el diseño e implantación de un programa de TT, surgieron dos problemas:

  • El primero, de orden administrativo, se derivaba de que se intercambia un bien o servicio, la tecnología, que no estaba claramente definido. Por aquel entonces se discutía si le concepto de TT incumbía exclusivamente a tecnologías industriales, o comprendía también los resultados de la investigación básica y si se trataba solo de métodos de producción o se incluían también los métodos de gestión.

    La mayoría de estas discusiones dejó de tener efecto cuando el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones irrupción en todos los sectores y áreas del conocimiento, transformó el concepto focalizado de la tecnología. El impacto social de este fenómeno aun perdura, como lo atestigua el hecho de que muchos de los gestores de nuestro país, se refieran al conjunto de tecnologías de la información y las comunicaciones como las "Nuevas Tecnologías", olvidando de que no son todas nuevas las tecnologías TIC y dejando fuera de la definición otros campos que tiene igual importancia científica y tecnológica.

  • El segundo problema, de orden comercial, provenía de que se trataba siempre de un mercado de un nuevo producto y que, generalmente, se puede vender una sola vez, por lo que los mecanismos de formación del precio dependen exclusivamente del poder de negociación y del conocimiento y expectativas de las partes.

    Las experiencias de valoración de empresas obtenidas en la crisis mundial de las puntocom, ha dotado a los inversores y a los marchantes de contratos de transferencia de una herramienta muy sólida aunque poco valorada en aquel entonces, la prudencia.

Para el análisis de las dificultades concretas, partiremos de la definición de TT que aparece en la introducción y que recordamos a continuación: la TT incluye toda aquella actividad que trata del intercambio de tecnología entre un oferente, que tiene capacidad jurídica y técnica para transmitirla y un demandante, que la necesita y tiene capacidad tanto, técnica de asimilarla, como económica para pagar un precio por ella.

2.1 - Dificultades del lado del oferente

El que el oferente tuviera capacidad de transmitir la tecnología abría dos campos de trabajo, asegurar la capacidad jurídica y la capacidad técnica para realizar dicha trasmisión.

2.1.1 - Asegurar la capacidad jurídica requería que el oferente fuese el propietario de la tecnología o un representante autorizado de este propietario. Pero el concepto de propiedad en tecnología no es tan preciso como el de otro tipo de bienes, ya que oscila desde la posibilidad de ser propietario de un monopolio extensible a la mayoría de los países del Mundo, aunque con distintos grados de seguridad según la zona, a poseer simplemente un conocimiento, sin protección legal, al alcance de cualquiera que pudiese acceder a aquél.

A veces se olvida que el monopolio otorgado por una patente durante los veinte años de su vigencia, solo es efectivo si el propietario de la misma dispone de recursos suficientes para apoyar su derecho a dicho título de propiedad con los medios jurídicos necesarios para obtener una sentencia favorable en caso de litigio. Evidentemente la patente tiene un aspecto disuasorio, en el sentido de que es una prueba contundente en aquellos países que tienen leyes de propiedad industrial claras y tribunales con capacidad de aplicarlas. No obstante, incluso en dichos países, sin un despacho de abogados que represente al propietario de la patente en el país en que se produce la infracción es muy difícil poder esgrimir la patente con éxito en caso de ser infringida.

En los países que solo formalmente respetaban la propiedad industrial en el momento de promulgación de la Ley de la Ciencia, muchos más que en la actualidad, ni aún así era factible defenderse de terceros que copiasen. El requisito necesario para la obtención de la patente, de que sea público su contenido, hacía que los potenciales "propietarios" del conocimiento desarrollado se lo pensasen mucho antes de iniciar un proceso difícil y arriesgado. Los que lo hacían contrataban a especialistas en propiedad industrial con oficio suficiente para resolver la paradoja de enseñar lo menos posible al tiempo que se trata de proteger lo máximo posible de lo esencial del conocimiento.

