Poesías



Magia cuántica

AUTOR  | Sara González Ortega (Madrid)

Una joven científica mira por la ventana,
las nubes aparecen como de la nada.
Sus amigos ven sueños
y ella agua condensada.

El gato de Schrödinger se pasea por los tejados,
perece y aparece ahora que está nublado.
Se encarama en el alfeizar
de la vecina de al lado.

Niña y gato se encuentran.
¿Pero qué habrá pasado?
Racional es su mente y confuso su estado.

Tú no existes y aun así,
la ciencia te ha creado.
Reyes magos, ratones,
cuantos, cuentos, protones.

La magia y la ciencia
siempre van de la mano. Sólo hay que darse cuenta de que están donde estamos.

He sido una sencilla profesora de química

AUTOR  | María Cegarra (La Unión, 1903 - Murcia, 1993)

He sido una sencilla profesora de química.
En una ciudad luminosa del sureste.
Después de las clases contemplaba el ancho mar.
Los dilatados, infinitos horizontes.
Y los torpedos grises de guerras dormidas.
He quemado mis largas horas en la lumbre
de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles
de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata.
No he descubierto nada.
No tengo ningún premio.
A Congresos no asistí.
Medallas y diplomas
nunca me fueron dados.
Minúscula sapiencia para tan grandes sueños.
Pequeñez agobiante para inquietudes tantas.
Y rebelde ha surgido, como agua en desierto,
el manantial jugoso, intenso, apasionado,
- dulce herencia entrañable - que tiene la riqueza
de llenar de poesía tan honda desolación.
Y, del resto salvado, rebrotar lo necesario.

De Desvarío y fórmulas, 1981


Hipocondría

AUTOR  | Virginia Aguilar (Málaga, 1977)

Conozco bien mis males, y por eso,
sin número,
sola, me diagnostico
enfermedades muy sofisticadas

Sin ir más lejos ni salir de casa:
padezco ahora mismo
una terrible fiebre
muy común en los trópicos.

Leo con mucha atención los prospectos
y a Kavafis.
Guardo cama esperando
esos anunciadísimos y bárbaros
'efectos secundarios'.

Regreso

AUTOR  | Álvaro García (Málaga, 1965)

Tocar un cuarzo ahumado, vítreo y negro,
como quien busca en su naturaleza indiferente
la reconciliación entre hombre y mundo.
Aprendemos a ser lo que ya somos,
y este trozo de piedra es un regreso.

La piedra, en su secreto, es armonía,
memoria silenciosa del planeta,
regalo de una luz que se ha hecho sólida.
Cuánta vida en lo inerte de este cuarzo
que es cristalización de los milenios.

El tacto es humildad.
Los dedos no conocen: reconocen;
comprueban un origen, se aseguran
de ser tan realidad como la roca.
Cuando los dedos rozan los sillares
en una catedral de umbría y siglos,
rozas casi al descuido los orígenes,
comulgas más que otros que comulgan.

Aquel niño buscaba con su cara
el frío intemporal del mármol frío.
Pegada su mejilla a la columna,
parecía escuchar en la pared
no el rumor que hay tras ella, sino a ella.

Sobre la mesa, el cuarzo, luz oscura,
su noticia que llega con retraso.
¿Cuántos siglos tendrá, tan silencioso,
tan delante de mí, tan en sí mismo?
Aprendo a ser lo que de hecho soy,
fugaz parte del mundo,
viendo el cuarzo.
Esta piedra secreta, antigua y súbita,
este trozo de mundo en la mañana.

De 'Para lo que no existe'
Valencia, Pre-Textos, 1999


Autotomía

AUTOR  | Wislawa Szymborska (Kórnik- Polonia, 1923 - Cracovia - Polonia, 2012)

La holoturia se divide en dos ante el peligro:
suelta un yo a la voracidad del mundo,
con el otro huye.

En el acto se bifurca en fatalidad y salvación,
en multa y premio, en lo que fue y lo que será.

En mitad de su cuerpo se abre un abismo
con bordes al acto convertidos en dos desconocidos.

En un borde, la muerte; en el otro, la vida.
Aquí, desesperación; allá, aliento.

Si hay balanza, no se desnivelan los platillos
. Si hay justicia, ¡hela aquí!

Morir lo imprescindible, sin pasarse de la raya.
Y, del resto salvado, rebrotar lo necesario.

