El vehículo espacial IXV: la emoción de una lanzamiento

Siempre es fascinante contemplar un lanzamiento de una nave espacial. La incertidumbre, que pesa como plomo, y saber todo el trabajo que está detrás, todo el esfuerzo que ha sido invertido hasta llegar allí, proporcionan emociones que son contradictorias.

 

En el caso del lanzamiento de hoy del IXV, el vehículo experimental intermedio de la Agencia Espacial Europea, también se han mezclado estas sensaciones con el orgullo de saber que, una vez mas, Europa, cuando quiere, puede estar a la cabeza de la innovación. Y es la colaboración entre países y empresas la que hace posible que algo así pueda ser acometido con éxito.

La cuenta atrás

 

El IXV tiene como objetivo el desarrollo de tecnologías que permitan a Europa la reentrada autónoma y controlada desde orbitas bajas. Es un escalón más en la titánica tarea de controlar el espacio más próximo con objetivos comerciales y científicos, pero siempre dentro del ámbito civil, que desarrolla la ESA. Como tal, un motor de desarrollo económico y de bienestar para la sociedad en su conjunto.

 

¡Ignición!

El contratista principal es Thales Alenia Space, una compañía italiana.  En España han sido varias las empresas que han participado: Elecnor Deimos, SENER, GMV, GTD y RYMSA ESPACIO. También han tenido su espacio empresas de Francia, Suiza, Bélgica, Irlanda y Portugal, y la colaboración de Alemania y los Países Bajos. Todas ellas han apostado por la inversión en tecnología e investigación, han creído en el futuro. Un ejemplo a seguir,  especialmente por los respectivos gobiernos, que no siempre dan las prioridades adecuadas a la inversión en investigación.

 

En vuelo. Sorprende por su gran velocidad de ascenso comparada con otros lanzadores.

La secuencia del lanzamiento y la misión, que solo ha durado unos 100 minutos y que ha sido todo un éxito, ha sido, verdaderamente, muy emocionante.

Simulación por ordenador con el inicio de la reentrada. Crédito ESA.

 

 

 

Y como guinda, NASA y su homómogo terrestre (National Oceanic and Atmospheric Administration) han lanzado con éxito el satélite  DSCOVR, cuya misión en monitorizar el “clima” del espacio. Esto es, las variaciones de la actividad solar y la emisión de partículas energéticas, que influyen de gran manera en la Tierra y en nuestra dependencia tecnológica, tales como los satélites de comunicación.

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