Si el potencial poseedor de una patente era una empresa española, en donde en 1986 más del 99% de las empresas industriales eran Pymes, el coste económico, más de 100.000 Euros, de proteger este resultado en los países de la UE, Estados Unidos y Japón, contratando un buen despacho de agentes de la propiedad industrial, era no solo alto, sino que carecía de sentido si no se estaba bien informado de las actividades de los potenciales infractores en dichos países y si, como hemos visto antes, en caso de detectar alguna infracción, no se contaba con apoyo jurídico suficiente.

Cuando se trataba de varias patentes, los problemas se multiplicaban, a no ser que se pensase en una función de gestión de la tecnología dentro de la propia empresa.

Estas dificultades se traducían en que solo un 2% de los resultados de los proyectos CDTI era patentado en España en aquellas fechas. Si pensamos que el CDTI era en aquel momento la principal fuente de financiación pública de la I+D+i empresarial en nuestro país, el dato era estremecedor.

Si los resultados habían sido obtenidos a través de un proceso de I+D en un centro público de investigación, a los problemas antes descritos se añadía el de que la mayoría de los investigadores consideraban como objetivo principal de su carrera el dar a conocer entre sus pares los resultados de su trabajo. Como es bien sabido, para que una patente sea concedida es necesario superar un examen de novedad internacional. Si los resultados han sido publicados previamente a este examen, aún en revistas exclusivamente científicas, la patente no puede ser concedida.

Para medir la evolución de este primer aspecto de la TT en nuestro país podemos utilizar algunos indicadores, que aunque no de todos ellos se tiene datos de 1986, si que es posible trazar su evolución de al menos la última década.

Vayamos con el primero de ellos, el número de patentes concedidas en España, a residentes en España. Según la OPEM, las patentes concedidas a residentes en España en el año 1996 fueron 1.025. En el año 2005, las patentes concedidas por la vía nacional a residentes en nuestro país fueron 2.661. Es decir un 250% más que nueve años antes.

Para obtener un panorama de la posición internacional de nuestro país utilizaremos como segundo indicador, el número de patentes PCT concedidas por países de origen (tabla 1). En estos veinte años, se ha producido un aumento constante del número de patentes que utilizan este esquema, pero lo que es aún más importante, países que en 1986 tenían relativamente poco respeto por la propiedad industrial han cambiado de orientación.

El impacto de estos datos se deriva de que cada una de estas patentes puede sustentar un futuro monopolio tecnológico e industrial en los próximos veinte años, es decir, que la importancia industrial de un país en los próximos veinte años está correlacionados con el número de patentes que se conceden en el presente.

En síntesis, los resultados de este indicador, nos muestran que:

  • Desde 1990 a 2004 las patentes han crecido en el mundo a un ritmo (marcado como Δ en la tabla 1) del 13% anual, lo que muestra la importancia creciente que la Propiedad Industrial tiene en el marco internacional.

  • El origen de las patentes en 2004 (marcado como Peso en la tabla 1) se encuentra en los Estados Unidos (35,2%), la Unión Europea (35%), Japón (16%) y Alemania (12,5%). Recordemos que es un indicador del futuro peso industrial de estos países. España tiene un peso del 0,7%. Menor que el de China (1,4), y cercano al de India. (0,6%)

  • Respecto al ritmo de crecimiento (Δ), vemos que Japón (18,9%) y Alemania (13,2%) superan la media mundial. Los Estados Unidos, Europa y Francia se mantienen muy cerca de la media. España con un ritmo de crecimiento del 17,7% anual, mantiene una tasa de crecimiento alta.

  • Pero los países que tradicionalmente no respetaban la propiedad industrial y, por tanto, no patentaban, al cambiar de política, hacen que esta tasa elevada de España, no sea capaz de mantener un nivel convergente con ellos. China crece a un ritmo del 70% y ya supone, como hemos visto, el 1,4% de las patentes PCT. La India crece a un ritmo del 64,5% anual y tiene el 0,6% de las patentes mundiales.