También nosotros sabemos dividirnos, es verdad.
Pero sólo en cuerpo y en susurro que se quiebra.
En cuerpo y en poesía.

La garganta a un lado; al otro, la risa,
ligera y al pronto sofocada.

Aquí, oprimido, el corazón; allá non omnis moriar,
sólo tres palabras, tres plumas al vuelo.

El abismo no nos escinde.
El abismo nos rodea.

Soneto

AUTOR  | Enrique Velázquez (España)

Yo guardo en mi baúl de matemático
ideas y conceptos racionales:
asíntotas, entornos, integrale
y el punto, que es tan ralo y axiomático.

Tomando las funciones de gramático
reciclo palabrejas magistrales:
afijos, decrementos, ideales;
y pretendo ser claro y sistemático.

¿Mas cómo han de faltar en esta glosa
los vectores, el π de tanta fama,
la tangente, de imagen tan hermosa,

la bella derivada, que es su hermana?
Hay mucho que nombrar, hay tanta cosa
que acaso yo precise otra mañana.

Calcular

AUTOR  | Jesús Aguado (Madrid, 1961)

los números son seres depresivos
cualquier total les sume en un estado
de sucia postración

los números moderan su ansiedad
con nuestras vidas

nos descuentan nos restan

Los números no creen en los números
se aplastan mutuamente
en columnas de nada
se desprecian
se muerden al cuadrado

los números son cerdos
endemoniados

que se despeñen
que vuelvan al gran cero

Más allá

AUTOR  | David Carrasco Coquillat (Madrid)

Manuel mira.

Una mancha color plata alumbra el manto negro.

¿Qué será?

Mamá sonríe a Manuel y le acaricia el cuello.

Es la luna.

Él, inquieto, vacila. Vuelve a mirar al cielo.

¿Qué es la luna?

La pregunta resuena en las columnas del tiempo.

¿Qué será? Piensa el hombre de Atapuerca.

¿Se podrá llegar? Se pregunta Atenas.

¿Será esférica? Dudan en Florencia.

Galileo escenifica

del humano el esplendor.

Lentes y mapas trazados

conducen hacia el albor

de la lucha por los cielos

del mundo del exterior.

El gigante lunar está más cerca.

Ya se palpan sus cráteres rocosos. Ya las naves acarician el polvo.

Ya aparecen las ansiadas respuestas.

En las emisoras, unas palabras;

en las imágenes, una bandera;

en los titulares, tres apellidos;

en las estaciones, una victoria.

Mamá mira orgullosa las glorias ya pasadas.

Pues la luna...

Manuel ya no hace caso; algo su atención llama.

¿Qué será?

Se ve en la medianoche una flecha escarlata.

¡Un cometa!

La duda de Manuel se aprecia en su mirada.

¿Un cometa?

La pregunta vuela.

Se apresuran los investigadores.

Se hace búsqueda en los ordenadores.

Se analizan los extraños colores.

Se camina hacia horizontes mayores

A la industria (fragmento)

AUTOR  | Aurelio Guzmán Berro (Montevideo - Uruguay, 1834 - Buenos Aires - Argentina, 1911)

¡Noble industria, salud! Lazo potente
eres, que al hombre con el hombre liga,
y la extensión a dominar le obliga
tras nuevos climas do mostrar tu frente.

Sí; supiste cambiar rápidamente
en pan sabroso la buscada espiga,
y el vellón tibio que la carne abriga
al tugurio allegar del indigente;

mas ¡ay! ¡la libertad le dio a tus alas
el aire y luz donde espaciar te veas,
y a la opresión das tú hierros y balas!

Si nuevas armas contra el hombre creas.
Si en el bien y en el mal tu esfuerzo igualas.
Industria, don fatal, ¡Maldita seas!

Cálculo infinitesimal (soneto XXXIII)

AUTOR  | Javier Peralta Coronado (España 1949-2016)

Cálculo infinitesimal. Formado
por el diferencial. Que lo esencial
es hallar, a una curva que me han dado,
su tangente en un punto real.

Y si una parte es la diferencial,
averiguar con alta precisión
el área que limita una función,
es la otra: el cálculo integral.

¿Sorprende que en las partes anteriores
en las que se divide la cuestión
sean complementarios los actores?

Por cierto, antes hubo algún intento,
pero son Newton y Leibniz los autores,
con polémica, sí, sobre el invento.

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