El origen de nuestras células pudo depender de muchas alianzas microbianas, no de una sola fusión entre dos organismos
Durante mucho tiempo, el origen de las células eucariotas (las que forman animales, plantas, hongos y protistas) se explicó como una gran asociación entre una arquea y una bacteria que acabaría convirtiéndose en la mitocondria. Pero un nuevo estudio publicado esta semana en Nature y firmado por investigadores españoles complica esa historia.
Usando inteligencia artificial y análisis filogenéticos, los investigadores rastrearon el origen de miles de genes presentes en LECA, el último ancestro común de todos los eucariotas actuales. El resultado indica que aquella primera célula compleja no nació de una relación exclusiva, sino de una red de intercambios con varios linajes microbianos.
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Imagen de portada: Mario Ejarque, BSC