Tabla 1 Nº de patentes PCT por país de origen

Sin embargo, donde si se ha producido un aumento muy elevado, y una mejora considerable de la posición relativa de nivel de España en el mundo, ha sido en la clasificación de productividad de la ciencia internacional. Según el estudio Indicadores Científicos en España (1988-2002), dirigido por Félix de Moya, vicerrector de Nuevas Tecnologías de Granada, los investigadores españoles son los novenos del mundo en producción científica, medida en número de publicaciones y citas aparecidas en medios especializados, con el 2,23% del total aportado por los Quince. En 1963 España ocupaba el puesto número 32 en esta lista.

Cuando el propietario de la tecnología decide no patentar, o bien no puede hacerlo, por tratarse de programas de ordenador, por ejemplo, tiene que proteger su conocimiento a transferir por otros medios: bien el llamado secreto industrial, que consiste en grandes rasgos en un complicado entramado de medidas de seguimiento que afectan a las personas que dentro de la empresa o institución pública se encargan de desarrollar la tecnología, o bien mediante la protección intelectual del conocimiento o de parte del mismo.

En caso de que estos resultados se quisieran transferir, se deben de establecer sutiles contratos de transferencia de Know-how, que suplan a los de licencia de patentes, con todas las dificultades descritas para aquéllos, y ninguna de sus ventajas. Contar con medios jurídicos apropiados para la preparación y defensa de estos contratos es la única posibilidad de resolver esta dificultad.

Para hacer frente a estos retos, las OTRIs contaban en el equipo de la Secretaría General del Plan con expertos en la preparación de patentes en el campo de la ingeniería de caminos y, en torno a este núcleo inicial, se fue creando una red entre los profesores universitarios para preparar patentes en otras áreas del conocimiento. Algunas OTRIs de centros de investigación han realizado una labor sostenida de protección de sus resultados y algunas comunidades autónomas, como la de Madrid, realizaron una valoración sistemáticas de los resultados de I+D de sus Centros de Investigación con vistas a su transferencia.

Por su parte el CDTI realizó un concurso abierto a todos los agentes de la propiedad industrial de España, seleccionado a los cinco que presentaron un mejor nivel de calidad /precio.

2.1.2 - La capacidad técnica para ofertar.

El manejo de este producto hace necesario que el equipo de oferentes cuente con la doble capacidad técnica de hacer efectivo el traspaso de la propia tecnología, y de mantener un posterior servicio eficiente al licenciatario durante el período de vigencia del contrato.

Las organizaciones públicas de investigación, contaban en 1986 con pocas posibilidades de dedicar recursos a estos cometidos. Eran los propios investigadores quienes tenían que ofrecer este servicio a los potenciales licenciatarios. Estos últimos, casi siempre empresas, veían con preocupación depender de profesionales cuyos intereses principales se encontraban en distinto lugar que en el aseguramiento continuo al cliente de la eficiencia del conocimiento transmitido. Este inicial desencuentro ha desaparecido, ya que, en 2004, las OTRIs firmaron 9.447 contratos de I+D y consultoría por un total de 241,8 millones de euros. Estas cifras muestran que las universidades públicas españolas han avanzado de forma sólida en el campo de la consultoría tecnológica.

Cuando la tecnología provenía del campo empresarial, eran los propios empresarios y sus equipos técnicos y directivos, los que tenían que realizar la tarea técnica de transmisión y aseguramiento del conocimiento. Los problemas que se presentaban aquí eran de orden análogo a los descritos para las universidades. Al estar constituido nuestro sector industrial por más de un 99% de Pymes, el recurso tiempo era escaso. En aquellas fechas el número de empresa españolas que hacían I+D de forma continuada era de unas 1.500. Actualmente este número ha aumentado a unas 5.000. Pero además, se ha empezado a consolidar la función de gestión de la tecnología en la empresa que es, posiblemente, la única posibilidad de ligar la I+D a la estrategia empresarial.

