El duelo intenso puede dejar huella en el cuerpo, aunque no todas las pérdidas se viven igual ni tienen el mismo riesgo
La idea de morir de pena suena literaria, pero la ciencia muestra que no es solo una metáfora. En este artículo publicado en El País se explica que el duelo intenso y prolongado a menudo se asocia con problemas de salud mental, consumo de psicofármacos, un aumento de visitas médicas e incluso un mayor riesgo de muerte. Eso no significa que la tristeza mate por sí sola, pero sí que los cambios que puede producir a nivel de sueño, alimentación, vínculos sociales, actividad física y salud cardiovascular, pueden dejarnos más vulnerables.
El artículo habla también del llamado síndrome del corazón roto, una disfunción cardíaca vinculada a situaciones de estrés extremo. Es importante recordar que la mayoría de los duelos no son patológicos, pero cuando el dolor queda estancado e impide recuperar la vida cotidiana durante mucho tiempo, conviene pedir ayuda.