Una medida puntual, que en los concursos del sector de obras públicas se valore la realización previa de proyectos de I+D+i como un criterio para la adjudicación, ha hecho que un sector popularmente poco asociado a la innovación esté en los últimos años realizando una labor continuada y ambiciosa, en el campo de la gestión de la I+D empresarial. Actualmente, la mayoría de las grandes empresas constructoras españolas y muchas de las pequeñas han constituido una plataforma tecnológica que les permite hacer frente de manera conjunta a los retos tecnológicos que el sector afronta en el mercado internacional.

En este período sucedió otro hecho que también es de interés para este análisis: la privatización del British Technology Group. Esta entidad británica tenía como objetivo valorar los resultados de la investigación pública de dicho país. Contaba con personal técnico y jurídico altamente cualificado, y pagado como tal, y era la única institución pública europea que obtenía beneficios considerables exclusivamente transfiriendo tecnología. BTG propuso al gobierno español crear una empresa conjunta en nuestro país, pero el proyecto no se llevó a cabo. En 1995 el gobierno británico consideró que el BTG no debía seguir siendo una entidad pública que compitiese con empresas dedicadas de forma privada a la transferencia de tecnología y ordenó su salida a bolsa. Uno de los nuevos accionistas fue el ANVAR, organismo equivalente en Francia a nuestro CDTI.

2.2 - Dificultades del lado de la demanda

Las dificultades de este lado derivaban de que el demandante había de tener capacidad tanto, técnica de asimilar la tecnología, como económica para pagar un precio por ella. Había, no obstante, una dificultad previa a superar: encontrar a esos potenciales clientes.

Como primera medida para encontrar estos clientes potenciales, el CDTI se hizo socio de una red internacional de TT, por mediación del IMPI, la red Eurotech, que estaba constituía por los granes centros públicos europeos de transferencia de tecnología: ANVAR, BTG, TNO, Fraunhofer, DIC, Eolas, CNR, etc.

Pero sobre todo esta dificultad se allanó con los Centros de Enlace para la Innovación (IRC) de la Comisión Europea. Esta red formada por 27 centros situados en los 15 países de la Unión tenía como misión transferir los resultados de I+D entre las empresas y organismos de investigación de los países de la Unión. El Centro de Enlace español estaba formado por un equipo conjunto del CDTI y de la SGPNI+D. En una segunda etapa de este proyecto, España optó por regionalizar esta red, existiendo seis centros de Enlace en la actualidad.

En ambos proyectos, Eurotech e IRC el principal escollo que apareció fue de tipo conceptual: todas las instituciones intermediarias de TT querían vender sus tecnologías, pero casi ninguna quería comprar. Obviamente, si nadie identificaba a potenciales compradores, era imposible vender. Esta visión de índole político iba apoyada por una carencia de instrumentos financieros absoluta para financiar la asimilación de tecnología. Sin embargo, si existían mecanismos nacionales para poder vender tecnología propia al extranjero, tal como los PPT del CDTI ya descritos en el punto 1.

España renunciaba de este modo a asumir una estrategia de asimilación de las mejores tecnologías europeas. No debemos de olvidar que este modelo, aunque quizá políticamente poco brillante, es el que ha permitido que países como Japón, Corea y ahora China e India hayan salido del atraso tecnológico, accediendo a posiciones privilegiadas en el mercado tecnológico mundial.

2.2.1 - La capacidad técnica del demandante es la figura complementaria de la del oferente empresarial que ya vimos en el apartado anterior, y como tal, las dificultades que conlleva son similares por lo que no nos extenderemos más en su análisis.

2.2.2 - La capacidad financiera del demandante para hacer frente al precio de la tecnología a transferir.

Los problemas que se plantean aquí son de dos tipos: capacidad de determinar un precio adecuado y capacidad de poder hacerlo efectivo.

  • Determinar el precio de un producto que es único en el mundo es una ardua tarea. Obviamente, no existen referencias a las que atenerse, y es necesario realizar un ejerció individual, que satisfaciendo las previsiones de rentabilidad del oferente permita realizar un buen negocio también al demandante.

    El CDTI realizó un gran trabajo en este campo diseñado un sistema de cálculo de precio basado en la colaboración entre oferente y demandante. Aunque cuando se propuso, este método suscitó amplias reservas entre los veteranos marchantes de tecnología acostumbrados a un mix de juego de suma cero acompañado de concesiones graciosas por parte del oferente, que casi siempre era una multinacional, el método se probó efectivo para las empresas que tenían proyectos CDTI que dieron lugar a resultados transferibles.

    Estas empresas eran de pequeño tamaño y, por tanto, disponían de escasos recurso para poder vender sus productos, altamente novedosos, en mercados internacionales. La TT se presentaba como una oportunidad para lograrlo, sin tener que realizar grandes inversiones comerciales ni productivas en los mercados extranjeros.

    El sistema de cálculo de precio aportado por CDTI servía tanto para la oferta como para la demanda de la tecnología. Se basaba en compartir el conocimiento que sobre la tecnología, los costes e inversiones necesarios para su implantación y mantenimiento en producción efectiva tenía el oferente, siempre una empresa, y los conocimientos que sobre el mercado y costes reales del país de destino tenía el potencial licenciatario. Solo exigía un acuerdo de confidencialidad previo que, por otra parte, es condición necesaria en cualquier contacto previo entre oferente y demandante de tecnología.

  • La capacidad de hacer efectivo el precio de la TT, dependía de los recursos financieros, propios o ajenos, a los que el potencial licenciatario pudiese acceder. Como hemos visto no existían, y siguen sin existir, productos financieros que permitan la compra de tecnología, por lo que este punto exigía autofinanciación empresarial, en la mayoría de las ocasiones.

    Últimamente se está extendiendo entre la clase política responsable de la I+D la explicación general de que la falta de fondos para I+D se debe a un comportamiento achacable exclusivamente a las empresas, que con un 48% de la financiación del gasto total de I+D, se encuentran muy por debajo del 62% que es la media de este índice para los países de la OCDE.

    No obstante, habría que analizar un segundo indicador, la Aproximación a la tasa de autofinanciación empresarial de la I+D. Este indicador se calcula por la diferencia entre los gastos de I+D ejecutados por las empresas y los aportes financieros en I+D de las empresas. Aunque el indicador no muestra estrictamente la parte de la I+D empresarial que no es financiada por fondos empresariales, pues por un lado no todos los gastos en I+D provenientes de empresas se tiene que emplear en ellas mismas, al no aparecer este concepto en las publicaciones de la OCDE, podemos intentar utilizar esta aproximación, que aunque grosera refleja algo de luz. (Tabla nº 2).

    Las empresas españolas hacen un esfuerzo de autofinanciación de la I+D que se haya justo en la media de los países de la OCDE, y es equivalente al de las empresas de los Estados Unidos. Sería interesante poder avanzar en este indicador, para dejar de encontrar chivos expiatorios que nos impidan ver la realidad de frente, que España está dejando perder sectores industriales completos, tradicionales hasta ahora, y posiblemente más avanzados en el próximo futuro.

Tabla Nº2 Gasto en I+D, origen y aplicación de fondos

3 - El panorama mundial de la TT

Para valorar el impacto de la TT en el escenario mundial, podemos utilizar la tabla nº3, que integra las balanzas comerciales delos cinco sectores considerados tecnológicos por la OCDE: aeronáutico, electrónico, computadores, farmacéutico e instrumentos.

Tabla nº 3

La balanza de los principales sectores tecnológicos de la OCDE ha pasado de ser positiva en 1997 por un total de 46.271 millones de $ PPA, a ser negativa por un total de 18.591 millones de $ PPA en 2003.

Un grupo de países contribuye especialmente a este comportamiento conjunto, lo encabeza los EE.UU.AA., seguidos por Australia, Canadá y España.

Otro grupo de países formado por Dinamarca, Holanda, Finlandia, Alemania, Suiza e Irlanda, aumentan sus exportaciones a ritmos superiores o cercanos 20% anual. Poseen una actividad de transferencia de tecnología saludable.

Para tratar de comprender que está ocurriendo con el primer grupo de países entre los cuales se encuentra España, tenemos que contemplar el fenómeno de la introducción de China en el mercado tecnológico, país que es actualmente primer exportador de productos TIC del mundo.

Cuando analizamos las reestructuraciones industriales que la entrada en el comercio mundial de los productos de China han supuesto para los sectores tradicionales españoles tales como el calzado y el textil, tendemos a pensar que se debe a que se emplea mano de obra mucho más barata y se fabrica en condiciones mucho más deletéreas para el medio ambiente. No negando estas opiniones, hay que ser conscientes de que además China está realizando un esfuerzo sostenible, y soportado con grandes medios económicos, para desarrollar la I+D como se observa en la Tabla nº4.

Tabla 4 Gasto en I+D Millones de Dólares PPS

China ha gastado en I+D en 2004 un 76% más que Alemania. Además su crecimiento anual desde 1999 al año 2004 fue del 23%.

Si comparamos estos datos con los de España, vemos que China gastó en 2003 ocho veces más que España y que, probablemente, gastó 10 veces más en 2004.

Este esfuerzo se ve reflejado en el comercio entre China y Europa. Para comprobarlo comparamos la balanza entre China y la Unión Europea:

  2000 % 2004 % Δ
Total 74.369   126.737   14,3%
Materias Primas 4.057 5,5% 5.421 4,3% 7,5%
Productos agrícolas 2.647 3,6% 2.803 2,2% 1,4%
Energía 395 0,5% 1.173 0,9% 31,3%
Manufacturas 69.789 93,8% 119.950 94,6% 14,5%
Maquinaria 26.362 35,4% 58.073 45,8% 21,8%
Equipo Transportes 1.302 1,8% 2.613 2,1% 19,0%
Químicas 2.773 3,7% 3921 3,1% 9,0%
Textiles 11.292 15,2% 15.996 12,6% 9,1%

Tabla 5 - ¿Qué importa la Unión Europea de China?

En el año 2.000 la UE importaba manufacturas de China, por un valor del 93,8% del total importado. Desde dicho año a 2004, las importaciones de este capítulo crecieron a un ritmo del 14,5% anual.

Pero algunas de las importaciones de Media - Alta tecnología, como maquinaria y equipos de transporte, lo hicieron a ritmos acumulados del 21% y el 19%. Es decir, la amenaza de la entrada de competidores no se centra solo en productos o sectores tradicionales, como el calzado o el textil, sino que afecta también a sectores cada vez más avanzados. El peso de las importaciones de maquinaria de China alcanzó en 2004 el 45,8% del total.

  2000 % 2004 % Δ
Total 25.758   48.039   16,9%
Materias Primas 2.235 3,0% 3.684 2,9% 13,3%
Productos agrícolas 1.148 1,5% 1.216 1,0% 1,4%
Energía 162 0,2% 104 0,1% -10,5%
Manufacturas 22.913 30,8% 42.316 33,4% 16,6%
Maquinaria 13.338 17,9% 22.978 18,1% 14,6%
Equipo Transportes 2.796 3,8% 6.933 5,5% 25,5%
Químicas 2.413 3,2% 4350 3,4% 15,9%
Textiles 344 0,5% 514 0,4% 10,6%

Tabla 6 - ¿Qué exporta la Unión Europea a China?

Las exportaciones de productos europeos de Alta-media tecnología están aumentando a un ritmo grande, contribuyendo a dotar a China de la infraestructura productiva que le permite competir en sectores cada vez más avanzados con Europa. Este es un fenómeno imparable, ya que si no lo hiciese Europa, lo haría Estados Unidos o Japón.

Si los sectores europeos de Media-Alta tecnología, no se reestructuran y aumentan su ritmo de inversión en I+D+i, pueden verse amenazados por fenómenos como los que han afectado al sector textil y al sector del calzado. Esta es una amenaza relevante para la economía española.

La TT juega un papel importante para que España trate de afrontar estas tendencias del mercado. La ley de la Ciencia tiene aún mucho camino para desarrollarse, siempre que se disponga de tiempo para hacerlo.